RESUCITO

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domingo, 3 de julio de 2016

VENEZUELA... LA CRISIS NOS MUEVE EL PISO



Aproniano Larez
Junio, 2016.

Ante la situación de guerra que estamos viviendo en Venezuela, l@s venezolan@s tenemos distintas “percepciones”, unas más apocalípticas que otras y sólo “un resto”, aún consciente de la profunda gravedad de la situación, mantienen por lo menos cierto optimismo.

Es cierto que nos están dando por donde más nos duele, por la comida, así lo perciben much@s porque es la expresión más fácilmente sentida y visualizada por el común de los mortales, aunque eso es sólo “una” expresión de “un algo” mucho más profundo y extenso: una guerra en la cual todo es válido, al menos desde el punto de vista de quienes la están haciendo; es válido hacer que toda la población pase hambre como una manera de producir angustia y desesperación; es válido que l@s niñ@s, que no entienden de esto, reclamen y lloren por un tetero para que la familia gaste lo que no tiene y de este modo hacer que se profundice más la angustia y la desesperación; es válido matar a personas en las guarimbas , “sicariarlas” o descuartizarlas para que el dolor familiar sea más profundo; es válido todo lo que contribuya a preparar los ánimos de la población para provocar un estallido social y así terminar con “ el régimen” y agarrar el “coroto” para entonces sí, hacer con nosotr@s lo que hicieron con Chile, lo que están haciendo en Argentina, lo que están haciendo en Brasil. Es válido empujado por el imperio yanqui, hacer todo lo que ayude a que el pueblo se revele, y a solicitud de “y que venezolanos” que se prestan a ser payasos de ese circo porque esperan comer de las migajas del poder que caerían de la mesa de quienes de verdad supuestamente tendrían el poder. Se trata de una guerra no solamente de venezolan@s contra venezolan@s, ni de Venezuela contra otro país, no solamente del imperio yanqui contra Venezuela ¿De que se trata pues? Se trata de una guerra, de un enfrentamiento de un sistema contra otro; se trata de algo mucho más profundo: Se trata de una guerra entre dos sistemas, por un lado un sistema capitalista contra un sistema socialista. De eso se trata.

Un sistema Socialista como el que estamos construyendo en Venezuela, Sistema en el cual lo más importante es la vida. La vida necesaria de toda la naturaleza, la vida de lo seres humanos y por ello que los seres humanos participen de todos los bienes materiales y espirituales para que puedan ser felices; un Sistema Socialista humanizante y en armonía con la naturaleza. Un sistema Socialista en el cual seamos libres y soberanos; un Sistema Socialista en el cual podamos producir todo lo que nos hace falta; un Sistema Socialista en el cual podamos soñar en lo mejor para Nuestra Patria y podamos inventarlos para contribuir a la felicidad de tod@s; un Sistema Socialista que tenga como eje transversal el amor expresado en la vivencia organizada de la solidaridad con las personas y con la naturaleza toda. Todo esto es total y radicalmente opuesto al …

Sistema Capitalista, que fundamentalmente y en pocas palabras podemos definirlo como un sistema opuesto a toda la vida… Su fin es la explotación de todo lo que pueda explotar y a costa de todo, aún de la vida de la gente, menos del dinero, porque precisamente su fin último es obtener más y más dinero y en base a su dinero mal habido, someter a todo lo que se le acerque, no importa quién sea ni lo qué sea. PODRÍAMOS DECIR QUE SU FIN ES TENERLO TODO, ARRASANDO CON LOS DEMÁS Y CON LO DEMÁS...

Con este panorama, much@s pierden la cabeza. De ahí la necesidad de que quienes militamos en un proceso de transformación radical como Nuestro Socialismo, tengamos las ideas suficientemente claras y más allá de esto, que tengamos principios y valores culturales, los valores del amor, suficientemente arraigados para poder garantizar que la crisis nos mueva el piso, pero para hacer mayores esfuerzos de TRANSFORMACIÓN AMOROSA. Para que la crisis sea una nueva oportunidad de profundizar y acelerar la construcción de NUESTRO SOCIALISMO HUMANIZANTE Y EN ARMONÍA CON LA NATURALEZA. En este sentido, este tropezón y los que vendrán, podemos convertirlos en dar un tranco más largo que aligere nuestro una andar y NO, por ningún motivo, una ocasión de una caída.

En el contexto de todo esto es bueno traer a colación unos textos de Jesús de Nazareth que podemos adecuarlo a la situación actual de guerra que vive Nuestro País y cómo en esa situación se nos mueve el piso, y por qué se nos mueve el piso en ese sentido; habla Jesús: “…Cuídense de los falsos profetas: se presentan ante ustedes con piel de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Ustedes los reconocerán por sus frutos. ¿Cosecharían ustedes uvas de los espinos o higos de los cardos? Lo mismo pasa con un árbol sano: da frutos buenos, mientras que el árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos. Todo árbol que no da buenos frutos se corta y se echa al fuego. Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.

… Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.» (Evangelio según San Mateo Capítulo 7)

De esta primera cita tomada del Evangelio de San Mateo, es bueno destacar:

1) Que las rocas sobre las que se construye el edificio de la Transformación, son el nivel de conciencia y el compromiso; ideas, principios y valores.

2) No bastan los discursos, hacen falta las obras, poner en práctica lo que se dice.

¡Pero mosca, la guerra no es sólo por la comida…! En esa trampa quiso el demonio que Jesús cayera por eso le dice: “… Y (Jesús) después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.» Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» (Del Evangelio según San Mateo en el Capítulo 4.)

De esta otra cita destacamos: Que la comida es nada más que un medio, salvaje, de someternos pero que el fin último es arrasar con todo: con el agua, con el petróleo y las demás riquezas de Nuestra Patria, aún a costa de las vidas de l@s venezolan@s. Por eso, es necesario: Creer en la promesa de que con la ayuda de Dios en la práctica del amor, podemos construir La Patria Querida que nos garantice la felicidad posible desde ahora y aquí con una proyección al Reino Definitivo.

Fijémonos en una cosa, Jesús dice que no sólo de pan vive el hombre, pero nosotros podemos deducir que también de pan porque El, Jesús, muestra que se preocupó también por el pan y por eso lo multiplica: “ Jesús, pues, levantó los ojos y, al ver el numeroso gentío que acudía a él, dijo a Felipe: «¿Dónde iremos a comprar pan para que coma esa gente?» Se lo preguntaba para ponerlo a prueba, pues él sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo.» Otro discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es esto para tanta gente?» Jesús les dijo: «Hagan que se siente la gente.» Había mucho pasto en aquel lugar, y se sentaron los hombres en número de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, dio las gracias y los repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que han sobrado para que no se pierda nada.» Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos que no se habían comido: eran las sobras de los cinco panes de cebada. Al ver la señal que Jesús había hecho, los hombres decían: «Este es sin duda el Profeta que había de venir al mundo.» (Del Evangelio según San Juan, en el Capítulo 6)

Pero también necesitamos del pan… Ah, pero tenemos que encontrarlo, por eso Jesús dice a sus discípulos, a nosotros: ¿De donde sacaremos pan…? Los pone a parir. Pero ellos ni cortos ni perezosos acuden a la solidaridad de quienes tenían pan; se organizan en grupos Jesús los pone a todos a producir respuestas (Clap, Manzaneros, la comunidad) y entonces Él hace su parte en cumplimiento de la promesa… y después hasta sobra pan. Y a Jesús, lo reconocen por lo que hizo pero Él se escabulle porque no busca ese poder, no sin antes hablarles de la proyección de lo que hizo…