RESUCITO

RESUCITO

jueves, 10 de abril de 2014

"¡No más guerras, no más destrucción!"

El Papa recuerda con "profundo dolor" el asesianto de Frans Van der Lugt en Homs

(Jesús Bastante).- "Os invito a todos a uniros a mi oración por la paz en Siria y en la región, y a lanzar un llamamiento a la responsabilidad de los sirios y de la comunidad internacional: ¡dejemos las armas, pongamos fin a la violencia! ¡No más guerra, no más destrucción!". Francisco concluyó la audiencia de este miércoles en San Pedro con un grito de dolor ante el asesinato de Frans Van der Lugt en la ciudad siria de Homs, y la petición, una vez más, de una salida dialogada al drama que se vive en la región.

El papa recordó cómo el pasado lunes "fue asesinado un hermano jesuita holandés, de 75 años, que siempre hizo el bien a todos, con gratuidad y amor, y por eso era amado y respetado por cristianos y musulmanes". Un "brutal asesinato" que "me ha provocado un profundo dolor y me ha hecho pensar en tanto gente que sufre, y que muere, en mi amada Siria".

"Pienso en las personas secuestradas, cristianos y musulmanes, sirios y de otros países, entre los que hay obispos y sacerdotes. Pidamos al Señor que puedan regresar pronto a nuestro lado".

"De corazón -clamó Francisco- invito a todos a unirse a mi oración por la paz en Siria", y concluyó animando a que "respetar los derechos humanos, procurar la asistencia a las población y buscar la paz a través del diálogo y la reconciliación".

"Ver con los ojos de Dios, sentir con los oídos de Dios, amar con el corazón de Dios, juzgar las cosas con el juicio de Dios, esta es la sabiduría que nos regala el Espíritu santo". Esta fue la invitación de Francisco este miércoles, durante la plomiza mañana romana en la que desveló cómo "el Espíritu Santo constituye el alma, la linfa vital del amor de Dios que hace de nuestro corazón su morada".

Durante la audiencia general de los miércoles, nuevamente rodeado por una multitud a la que saludar, abrazar, sentir cerca, Francisco se detuvo cuando un joven le exclamó: "¡Francisco, eres único!". "Tú sí que eres único. No hay dos como tú", arrancando el aplauso de los asistentes.

El Espíritu fue el eje de la reflexión durante la Audiencia General de los Miércoles, la última antes de dar comienzo a los días de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. En su breve alocución, en la que volvió a improvisar constantemente, Francisco recalcó cómo "el don de Dios" que supone el Espíritu, nos ofrece a su vez distintos dones.

El Papa hizo especial hincapié en el de la sabiduría, la que otorga "un corazón dócil que sepa distinguir el bien del mal". "La sabiduría es lo que hace en nosotros el Espíritu para que veamos cada cosa con los ojos de Dios", indicó



Una sabiduría que "nace de la intimidad con Dios, en la cual el Espíritu nos hace contemplativos". "Esta sabiduría no es una persona que sabe todo, sino que sabe cómo actúa Dios, cuando una cosa es de Dios y cuando no es de Dios. Es una experiencia sobrenatural que hace sentirse siempre con el Señor, entre sus manos, y compartir su alegría, su paz y su irrefrenable pasión por cada hombre", añadió..

Finalmente, Francisco aseguró que el Espíritu Santo hace que el cristiano tenga el gusto y el sabor de Dios y preguntó: "¿tiene mi vida el gusto y el sabor de Dios; el sabor del Evangelio, o es insípida?"

Palabras del Papa en castellano

Queridos hermanos y hermanas:

Comenzamos hoy una nueva serie de catequesis dedicadas a los siete dones del Espíritu Santo. El primer don es el de la sabiduría. Ésta no es fruto del conocimiento y la experiencia humana, sino que consiste en una luz interior que sólo puede dar el Espíritu Santo y que nos hace capaces de reconocer la huella de Dios en nuestra vida y en la historia. Esta sabiduría nace de la intimidad con Dios y hace del cristiano un contemplativo: todo le habla de Dios y todo lo ve como un signo de su amor y un motivo para dar gracias. Esto no significa que el cristiano tenga una respuesta para cada cosa, sino que tiene como el "gusto" y el "sabor" de Dios, de tal manera que en su corazón y en su vida todo habla de Dios. También nosotros tenemos que preguntarnos si nuestra vida tiene el sabor del Evangelio; si los demás perciben que somos hombres y mujeres de Dios; si es el Espíritu Santo el que mueve nuestra vida o son en cambio nuestras ideas o propósitos. Qué importante es que en nuestras comunidades haya cristianos que, dóciles al Espíritu Santo, tengan experiencia de las cosas de Dios y comuniquen a los demás su dulzura y amor.

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Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, México, Costa Rica, Argentina y otros países. Invito a todos a intensificar la preparación espiritual de las próximas fiestas de la pascua del Señor, para que la acción del Espíritu Santo produzca en nosotros frutos de verdadera conversión y santidad. Que Dios les bendiga. Muchas gracias.

Oración final por el jesuita fallecido en Homs:

El lunes pasado, en Homs, Siria, fue asesinado el Rev.do P. Frans van der Lugt, un jesuita, holandés, hermano mío, de 75 años, que llegó a Siria hace unos 50 años, que siempre ha hecho bien a todos, con gratuidad y amor, y por lo tanto era amado y respetado por cristianos y musulmanes.

Su brutal asesinato me ha llenado de profundo dolor y me hizo pensar, una vez más, que todavía mucha gente sigue sufriendo y muriendo en ese atormentado país, que desde hace ya demasiado tiempo sigue siendo presa de un sangriento conflicto, que sigue cosechando muerte y destrucción.

Pienso asimismo en las numerosas personas secuestradas - cristianos y musulmanes - sirios y de otros países, entre los que hay obispos y sacerdotes. Pidamos al Señor que pronto puedan volver a estar con sus seres queridos y con sus familias y comunidades.

Invito de corazón a todos a unirse a mí en la oración por la paz en Siria y en la región, y lanzo un apremiante llamamiento a los sirios y a la comunidad internacional: ¡callen las armas y se ponga fin a la violencia! ¡Nunca más guerra! ¡Nunca más destrucción! Que se respeta el derecho humanitario, se brinde ayuda a la población necesitada de asistencia humanitaria y se logre alcanzar la anhelada paz a través del diálogo y de la reconciliación.