MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

martes, 16 de octubre de 2018

Jon Sobrino: "Para canonizar a Romero, Francisco tuvo el valor de ir contra lo que habían dicho los anteriores Papas"



José M. Vidal
e.e a Roma

Le alimentó con sus libros, fue su amigo, le admiró como el profeta de los pobres y hasta escribió su biografía en clave de crucificado, pero nunca quiso que fuese santo oficial. Sin embargo, el teólogo de la liberación, Jon Sobrino, vino a Roma a sumarse a la fiesta universal de San Romero de América. Para acompañar a su gente que, en medio de tanto dolor, ha recibido una enorme alegría.

Cansado, mayor a sus casi 80 años, acompañado de una persona que le sirve de bastón, pero tremendamente lúcido, el teólogo vasco naturalizado salvadoreño confiesa su amor por el arzobispo de San Salvador: "Yo viví con Romero tres años, le conocí, comimos, bebimos, ¿qué más quieres?"

Pero Sobrino sigue siendo fiel a sus principios de siempre. Y es que tanto él como otros teólogos de la liberación no querían que la Iglesia lo canonizase, para que no pudiese instrumentalizarlo ni domesticarlo.

A su juicio, "Romero fue un ser humano, un cristiano y un arzobispo excelente, excelente. Que lo canonicen o no ha sido secundario", dice.

Ahora bien, también reconoce que "una vez que se organizó y Francisco tuvo el valor de ir contra lo que habían dicho los anteriores Papas, la gente se ha alegrado mucho".


Y, como es lógico, también él se alegra, pero no porque lo hayan subido a los altares: "Los intelectuales, como este humilde servidor, también nos alegramos, porque se alegra la gente, aunque siga pensando, como algunos otros, que no había que canonizarlo".

"Con monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador", decía Ignacio Ellacuría, el que fuera compañero de Sobrino, asesinado también por el Ejército salvadoreño, junto a otros cinco jesuitas y dos mujeres que cuidaban su casa.

Y, para conectarlo con la actualidad, el teólogo de la liberación (al que todavía no ha rehabilitado ni oficial ni oficiosamente el Vaticano, añade que "la Iglesia en salida de la que habla el Papa, ha sido real en El Salvador en los años 70 y 80". Más aún y precisamente por eso, "muchos sacerdotes (casi una veintena) fueron asesinados, matados por gente que iba a misa".

Y, antes de que un grupo de amigos se lo lleve casi en volandas, nos remite a sus artículos sobre el "legado de Romero" y vuelve a repetir su sentencia. "No estoy contento de que lo hayan hecho santo por fin. Estoy contento porque mucha gente se ha puesto contenta por eso".

 

sábado, 13 de octubre de 2018

#OigamosARomero: la Iglesia nicaragüense festeja la canonización de Romero


Israel González Espinoza
corresponsal de RD en Nicaragua)

Monseñor Silvio José Báez, Obispo auxiliar de Managua, lanzó el hashtag #OigamosARomero en sus redes sociales como parte de un homenaje al arzobispo mártir salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, asesinado por un comando paramilitar de extrema derecha en marzo de 1980; y que será canonizado este próximo domingo 14 de octubre por el Papa Francisco en Roma.

El obispo Báez explicó que la finalidad de la iniciativa es que los nicaragüenses conozcan el pensamiento de Monseñor Romero, y que a partir de ahí puedan reflexionar sobre su vida y obra pastoral y profética.

"He creado la etiqueta #OigamosARomero para poder hablar de este extraordinario hombre de Dios, que entregó la vida por su pueblo", manifestó Monseñor Báez.
Hasta este momento, la etiqueta ha servido para compartir frases célebres, fotografías, material audiovisual y hasta caricaturas del denominado "obispo de los pobres" de América Latina.

La meta, según el obispo Báez, es que la etiqueta se posicione fuertemente durante lo que resta de la semana hasta el domingo, día del ascenso a los altares de Monseñor Romero; para que se pueda difundir su obra y de cómo sus palabras cobran vigencia en la actual coyuntura sociopolítica que vive el país.

https://twitter.com/AgenciaFidesEs/status/1050675130421006337/photo/1

"Sin duda, Monseñor Romero es un santo de actualidad para nuestros días, su vida y testimonio nos iluminan", puntualizó el líder religioso.

