RESUCITO

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miércoles, 12 de marzo de 2014

Luchas femeninas


Pedro Pierre

Cada año el día internacional de la mujer nos da la oportunidad de felicitar a madre, hermana, amiga, compañera, esposa… por reconocer el lugar que han ocupado u ocupan en nuestra vida. Es también la oportunidad de conocer las luchas seculares de las mujeres para alcanzar el lugar que se merecen. “Sin las mujeres los derechos no son humanos”. Todavía mucho hace falta para que la mujer sea tratada con dignidad, igualdad, ternura y compañía para alcanzar una sociedad mejor y unas iglesias que reflejen a Dios padre y madre.

La conquista de sus derechos sigue siendo para las mujeres un proceso en todas las áreas de la vida. En la casa se ha descubierto que no había tareas específicamente femeninas y otras masculinas, sino que todo es tarea de la pareja. Pero todavía falta aplicarlo. En casa, ¡cuántas horas aportan las mujeres en beneficio de la sociedad en general! Pero esta labor no es reconocida a su justo valor ni remunerada.

El trabajo profesional cada vez más mujeres lo van realizando. Pero todavía, a tiempo y diploma iguales, muchas veces, el salario del varón es superior al de la mujer. Y en los altos mandos se elige preferencialmente a varones. ¿No será que el sistema neoliberal machista y patriarcal les tiene miedo a la intuición y a la rebeldía de las mujeres? Por eso ha inventado las telenovelas, para mantenerlas sumisas, pasivas, inconscientes y manipulables.

En las iglesias, las mujeres, aunque mayoritariamente más presentes, no han logrado su correspondiente participación, en particular en la católica. Y la moral sexual, ¿no será una manera de controlar a las mujeres y mantenerlas en un rol secundario?

En nuestras iglesias hay que regresar a las actitudes y las palabras de Jesús, que supo, contra la cultura y la religión de su tiempo, reconocerles el valor que se merecían. Por muestra basta un botón: el caso de la mujer presentada a Jesús por haberla encontrado en adulterio es significativo. Frente a las acusaciones, Jesús guarda silencio y prefiere escribir en el suelo, mientras la mujer queda de pie. Y cuando los acusadores insisten, Jesús los encara diciendo: “Aquel que esté sin pecado, lance la primera piedra”. Cuando todos se fueron, Jesús aseguró a la mujer: “Tampoco te condeno”...

Renovemos el compromiso de construir juntos, varones y mujeres, relaciones de respeto, igualdad, ternura y compañerismo para construir una sociedad más humana y una iglesia más fiel a Jesús y a un Dios con rostro de mujer.