MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

sábado, 29 de diciembre de 2012

S.O.S POR EL JESUS HISTÓRICO DE NAZARETH

 
TOMÉMONOS UNOS MINUTOS DE MEDITA­­­­­­­­­­­­­CIÓN ANTE ESE PESEBRE
ESTE PESEBRE ES UNA DE LAS POCAS HUELLAS GRÁFICAS QUE NOS QUEDAN DEL RECUERDO HISTÓRICO DE JESÚS DE NAZARETH. ¡ Y ESA MEMORIA PUEDE DESAPARECER…!
 
Más de uno estará extrañando este llamado de emergencia por la preservación y vigencia de la memoria histórica de ese JESÚS HISTÓRICO DE NAZARETH.
               
A algunos les parecerá un exabrupto el poner en duda la vigencia de la persona y mensaje de Jesús en una época en la que la humanidad exhibe una especial recuperación del cultivo de la experiencia religiosa. Estamos viviendo en una de las épocas de mayor fervor y cultivo del hecho religioso. Esto es verdad, pero esto no significa en lo más mínimo una adhesión a la propuesta inédita y original del campesino de Nazareth.
               
Algunos podrían argüir en contra de nuestra alarma apoyándose en lo que podríamos denominar la explosión del fenómenos de las iglesias llamadas “evangélicas”.Nada más inexacto. Con todo el respeto y amor que nos supone la implosión y crecimiento acelerado de los grupos evangélicos y similares, tenemos que lamentar que en términos generales y sin olvidar las excepciones, este fenómeno representa en términos de cristología, un verdadero retroceso a esa religiosidad de “fácil venta” montada sobre el efectismo, sobre la exacerbación de los miedos, y de una imagen de Dios y del mismo ser humano muchas veces extraña al mensaje genuino de Jesús.
               
Cuando ya habíamos ubicado en los márgenes del folklore y la inventiva popular a los diablos en Yare o de Carora, por nombrar algo, ahora resulta que nuestros muy queridos hermanos viven sembrando demonios e infiernos en el corazón de un pueblo ávido de una auténtica experiencia de Dios. Todo esto apoyado en una interpretación muy poco discernida de las sagradas escrituras y en algunas ocasiones, ya más excepcionales , con burdas intenciones hasta económicas. Nunca dejará de ser el miedo y la amenaza el recurso más fácil para someter la conciencia del pueblo. Es ese miedo y ese temor a una eventual condenación eterna, administrada de la manera más irresponsable y muchas veces ambientadas e manipulaciones sicológicas de hipnosis y exacerbación de disfunciones mentales, como se engrosan verdaderos ejércitos de misioneros y misioneras aferrados a sus faldas largas, a sus generosas “colas de caballo”, a sus corbatas y trajes “de salir” en los ambientes más inapropiados , de niños a los que se les roban sus horas de ocio e infancia para equiparlos de maletines ejecutivos apertrechados de “atalayas”. En todo esto predominan las mejores intenciones, no debemos nunca dudar de esto, pero sobreabundan esas opciones por el camino fácil del intercambio de méritos por premios, pecados por castigos que tan fácilmente atraen incluso a mentes muy puras y generosas.
 
Nada más lejano a la práxis y al mensaje auténtico de Jesús.
               
En esta ocasión han encontrado un terreno muy propicio al sorprender a la Iglesia Católica en uno de sus peores momentos: burocratismos, carencias espirituales y culturales, simplismos doctrinales sin tomar en cuenta el nada inocuo capítulo de los escándalos, caracterizan hoy el perfil de nuestra querida madre, la Iglesia Católica. Bastaría con echar una mirada sobre los seminarios diocesanos, sobre los centros de formación de las órdenes religiosas , aun las antiguamente más prestigiosas para imaginar el futuro que nos amenaza. La ceguera y la arrogancia de las clases dirigentes de la Iglesia Católica no serían tan lamentables si pudiéramos poner las esperanzas en las generaciones futuras.
               
El seguimiento de Jesús no es nada fácil, indiscutiblemente. No es nada fácil, pero no por ese tipo de exigencias originadas en resabios artificiales y culturales que presentamos como emanadas del mensaje de Jesús y que no son otra cosa que adulteraciones sobre las que parapeteamos nuestras estrategias de dominio y nuestras negociaciones con lo que Jesús llamaba “el mundo”.
               
El seguimiento de Jesús es exigente porque es muy duro mantener una adhesión incondicional a la justicia, a las luchas de los más necesitados, porque es difícil vivir superando continuamente el propio egoísmo, porque en algunos momentos es heróico mantener la esperanza, porque el cultivo de una verdadera coherencia te priva del favor de los poderosos, porque cuesta vivir liberándose permanentemente de la esclavitud de los parámetros que te impone el sistema imperante de antivalores.
               
Así fue la existencia histórica de Jesús.
               
Las exigencias con las que hacemos antipático el camino de Jesús provienen de haber convertido la propuesta de Jesús en una religión más, en una versión calcada de un judaísmo decadente del que trató de liberarnos sin mucho éxito, el mismo Pablo de Tarso.
En esta versión reincorporamos con otros nombres la totalidad de las instituciones religiosas de las que Jesús quiso liberarnos. Sustituimos la opresión de la Ley Judía por una infinidad de prescripciones culturales anacrónicas, leguleyismos procedentes del Derecho Romano, prejuicios heredados del gnosticismo y del neoplatonismo imperantes en aquella época.
 
Los fariseos mantienen con otro nombre la propuesta moral del catolicismo, el templo tiene sus sustitutos lugares sagrados, el deseo de Jesús de brindarnos un banquete eucarístico lo convertimos en un acto de culto muy al estilo del culto al Pantocrator, La liberación interior que podríamos obtener por el sacramento de la reconciliación, la encajonamos en un juicio en el que lo más importante no es la contricción y el propósito de reparar los daños hechos sino que es la narración lo más neurótica posible de nuestras faltas. Y paramos aquí la enumeración que daría para muchísimos asuntos más.
               
El sincero seguimiento de Jesús es la experiencia más liberadora , humanizante y deliciosa a la que se puede convocar a un ser humano.
               
Pero hablamos de un seguimiento de Jesús inspirado radicalmente en lo que fue su experiencia histórica. Luego vendrán las teologías, los magisterios, las tradiciones que tendrán siempre que ser permanentemente relativizadas, renovadas. Todo lo contrario al espectáculo de un impertinente aferrarse a anacronismos a los que arbitrariamente se les reviste de una autoría divina a partir muchas veces de algunas frases de la escritura, en algunas ocasiones incluso descontextualizadas , o de una definición dogmática que puede incluso haber sido el producto de la presión de un Emperador semipagano.
               
El camino tanto personal como institucional para hacer justicia a lo que suponemos que fue la intención de Dios al encarnarse en Jesús, no puede ser otro que el dejarse iluminar por la memoria histórica de ese Jesús. Para eso incursionó en nuestra historia. No fue para proveernos de un pretexto que sirviera de marco a esa “religión natural”siempre tan poco creativa.
 
Todo lo que desdibuje esa memoria histórica de Jesús o la convierta en lejana y utópica, es artesanía humana al servicio de la perpetuación de ciertos poderes.
               
Por eso, terminamos como comenzamos, dejémonos hablar por esa genial invención de Francisco de Asís que es el pesebre de Belén. Con todas las rectificaciones que nos sugiera un amor apasionado al humilde campesino de Nazareth. Ese sí convoca en libertad y felicidad.
 
MIGUEL MATOS S.J