Báez reveló que desde sus años de noviciado con los sacerdotes carmelitas en San José de Costa Rica, es un admirador profeso de la obra profética de Monseñor Óscar Romero, cuya entrega total a los pobres y su ardorosa defensa de los derechos humanos frente al régimen militar salvadoreño lo llevó al martirio mientras celebraba la eucaristía.

"El Papa (Francisco) ha dado signos de rehabilitación de personajes profundamente evangélicos, que olvidados de sí, entregaron su vida por los pobres, por el cambio social, por la lucha en favor de la justicia en la historia. En su época no fueron comprendidos, como tantos profetas o como Jesús mismo. Creo que es una misión del sucesor de Pedro reinvindicar y rehabilitar a todas esas encarnaciones del Evangelio que con ojos humanos y mezquindad de corazón no fueron comprendidos, pero que hoy el Papa nos invita a verlos como modelos de Evangelio y como paradigmas a seguir si queremos verdaderamente cambiar al mundo", finalizó Monseñor Báez.

https://twitter.com/israeldej94/status/1050964159716880384/photo/1

Iglesia nicaragüense celebrará a San Romero en Managua

La vida religiosa de Nicaragua se unirá este sábado en Managua para celebrar el ascenso a los altares de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

Romero, quién durante su ministerio pastoral como arzobispo de San Salvador (1977-1980) se caracterizó por su defensa de los derechos humanos en El Salvador, fue asesinado por un comando paramilitar ligado a la extrema derecha salvadoreña el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba misa en la capilla del hospital de "La Divina Providencia" de la capital cuzcatleca.

La actividad, que se llevará a cabo en el salón de la Catedral Metropolitana de Managua, iniciará a las 9 de la mañana, e incluirá la reflexión y valoración del trabajo pastoral realizado por Monseñor Romero durante sus tres años de arzobispado, y una vista sobre cómo su ejemplo puede iluminar la vivencia profética de la Iglesia nicaragüense durante la crisis socio-política iniciada en el mes de abril.

"La actividad iniciará a las 9 de la mañana, tendremos primeramente momentos de animación, después un momento de reflexión y ahí se hablará sobre la vida de Monseñor Romero, su mensaje para la vida religiosa", compartió la hermana Damaris Acuña, miembro de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción.

Según la religiosa, las ponencias sobre la vida religiosa estarán a cargo del hermano lasallista Manuel Estrada Carpintero (quién conoció personalmente a Romero a finales de la década de los setenta) y la hermana Lupita, quién pertenece a la Congregación de las Hermanas Oblatas del Sagrado Corazón.

Así mismo, destacó la importancia que los católicos nicaragüenses vean en Monseñor Romero un ejemplo de vida cristiana en la actual coyuntura sociopolítica que vive el país.

"Cuando Monseñor es asesinado, no por una obra de caridad sino por su entrega total que fue dar la vida por la libertad de su pueblo", explicó la hermana Damaris.

Del mismo modo, la religiosa destacó que Romero será canonizado en un momento de crispación social en Nicaragua y la región, por lo que es un santo de mucha actualidad, ya que muchas de sus denuncias sobre las injusticias sociales y represión continúan vigentes.

"Ahora que la Iglesia oficialmente lo reconoce como santo, también nos encontramos en un momento dramático en Centroamérica y en nuestro país Nicaragua, por eso traer presente la vida de Monseñor Romero es fortalecer la misión profética de la Iglesia en los días de hoy", finalizó.

lunes, 8 de octubre de 2018

Padre Pedro Pierre: DESDE NUESTRAS RAÍCES


Padre Pedro Pierre 

En estos tiempos de incertidumbre y caos, es bueno regresar a nuestras raíces porque nos marcan un camino para enfrentar los desafíos de hoy. No se trata de regresar al pasado, pues la historia no da marcha atrás, ni tampoco afirmar que ‘ayer estábamos mejor’, ilusión que nos hace pasivos y amargados.

Nuestras raíces están en los pueblos indígenas, no los de ayer, sino los de ahora porque ellos son la memoria viva de nuestra historia y de vivencias milenarias. Tampoco hay que idealizar a los pueblos indígenas de hoy: lo vemos con los que pasaron por las universidades y se olvidaron de dónde venían y de la cultura que heredaron. Hay que decir también que estas raíces nuestras están presentes y vivas en el pueblo mestizo que las ha asumido muchas veces sin darse cuenta y que marcan su cultura y sus maneras de pensar, vivir y relacionarse.

