RESUCITO

RESUCITO

martes, 30 de agosto de 2016

MONSEÑOR PROAÑO: UNA GUIA O UNA RELIQUIA.


Anastasio Gallego C.
Guayaquil, 29 de agosto 2016.

Siempre me llamó la atención lo grande que fue el titular de la prensa en Ecuador cuando falleció Mons. Leónidas Proaño: MURIO EL OBISPO DE LOS INDIOS.

Así, como un título esperado y querido por todos, o por muchos, cuando en realidad, en aquellos tiempos, 1988, era recibido como un insulto en gran parte del país que a alguien le dijeran "indio".

El obispo que repartió las tierras de la diócesis a los campesinos; que alfabetizó a miles de indígenas desde las ESCUELAS RADIOFONICAS; que impulsaba la concientización y organización indígena, campesina y popular. Que empujaba hacia una reflexión teológica desde los más pobres, que soñaba con una "iglesia indígena"; que propuso vender la custodia de la catedral (joya colonial) para que estuviera en el museo del Banco Central y, con el dinero, capacitar indígenas y campesinos, para comprar tierras para ellos; que organizo la diócesis en zonas pastorales animadas por equipos misioneros; que usó más el sombrero y el poncho que la mitra y el báculo.

A este obispo, algunos de sus hermanos de ministerio no le acogían. Hubo un tiempo en que no asistía las reuniones de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. A este obispo el Presidente de la República José María Velasco Ibarra le expulsó a un sacerdote del país, luego quiso ayudar económicamente la labor pastoral y recibió como respuesta de monseñor: "GRACIAS, NO QUIERO ESPARADRAPOS DE ORO EN LA BOCA".

Este obispo dejo de ser "peligroso" después de su muerte.

Se ha escrito sobre él, su obra, su pensamiento. Pero... ¿es actual, sirve para estos tiempos o es una BUENA RELIQUIA?

Cuando él hablaba de concientización ¿esta palabra tiene sentido en este mundo de "emprendedores", "competitivos", globalizados, que no cuestionan al sistema?

Cuando él habla de FE Y POLITICA ¿servirá para algo hoy en este medio "espiritualizado"?

¡¡QUE GRAN SINTONÍA SE SIENTE AL ESCUCHAR A FRANCISCO Y LEER A PROAÑO!!!

El uno dice "oler a oveja", el otro decía "oler a borrego", el uno habla de los "descartables", el otro hablaba de los "oprimidos".

El uno habla de Iglesia en salida, el otro hablaba de caminar en dos pies: La Palabra y la Realidad.

Ambos son la ternura personificada y, al mismo tiempo, la decisión; LA ORACION ANTE EL SAGRARIO DE MADERA Y PAJA EL UNO, Y EN SANTA MARTA EN COMUNIDAD, EL OTRO.

El sistema ha ido ganando en precisión y asepsia: el oprimido está presente y puede llegar a romper la opresión, se puede hacer visible porque está presente; el "descartable" no sirve ni para ser oprimido. A lo sumo para ser reciclado.

Recuerdo muy bien una de las charlas que dio Mons. Proaño a su regreso de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla-México. Fue en el auditorio de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.

Luego de su exposición se abrió el foro de preguntas. Uno de los estudiantes, de economía, por más señas, levantó la mano y preguntó:

" ¿MONSEÑOR. UN CATOLICO PUEDE SER CAPITALISTA?"

Se hizo un gran silencio. Y Mons. con la calma que le caracterizaba y su espíritu eminentemente positivo, le respondió:

"CLARO QUE SI. SI NO ROBA, NO EXPLOTA, RESPETA LA DIGNIDAD DE SUS TRABAJADORES...PUEDE SER BUEN CATOLICO. LO QUE DUDO ES QUE PUEDA SER BUEN CAPITALISTA".

Son 28 años desde la partida de Mons. Proaño. En Riobamba, la que fuera su única diócesis, le han sucedido ya dos obispos. El uno, su auxiliar, que él había pedido, trabajo con su propio estilo y sus propias huellas. El otro llegó de otra diócesis. Hoy ya se le dice "EL OBISPO DEL MURAL", en alusión a la orden de retirar el mural pintado por Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, sobre los mártires de América y el pueblo indio. Menos mal, se retiró la orden y el mural volverá "algún día".

Unos dice que se quiere "enterrar definitivamente a Proaño"; otros que Proaño ya no es actual, que son otros tiempos; OTROS QUE ES PELIGROSO QUE HAYA OTRO PROAÑO, QUE LES BASTA CON LO QUE ESTA REVOLVIENDO FRANCISCO. (¿Será por eso que trataron como trataron a Mons. Gonzalo López en su jubilación de Sucumbios?).

Lo cierto es que hay quien ha tomado el trabajo de rescatar de alguna bodega, donde estuvo oculto, parte inédita del legado escrito de Mons. Proaño y lo custodia, hay el empeño en publicarlo para que surjan nuevos Proaños. Hay que "globalizar" a Proaño NO COMO RELIQUIA SINO COMO SENDA, COMO GUIA QUE SEÑALA EL CAMINO, NO COMO ANECDOTARIO.

Tal vez inquiete mucho recordar a Proaño. Pero...¿ qué sería de la Iglesia en Ecuador sin Proaño, Agustín Bravo, José Gómez Izquierdo, Gonzalo López y algunos de los que están todavía vivos?