MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

sábado, 8 de junio de 2013

Ante la acciones desesperadas de ciertos "CORAZONISMOS"

La desesperación ante el mensaje liberador de Francisco ha hecho que últimamente los "fascistas, misóginos, vagos y parásitos" conocidos e identificados, uno por uno, por los que andamos de a pie,  de los cuales sabemos hasta donde llega su bolsillo (QUE ES DONDE TIENEN SUS "CORAZONISMOS") y para no caer en sus falacias, mentiras y esquizofrenias, no tiene sentido contestarles.
 
Simplemente gocemos con el mensaje fresco y bueno de nuestro hermano de Roma, que los tiene revolucionados y sin piso, y pidamos al Padre Bueno,que les ayude y RÁPIDO, en sus incurables males.
 






















 

viernes, 7 de junio de 2013

Vivir de otra manera

Pedro Pierre


Conocemos la canción que dice: “El mundo está cambiando y cambiará más”… Revisemos si vivimos según nos lo exige nuestra época.

Al nivel personal, ¿hemos logrado ser personas más libres, es decir, más dignas: más libres de la publicidad y de la televisión, más libres de las modas pasajeras, más libres de la comida chatarra, más libres de las pastillas químicas, más libres del deporte ‘opio del pueblo’ por adormecernos, más libres del ‘consumismo que nos consume’…? Más libres para ser más solidarios, porque no  hay libertad donde no hay solidaridad.

Al nivel colectivo, ¿hemos logrado construir juntos más dignidad, más fraternidad, más justicia? O, ¿nos hemos quedado individualistas como siempre, pesimistas empedernidos, pasivos como el oso dormilón, amargados de todo y de nada? Porque no hay crecimiento personal sin decisión, sin acción, sin crecimiento colectivo. ¿Es para nosotros el poder popular una palabra vacía o la satisfacción de una lucha mancomunada para vivir juntos? Pan, sí, pero en comunidad. Techo, sí, pero en comunidad. Empleo, sí, pero en comunidad… a fin de dar la vuelta -es el sentido de la palabra ‘revolución’- al programa neoliberal todavía demasiado presente entre nosotros.

Al nivel del país, ¿cómo estamos construyendo desde nuestra casa y nuestras relaciones de vecindad la revolución ciudadana del Bien Vivir? ¿Desgastamos menos plástico para combatir el necro-combustible que nutre los carros, pero nos olvidamos de satisfacer el hambre de las personas? ¿Reciclamos y hacemos abono natural con la gran cantidad de basura orgánica que desechamos a fin de combatir el desastre de la minería a gran escala, tanto petrolera como metálica? ¿Nos hemos solidarizado con Venezuela que la derecha nacional -aquí y allá- e internacional quiere ahogar por ser una República Bolivariana y Socialista?

Al nivel religioso, ¿estamos integrando la ‘Iglesia de los Pobres’ soñada por el papa Juan 23 hace 50 años y confirmada recién por el papa Francisco? ¿Somos los cristianos comunidades misioneras que construimos el Reino como sociedad nueva en los distintos espacios que atraviesa nuestra existencia cotidiana? O, ¿hemos perdido la ternura por la vida, la fraternidad sin frontera -hasta Siria, por ejemplo- y la comunión con la Madre Tierra? Hace falta regresar a la compañía serena y rebelde del Jesús de Nazaret y al ejemplo radical y normativo de las primeras comunidades cristianas. Entonces estaremos saliendo de 30 años de ‘invierno eclesial’.

“¡A vivir de otra manera!” se ha dicho: ¡Bendito sea Dios!

jueves, 6 de junio de 2013

A 3 meses de la muerte del Comandante Hugo Chávez




DIOS DE VIVOS NO DE MUERTOS

Amigo de la vida, rostro mestizo de tu mismo pueblo,  fuego encendido que no se apagará jamás, semblante de peregrino que te quedaste tatuado para siempre en el corazón de quienes entendemos que la lucha por el Reino de Dios no es teoría sino praxis cristiana. Amigo que entendiste el mensaje de Jesús como lo que es, compromiso por la vida de los que nada tienen.  Sin academicismos teológicos te apropiaste del evangelio. Y  hablaste de Cristo a pesar de quienes, en nombre de no sé qué evangelio, ignoraron   tus opciones emancipadoras en favor de los excluidos de todos los tiempos. Menos mal que el  Dios que se nos mostró en Jesús es un Dios de vivos no de muertos, un Dios que apuesta por la vida en abundancia para aquellos que nunca han tenido vida.

