RESUCITO

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jueves, 26 de junio de 2014

Críticas para el “afán y la codicia” - (Católicos y evangélicos argentinos se pronuncian contra los fondos buitre)

Los Curas en la Opción por los Pobres y la Federación de Iglesias Evangélicas emitieron diferentes declaraciones contra el fallo que favoreció a los fondos buitre. Los sacerdotes pidieron un mensaje de la Iglesia Católica.


Washington Uranga 

El grupo de sacerdotes católicos denominado Curas en la Opción por los Pobres y la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) emitieron diferentes declaraciones criticando la decisión de la Justicia norteamericana en relación con las pretensiones de los fondos buitre, en las que coinciden en criticar la “voracidad especulativa” y el “afán y la codicia” del sistema financiero global y advierten sobre las consecuencias que recaerían sobre los argentinos si el país aceptara cumplir con el fallo del juez estadounidense Thomas Griesa.

Los curas católicos, cuyo coordinador es el sacerdote Eduardo de la Serna, difundieron un texto titulado “Frente a la voracidad brutal de los acreedores externos” y que está dirigido “a la opinión pública y a nuestras comunidades”. En el documento respaldan “la decisión del Estado argentino de pagar las deudas sin comprometer el crecimiento del país y la inclusión y la ampliación de derechos para los más pobres y débiles”, al tiempo que rechazan “por desubicados los consejos iluminados de tantos periodistas, políticos y economistas cómplices con este endeudamiento fraudulento durante la dictadura hasta el final de la década”.

Los sacerdotes en la opción por los pobres envían al mismo tiempo un mensaje directo a la jerarquía de la Iglesia Católica reclamando “pronto una palabra de nuestros pastores, demasiado largamente esperada, sabiendo que en ellos Dios ha puesto la vida de su pueblo”.

Por su parte la FAIE, con la firma de su presidente, Néstor Míguez, y de su secretario, Federico Schäfer, sostiene que “desde el Evangelio, frente a la supuesta justicia de un juez y una corte, (...) no hay justicia cuando se paga a los ricos con el pan de los pobres” y agrega que “no hay ley que pueda obligarnos a sacrificar la sangre de inocentes por el pecado de los codiciosos”. La FAIE es la más importante representación de las iglesias evangélicas históricas en la Argentina.

La institución protestante dice también que “reconocemos que nuestra deuda fundamental es con los millones de seres humanos que aún viven en condiciones precarias, en el hambre y en la miseria, sometidos a la explotación y a la exclusión, a la discriminación y a la violencia”.

Para los curas católicos si la Argentina pagara en los términos que ahora reclaman los “buitres” la “deuda contraída en infames períodos anteriores pondría en riesgo los puestos de trabajo de nuestros padres y hermanos, la salud de las poblaciones más frágiles, el nivel de educación alcanzado por nuestros niños y jóvenes históricamente excluidos y las jubilaciones de nuestros abuelos que tanto preocupan a nuestro pueblo”. De esta manera, agregan, “todo lo logrado con gran esfuerzo y con todo derecho en los últimos años se esfumaría”. Subrayan los sacerdotes en la opción por los pobres que los especuladores “quieren también nuestra soberanía; y como cristianos y argentinos no podemos aceptarlo”.

Ambas organizaciones rechazan la presunta legitimidad de la medida judicial norteamericana. Los curas católicos dicen que “lo grave aquí no es solamente la voracidad especulativa de los fondos buitre sino que su accionar ha sido perfectamente legal”. Pero advierten: “que algo sea legal no implica necesariamente que sea moralmente aceptable” y recuerdan palabras del papa Francisco: “Las grandes economías mundiales sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero”. Los sacerdotes señalan que “el problema de fondo es el sistema capitalista liberal –que premia a los especuladores y condena a los que trabajan– que instala una legalidad inmoral exprimida a fondo por los expertos de la usura”.

En una línea argumental similar, la FAIE asegura que “el dinero, convertido en un dios que todo lo puede, se erige como el gran ídolo al cual hay que subordinar todo bien, sacrificar toda la vida”. Entendiendo que “este fallo (de Griesa) es el reflejo de la idolatría de este tiempo”, para asegurar luego que “mayor inseguridad que la que nos amenaza en las calles es la que se gesta en los sofisticados despachos de magnates financieros y magistrados complacientes”.

Los evangélicos sostienen también que “el privilegio otorgado a los capitales financieros contra una nación y su pueblo pone de manifiesto el sinsentido que rige la economía mundial, donde la ficción especulativa se impone sobre la vida real de los seres humanos”.