RESUCITO

RESUCITO

jueves, 8 de diciembre de 2016

“¡Un obispo tan evangélico!”



Padre Pedro Pierre

“No hay cosa tan oculta que no llegue un día a conocerse”. ¡Esto acaba de suceder unos 43 años después de lo ocurrido! En esa época desde la Conferencia Episcopal Ecuatoriana se solicitó a la curia vaticana de Roma una investigación sobre el actuar pastoral de monseñor Leonidas Proaño, obispo de Riobamba. Esta fue realizada por un obispo originario de Argentina en la persona de monseñor Jorge Casanova. Provocó grandes tensiones tanto al interior de la Iglesia, en particular entre los obispos que se escandalizaban de la práctica pastoral de monseñor Proaño, como en el país, en particular con los medios de comunicación contrarios a monseñor Proaño.

Lo que acabo de descubrir es el contenido de la comunicación que hizo al Vaticano monseñor Casanova, la cual no se publicó nunca, a pesar de las solicitudes tanto a la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y a los nuncios en Ecuador como a instancias vaticanas.

Sabía por un amigo sacerdote que trabajaba en una de las secretarías de la Conferencia Episcopal Francesa que, en una entrevista que tuvo con el papa Pablo 6° sobre esta ‘visita apostólica’, el mismo Papa le había dicho: “No se preocupe, padre Ludovic.

¿Cómo voy a condenar a un obispo tan evangélico?”. Seguramente los encarnizados opositores eclesiásticos y civiles no querían que se conociera el contenido favorable a la persona de monseñor Proaño y a su labor pastoral.

Lo que revela el mismo monseñor Casanova en una publicación del Centro de Solidaridad Andina de Riobamba, cuyo título es ‘Testimonio Documental’, del año 2015. De las 20 páginas (48-69) dedicadas a este asunto, extraigo lo siguiente.

“Agradezco el material sobre el recordado y querido monseñor Proaño. Al ver los DVD y al leer el libro, me hizo revivir mi experiencia sacerdotal como visitador apostólico en la diócesis de Riobamba… Para mí fue una visita difícil, pero enriquecedora, por conocer a monseñor Proaño como un obispo pobre, sencillo, piadoso, con un gran amor a los indígenas y campesinos, entregado a una causa… Descubrí una gran confianza en todos, en especial en los sacerdotes y laicos de las parroquias y grupos… No había motivos para la remoción de Monseñor y, de hecho, murió en la diócesis y Pablo 6° dijo que era ‘un obispo evangelizador’… Monseñor Proaño gozaba en la diócesis de un consenso mayoritario y una adhesión incondicional, es lo que yo percibí al escuchar a tanta gente. Lo rechazaba una minoría… Me alegro de que siga viva la figura de Monseñor y que se reconozcan los méritos en su actuación como Padre, Pastor y Obispo.

Los enemigos de Monseñor Proaño (gamonales-terratenientes y los ricos de la ciudad) promovieron una campaña cruel y denigrante contra el Obispo… Las acusaciones que le hacen no tienen fuerza probatoria… He encontrado su línea pastoral conforme a la del (Concilio) Vaticano 2°… La solución que propongo es dejar a monseñor Leonidas Proaño como obispo de Riobamba.

El Obispo de los Indios brilla con propia luz, ¡el Evangelio!... borrando la caricatura que de él hicieron algunos hijos de la Iglesia misma, incluso algunos obispos”.