Comandante te fuiste una tarde de marzo, atravesaste las barreras del tiempo y del espacio y ahora estas en la otra orilla donde la Escritura Sagrada nos dice que “ya no hay llanto, ni muerte,  ni dolor sino alegría sin fin”. Desde allí te haces compañero de camino de los pueblos  cada día y en cada espacio, menos mal que Cristo Resucitado  nos hace partícipes de su resurrección, en él, en Cristo nos hacemos trascendentes, en él resucitamos todas y todos.  Ahora tu resurrección como la de tantas y tantos cristianos nadie te la puede robar, porque quien cree en ti Señor no  morirá para siempre. AMEN.

Padre Numa Molina

miércoles, 5 de junio de 2013

Signos del Espíritu en el mundo

Leonardo Boff
 
Desde hace bastante tiempo se ha venido desarrollando toda una teología de los “signos de los tiempos”, como una forma de percepción de un plan divino para la historia humana. Este procedimiento es arriesgado porque para conocer los signos hay que conocer primero los tiempos. Y hoy en día estos son complejos cuando no contradictorios. Lo que es signo del Espíritu para algunos, puede ser un anti-signo para otros.

Pero hay algunos hechos que se imponen a la consideración de todos porque son evidentes en sí mismos. Vamos a referiremos a algunos de ellos por la densidad de significado que contienen.

El primero es, sin duda, el proceso de planetización. Este, más que un hecho económico y político innegable, representa un fenómeno histórico-antropológico: la humanidad se descubre como especie que habita en la misma y única casa, el planeta Tierra, con un destino común. Él anticipa lo que ya decía Pierre Teilhard de Chardin en 1933 desde su exilio eclesiástico en China: estamos en la antesala de una nueva fase de la humanidad: la fase de la noosfera, es decir, la convergencia de mentes y corazones constituyendo una única historia junto con la historia de la Tierra. Espíritu, que es siempre de unidad, de reconciliación y de convergencia en la diversidad.

Otra señal relevante está constituida por los Foros Sociales Mundiales que empezaron realizarse a partir del año 2000 en Porto Alegre (RS). Por primera vez en la historia moderna, los pobres del mundo, como contrapartida a las reuniones de los ricos en la ciudad suiza de Davos, lograron acumular tanta fuerza y capacidad de articulación que acabaron reuniéndose, miles y miles, para presentar sus experiencias de resistencia y de liberación, y alimentar un sueño colectivo de que otro mundo es posible y necesario. Ahí se notaron los brotes de un nuevo paradigma de la humanidad, capaz de organizar de manera diferente la producción, el consumo, la conservación de la naturaleza y la inclusión de todos en un proyecto colectivo que garantice un futuro de vida.

La Primavera árabe surge también como un signo del Espíritu en el mundo. Incendió todo el norte de África y se llevó a cabo bajo el signo de búsqueda de la libertad, de respeto de los derechos humanos y de integración de las mujeres, consideradas como iguales, en los procesos sociales. Las dictaduras fueron derribadas, se están probando las democracias, el factor religioso es cada vez más valorado en el montaje de la sociedad, pero dejando de lado aspectos fundamentalistas. Estos hechos históricos deben interpretarse, más allá de su lectura secular y sociopolítica, como manifestación del Espíritu de libertad y de creatividad.
¿Quién podría negar que, en una lectura bíblico-teológica, la crisis de 2008 que afectó principalmente al centro del poder económico y financiero del mundo, allí donde están los grandes consorcios económicos que viven de la especulación a costa de la desestabilización de otros países y la desesperación de sus poblaciones, no es también un signo del Espíritu Santo? Esta es una señal de advertencia de que la perversidad tiene límites y que sobre ellos puede venir un juicio severo de Dios: su colapso total.

En contrapartida al signo negativo anterior está el signo positivo de los movimientos de víctimas que se organizaron en Europa, como el de los Indignados en España e Inglaterra y los Ocupas de Wall Street en Estados Unidos. Ambos revelan una fuerza de protesta y de búsqueda de nuevas formas de democracia y de organización de la producción, cuya fuente última, en la lectura de la fe, es el Espíritu.

Otro signo del Espíritu ha tomado forma en la conciencia ecológica de un número cada vez mayor de personas en todo el mundo. Los hechos no pueden ser negados: hemos tocado los límites de la Tierra, los ecosistemas se están agotando cada vez más, la energía fósil, motor secreto de todo nuestro proceso industrial, tiene sus días contados, y el calentamiento global, que no para de aumentar, en algunas décadas podría poner en peligro toda la biodiversidad.