Una primera característica de nuestras raíces y tal vez la mayor es el sentido de comunidad. Esta ha permitido a los pueblos indígenas resistir dominaciones, conservar su cosmovisión y crecer en dignidad y protagonismo. La invasión militar, cultural y religiosa de Europa y sus 5 siglos de colonización trajeron principalmente el individualismo, la acumulación personal de bienes, la destrucción sistemática de la naturaleza y la indiferencia que todo esto provoca con los demás y la organización social. El sentido de comunidad es el camino que tenemos que recorrer juntos para encontrar salidas valederas a la crisis. No hay que esperar ‘salvadores de la patria’ porque no son más que embusteros. Es juntos que tenemos que construir el país que queremos, soñamos y necesitamos.

Nuestras raíces indígenas nos ofrecen las 3 grandes reglas de organización social: no mentir, no robar y no ser ociosos. Vemos cómo en nuestros días estos 3 vicios de la mentira, la corrupción y la vagancia nos están destruyendo y nos llevan a todos al abismo.

Volvamos a pensar y actuar desde nuestras raíces: “¡Un pueblo sin memoria es como un árbol sin raíces!”

viernes, 5 de octubre de 2018

Rotundo éxito de la iniciativa 'Pro Papa Francisco' de apoyo al Papa frente a los ataques de los rigoristas


Hace ahora un mes, en mitad de su viaje a Irlanda, grupos rigoristas lanzaron un programado ataque contra el Papa Francisco, a través de una burda denuncia del ex nuncio en EEUU, Carlo María Viganó. Francisco no quiso contestar... pero sí muchos católicos y la inmensa mayoría de episcopados del mundo, que defendieron al Papa. Desde RD, relanzamos nuestra campaña 'Pro Papa Francisco'. El resultado ha sido un rotundo éxito.

En apenas un mes, las visitas y los apoyos al Papa a través de la web, las informaciones y las redes sociales se han multiplicado exponencialmente. Teólogos, obispos, comunidades religiosas, organizaciones de la Iglesia de base... todos, han saltado a defender a un Pontífice que ha puesto la "revolución de la misericordia" por encima de la dogmática de los doctores de la ley.

Este domingo, regresando de otro viaje (el de los países bálticos), Francisco hizo una referencia a lo ocurrido a lo largo de este mes: "Cuando salió aquel famoso comunicado de un ex nuncio apostólico, los episcopados del mundo me han escrito, diciendo claramente que se sentían cercanos, que rezaban por mí..."

Y a fe que ha sido cierto. La práctica totalidad de los episcopados del mundo, se han posicionado claramente en favor del Papa. Y los silencios son tan sonoros que colocan a cada uno en su sitio: los enemigos de Francisco, al fin, se han quitado la careta.

Desde Religión Digital queremos renovar nuestro total apoyo a Francisco, y por ello consideramos oportuno relanzar la campaña Pro-Francisco. Son miles las instituciones, y millones los católicos que, desde esta plataforma, ya han mostrado su apoyo al Santo Padre. Queremos reafirmarlo ahora, en un momento (que pasará, estamos convencidos) en que los más oscuros sectores de la vieja guardia golpean con saña, pero sin efecto, la barca de Pedro.

Para apoyar al Papa y sus reformas, entra en Pro-Francisco y firma:


miércoles, 3 de octubre de 2018

Padre Pedro Pierre: PRIORIDADES


Padre Pedro Pierre

¡Se pierde los derechos que no se defiende! Lo olvidamos cuando somos desorganizados, desinformados, individualistas, indiferentes… Lamentarnos debe durar el tiempo de un suspiro. Nuestras lamentaciones son sólo un aviso, una alarma de que nos estamos durmiendo, un llamado a despertar antes de que el problema se haya hecho mayor. Los grandes luchadores nos dejan una triple herencia porque así nos quieren regalar su ánimo y su felicidad. ¿A quiénes admiramos? ¿A quiénes deseamos imitar?

La primera prioridad que nos señalan es la organización. Sin organización no se avanza a ninguna parte. La puerta del éxito y de la verdadera felicidad no es la del individualismo. La organización comienza en la familia, primera escuela de una vida exitosa. Se trata de repartirnos las tareas familiares.

La segunda prioridad es la formación. Esta no termina con la escuela; no termina nunca. La educación escolar bien poco nos ayuda a conocer nuestros derechos y nuestros deberes, a comprender cómo funciona la sociedad y nuestra necesaria participación en ella. La TV y otros medios de comunicación son los grandes engaños que nos invaden cada vez más. Buscan domesticarnos y despertar nuestros instintos para hacernos sumisos, ciegos, sordos, inconscientes y pasivos.

La tercera prioridad es actuar. No se trata de caer en el activismo sin rumbo, sino tomar iniciativas en todos los campos. Así creceremos y no nos cansaremos en vano o equivocadamente. Nuestras actuaciones deben ser transformadoras de nosotros mismos, de nuestro entorno, de nuestras relaciones, de situaciones que nos atropellan y de estructuras que nos deshumanizan.

Esa fue la pedagogía de Jesús que comenzó su misión conformando una comunidad. Hoy nos llama personalmente a seguirlo en comunidad. Sabemos también que Jesús se reunía ‘aparte’ con sus 12 amigos para profundizar lo que decía y hacía. Luego mandaba a sus discípulos a misionar delante de él. Eran una comunidad itinerante al servicio del Reino.

Que todo esto nos motive para vivir organizada, consciente y solidariamente.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Víctor Codina: ¿Qué fue Medellín del 68?


Víctor Codina

A una serie de importantes acontecimientos históricos del 68 (mayo francés, primavera de Praga, rebelión y matanza universitaria en México, asesinato de Luther King…) podemos añadir también Medellín. ¿Qué fue Medellín del 68?

Nos hemos de remontar al Concilio Vaticano II (1962-1965), convocado por Juan XXIII y concluido por Pablo VI. Pablo VI seguramente consciente del carácter excesivamente centroeuropeo del Vaticano II, para socializarlo en otros continentes, convocó reuniones de los Consejos Episcopales de América Latina en Medellín (1968), de África en Kampala (1969) y de Asia en Manila (1970).

Pero Medellín fue mucho más que una mera socialización y aplicación del Vaticano II a América Latina: fue una relectura creativa del concilio desde un continente pobre y profundamente religioso, una recepción original del Vaticano II, desde un continente marcado por la pobreza y discriminación, con una fe tradicional muy dualista y ritual, poca evangelización y gran ignorancia, con estructuras eclesiales pesadas y obsoletas. Medellín fue un paso del Señor por América Latina, un tiempo de gracia.

Los obispos latinoamericanos en Medellín releyeron el Vaticano II desde un continente religioso, pero profundamente injusto, desigual y discriminatorio, en un contexto humano no de vida sino de muerte. Ellos parten de la realidad y en ella escuchan que “un sordo clamor brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte” (14,1), un clamor que, como en el Éxodo, exige justicia, liberación y el paso a una vida más justa y digna.

Esta dura realidad es iluminada desde el evangelio de Jesús de Nazaret que pasó por el mundo haciendo el bien, desde las bienaventuranzas como programa de un Reino que ya comienza aquí, desde la parábola del juicio final donde seremos examinados de nuestro amor y sensibilidad frente a los pobres, con los que se identifica Jesús.

Y en este clamor los obispos en Medellín disciernen un signo de los tiempos, descubren la voz del Espíritu que exige profundos cambios sociales y eclesiales, superación de la dicotomía entre la Iglesia y el mundo, necesidad de una mayor presencia de la fe en los valores temporales, manifestar siempre la unidad profunda que existe entre el proyecto salvífico de Dios, realizado en Cristo, y las aspiraciones del hombre, entre la historia de salvación y la historia humana, entre la Iglesia Pueblo de Dios y las comunidades temporales, entre la acción reveladora de Dios y la experiencia humana (8,4).

Por esto Medellín, antes de hablar de la evangelización (6-9) y de las estructuras de la Iglesia (10-16), aborda el tema de la promoción humana: justicia, paz, familia y demografía, educación y juventud (1-5). Y el primer tema tratado es el de la justicia, donde se afirma que América Latina vive una situación de miseria e injusticia que clama al cielo (1,1).

Desde aquí surge en Medellín una nueva imagen de Iglesia, “el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, desligada de todo poder temporal y audazmente comprometida en la liberación de todo el hombre y de todos los hombres” (5, 14). Es la Iglesia de los pobres con la que soñó Juan XXIII, pero que el Vaticano II, demasiado centroeuropeo, no logró expresar.

