RESUCITO

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martes, 25 de marzo de 2014

CONSIDERACIONES PERSONALES SOBRE EL COMPONENTE CATOLICO DE LA CRISIS VENEZOLANA



Miguel Matos s.j

Para hablar de componente religioso católico de la actual crisis venezolana, lo primero que se debe hacer es demarcar los sectores que abarca ese universo religioso católico. Una cosa es la dirigencia formal oficial católica y otra es la realidad del pueblo mayoritario informal creyente. En este aspecto del análisis se hace muy pertinente subrayar el caracter de enfrentamiento de intereses clasistas que está permeando toda la actual realidad venezolana. Esta condición de enfrentamiento de intereses clasistas no se verbaliza excesivamente e incluso se trata de enmascarar siempre. El sector que funje como portavoz de la Institución Eclesiástica podríamos agruparlos en los siguientes sujetos:La Conferencia Episcopal, las Directivas de los Religiosos y Religiosas, las Instituciones de Educación Católica y el clero diocesano.El mundo laical no tiene representatividad significativa. Las pocas veces que se expresa lo hace como apéndice de la intitucionalidad oficial. Todo este sector que hemos nombrado está mayoritoriamente volcado hacia la oposición, o sea, adversan al Proceso Bolivariano.

A este posesionamiento ha contribuido en primer lugar la ubicación socioeconómica real de esos sectores en los estratos clase alta y clase media alta. La Conferencia Episcopal está constituida por sujetos cuyo asenso eclesiástico significa casi necesariamente una subida de status y un distanciamiento con respecto a las mayorías populares. La Educación Católica , exceptuando la gran obra educativa de Fe y Alegría que es muy popular, el resto está constitudo por instituciones que sirven a las clases medias y altas. El clero diocesano ha ido desplazándose aceleradamente hacia la atención de los sectores más conservadores y tradicionales de la sociedad. La presencia de la Iglesia Institucional entre los así llamados "pobres", en este momento es muy puntual y la situación se agrava en la medida que aumenta acelerada y cuantitativamente la presencia de las iglesias evagélicas que están "arrasando" en las barriadas populares.

En lo referente a la Conferencia Episcopal hay que tomar en cuenta el hecho de que nos ha tocado en este período una generación de obispos en donde se permite muy poco la diferenciación, la independencia de criterios, la libertad de pensamiento para elevar de alguna manera el discurso tan chato y tan irrelevante intraeclesial. Esto parece ser el perfil promedio del tipo de obispo promovido durante el Pontificado de Juan Pablo II. El clero diocesano egresa de seminarios en los que predomina una formación muy conservadora religiosa y sociopolíticamente. Ambos sectores todavía le temen al "coco" de la Teología de la Liberación y más aún al "demonio" del Comunismo.

A todo esto habría que agregar que la Iglesia Católica Universal está hoy día viviendo una de sus épocas menos "cristianas", o sea, menos impactadas por el mensaje de Jesús de Nazareth. Esto significa que, por ejemplo, la referencia a las predilección de Jesús de Nazareth por los pobres, en este momento casi no tiene eco en la mentalidad promedio católica actual. Un ejemplo descorazonador en este particular lo ofrece la Educación Católica. Si el catolicismo no tiene un referente cristiano suficientemente radical, el desplazamiento hacia la derecha es practicamente inevitable. El comienzo del Pontificado del Papa Francisco, sus actuaciones todavía informales, nos ha llenado de muchas esperanzas precisamente por el tono tan discordante con todo lo anterior, que está significando su estilo.

¿ Qué se puede esperar de ese universo católico que hemos descrito ? Lo mínimo que se puede decir es que un planteamiento tan radicalmente popular clasista como el que hace el proceso bolivariano, está casi en las antípodas con el ideario sociopolítico católico. Apenas empezó a exhibirse la ideología bolivariana, enseguida se soltaron las emergencias anticomunistas y ultraderechistas en los ambientes católicos.

Tomando como premisa esa desaveniencia ideológica y clasista tan fundamental, solo era cuestión de tiempo el que comenzaran a multiplicarse los desencuentros entre los personeros representativos de ambos polos. Cada paso que avanza el proceso bolivariano, no puede dejar de ser adversado por el conservadurismo católico.

Así llegamos al momento actual: En Venezuela los poderes económicos nacionales e internacionales, el Poder Político Militar Internacional han desatado un golpe de estado "blando". Para la puesta en práctica de ese golpe de estado cada sector debe llevar hasta sus últimas consecuencis sus posesionamientos ideológicos. La institución católica está haciendo lo propio. Eso lo hace con una estrategia en la que se combinan grandes silencios sobre situaciones evidentemente pecaminosas como son las destrucciones, crímenes y violencias, obviamente rechazables, y pronunciamientos lo suficientemente ambiguos como para mantener ciertas apariencias. Pero en la práctica la institución eclesiástica está repitiendo la misma actitud colaboracionista con el golpe de estado tal como lo hizo en el golpe contra el Presidente Chavez del 2002.

Este posesionamiento de la dirigencia católica no tiene en este momento casi ninguna influencia en los ambientes populares dado el distanciamiento del que hablamos anteriormente y dada la presencia tan respetable del movimiento evangélico. Pero a nivel mediático, sobre todo internacional sí tiene su efecto nocivo.

El descenlace que va a darse en esta emergencia política venezolana actual, muy posiblemente va a decidirse al favor del Gobierno Bolivariano no en la forma de una victoria definitiva y final, pero si de una victoria suficientemente sólida como para darle continuidad y radicalidad al proceso bolivariano. Esto, entre otras cosas, va significar otro revez para la institucionalidad católica.

El descenlace va a significar también un revez para algunas agrupaciones políticas de reciente fundación y para sectores como el estudiantil que ya no podrá exhibir a los cuatro vientos para todo el país nacional, la inocua imagen del "manitas blancas".