RESUCITO

RESUCITO

martes, 12 de julio de 2016

A UN AÑO DEL PAPA FRANCISCO EN ECUADOR ¿QUÉ LOGRÓ SU PALABRA?


Francisco Herrera Aráuz
Ecuamex

Este artículo que he escrito me lleva a formular una advertencia previa a quien lo llegue a leer. Es largo, y quiere provocar al lector, que cada palabra de los extractos que he seleccionado, le lleve a cuestionarse a sí mismo sobre la presencia del Papa Francisco en Ecuador, por cómo lo vivió en esos días. ¿Cómo lo trató usted? Fue como un espectáculo, solo fue un simple ritual, lo recibió como un católico ferviente, un activista social, un  militante de la política. Escuchó su mensaje y lo tomó muy en serio todo lo que dijo, lo que habló y habitó entre nosotros. Entre a este tema dispuesto a ser provocado y respondido.
 

La imagen más cercana y humanizada del cristianismo es mostrar siempre a un Cristo caminando entre nosotros, predicando su palabra, para cumplir lo dicho en el evangelio que “el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.  En la memoria colectiva, una vez que pasó el momento vibrante de compartir con el Papa Francisco en estas tierras, hace exactamente un año, llama a nuestro sentido militante de la iglesia a repensar en lo que nos dijo Su Santidad, y si en verdad estamos aplicando su mensaje. Como que es momento de caminar más lejos del sentimiento de gratitud por estar a nuestro lado y volver la mirada para darle valor a su palabra que nos dio vida.

Sí, me siento obligado conmigo mismo a rememorar el instante mismo del jueves 8 de julio del 2015, cuando Francisco nos dio la última bendición, subió al avió y se fue de Quito. Ahogando en silencio las lágrimas y el grito reprimido que clamaba “No te vayas” en las mentes de muchos saltaban las palabras y frases dichas por quien se iba esperanzado en haber dejado un mensaje que se haga práctica diaria entre su grey ecuatoriana.

¿Qué logró el Papa Francisco del Ecuador tras su visita? Como el pan que debe esperar un buen tiempo a que leude la masa, el correr de los días de todo este año es quizás ese mejor tiempo para cuestionarnos si lo dicho por el pontífice argentino pegó entre nosotros, como que nos hace falta revisarnos en buen examen de conciencia entre lo escuchado y practicado.

AL LLEGAR Y CLAMAR EL DIÁLOGO PARA CALMAR LAS AGUAS.-

Nunca olviden que días previos a la visita de Su Santidad el ambiente que se vivía en la nación era de grosera manipulación de su presencia. Más de uno anunció que había escrito al Papa denunciándolo todo, mientras que otros clamaban por el golpe de estado como alternativa para su beneficio. El Vaticano lo sabía. El despacho papal recibió cartas y comunicados y guardó silencio esperando la palabra de Francisco.

Y llegó el 5 de julio. Apenas pisó tierra ecuatoriana el Papa dio la impresión de que sabía exactamente a que venía y con quienes se iba a encontrar y por ello clamó por el diálogo. “En el presente, también nosotros podemos encontrar en el Evangelio las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones, para que los logros en progreso y desarrollo que se están consiguiendo garanticen un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables, que son la deuda que todavía América Latina tiene”.


Frontal, directo, le comprometió al País: “Señor Presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia, para servir a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad”.

Bien se dice que a los mensajes de la iglesia hay que entenderles “en su texto y en su contexto”, por lo que creo sinceramente que la imagen que dio un sector de oposición en el Ecuador, tras estas palabras de bien llegada del Papa dieron la impresión de no haberlo entendido. ¿Por qué?, pues por el desagradable incidente que propiciaron tras el paso del papamóvil por las calles quiteñas, que iba escoltado por una limusina diplomática.  Suponiendo que allí iba el Presidente Correa muchos lanzaron una serie de insultos y malas señas a los ocupantes del lujoso vehículo oficial que no eran otros sino un grupo de cardenales y obispos que llegaron desde el Vaticano con el Papa que soportaron esa intolerancia al dialogo que exhibimos. Pues si no lo sabían ahora que lo sepan.

Malos ratos aparte creo que este punto puede ser asimilado como un intento positivo a lo cumplido entre nosotros.  El gobierno llamó al diálogo, la oposición también. Ese esfuerzo bajó los decibeles del enfrentamiento para lograr un encuentro cada uno entre los suyos y, tras estos días de intenso debate podemos decir que todavía seguimos discutiendo pero sin una escalada de violencia que amenazó en los días previos a la llegada. Es honesto decirlo, creo que si podemos ejercitar el dialogo como forma siquiera, pero validemos el buen inicio que nos dura hasta ahora.

