RESUCITO

RESUCITO

viernes, 23 de mayo de 2014

2ª etapa del camino hacia Pentecostés

Arnaldo Zenteno del Equipo Animador CEB. Managua, Nicaragua

REDES CRISTIANAS.- JESÚS UNGIDO POR EL ESPÍRITU SANTO, ES ANUNCIADO COMO EL HIJO MUY AMADO DE DIOS. POR LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO PODEMOS INVOCAR A DIOS COMO PADRE QUERIDO(Gálatas) VER: En la vida concreta, en la predicación,en la catequesis etc… ¿Hay o no una clara contraposición entre hablar de Jesús el Hijo muy amado y nosotras-os tambien como hijas e hijos muy amados, y esa visión de temor, del Dios castigador, de tener en el centro obsesivamente el pecado y el castigo? Y como critica el Papa Francisco, esa exagerada conciencia de castigo ¿no nos lleva al ver a la Iglesia como una Aduana, no como la casa de Misericordia?

La primera vez que aparece expresamente la acción del Espíritu Santo en la vida pública de Jesús es en el Bautizo en el río Jordán.

Podríamos preguntarnos qué pensamos de este Bautizo de Jesús. Es frecuente que en la preparación de los bautizo se toma el texto de los Evangelios sobre el bautizo que Jesús recibe de Juan. ¿Nos parece correcto esto y realmente el Bautizo que Jesús recibe de Juan tiene que ver directamente con nuestro bautismo? ¿En qué sentido?

También podemos preguntarnos dónde aparece en ese bautismo la acción del Espíritu Santo y si esto es tomado en cuenta en la predicación y en nuestra propia conciencia.
También podemos preguntarnos si cuando bautizamos a nuestros hijos o hermanos, pensamos de alguna manera en la acción del Espíritu Santo que nos consagra como hijas-os muy amados de Dios, como hermanos y hermanas muy queridas de Jesús y como sus discípulas-os.

El hablar de Jesús como el Hijo muy amado de Dios y de nosotros en El, tambièn como hijas e hijos muy amados ¿no se contrapone al hablar tanto, aun en la Liturgia, del Dios Todopoderoso y Omniponte? Y ¿cómo se contrapone a esa visión de Dios como Castigador y al consecuente y desmedido temor de Dios.

JUZGAR

1 Obviamente Jesús no tenía necesidad de ser bautizado por Juan Bautista. Él entró humildemente al río como lo estaba haciendo su pueblo. En cierto sentido podría parecer como una humillación pues Él aparecía como un pecador que necesitaba ese baño de purificación.

2 Dios le habla al corazón al Bautista y siente que no puede bautizar a Jesús. Pero ante las palabras de Jesús que le insiste en que lo hago pues es voluntad de Dios que Él camine así humildemente con el pueblo pecador, Juan lo bautiza.

3 Muchas veces nos quedamos ahí y parece que lo central es el Bautizo que realiza Juan Bautista y que Jesús recibe humildemente. Pero en el Evangelio lo que viene a continuación, es lo principal: se abre el Cielo y el Espíritu de Dios baja como paloma sobre Jesús y se oye una voz Celestial que dice: “Este es mi Hijo muy amado en el que tengo todas mis complacencias.” Lo central que marca toda la vida de Jesús está precisamente en esa revelación: Jesús se siente y toma toda conciencia de que es el Hijo muy amado de Dios Padre y en quien el Padre tiene toda su complacencia.

Esta consciencia clara recibida con todo amor va guiar plenamente la vida de Jesús, y le da una confianza ilimitada en su Abbá. Toda su vida está en relación con su Padre querido, con su Abba. Es una relación filial amorosa y de plena confianza. Como expresa la carta a los Hebreos, Jesús dice: holocaustos y sacrificios no quisiste, he aquí que vengo oh Dios mío para hacer tu voluntad(heb 10,5-7) Y al final del pasaje de la Mujer Samaritana, Jesús le dice a los discípulos que le traían alimento y que no entendían su diálogo con la Mujer samaritana y no entendían por qué no quería comer los alimentos que le traían, Jesús les dice, el cumplir la voluntad de mi Padre y llevar a cabo su obra, ese es mi alimento (Jn 4,34-35).-¿podemos decir lo mismo nosotros que ese es nuestro Alimento?

