RESUCITO

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miércoles, 23 de abril de 2014

Juan 23, el ‘Papa bueno’

Pedro Pierre

El papa Juan 23 va a ser reconocido santo oficialmente en Roma. Ya en vida el pueblo de Dios lo había calificado como el ‘Papa bueno’ hace 50 años. Ejerció el papado de 1958 a 1963. Del que decían que iba a ser un ‘papa de transición’, fue el papa que dio un giro inesperado a la Iglesia Católica con la convocación del Concilio Vaticano 2°.

Su sueño era la Iglesia de los Pobres: “Frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal cual es y quiere ser: la Iglesia de todos y más particularmente la Iglesia de los Pobres” (11 de septiembre de 1962). Este sueño fue retomado en sus primeras líneas por el mayor documento pastoral del Concilio, ‘Alegría y esperanza’: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia”.

Recordemos que un ‘concilio’ es la reunión de los obispos católicos alrededor el Papa para orientar el rumbo de toda la Iglesia: es la mayor autoridad. El concilio Vaticano 2° tuvo lugar en la Ciudad del Vaticano, Roma, donde residen los papas, por ser el lugar del martirio de San Pedro, cabeza del grupo de los 12 apóstoles, pero primero entre iguales.

En esta reunión estuvieron presentes 3.058 obispos de 145 países. Esta reunión duró de 1962 a 1965, con una sesión de 2 meses al año. Una de las mayores novedades fue definir a la Iglesia como pueblo de Dios dejando la imagen de la pirámide y como servidora de los mejores anhelos de la humanidad. Permitió cambios significativos en las celebraciones litúrgicas. Reconoció que el primer sacerdocio era el de los bautizados, al servicio del cual está el sacerdocio de los obispos y sacerdotes. Abrió la comunión con las demás iglesias cristianas y reconoció la presencia del Verbo de Dios en todas las grandes religiones.

Felizmente fue en América Latina donde se concretó lo mejor del Concilio, o sea la Iglesia de los Pobres deseada por el papa Juan 23. Fue la obra de miles y miles de cristianos pobres reunidos en las Comunidades Eclesiales de Base, obra sistematizada en la Teología de la Liberación.

Nos alegramos de que el actual papa Francisco esté retomando las mejores intuiciones del Concilio Vaticano 2° y el espíritu de la Iglesia de los Pobres de América Latina.