RESUCITO

RESUCITO

miércoles, 12 de febrero de 2014

No votemos por los muertos

Pedro Pierre 

En este tiempo de campaña electoral, sepamos discernir lo que tiene futuro y lo que se limita a repetir el pasado. Unos mueren mientras otros van adelante.

Mueren los partidos tradicionales de derecha que no buscan más que sus intereses materiales disfrazados de obras engañosas. Mueren los partidos de izquierda que no han sabido más que defender unas ideologías alejadas de la realidad. Mueren las palabras huecas que prometen lo que sus autores nunca han sabido cumplir. Mueren las promesas que no construyen la organización, la participación, la crítica constructiva. Por esos no hay que votar porque nos iremos enterrando con ellos.

Mueren también los pobres que se afincan en el individualismo, la indiferencia y la insolidaridad. Mueren los pobres que tienen un corazón de ricos, es decir que no saben compartir, que explotan a los demás y sueñan con llenarse los bolsillos de la plata ajena. Mueren los pobres que se consuelan mirando las telenovelas, las chismoserías morbosas o tomando cerveza en las esquinas. Mueren los pobres que se limitan a criticar sin poner nunca el hombro. Ellos son los que votan por los muertos de siempre, tontos útiles de la propaganda electorera.

Felicitaciones a las y los que se reúnen para entender mejor lo que está pasando. Felicitaciones a las y los que integran organizaciones, movimientos y partidos para conocer y transformar desde dentro la realidad política. Felicitaciones a las y los que no se desaniman de luchar tenazmente día a día para que algunos más despierten, se levanten y caminen a fin de ser los artesanos del país que necesitamos. Felicitaciones a las y los que no se dejan corromper por el poder, la ambición y el dinero. Felicitaciones por las y los que creen que los cambios vienen desde abajo y se solidarizan con las y los que comienzan a vivir un futuro distinto.

Construyamos espacios de participación donde expresemos nuestros puntos de vista, sin esperar que otros piensen por nosotros. Vivamos el compartir solidario entre vecinos y compañeros de trabajo, sin esperar que otros nos regalen el pan de cada día. Denunciemos lo que nos atropella y anunciemos en palabras y hechos lo que nos dignifica, nos humaniza y nos fraterniza, sin esperar que otros nos llenen de sueños inalcanzables.

Dios nos llama individualmente a construir juntos un mundo mejor. Decía Jesús: “Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve a anunciar el Reino de Dios”. No votemos por los muertos ni como ellos.