Medellín es la experiencia de un nuevo Pentecostés. Y esto sucede no en el mundo occidental rico y progresista, sino en el Sur, desde los pobres. Desde Medellín surgen obispos que son verdaderos Santos Padres de la Iglesia de los pobres, comunidades de base, ministros cercanos al pueblo, vida religiosa inserta entre los pobres, laicos comprometidos con la sociedad y la Iglesia y numerosos mártires por el Reino: Romero, Angelleli, Ellacuría, Espinal... Es el Espíritu de Jesús que siempre actúa desde abajo, genera vida desde el caos y lugares de muerte, siempre sorprende y genera novedad.

A Medellín siguieron las Asambleas episcopales de Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007), pero después de 50 años Medellín no ha perdido vigencia y su mensaje profético se extiende ahora a toda la Iglesia, la exigencia de escuchar el clamor de los pobres sigue siendo actual, aunque hoy los pobres tengan nuevos rostros: mujeres marginadas, pueblos indígenas y africanos, inmigrantes y refugiados, jóvenes sin trabajo, niños de la calle, las víctimas de la violencia de todo tipo y la dramática situación de nuestra casa común, consecuencia del actual paradigma tecnocrático.

El pontificado de Francisco es también heredero de esta tradición profética y pastoral latinoamericana que nace de Medellín. Su sueño de una Iglesia pobre y de los pobres, de una Iglesia no autorreferencial sino en salida y de puertas abiertas, hospital de campaña, con pastores que huelan a oveja, una Iglesia solidaria con los descartados y que sepa acompañar la fragilidad humana y discernir pastoralmente lo mejor en cada caso, una Iglesia que supere el clericalismo y el patriarcalismo recalcitrante, cuide la casa común y no viva la acedia y la tristeza sino la alegría del evangelio, etc. actualiza Medellín en nuestros días.

Podemos concluir que seguir la inspiración del magisterio y de la praxis pastoral de Francisco, hoy duramente cuestionado y criticado por muchos, es la mejor manera de llevar adelante el espíritu profético de Medellín del 68, 50 años después. En el convulso y oscuro mundo de hoy, Medellín sigue siendo un faro luminoso de esperanza.

martes, 25 de septiembre de 2018

Leonardo Boff: Un problema nunca resuelto: el sufrimiento de los inocentes


Leonardo Boff 

Siguiendo de cerca la creciente violencia en Brasil y las verdaderas masacres de indígenas y de pobres en las periferias, y más aún, viajando recientemente por América Central, quedé impresionado en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y otros países de la región por los relatos de masacres ocurridas en el tiempo de las dictaduras militares, masacres de pueblos enteros, de catequistas o de campesinos que tenían la Biblia en casa. Lo que hubo entre nosotros, en Argentina y en Chile durante el tiempo asesino, bajo la égida de las fuerzas militares, es también para aterrorizarse.

En la actualidad, dada la crisis económico-financiera, hay millones de personas que pasan hambre, niños hambrientos muriendo y gente en la calle pidiendo centavos para comer cualquier cosa. Pero lo que más duele es el sufrimiento de los inocentes. También el de los millones de pobres y miserables que sufren las consecuencias de políticas económicas y financieras sobre las que no tienen ninguna influencia. Son víctimas inocentes, cuyo grito de dolor sube al cielo. Dicen las Escrituras del Primer y del Segundo Testamento que Dios escucha sus gritos. Uno de los profetas llega a decir que las blasfemias que profieren por causa del dolor, Dios las escucha como súplicas.

En este momento hay un manto de dolor que cubre todo nuestro país, Brasil, con alguna esperanza de que las elecciones nos traigan líderes cuyas políticas sociales hagan al pueblo sufrir menos, o no sufrir más, y hasta volver a sonreír. ¡Cuánto se agradecería!

Pero el sufrimiento de los inocentes es un eterno problema para la filosofía y sobre todo para la teología. Seremos sinceros: hasta hoy no hemos identificado ninguna respuesta satisfactoria por más que grandes nombres, desde Agustín, Tomás de Aquino, Leibniz, y hasta Gustavo Gutiérrez entre nosotros, intentaran elaborar una teodicea, es decir un esfuerzo para no ligar a Dios al sufrimiento humano. La culpa estaría sólo de nuestra parte. Pero en vano, pues el sufrimiento continúa y la pregunta sigue sin tener respuesta.