4 Si esto pasó en la vida de Jesús podríamos preguntarnos si con la gracia del Espíritu Santo y con su luz, tenemos plena conciencia de que somos hijas e hijos muy amados de Dios. Y podemos preguntarnos si esa conciencia y ese sentir dentro del corazón que somos hijos e hijas muy amados de Dios guía toda nuestra vida.

Y también podemos preguntarnos si en nuestra acción evangelizadora movidos por el Espíritu, esa conciencia de ser hijas e hijos muy queridos de Dios, está en el centro de nuestro anuncio, de nuestra predicación, de nuestras celebraciones y del testimonio de nuestra vida personal y como Comunidades.

5 Cuando se dan las pláticas pre bautismales y cuando llevamos a bautizar se habla y con razón de la purificación del pecado, etc… Pero se habla poco de la acción del Espíritu Santo por la cual somos consagrados y proclamamos que somos hijas- hijos muy queridos de Dios y que estamos consagrados como hermanos y hermanas de Jesús, el Hijo muy amado de Dios. Y¿ subrayamos que somos consagrados como lo expresa sobre todo Mateo en el capítulo final del Evangelio que somos consagrados como discípulos y discípulas de Jesús (Mateo 28, 19-20)?

ACTUAR

1.- A la luz de esto que venimos meditando y reflexionando juntos, conviene que revisemos a nivel personal y a nivel comunitario, si en el centro de nuestra vida y como luz que ilumina a todo, está la conciencia agradecida de ser hijos e hijas muy queridos de Dios, hermanas y hermanos de Jesús sus queridos discípulos y que todo esto lo somos por la acción del Espíritu Santo. Un santo de la antigüedad decía breve y sabiamente que por la acción del Espíritu, somos hijos en el Hijo, que es Jesús.

2.-Y qué podemos hacer para que esta acción del Espíritu Santo, esta revelación de que somos hijas e hijos muy amados de Dios esté presente y muy viva en nuestras celebraciones y en nuestra predicación. Ojalá se refleje en nuestro caminar lo que Juan Bautista decía a sus contemporáneos: “Mi bautizo es un bautismo de agua, el que viene detrás de mí los bautizará con el soplo del Espíritu Santo” (Mt 3, 11-12). 3.-Ojalá con la acción del Espíritu Santo vivamos con mucha alegría y muchísimo agradecimiento esa conciencia y esa realidad hijos e hijas muy amados de Dios y que eso lo compartamos con toda nuestra vida.

ORACIÓN: Jesús, hermano nuestro tan querido, plenamente humano. Semejante a nosotros en todo, excepto en el pecado. Tú tuviste como nosotros,Alegrías y Tristezas muy profundas. Tuvistes desilusiones y fracasos.Tuviste sueños y esperanzas. Tú te sentiste plenamente Hijo Amado de Dios, tu querido Padre, y como bien nos dijiste,también Padre Nuestro.

Concédenos esta gracia que por la Acción del Espíritu Santo, nos sintamos profundamente hermanas y hermanos tuyos, y contigo hijas e hijos muy amados de Abbá, nuestro querido Padre que Tú nos has revelado. Que esta conciencia, que esta gracia de ser Hijas e Hijos muy amados ilumine nuestra vida con luz que no se apaga. Que esta gracia del Espíritu Santo nos transforme y nos haga vivir con inmensa Alegría para que donde quiera que estemos y en las situaciones diversas, aún las más difíciles, tengamos una Confianza Inquebrantable en nuestro buen Padre Dios, y que con nuestra vida toda- como hermanas y hermanos tuyos, seamos un Evangelio vivo, la Buena Noticia tuya, Revelación de nuestro Padre Misericordioso. Te pedimos la gracia de saber comunicar y compartir a los que nos rodean y especialmente a los más solos, más tristes, y oprimidos, la alegría del Evangelio, la Esperanza que no defrauda, tu sueño del Reino de Dios: una Vida Digna y plena. Amén.

Arnaldo Zenteno del Equipo Animador CEB. Managua, Nicaragua 14 de mayo del 2014

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales