RESUCITO

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viernes, 15 de abril de 2016

Los papeles de Panamá: ética y economía


Anastasio Gallego

RELIGION DIGITAL.- Ha sonado como un clarinazo algo que todos los expertos sabían: los paraísos fiscales tarde o temprano dejan de ser paraísos. O como decían los antiguos: "El diablo hace ollas pero no hace tapaderas".

El caso de los ya famosos "papeles de Panamá" se parece a los "sombreros de Panamá", que son sombreros pero no son de Panamá. Hacer u organizar empresas allí donde las reglas de juego son más claras porque casi no las hay, se ha convertido en un casi deporte, o en una de las tantas prácticas "puramente profesionales".

Es frecuente encontrar en la prensa anuncios que proponen enseñar cómo abrir una empresa en Panamá, porque como decía un profesor de economía, más en concreto, de evaluación de proyectos, no hay nada más cobarde que un millón de dólares: en cuanto ve peligro, huye como alma que lleva el diablo. El dinero no está dispuesto a sufrir el menor quebranto, y el que tiene ansia de dinero, como dice José María Castillo, "será sin duda un individuo cuya vida estará regida por la codicia. Y lo más probable es que semejante sujeto termine siendo un corrupto o un ladrón".

Cuando el dinero adquirió personería jurídica en forma de empresa, se volvieron invisibles las personas naturales, los padres de la criatura y hasta sus nodrizas. Nadie, entiéndase, ninguna persona, es responsable. Por eso se habla de "paraísos fiscales", porque en el "paraíso" ya no hay ley.

Al igual que Panamá, existen numerosos países, islas, ciudades, en las que sobrenadan empresas fantasma, o de papel, muchas veces con más oficinas que viviendas, llenas de misterio para los no iniciados. Porque ya no es necesario viajar con maletas rellenas de billetes, basta un solo clic en la computadora para que los números desaparezcan de una pantalla para aparecer en otra.

Estamos ya acostumbrados a ver en las películas las acciones de hacker que se meten en las entrañas de los ordenadores, rebuscan en ellas, encuentran la pieza clave y desvalijan las cuentas en un abrir y cerrar de ojos. El mismo verbo "desvalijar" significa "quitar, sustraer la valija, dejar al viajero con lo puesto y huir con el cargamento. Hoy ya no es necesario tanto trabajo "manual". Es suficiente conocer la clave (antes se necesitaba la "llave" para entrar en la casa) y caminar por el banco, la cuenta o las intimidades de una persona o empresa y dejar "vacía la casa".


Luego de la financierización de la economía se presentan nuevas situaciones. Si antes las sociedades y los tratados de ética se preguntaban por la ética del ladrón, hasta cuánto estaba permitido robar, las circunstancias del robo, los efectos del robo, hoy esos mismos tratados han quedado obsoletos y no sirven ya casi para nada porque no explican las nuevas situaciones.

Robar unos planos, unos balances, unas informaciones no hace que el dueño se quede sin ellas. El dueño y el ladrón tienen lo mismo. No hay violencia física, nadie se metió en mi casa, rompió gavetas de escritorio, amenazó a nadie, mató a nadie, maniató a nadie. Simplemente obtuvo la "clave"" y entró en nuestra computadora y se llevó la información, dejando la información.

Una discusión entre dos profesores de economía: "¿Enseñamos derivados o no?" ¿enseñamos cómo llevar doble contabilidad o no?. ¿Enseñamos como evadir al fisco o no? ¿Cómo crear compañías fantasma (porque no tienen oficina física, empleados, etc.) para aprovechando las rendijas legales sacar provecho? ¿En cuántos despachos de abogados hay "empresas en la refrigeradora, esperando clientes que tengan prisa?.

¿Tiene algo que ver la ética? ¿Tiene la ética alguna relación con la economía, las finanzas, la creación de empresas?

Hoy día son muchas las escuelas de economía y administración que no se plantean estas preguntas. "Somos eminentemente técnicos" y la técnica no tiene moral porque la técnica es puramente instrumental. Depende de quién usa los instrumentos y cómo los usa. De esta manera estudiar economía o leyes es formarse como meros "operadores" y/o creadores de unos instrumentos que son "neutros".

Pero cuando salen a la luz los "papeles de Panamá" se levanta el alboroto porque resulta que tener una empresa o unos fondos en otros países con menos reglas, menos barreras, menos controles, ha sido un tremendo pecado. Y los estudios u oficinas de creación de empresas eran meros constructores de instrumentos sin responsabilidad sobre el uso que los dueños hacen o harán de esos instrumentos. Y también resulta que la disminución de controles, la libertad de creación de empresas, la supresión de barreras, no resultó tan buena.

 

Es fácil revisar la prensa de estos últimos años y ver las cantidades de dinero que salieron de Europa rumbo a los "paraísos fiscales" en busca de seguridad jurídica y financiera. ¿Cuánto dinero salió de Grecia, España, Italia, Portugal, Irlanda en busca de "seguridad"?

Ahora, con el escándalo, han salido nombres: políticos, deportistas, etc. Pero no han salido nombres de Bancos, ellos han pagado multas enormes "colaborando con la investigación".

Finalmente, han salido los papeles de Panamá, no de las islas colonias todavía (en pleno siglo XXI) de países superdesarrollados.

¿Tiene vigencia la ética? ¿Será una asignatura de relleno en las carreras universitarias, o será más una enorme tarea la de ver el conjunto de la enseñanza académica a la luz de la ética?

Me temo que la enorme velocidad que ha tomado el dinero no dé tiempo para pensar en la ética, quizás porque se percibe que sería algo más que echar el freno de mano a esta máquina que marcha a velocidades endiabladas que es el dinero. Se tiene miedo de que poner el freno nos haga saltar por los aires. El sistema que tenemos, dicen, no es bueno, pero es el mejor que tenemos. Además, un escándalo de vez en cuando, no viene mal, "depura el sistema". Por otro lado se estaba poniendo de moda esto: Wikileaks, Vatileaks, Snowden referido a la política y los gobiernos. Ahora son los "paraísos".

Una vez más, tiene razón el Maestro Galileo: «Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.»