Tal vez, la cuestión, siempre replanteada después por los grandes pensadores, como Russel, Toynbee y otros, fue formulada en primer lugar por Epicuro (341-270 aC) y recogida por Lactancio, cristiano y consejero de Constantino (240-320 aC), en su tratado sobre La ira de Dios. La cuestión se plantea así: «O Dios quiere eliminar el mal y no puede –y entonces deja de ser omnipotente y ya no es Dios–, o Dios puede suprimir el mal y no quiere –y entonces no es bueno, deja de ser Dios y se transforma en un demonio–». En ambos casos de la disyuntiva permanece la pregunta: ¿de dónde viene el mal?

El judeo-cristianismo responde que viene del pecado humano (original o no), y que nosotros somos los causantes de Auschwitz, de Ayachucho y de las grandes masacres de los colonizadores ibéricos en el nuevo Continente. Pero la respuesta no convence. Si Dios predijo el pecado y no creó condiciones para evitarlo es señal de que no es bueno. Pero si hizo todo lo posible para evitar el pecado y no lo consiguió, entonces es prueba de que no es omnipotente. En ambos casos no sería Dios. Y así caemos en la misma cuestión de Epicuro.

Las teólogas eco-feministas critican esa formulación entre impotencia y falta de bondad como patriarcal y machista, pues tales atributos de omnipotencia y bondad serían atributos masculinos. Lo femenino siente y piensa diferente, más en la línea de los profetas y de Jesús. Estos criticaban una religión sacrificial en nombre de la misericordia: “quiero misericordia y no sacrificios” suena en su boca. La mujer está ligada a la vida, a la misericordia con quien sufre y sabe mejor identificarse con las víctimas.

Se argumenta entonces: Dios es tan bueno y omnipotente que puede renunciar a tales prerrogativas (deja de ser el "Dios" de las religiones convencionales) y se hace él mismo un sufriente, va al exilio con el pueblo, es perseguido y por fin es crucificado en su Hijo Jesús. Comentaba D. Bonhöffer, el teólogo que participó en el atentado contra Hitler y fue ahorcado: “Sólo un Dios sufriente nos puede ayudar”.

Si no tenemos respuesta al mal, sólo sabemos ahora que nunca estamos solos en el sufrimiento. Dios sufre con nosotros. Lo terrible del sufrimiento es la soledad, la mano que se niega a ponerse en el hombro, la palabra consoladora que falta. Ahí el sufrimiento es total.

No hay respuesta para el sufrimiento de los inocentes ni para el mal. Si la hubiera, el sufrimiento y el mal desaparecerían. Pero siguen ahí haciendo su obra perversa. ¿Quién nos salvará? San Pablo, confiado, responde: “Sólo por la esperanza seremos salvados”. ¡Pero cómo tarda en realizarse esta esperanza!

domingo, 23 de septiembre de 2018

Sebastián: "Los que se oponen al Concilio y al Papa quieren una Iglesia politizada y cautiva"



Jesús Bastante

"Tarancón no era Suquía, ni Rouco. Y Pablo VI no era Juan Pablo II". Juan Mari Laboa dejó varias reflexiones durante la mesa redonda que sirvió de pórtico a la inauguración del 'Centro de pensamiento Pablo VI', que tuvo lugar esta tarde en Madrid.

Para el historiador, "la Iglesia española es la única que ha tenido tres episcopados: los obispos de la Guerra Civil, el Episcopado de Montini y el Episcopado de Juan Pablo II". Ahí quedó Laboa, dejando una pregunta, que nadie hizo pero todos pensaron, en el aire: ¿Hay un episcopado español de Francisco?

"Pablo VI, memoria y reconciliación" fue el tema de la vibrante mesa redonda, organizada en la Fundación Pablo VI, y que unió en torno a la misma mesa al cardenal Fernando Sebastián; Francisca Sahuquillo; Ginés García-Beltrán; y Juan Mari Laboa, moderados por Mª Teresa Compte. La presentadora animó a trabajar en la "recuperación de un pontificado, de un estilo, de una actitud y de unas convicciones que pueden ser muy positivas para la sociedad de nuestro tiempo, y también para la Iglesia en España".

