RESUCITO

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jueves, 22 de diciembre de 2016

"La Navidad eres tú..."



Padre Pedro Pierre 

La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: Nos vendría bien un poco de silencio para oír la voz del amor. Navidad eres tú cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma. El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida. Los adornos de Navidad eres tú, cuando las virtudes son colores que adornan tu vida. La campana de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas, y buscas unir.

Eres también luz de Navidad, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad. Los ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor. La estrella de Navidad eres tú, cuando conduces a alguien al encuentro con Dios.

Eres también los reyes magos, cuando das lo mejor que tienes sin importar a quién. La música de Navidad eres tú, cuando conquistas la armonía dentro de ti. El regalo de Navidad eres tú, cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano. La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la bondad está inscrita en tus manos. La felicitación de Navidad eres tú, cuando perdonas y restableces la paz, aun cuando sufras. La cena de Navidad eres tú, cuando sacias de pan y de esperanza al pobre que está a tu lado.

Tú eres, sí, la Nochebuena de Navidad, cuando, humilde y consciente, recibes en el silencio de la noche al Salvador del mundo sin ruido ni grandes celebraciones. Tú eres sonrisa de confianza y de ternura en la paz interior de una Navidad perenne que establece el Reino de Dios dentro de ti”.

Así nos invita el papa Francisco a entender y celebrar la Navidad. Cuánto nos cuesta hacer silencio para tomar el tiempo de reconocer el sentido de las cosas que nos rodean, el sentido de nuestras actividades, el sentido de nuestra vida. Las palabras del Papa nos iluminan sobre el verdadero significado de la Navidad. Si tomamos un momento de silencio delante del pesebre, comprenderemos el valor de esta costumbre, tanto en nuestra casa como en nuestras calles. Encontraremos el sentido de cada uno de los personajes y objetos que lo componen. Notemos que en el nacimiento del Papa no está el gordo y metiche Papá Noel, porque representa el consumismo y el derroche, tan lejos de la primera Navidad y de toda Navidad. A lo mejor ya ha sustituido el nacimiento en nuestra casa tal y como pasa en la televisión, los malls y los supermercados.

Todo esto lo podemos explicar a los hijos haciendo el nacimiento con ellos: ya lo van a entender muy bien… Podemos igualmente añadir nuevos personajes y nuevos objetos, con el sentido de fe y de fraternidad que manifiestan. Y liberémonos de todo lo que no tiene sentido o tiene un mal sentido -como el Papá Noel- en nuestro nacimiento, en nuestra casa y, sobre todo, en nuestra vida. Dios quiere nacer otra vez en nuestro corazón, en nuestra familia, en nuestra ciudad y en nuestro país: depende de nosotros acogerlo y hacerlo presente. De esta manera será nuevamente Navidad y nos hará muy felices.