RESUCITO

RESUCITO

miércoles, 9 de abril de 2014

Los coletazos del imperio

Pedro Pierre

Venezuela está en el ‘ojo del huracán’, quiero decir en el ‘ojo del imperio’. El Gobierno de Estados Unidos no soporta que los demás países puedan vivir algo diferente y mejor, algo que pueda perjudicar sus planes y ser mejor repartido fuera de sus bancos y multinacionales. Los países de América Latina hemos sufrido esta tragedia en las últimas décadas del siglo pasado. Los países islamistas lo han vivido más recientemente y los que han sido invadidos -Irak, Afganistán, Libia- están en peor situación que antes de la invasión norteamericana-europea. Felizmente, por el momento, las invasiones parecen haberse detenido: es el caso de Siria, de Irán y de la provincia de Crimea en Ucrania.

Pero viene ahora la desestabilización económica, como lo está padeciendo Venezuela: el imperialismo occidental apoya a un grupo minoritario de empresarios y de partidos de derecha para crear artificialmente la escasez y la impresión de caos generalizado. Por supuesto, los grandes medios internacionales quieren hacernos creer que hay desgobierno, inseguridad total, desabastecimiento de alimentos, dictadura, cantidad de muertos, etc. Una manifestación de oposición de 3.000 personas es presentada como si fueran 300.000 y una de 300.000 a favor del Gobierno pasa desapercibida… ¡Así es la libertad de expresión para la ‘civilización occidental’!

Es de preguntarse: ¿Cuándo llegará el huracán a Ecuador, Bolivia, Nicaragua, El Salvador…? Porque ya llegó con éxito parlamentario a Honduras y Paraguay. Lo más vergonzoso es que este imperialismo foráneo encuentra dentro de los países latinoamericanos los vendepatria también seculares, con la bendición -muchas veces- de la mayoría de la jerarquía católica.

El capitalismo está moribundo, pero sus ‘patadas de ahogado’ todavía son mortales. Solamente la dignidad de los pueblos latinoamericanos, su valentía para defender su soberanía y la integración política, económica, cultural, militar y religiosa permitirán resistir los golpes de la ‘Bestia imperial’.

El papa Francisco, como ningún otro, ha denunciado este sistema de muerte que prefiere la autodestrucción del planeta a la pérdida de algunos de sus beneficios: “Hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata… La adoración del antiguo becerro de oro ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano… Se instaura una nueva tiranía invisible”.