RESUCITO

RESUCITO

domingo, 29 de enero de 2017

¿Quién tiene la culpa?



Padre Pedro Pierre

Es costumbre de las campañas electorales echar la culpa de todos los males al candidato opositor. En la campaña actual el gran culpable de todos los males es el actual Gobierno. Es cierto que nuestro país necesita todavía muchos cambios, que hay mucho desempleo, que la crisis es cierta, la corrupción real, la delincuencia presente, las drogas por muchas partes, etc.

Es cierto también que el Gobierno no ha sabido trabajar con las organizaciones populares, sindicales, indígenas en general, que el extractivismo no se ha detenido como debería ser. Es cierto igualmente que la participación ciudadana no ha despegado. ¿No esconderán estas y otras acusaciones, el griterío de los candidatos, el odio que circula en las redes sociales, las frustraciones de sectores sociales, etc., realidades ocultas o inconscientes? Soñamos con un país mejor, pero seguimos viviendo de una manera individualista que no promueve una vida colectiva unificada.

Soñamos con un Ecuador más igualitario, pero seguimos en el consumo muchas veces desenfrenado, con el que no se puede esperar un compartir equitativo. Soñamos con relaciones de armonía, pero la corrupción y los intereses materiales siguen campantes entre nosotros. Soñamos con un nivel de cultura elevado, pero nos alimentamos de una televisión basura, de tabletas llenas de chismes y de teléfonos inteligentes que nos comunican pornografía.

Otra razón que nos permitiría salir del círculo vicioso de los chismes y las mentiras es la toma en cuenta de un contexto internacional desfavorable. La baja del precio del petróleo y la valorización del dólar, que nos afectan grandemente como país, han sido programadas para desprestigiar a los gobiernos progresistas de América Latina: Bolivia, Ecuador, Venezuela, sin hablar de Cuba.

Los países del norte que no logran dominarnos descaradamente, lanzan noticias sobre la incapacidad de nuestros gobiernos para desprestigiarlos. Estas noticias internacionales son repercutidas por la mayoría de la prensa y medios de comunicación a fin de confundirnos y hacernos creer que el pasado ha sido el ‘paraíso perdido’ y que ‘lo mejor está por venir’. No nos damos cuenta de que nuestra organización familiar, social y nacional sigue el esquema capitalista que no nos favorece mayoritariamente.

Somos nosotros los que construimos un país mejor cada día o lo destruimos por nuestras malas actuaciones cotidianas. La lucha a llevar es a nivel personal-transformarnos a nosotros mismos-; a nivel colectivo -crear relaciones de amistad y compartir-; a nivel local -colaborar con organizaciones que fomentan vivencias alternativas-; a nivel nacional -integrar movimientos sociales y partidos políticos-; a nivel religioso -desarrollar lazos interculturales que nos enriquezcan humana y espiritualmente-. Así nos constituiremos en personas plenamente integradas en un país que se va transformando hacia los sueños que abrigamos muchas y muchos de nosotros.

Jesús decía sabiamente: “Antes de quitar la paja del ojo de tu hermano, quita primero la viga que está en el tuyo”.