RESUCITO

RESUCITO

domingo, 10 de julio de 2016

Sugerencias ecológicas prácticas



Padre Pedro Pierre

Por todas partes se nos invita a cuidar la naturaleza. Las iniciativas a favor de la protección del medio ambiente vienen de muchas personas y organizaciones de ciudadanos de a pie. Las grandes instituciones, empresas, multinacionales, Estados se resisten a cambiar su prácticas contaminantes porque sus prácticas destructoras de la naturaleza les permite lograr mayores ganancias. Se confirma el dicho: “Si los pies avanzan, la cabeza tiene que seguir”.

Confirmemos algunas prácticas ecológicas sencillas que nos ayudarán personalmente a vivir mejor en un mejor ambiente y entorno. Las protestas y las denuncias son no solo importantes sino necesarias, pero deben apoyarse en una práctica cotidiana de vivencia ecológica, comunitaria, fraterna y defensa de la justicia. Resumiremos muchas acciones en cinco actividades principales que seguramente hemos visto, leído o escuchado alguna vez.: Reciclar, Reducir, Reusar, Recuperar y Rechazar.

Primero reciclar, es decir, separar los desechos. Cada vez más gentes lo estamos haciendo, sobre todo si tenemos un espacio de tierra o una terraza donde sembrar, aunque sean flores. Se utilizan dos tachos: en el uno ponemos lo que descartamos cuando preparamos la comida, comemos alguna fruta o hacemos algún jugo. Descubriremos que esto representa las dos terceras partes de lo que botamos… En un segundo tacho ponemos lo que la tierra no asimila.

Luego reducir. Al reciclar nos sorprenderemos por la cantidad de desechos que podríamos evitar de botar. Nos llenamos de fundas y bolsas… Poco a poco los grandes almacenes nos invitan a traer de casa bolsos grandes y descubriremos que lo que compramos cuesta menos, por el mismo hecho de no utilizar un montón de fundas que luego botamos. Entremos a esta práctica de reducir, en particular, el consumo de plásticos.

Reusar. ¿Quién no tiene en su casa ropa, zapatos y hasta juguetes que ya no usamos, pero que seguimos amontonando? Claro la moda no invita, nos empuja, hasta nos obliga a cambiar de vestidos y de calzados cada vez más rápido. Nos meten en la cabeza que es mejor lucir cosas nuevas… sin darnos cuenta de que todos utilizamos los mismos vestidos, los mismos zapatos, los mismos lentes, el mismo peinado… Pasamos a ser los esclavos de un consumismo que nos empobrece inútilmente y destruye la naturaleza. Aprendamos a reusar y a regalar.

Recuperar, es decir, tener nuevos criterios para transformar lo que desechamos quitando o añadiendo algún detalle. Así viviremos en un ambiente personalizado que nos ayudará a sentirnos bien en el espacio donde pasamos más tiempo. Recuperemos la belleza de cosas sencillas. Rechazar. Esto no es lo menos importante. La propaganda nos hace creer que un montón de cosas son de lo más necesario e imprescindible: nos dan pensando, haciendo y gastando… ¿Hasta cuándo?… Hasta que seamos esclavos de lo que engorda a otros…

Recordemos que la naturaleza no deja de cuidar de nosotros: sigamos cuidándola también nosotros, para que continúe regalándonos más y más vida.