RESUCITO

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jueves, 11 de febrero de 2016

La Amazonía es nuestro mayor tesoro

 
Padre Pedro Pierre

Ya hemos escuchado que la Amazonía es el pulmón del planeta Tierra por procesar la mayor cantidad de oxigeno necesario a nuestra sobrevivencia. Pero hay más razones para decir que la Amazonía es nuestro mayor tesoro como seres humanos.

La superficie de la Amazonía en su conjunto es de unos 7 millones de kilómetros cuadrados, casi tan extensa como Europa. Es la mayor selva primaria del mundo. Nueve países participan de su espacio, siendo Brasil el que tiene la mayor parte. El río Amazonas tiene una longitud de 7.062 kilómetros y su caudal es tan voluminoso como el total de agua de los ríos Nilo en África, Yangsté en Asia y Misisipi en América del norte, considerados los más grandes del planeta.

Poco después de dejar los Andes, su anchura crece de 2 a 10 kilómetros y entra en el océano Atlántico con un estuario de 48 km. Nos regala 20% del oxígeno necesario para la vida sobre este planeta, como también 20% del agua dulce. Es también la mayor región mineral y genética del mundo después del petróleo del Medio Oriente. Es la región del globo con la mayor diversidad de fauna y de flora: 1/3 de cada una de ellas vive en la Amazonía. Unos 40 millones de personas viven en la Amazonía de los cuales 3 millones son indígenas. En plena selva, Manaos tiene 2 millones. De los 130 pueblos no contactados en el mundo, unos 100 viven en la Amazonía; tienen una vida nómada, según los ciclos de la selva.

Actualmente en la Amazonía se da el mayor desastre mundial. En los últimos 50 años, 1/4 de lo que era la Amazonía ha sido deforestado por la ganadería y el cultivo de la soya, particularmente en Brasil. En gran parte el cambio climático proviene de esta destrucción. ¿Se puede dejar quemar la más grande y más antigua biblioteca del mundo sin hacer nada ni por la Amazonía ni por nosotros? El planeta va a colapsar si seguimos deforestando la Amazonía. Lastimosamente poco se conoce esta realidad.

Es la codicia de las riquezas amazónicas por parte de las grandes multinacionales que provoca su mayor destrucción. Después de escuchar la palabra de Dios a Caín: “¿Qué has hecho de tu hermano Abel?”, podemos preguntarnos: “¿Qué estamos haciendo de nuestra hermana y madre Tierra?” ¿Acaso contestaremos como Caín?: “¿Soy acaso responsable de mi hermano?”.

En la reciente Conferencia Mundial por el Clima en París, los presentes se han dado cuenta de la situación catastrófica en la que nos encontramos. Lastimosamente, por presión de las grandes multinacionales y de sus países, no se ha podido tomar medidas obligatorias para reducir la deforestación, la producción de basura, la polución atmosférica, la minería a gran escala…, etc. El célebre analista norteamericano Noam Chomsky acaba de advertirnos que estamos en vísperas de la 6ª extinción de la vida en el planeta. Es ahora una necesidad vivir de una manera más sencilla y consumir solo lo que necesitamos para vivir digna y simplemente, si no queremos desaparecer con toda la vida existente en nuestro mundo.