Por supuesto que no lo fue todo, es más, el propio Papa tuvo que explicar el sentido de una frase, que para la oposición fue tomada como un reconocimiento a su rebeldía al decir: “a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad” mientras que para el Pontífice siempre fue una expresión de reconocimiento a la capacidad de llegar a un acuerdo de paz entre Ecuador y Perú, y así lo aclaró al retorno de su viaje. Había que calmar los ánimos. No ha sido completo el concepto del diálogo sin que se entienda la exigencia del Papa de  eclamar la no exclusión “Que no haya gente que se descarte, que todos sean hermanos, que se incluya a todos y no haya ninguno que esté fuera de esta gran nación", queda entonces como materia pendiente que todavía tenemos que dar más para un diálogo consciente sin excluirnos entre nosotros.

LA NOBLEZA DE LA FAMILIA.-

Para comprender la ternura en el magisterio de la iglesia, habría que repasar una y otra vez lo expresado en Guayaquil, la primera misa campal el 6 de julio del 2015. Cuan sentidas fueron las palabras de Francisco al describirá la Familia y la importancia que le da la religión para el ser y su humanidad: "La familia constituye la gran riqueza social, que otras instituciones no pueden sustituir (…) La familia también forma una pequeña iglesia, la llamamos la iglesia doméstica.

Experimentado el amor de los padres se siente más cercano el amor de Dios (…) en la familia hay que arriesgarse al amor, hay que arriesgarse a amar" y más noble aún al enfatizar: "La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí mientras se puede, la familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia  imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos". 

María nos enseña a rezar, encendiendo la esperanza que nos indica que nuestras preocupaciones también son preocupaciones de Dios. (…) Y rezar siempre nos saca del perímetro de nuestros desvelos, nos hace trascender lo que nos duele, lo que nos agita o lo que nos falta a nosotros mismos y nos ayuda a ponernos en la piel de los otros, a ponernos en sus zapatos. La familia es una escuela donde la oración también nos recuerda que hay un nosotros, que hay un prójimo cercano, patente: que vive bajo el mismo techo y que comparte la vida y está necesitado.

No se puede evitar las lágrimas al constatar cuan cierto es esto, y cuan hondo parece haber calado el mensaje segundos después del trágico terremoto del 16 de abril de este año. Nuestra primera preocupación fue la familia, nuestro primer refugio, nuestra mayor obligación y nuestra mayor esperanza de vida siempre fue la familia. Pese al debate interno que vivimos con las nuevas concepciones de la modernidad sobre el tipo de familia que algunos quieren o queremos, pero, para ese instante se debe admitir cuan certero estuvo el Papa en confiar a nuestra comunidad el sentido de familia como el máximo valor de sociedad. Tarea cumplida Su Santidad.

PORQUE NUESTRA FE SIEMPRE ES REVOLUCIONARIA:-
"Y al llevarme contigo en la barca me nombraste señor Pescador"

La jornada del 7 de julio en Quito era mirada como de alta tensión y expectativa por muchas miradas que aspiraban sea el momento máximo para medir la situación interna. Muchos fueron a verle al Papa, unos cuantos mas buscaron aprovechar al gran público para calar su mensaje propio a favor o en contra de alguien y, unos pocos mas quisieron que sea el gran momento para el tumulto y la algazara política. Digamos con satisfacción que la grey congregada solo quiso escuchar a Francisco, compartir con el momento de su presencia y asumir con el cántico religioso que su palabra nos dio vida.

En este mensaje en Quito, ante más de un millón de fieles, el Papa fue profundo. Quiso hacer de su prédica un ejercicio de reflexión exquisita de la vivencia del evangelio en nuestras vidas, del impacto que significa ser cristiano en nuestros días asumiendo lo dicho en la palabra el hijo del hombre.

Por si lo recuerdan el Papa empezó asimilando el primer grito de independencia en América, dado en Quito en 1809, y fue directo al comparativo: “A aquel grito de libertad prorrumpido hace poco más de 200 años no le faltó ni convicción ni fuerza, pero la historia nos cuenta que sólo fue contundente cuando dejó de lado los personalismos, el afán de liderazgos únicos, la falta de comprensión de otros procesos libertarios con características distintas pero no por eso antagónicas.

Reclamó un papel protagónico de Cristo en nuestras vidas, y en la práctica diaria del evangelio en el propio predicador: “Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos “mutuamente a llevar las cargas”. Y pidió no excluirnos entre nosotros, no predicar haciendo del lado al otro: “Hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas. «Confiarse al otro es algo artesanal, porque la paz es algo artesanal».

¿Evangelizar, y con alegría? nos dijimos entre nosotros y el Papa respondió ese día: “La evangelización no consiste en hacer proselitismo, el proselitismo es una caricatura de la evangelización, sino evangelizar es atraer con nuestro testimonio a los alejados, es acercarse humildemente a aquellos que se sienten lejos de Dios y en la Iglesia, acercarse a los que se sienten juzgados y condenados a priori por los que se sienten perfectos y puros, acercarnos a los que son temerosos o a los indiferentes para decirles: «El Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor. Porque nuestro Dios nos respeta hasta en nuestras bajezas y en nuestro pecado”

Y entre muchas cosas resonó su palabra que clama entregarnos a los mas necesitados, con esta fuerza que le da el verdadero testimonio del Cristo revolucionario de este tiempo, llamado a darnos como el pan nuestro de cada día: “"Donándose el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, ésa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ése es nuestro más profundo y constante grito".

Luego de oirle al Papa, esta vez frente a él, porque estaba en el Coro, entendí mejor porque le impactó tanto la canción "Pescador" que le cantamos en su homenaje. Tiene sentido aquello lo dicho por Pedro: "Al llevarme contigo en la barca, me nombraste señor Pescador"
Y el Papa Francisco se fue. Atrás quedaron los gritos destemplados, de ellos nadie se acordará nunca más, mientras que lo dicho sigue resonando jubiloso, calando hondo en las vidas de aquellos que recibimos el mensaje y lo pusimos como reto para un nuevo convivir en cristianismo. Gracias Santidad.

QUE LA ACADEMIA COMPRENDA, NO AL STATUS, VEAN LO PRIVIELGIADOS QUE SON.-

Congregados en la Pontifica Universidad Católica esperaron los académicos y educadores a escuchar el mensaje Papal. El ambiente tenso, con olor a discusión entre opositores y contrarios no fue dejado de lado a la hora de los enfoques, tal como si se quisiese demostrar al pontífice las diferencias de la ecuación católica, tan reclamada en los últimos tiempos como privilegiada del mensaje de la iglesia. Y el Papa, una vez más, conocedor del debate fue directo a reclamar mayor comprensión de la academia. Este fue el mensaje más exigente que dio Francisco en Ecuador, y fue a los suyos, a los católicos educadores: "¿Cómo ayudamos a nuestros jóvenes a no identificar un grado universitario como sinónimo de mayor status, sinónimo de mayor dinero o prestigio social? No son sinónimos" duro contenido que aún no responde la universidad ni la academia.

Y como respuesta a los intentos de manipulación que algunos querían hacer de su frase a los jóvenes para que “Hagan lío”, el Papa fue directo al grano para cuestionar justo a esos universitarios reclamándoles con frontalidad “Y con Ustedes, queridos jóvenes que están aquí, presente y futuro de Ecuador, son los que tienen que hacer lío, ustedes son semillas de transformación de esta sociedad, quisiera preguntarme: ¿saben que este tiempo de estudio, no es sólo un derecho, sino también un privilegio que ustedes tienen? ¿Cuántos amigos, conocidos o desconocidos, quisieran tener un espacio en esta casa y por distintas circunstancias no lo han tenido?, de esto tampoco hay respuesta todavía Su Santidad. No la hay, y no asoman visos de que la habrá.

EMPRESARIOS, OBREROS, SOCIEDAD CIVIL...GRATIS LO RECIBIMOS, GRATIS LO DAMOS.- La tarde noche de ese día 7, Su Santidad acudió a San Francisco, tan fastuoso templo, a un encuentro entre empresarios, obreros, comunidades indígenas, afros, dirigentes sindicales y políticos, los que entre todos ellos se los califica como la sociedad civil. Sentido, pero con firmeza les hizo notar uno a uno la responsabilidad que tienen de convivir administrando la riqueza que tenemos en nuestra tierra, pero con solidaridad, sin excluir, sin poner de lado a nadie por opositor que sea:

“No olvidemos que la política, decía el beato Pablo IV, es una de las formas más altas de la caridad muchas veces este actuar nuestro se basa en la confrontación que produce descarte. “Mi posición, mi idea, mi proyecto se consolida si soy capaz de vencer al otro, de imponerme, de descartarlo y así vamos construyendo una cultura del descarte que hoy día ha tomado dimensiones mundiales, de amplitud”.

La gratuidad es requisito necesario para la justicia. Lo que somos y tenemos nos ha sido confiado para ponerlo al servicio de los demás -gratis lo recibimos, gratis lo damos- nuestra tarea consiste en que fructifique en obras de bien.

Los bienes están destinados a todos, y aunque uno ostente su propiedad, que es lícito pesa sobre ellos una hipoteca social, siempre. Se supera así el concepto económico de justicia, basado en el principio de compraventa, con el concepto de justicia social, que defiende el derecho fundamental de la persona a una vida digna.