Abrió el acto el presidente de la Fundación y obispo de Getafe, quien calificó a Montini como "uno de los pontífices más importantes del siglo XX, todavía desconocido en España y que, con el paso del tiempo, va agrandando su figura".

"Pablo VI fue un figura colosal", recalcó García-Beltrán, quien recordó que "quizá no haya habido ningún Papa con una visión tan clara de la grandeza del ministerio petrino" como la suya. "Nos recuerda mucho a Francisco en su petición de crear puentes y tirar muros".


Por su parte, Fernando Sebastián desveló que Montini "es el Papa de mi vida". "Podemos reconocer a Pablo VI como el primer Papa moderno. Era un Papa poco clerical. Un papa culto, que se dio cuenta que la Iglesia debía migrar a la cultura de la libertad, la comunicación, la universalidad".

"Fue el Papa del Concilio. Con muchas dificultades, abrió el camino a temas como la colegialidad, el ecumenismo, la libertad religiosa. Un Papa que es maestro y profeta en sus documentos", señaló. Un Papa que dijo que "ya está bien de condenar, hay que acercarse amigablemente y hablar".

Sebastián quiso salvar hasta la 'Humanae Vitae', que en su opinión "fue interpretada como una encíclica de prohibición, y en su ánimo no estaba prohibir la píldora, sino defender la riqueza, la complejidad y la potencia del amor como creador de la vida".

"Ha sido el más reformador de toda la serie de papas modernos", apuntó el purpurado, señalando cómo Montini abolió la silla gestatoria, la tiara, estableció el Sínodo de los Obispos, los viajes... "El fue amigo incomprendido de España. Él entendió España mejor que muchos españoles, nos ayudó a abordar el trance de la Transición Política", resaltó Sebastián, quien añadió que "sin la apuesta de la Iglesia por la democracia y la reconciliación, hubiera sido difícil la transición pacífica. Y sin el apoyo de Pablo VI, la Iglesia española no pudo haber hecho lo que hizo en los años de la Transición".

Por su parte, Francisca Sahuquillo, que acaba de terminar su misión como coordinadora de la Comisión para la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid, dio algunas de las claves, muchas de ellas desconocidas, de la difícil relación de Montini con el dictador. Así, señaló, "Franco impidió, en 1965, que Pablo VI viniera a España, como era su deseo".

Como abogada de algunos de los condenados en el último proceso de pena de muerte en España, Sahuquillo reveló cómo "Pablo VI llamó a Franco para pedir el indulto en septiembre de 1975, y Franco no se quiso poner".

"Él vio muy claro que la Iglesia tenía que jugar un papel de diálogo y apoyo a la democracia de la transición", señaló la experta, quien asumió cómo "en España no se ha superado el conflicto de la Guerra Civil. Hay algunos que siguen anclados en el pasado, y que tampoco conocen el papel de Pablo VI en el diálogo y la democracia en España".

Finalmente, el teólogo Juan María Laboa quiso reivindicar la figura de Juan XXIII. "Sin Juan XXIII, no habría habido Concilio, ni habría sido elegido Montini". Pero precisó que, una vez elegido, fue un Papa histórico. También para España, aunque "los obispos no confiaron en Montini".

"Tarancón no era Suquía, ni Rouco. Y Pablo VI no era Juan Pablo II". "La Iglesia que hemos vivido con Pablo VI no es la Iglesia posterior", criticó, denunciando que la Iglesia española "es la única que ha tenido tres episcopados: los obispos de la Guerra Civil, el Episcopado de Montini y el Episcopado de Juan Pablo II". Ahí quedó Laboa, dejando una pregunta, que nadie hizo pero todos pensaron, en el aire: ¿Hay un episcopado español de Francisco?.

"¿Quiénes recharazon a Pablo VI? Los que se opusieron el Concilio. ¿Quiénes rechazan a Francisco? Los que rechazan el Concilio. El integrismo español está con una constancia absolutamente admirable rechazando el Concilio", culminó.

"Los que se oponen al Concilio y al Papa son los que quieren una Iglesia politizada y cautiva, tienen miedo a una Iglesia que salga al campo ella solita, sin el amparo o la tutela de ningún poder político, y proclamando el Evangelio en toda su vigencia y repercusiones", contestó Fernando Sebastián.