Y siguiendo con la Justicia. La explotación de los recursos naturales, tan abundantes en el Ecuador, no debe buscar el beneficio inmediato. Ser administradores de esta riqueza que hemos recibido nos compromete con la sociedad en su conjunto y con las futuras generaciones, a las que no podremos legar este patrimonio sin un adecuado cuidado del medioambiente, sin una conciencia de gratuidad que brota de la contemplación del mundo creado.

Y finalizó clamando por la esperanza para enfrentar el desempleo y apoyo, especialmente a los más jóvenes o postergados, con una acción justa del estado y esa sociedad civil: “Las normas y las leyes, así como los proyectos de la comunidad civil, han de procurar la inclusión, abrir espacios de diálogo, espacios de encuentro y así dejar en el doloroso recuerdo cualquier tipo de represión, el control desmedido y la merma de libertad” No sé porque tengo la impresión de que esta parte fue la menos difundida del mensaje de Francisco.

Mas que tarea no cumplida está como una herida abierta que late con crueldad, y por eso la ocultamos de nuestro recuerdo colectivo. Hacer carne de esta palabra quizás cure las laceraciones del alma para este duro tiempo que vivimos, podría ser lo que nos diga el propio Papa.

Ya termino este recuerdo colectivo.

NO SE OLVIDEN DE SUS ORIGENES, NO AL “ALZHEIMER ESPIRITUAL”.-

Todo lo anterior en la palabra del Papa fue preparado cuidadosamente, cada palabra fue meditada antes de pronunciarla, como suele ser el riguroso protocolo vaticano. Sin embargo, el día 8, al llegar al encuentro con sus hermanos de iglesia, sacerdotes y religiosas congregados en la iglesia de la Virgen de El Quinche. Francisco puso de lado su discurso y habló a los suyos como su pastor. No se sabe hasta ahora que información previa tuvo en su poder el Papa para decirles a los congregados tales palabras, con tanto sentido de autocrítica, que todavía resuena el reclamo:

“Somos objeto de gratuidad de Dios, si olvidamos esto lentamente nos vamos haciendo importantes. ¡Mirá vos a este!, ¿qué obras que está haciendo? ¡A este le hicieron monseñor! Lentamente nos vamos apartando de esto que es la base de lo que María nunca se apartó, la gratuidad de Dios. Un consejo de hermano, todos los días antes de irse a dormir, una mirada a Jesús y decirle, todo me lo diste gratis, y volverse a situar. Y cuando me cambian de destino no pataleo porque todo es gratis, eso hizo María” Todas las noches resitúense en la gratuidad. Digan, hágase, gracias, porque todo me lo diste vos”.

“Una segunda cosa que les quisiera decir es que cuiden la salud pero sobre todo cuiden de no caer en una enfermedad que es medio peligrosa para los que el Señor nos llamó gratuitamente a servirlo, no caigan en el alzhéimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo la memoria de dónde me sacaron”. No te olvides de la fe de tu abuela y tu madre. No te olvides de dónde te sacaron, no reniegues de tus raíces, no te sientas promovido.

“Estoy para servir. Servir delante del sagrario pidiendo por mi trabajo, por mi pueblo, por la gente que Dios me ha encomendado. Servicio hay que mezclarlo con gratuidad. Entonces aquello de Jesús, lo que recibiste gratis, dalo gratis. Por favor, por favor, no cobren la gracia, por favor. Que nuestra pastoral sea gratuita. Es tan feo cuando uno va perdiendo el sentido de gratuidad y se transforma. Hace cosas buenas pero ha perdido eso.

Y como dice el evangelio: “¡Lo dicho, dicho está!” Después de ello el Papa se fue, apagando la imploración que suplicaba “No te vayas”, porque queremos seguir en medio de tu palabra que nos da vida.

Han pasado los días, y me pregunto con severidad ¿Si tantas verdades dichas por Francisco no trajeron consecuencias para él como para nosotros? Sabido es que Su Santidad se ha ganado muchos enemigos por proclamar este mensaje en forma valiente y asumirlo con dignidad. Y será también que por eso quizás queremos olvidarnos la parte que nos conviene, sin considerar que esas palabras son tareas dignas de asumir. Quién sabe.

Ha de considerarse que el magisterio de la iglesa nos da muestras de satisfacer con su palabra a todos, y creo que en ello los ecuatorianos tenemos la satisfacción de haber recibido cada uno de nosotros lo que esperabamos, y seguimos viviendo con el evangelio cotidiano.

Cabe decirnos entre todos y a Francisco, si es que lee este mensaje, que su palabra nos dio vida, y afinó nuestra esperanza. A un año de su presencia, solo cabe reflexionar y vivir con su mensaje como el pan de cada día.

Dr. Francisco Herrera Araúz. Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex: Agencia productora de contenidos editoriales para Ecuadorinmediato.com