Somos los principales responsables de este caos ecológico. Es urgente otro paradigma de civilización que esté en línea con las visiones ya probadas en la humanidad como son el buen vivir y el buen convivir (sumak kawsay) de los pueblos andinos, el Índice de felicidad bruta de Bután, el ecosocialismo, la economía biocentrada y solidaria, una economía verde bien entendida o proyectos cuya centralidad se pone en la vida, la humanidad y la Tierra viva.

Por último, un gran signo del Espíritu en el mundo es el surgimiento del movimiento feminista y del ecofeminismo. Las mujeres no sólo han denunciado la secular dominación de los hombres sobre las mujeres (cuestión de género), sino especialmente toda la cultura patriarcal. La irrupción de las mujeres en todos los ámbitos de la actividad humana, en el mundo del trabajo, en los centros de saber, en el campo de la política y de las artes, pero especialmente su vigorosa reflexión desde la condición femenina sobre toda la realidad, deben ser vistos como una manifestación de gran alcance del Espíritu en la historia.

La vida en el planeta está amenazada. La mujer es connatural a la vida, pues la genera y la cuida durante todo el tiempo. El siglo XXI, creo yo, será el siglo de las mujeres, quienes, junto con los hombres, van a asumir cada vez más responsabilidades colectivas. Gracias a ellas, los valores que más las distinguen como el cuidado, la cooperación, la solidaridad, la compasión y el amor incondicional serán la base de la nueva civilización planetaria.

lunes, 3 de junio de 2013

Francisco elogia a Juan XXIII, "el Papa bueno" que renovó la Iglesia

 
[TERRA.Noticias] El papa Francisco invitó el lunes a los católicos a inspirarse en Juan XXIII (1958-1963), el "Papa bueno", al que elogió como "constructor de paz", dijo al rendirle homenaje en la basílica de San Pedro en ocasión de los 50 años de su muerte.
 
"Fue bello tener un Papa bueno, que era también un líder", aseguró improvisando Francisco al término de la misa.
 
"Cincuenta años después de su muerte, su guía sabia y paterna, su amor por la tradición de la Iglesia, la consciencia de que era necesario actualizar la entidad, la intuición profética de convocar el Concilio Vaticano II ofreciendo hasta su propia vida para lograrlo, resultan un punto de referencia para la historia del siglo XX de la Iglesia y constituyen un faro luminoso para el camino que nos espera", aseguró Francisco.
 
Tan sólo tres meses después de su elección, Juan XXIII convocó el XXI Concilio Ecuménico, llamado después Concilio Vaticano II, que modernizó la Iglesia, nombró cardenales de otras razas y escribió ocho encíclicas, entre ellas "Pacem in terris" (Paz en la tierra), uno de los documentos más importantes para la Iglesia moderna.
 
"El Papa bueno", que desde el inicio de su papado quedó claro que iba a ser un innovador, visitó parroquias, dio muestras de su humanidad al visitar hospitales infantiles y cárceles y con su talento diplomático consiguió restablecer el desequilibrio en que había quedado sumida la Iglesia tras la Segunda Guerra Mundial por su controvertida relación con el nazismo.
 
"Era padre y pastor, un hombre de paz y pacífico", agregó Francisco, quien se recogió a orar ante su tumba dentro de la basílica.

Pagola: “Creo que Francisco será el último jefe de Estado del Vaticano”

Multitudinaria conferencia del teólogo vasco en el Colegio Mayor Chaminade

“Es hora de que el pueblo sencillo se apodere del Evangelio”

Jesús Bastante, 29 de mayo de 2013 a las 10:14
 Francisco está abriendo un tiempo nuevo. Un nuevo estilo de Iglesia sencilla, pobre, humilde, cercana y dalogante, que se preocupa de la felicidad del ser humano


(Jesús Bastante).- A reventar. Así estaba anoche la capilla del Colegio Mayor Chaminade. Más de 600 personas abarrotaban el recinto para asistir a la conferencia que, organizada por PPC, impartió José Antonio Pagola. Sentados, de pie, en el suelo, fueron multitud quienes no quisieron perderse el llamamiento del teólogo vasco a “Volver a Jesús, el Cristo”. Y Pagola no defraudó: “Es hora de que el pueblo sencillo reclama a la jerarquía el Evangelio, que se apodere de él“. Una tarea para la que el Papa parece estar dispuesto: “Creo que Francisco será el último jefe de Estado del Vaticano“, profetizó.

Arrancó el teólogo con el relato de una realidad, la de la Iglesia actual, netamente pesimista. Y real. Una Iglesia “con actitudes de nerviosismo y miedo, de autodefensa, que ve al mundo como un adversario, que hace de la condena y la denuncia todo un programa pastoral”. Una institución marcada por el restauracionismo, la pasividad generalizada, sin actitudes de renovación, con el pecado de la autorreferencialidad a flor de piel. “Hay gente muy comprometida, perola masa de los 1.200 millones de católicos viven en la sumisión, la obediencia y el silencio, en medio de una religión de autoridad, y no de llamada”. Donde “el pesimismo ha crecido”.

Frente a ello, Pagola invocó la necesidad, la urgencia, de retornar a jesús. “No sólo una reforma religiosa, sin una conversión al Espíritu de Jesús. No sólo adhesión doctrinal, sino seguimiento. No sólo cambios, sino actualización de la experiencia fundante”, reclamó el teólogo ante el aplauso de la multitud congregada.

Y que tiene que llegar del pueblo, pues “la jerarquía, hoy, no puede liderar una conversión a Jesús”. “Debemos volver a lo que es la fuente y origen de la Iglesia. Dejar que el Dios encarnado en Jesús sea nuestro único Dios”.  Para Pagola, “hay que reformar la Curia, claro que sí, y cambiar la doctrina, pero antes hay que volver a Jesús.Invocar un clima más humilde, más gozoso, porque si no seremos cada vez una institución más decadente, más sectaria, más rara, más triste, más alejada de lo que quiso Jesús”.

Jesús. Un proyecto, casi una obsesión, una necesidad imperiosa. “Es tarde. Hemos dejado morir la Cena del Señor porque la Iglesia no se ha planteado en serio por qué se va la gente”, proclamó Pagola, quien denunció que más allá de la crisis vocacional o el sacerdocio para la mujer, es preciso retornar a entender a Jesús “no como un Padre o como un Rey, sino fundamentalmente como lo que fue: un Profeta“.

En este punto, el teólogo -que citó constantemente a Francisco: “Antes no me atrevería a decir algunas cosas, pero es que el Papa las está diciendo cada mañana en las misas en Santa Marta”-, llamó a “reconocer nuestro pecado como Iglesia, y cargar con él.Cuestionar nuestras falsas seguridades, la santidad de la Iglesia, porque santificamos todo y no vemos las vigas que hay dentro de nuestra Iglesia”.

Y es que “si la Iglesia no escucha los clamores de los pobres, será sorda. Y luego se hará sordomuda y no será capaz de anunciar la Buena Noticia“, añadió el teólogo vasco, quien propuso algunas tareas urgentes. En primer lugar, “reavivar el espíritu profético del movimiento de Jesús. No nos podemos resignar a vivir una religión cristiana sin profecía”.

En segundo término, “una presencia más activa, indignada y actualizada”. Una renovación en la que “la Iglesia no es lo más importante, si no el Reino”. “Esta renovación no puede venir sólo desde el Vaticano. Ha llegado el momento de recordar que el Cristianismo no es una religión más, es una religión profética, para construir un mundo más justo, más solidario, más sano”.

Y, en tercer lugar, “recuperar urgentemente la compasión. Pues ser compasivos es la única manera de seguir a Jesús y parecernos al Padre”, añadió. “La Iglesia cristiana ha perdido la capacidad de atraer a la gente, porque no ha tomado en serio el sufrimiento de los inocentes”.

¿Hemos de seguir buscando caminos desde una Iglesia que cada vez tiene menos poder de atracción, o debemos recuperar el Evangelio de Jesús como única fuerza para transmitir y engendrar la fe?”, se preguntó Pagola. La respuesta, clara: “Hoy, el Evangelio se encuentra atrapado en el interior de una Iglesia en crisis“, por lo que “hay que recuperar el protagonismo del Evangelio”.

Y hacerlo entre todos. “La gente debe reclamar a la jerarquía el Evangelio. El pueblo sencillo debe apoderarse del Evangelio”, pues “Jesús es mucho más actual que los sermones que os damos los curas. Dios no está en crisis, ni está bloqueado. Jesús no ha dado todo lo mejor que tiene”.

Este es el futuro de la Iglesia, un futuro “apasionante” tras la designación del nuevo Papa. “Francisco está abriendo un tiempo nuevo. Un nuevo estilo de Iglesia sencilla, pobre, humilde, cercana y dalogante, que se preocupa de la felicidad del ser humano”. En este trance, “el Papa debe encontrar en nosotros un apoyo total. Si él promueve el cambio desde arriba, nosotros debemos promover el Reino desde abajo”, concluyó, entre una rotunda ovación.
 
http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2013/05/29/pagola-creo-que-francisco-sera-el-ultimo-jefe-de-estado-del-vaticano-religion-iglesia-libros-ppc-jesus-evangelio.shtml

sábado, 1 de junio de 2013

EL SANTISIMO SACRAMENTO

“Yo creo en ti, piadoso Jesús mío (y nuestro); que por mi bien (y por el nuestro también) estás en el Altar; que das tu cuerpo y sangre juntamente, al alma fiel y celestial manjar (que eres TÚ Señor).
 
Así reza un canto muy antiguo que desde joven oigo en la Iglesia. Yo creo firmemente en la PRESENCIA REAL de Cristo en la Eucaristía; creo por convicción de que EL está PRESENTE SACRAMENTALMENTE (no físicamente como nos lo han hecho creer); es decir, ESPIRITUALMENTE y de forma INTEGRAL (completa) o como antes se decía: “en cuerpo, sangre, alma y divinidad”. Creo que EL ES EL PAN DE VIDA; que se ha querido quedar de esa forma para decirnos: “el que me come vivirá por mí”. Es verdadera comida de salvación para fortalecernos en nuestro caminar. De eso no tengo la menor duda.
Pero Señor, cuando te “contemplo” en el Santísimo Sacramento; es decir, en la “custodia”; no me gusta donde te ponen. Al detallar la mayoría de las “custodias” son de “oro” y de piedras preciosas incrustadas; unos “tridentes” que sobresalen como unas “lanzas”. Creo que todos esos “adornos” lo que hace es “desfigurar” tu verdadero rostro; en vez de “custodiarte y protegerte”, es “tergiversar” tu mensaje y tu figura HUMILDE Y SENCILLA como te presentaste ante nosotros. Tú eres REY pero “no de éste mundo”; tú desprecias la “riqueza y los lujos de éste mundo” y es por eso que te “desfiguran” con tanto lujo. Prefiero que te contemplen “solo en la HOSTIA” sin mas adornos para que te podamos contemplar en la HUMILDAD y en la “nada” de ese minúsculo “pedacito de pan” (que casi no es PAN); así se reflejaría mejor tu “anonadamiento” (kénosis=Fil. 2, 5-11)
Tú no retuviste tu “condición divina” y nosotros empeñados en “desfigurarte”; sabes que no es nuestra intensión, claro está, pero esas “custodias” deberían eliminarse o cambiarse por algo más sencillo pues no nos ayudan a “contemplarte” como realmente eres: Dios sencillo que se hace PAN, se parte y se comparte para darnos su propia vida. Amen.

                                                                        Pbro. Pablo Urquiaga
                                                                         Párroco en Caricuao
                                                                         2 de Junio del 2013

Nicolás Castellanos: "Además del Concilio, deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia"


"Espero que Francisco aborde los
temas de la sexualidad, los divorciados
y presbíteros casados"

"Ha habido muchas persecuciones, presiones, reprimendas, caminos cortados"

 

xodo).- "Deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia". Nicolás Castellanos, el obispo que renunció a su diócesis en Palencia y que hoy trabaja en Bolivia junto a Hombres Nuevos, se muestra esperanzado, en entrevista con Éxodo, acerca de que Francisco "aborde los temas de la sexualidad, los divorciados y presbíteros casados". Castellanos, que acaba de publicar "Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia hoy" (RD-Herder), reivindica una Iglesia en la que ya no existan "persecuciones, reprimendas o caminos cortados".

¿Qué te movió, Nicolás, a hacer la renuncia a la diócesis de Palencia?
Llegó cierto momento en que mi amistad con Jesús me llevó a poner en la práctica lo que siempre había predicado: la opción por los pobres. Además pesaba en mi el imperativo cordial de Agustín de Hipona: "Sólo preside el que sirve". No me veía de pastor - obispo, siendo mayor.
 
MI renuncia a obispo de Palencia es un paso más en mi itinerario, como persona humana, creyente, agustino - sacerdote - obispo. Un paso lógico, progresivo, consecuente con mi pasión por Jesús y pasión por la justicia en el mundo.

Desde 1992 estás en Bolivia (Santa Cruz de la Sierra). ¿Qué has encontrado en esta etapa que no tuvieras en la anterior?

La fe, en donde quiera que se practique, multiplica, enriquece, es un plus, una luz y visión nuevas. Lo mismo en el NORTE, paralizado por la cultura del miedo y de la insolidaridad que en el SUR, que se desangra entre pobrezas, corrupción, injusticias, desigualdades, natrcotráfico. Dios siempre añade, fortalece, pone gracia, nos hace agraciados, mujeres y hombres nuevos, sea en la realidad de pastor o de misionero entre los pobres.

Me sentí feliz de pastor en Palencia y soy dichoso en este barrio marginal del Plan 3000, en Santa Cruz de la Sierra, en el que el 60 % son pobres y el 40% viven en la miseria. Allí y aquí todo es Don y todo es Gracia.

¿Qué ha supuesto para ti el haber compartido tu ministerio en dos situaciones tan diferentes?

Ha sido enriquecimiento y complementariedad de valores, de visiones, de mundos distintos, ambos con valores y contravalores.

Descubres que en el NORTE vivís bien porque en el SUR malvivimos. Nada más pisar América Latina te surgen dos preguntas: ¿Dónde dormirán esta noche los pobres? ¿Cuándo dejará la pobreza de ser la ignominia de la humanidad?

La pobreza ya no es un problema, sino el problema planetario de la humanidad. ¿Qué son los 38 millones de pobres de la Europa Comunitaria, comparado con los 1.000 millones que viven en condiciones de extrema pobreza? Este problema se resolvería si los países ricos dieran el 1% de su renta.

Desde mi situación, aportaría algunos retos que son deberes a cumplir:
1.Condonación de la Deuda externa, "el rostro mortífero del sistema neoliberal".
2. Apoyar la protección liberal de los Países del SUR, que es practicar los derechos humanos, sobre todo, los derechos laborales y sindicales.
3.Creación de un fondo mundial contra la pobreza y de un sistema fiscal mundial del 1% del producto mundial y dedicarlo a la satisfacción de las cinco necesidades básicas: Alimentación, salud, agua potable, educación básica - erradicación del analfabetismos y la vivienda.
4.Reformar y democratizar las Naciones Unidas.
5. Supresión de los paraísos fiscales.
6. Cambio de las reglas del comercio internacional.
7. Pagar la deuda ecológica.
8. Suprimir toda violencia y empeñarse en la cultura de la Paz.
9. Justicia global y diálogo de civilizaciones.
10. Acabar con la corrupción y extorsión.

En tu nueva situación, ¿tiene algo que ver el Evangelio con las tareas culturales, sociales y políticas que manejas?

Por supuesto. Recuerdo a un amigo, Miguel de Palencia, que había estado siete años en la cárcel, sólo por ser comunista, en tiempos de la dictadura, y me decía: "Estoy contigo, obispo Nicolás, los dos luchamos por el pueblo, tú desde Jesucristo y yo desde Marx y lo hacemos como amigos".

La primera exigencia es formar la conciencia social de los cristianos, que incluye el respeto a la persona humana y el servicio a los más pobres y marginados. Como Pueblo de Dios, podemos ayudar a rescatar proféticamente el ejercicio honesto de la política en beneficio del bien común, de los pobres, evitando caer en las simas de la corrupción. Un elemento esencial de toda evangelización es la promoción integral de TODO el hombre y de TODAS las mujeres y hombres. Entonces crear escuelas, hospitales, espacios para el tiempo libre forma parte del anuncio liberador de Jesús de Nazaret.

Tú eres hijo del Concilio Vaticano II. ¿Cómo has vivido el inicio primaveral, que él supuso, y la posterior involución programada por el pontificado de Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger?

Los que vivimos ese kairós, el Concilio Vaticano II, quedamos marcados y señalados en actitudes y comportamientos. Recuerdo que, cuando me llamó el nuncio Luigi Dadaglio para comunicarme mi nombramiento de Pablo VI como obispo de Palencia, ante mi resistencia habitual, me dijo: "Pablo VI nombra obispos a presbíteros que hayan asimilado las coordenadas del Concilio Vaticano II".

Lamentablemente en los últimos 35 años: "Se ha difundido la impresión de que el impulso conciliar se ha diluido y frenado en todas direcciones, la reforma litúrgica es mutilada en su horizonte de participación. La elección de los pastores es sustraída a cualquier tipo de implicación de los fieles. La responsabilidad de los obispos reunidos en las Conferencias Episcopales está circunscrita por todas partes, humillando tradiciones venerables y carismas que podían verificar las comunidades". Así se expresa Giuseppe Alberigo, el mejor conocedor del Concilio Vaticano II.

¿La restauración paralizó e hizo retroceder en América Latina las propuestas y avances del Concilio Vaticano II, de Medellín...?

La gran intuición de la Iglesia en América Latina y el Caribe fue la gran Asamblea de la Conferencia del Episcopado l atinoamericano,reunido en Medellín, en 1968, tres años después del Concilio Vaticano II; seguidas luego de Puebla, Santo Domingo, Aparecida. Allí asumen, disciernen e impulsan el camino pastoral y eclesiológico de Vaticano II, fieles al Espíritu Santo y fruto de su creatividad.

No se puede negar que ha habido muchas persecuciones, presiones, reprimendas, caminos cortados, documentos, como el de "Aparecida" aprobados por la colegialidad de los obispos de Latino América, y sin embargo fueron corregidos y suprimidos algunas afirmaciones por parte de la Curia vaticana. No han faltado acosos a muchos teólogos latinoamericanos. Todo eso es cierto. Pero no hay camino teológico o teologal, sin las huellas martiriales de la Cruz, como aconteció con Jesús de Nazaret.

"Medellín, es el Pentecostés del Vaticano II en América". Y Gustavo Gutiérrez señala: "Medellín fue una pronta y creativa recepción de la Asamblea conciliar". Últimamente, Aparecida, sigue la tradición profética de Medellín y nos deja oir la voz de nuestros obispos que nos invitan a ser cristianos y apóstoles con libertad, humildad, valentía y audacia en actitudes de hijos, samaritanos, y nunca esclavos.


¿A qué se debe la frecuente alianza de la jerarquía con el poder y la derecha? 

¿Se da una política, que se pueda definir químicamente pura y sobre todo en una política liberadora?

Hoy tenemos tres propuestas:

Primera, la Iglesia tiene que aceptar la autonomía de los poderes temporales y someterse a ellos (Conclio Vaticano II);en consecuencia, hay que ir construyendo una nueva convivencia ciudadana teniendo bien claros los conceptos de laicidad, laicismo, estado laico y también el modo de estar y de actuar de la Iglesia en una sociedad democrática, laica, pluralista.

Segunda, la Iglesia , aunque ya no ejerza roles en la política, puede jugar un gran papel en la democracia. Tiene tarea en los mismos límites de la democracia, toca temas de valores, de sentido, al tomar decisiones en políticas sociales. 

No basta la ingeniería social para resolver los casos de soledad de los ancianos, enfermos de sida. Las tradiciones religiosas son las que aportan esa sensibilidad y motivación para la solidaridad, honestidad, generosidad, desprendimiento, gratuidad. Deben saber los políticos y los laicismos excluyentes que la sola política no produce los valores que sostienen la misma democracia: responsabilidad, solidaridad, ética, participación... El estado neutral no ofrece visiones últimas, deja un vacío, y ahí la religión puede aportar algo con su sentido último y totalizante.

Nuestros responsables eclesiales deberían ser los que mejor cuiden de este potencial político ciudadano y los políticos no ignorarlo. Una laicidad ilustrada y responsable, sabe que tiene en la Iglesia una aliada para forjar una democracia adulta y madura. Es falso que el estado laico sea ateo o esté en contra de la religión. Eso sería una perversión de la laicidad. Otra cosa es el laicismo, que llamamos excluyente, porque es beligerante, marginador y agresivo.

Por otra parte, la Iglesia tiene que respetar el estado, sin pedir privilegios, ni mantener controles morales en una sociedad laica y democrática. Siempre existen cuestiones fronterizas, que pueden crear conflictos. No queda más remedio que llegar a un entendimiento sabio entre la Iglesia y el Estado.

Tercera, la Iglesia debe saber estar en la sociedad civil. Ya no tiene poder para intervenir en una sociedad democrática y pluralista, pero sí tiene muchas posibilidades en capacidad educativa en valores, en cuestiones de sentido, de derechos humanos, del cuidado de la naturaleza, de las causas de las justicias y atención a las personas más vulnerables.

Pero es muy importante y decisivo el modo como lo haga: de forma democrática, de igual a igual, ofreciendo y no imponiendo, desde la racionalidad, tolerancia y bondad del corazón.

La sociedad civil tiene un papel emergente. Yen ese terreno debe "jugar" el cristianismo. Si quiere mantenerse lúcido tiene que desembarazarse del mercado y del Estado y "jugar" en la sociedad civil emergente, con libertad y para la justicia; solo así es posible la fraternidad cristiana y solo así es "significativo" lo "diferencial cristiano".

¿Estarías de acuerdo con Casaldáliga en transferir del centro eclesial a la periferia el 70% de las cuestiones?

Por supuesto. Se trata de un imperativo teológico, pastoral y sociológico, que nace de la eclesiología de comunión y del principio inspirador de la colegialidad. Además del Concilio, deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia, que fue normal en los primeros siglos de la comunidad cristiana. "Lo que es de todos, tiene que ser resuelto por todos", del Derecho Romano que pusieron en práctica hasta los papas medievales más autoritarios, Inocencio III, Gregorio VIII.

Llevado a la práctica este principio deberíamos llegar en la Iglesia a constituir LA ASAMBLEA DE TODO EL PUEBLO DE DIOS, con participación de todos. No hablo de memoria. Así lo practiqué en mis años de Obispo de Palencia, con reconocimiento de todos. En "Hombres Nuevos" defendemos que hay que establecer puentes no del centro a la periferia, sino de la periferia al centro.

Hoy la Iglesia no tiene que aparecer excesivamente jerarquizada, clericalizada y centralizadora. Resulta más pedagógico no imponer, sino más bien proponer cambios de estructuras, como pide reiteradamente el documento de "Aparecida", desarrollar otras formas para devolver el protagonismo a los laicos, a la mujer, a los jóvenes, a los movimientos sociales. Sigue vigente el símbolo Juan XXIII de abrir ventanas, porque la Iglesia huele a viejo.

¿Qué reformas debieran ahora impulsarse bajo la inspiración del Papa Francisco?

Repaso y sugiero algunas de mayor calado.

-Retomar y aplicar el Concilio Vaticano II: el retorno a las fuentes, la eclesiología de comunión, mayor énfasis en la protagonismos de los laicos, que la mujer pueda intervenir a la hora de tomar decisiones en la Iglesia.

-Recuperar la preocupación de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II de dialogar con el mundo, "coger al mundo en su carrera". Y en este diálogo con el mundo, hacer un discernimiento sobre los nuevos signos de los tiempos: la descentralización del poder, el ecumenismo, el diálogo interreligioso, la escasez de vocaciones sacerdotales, religiosas, de compromiso laical, servicio de la comunidad cristiana en el mundo moderno, ¿y de la parroquia, qué?

-Desde el Concilio Vaticano II tenemos pendiente responder a esta pregunta ¿Iglesia qué dices de Dios? La cuestión de Dios tiene que pasar a primer plano. Y la respuesta tiene que ser colegial desde toda la geografía eclesial.

- La Iglesia debe, en opinión de muchos, hacer una hermenéutica integral del kerigma cristiano, desde el logos de la modernidad.

- Desde el SUR estimo que un capítulo fundamental de la agenda pastoral y social del nuevo sucesor de Pedro tiene que ser la JUSTICIA EN EL MUNDO y el PROBLEMA PLANETARIO DE LA POBREZA, IGNOMINIA DE LA HUMANIDAD.

. Como Pastor, al obispo de Roma le puede la "Salus animarum", que empieza con la promoción integral, desde ahora y desde aquí, de TODO el hombre y de TODAS las mujeres y hombres y culmina en el cielo.

. Como pastor bueno y samaritano se pregunta todas las noches ¿Dónde van a dormir los pobres en esta excluyente civilización? Y no puede menos de reafirmar la opción preferencial por los pobres.

. Será crítico con la economía globalizada del mercado, con la violación de los derechos humanos y defensor del 75% de empobrecidos y excluidos. Todo esto exige ser audaz y valiente como María de Nazaret en el Magníficat.

. Debe pesar más su densidad de Pastor que la burocracia de la Curia imponiendo un poder centralizador. Se espera que sea el Obispo de Roma, en colegialidad con todos los Obispos del mundo, que también son sucesores de los apóstoles.

. Hoy, que se habla de la muerte de las utopías y el fin de la historia, es la gran oportunidad de presentar la oferta gratuita no impuesta de la utopía de Jesús, la mística del Evangelio, libro abierto a la vida, a la personalización y a la más exquisita humanización, alma de esta sociedad de tecnologías punta.


No puede faltar en su agenda promover un ecumenismo real desde las bases eclesiales y en la cúspide, en donde se dé un real diálogo de escucha, compartir y decidir juntos. El diálogo con las grandes religiones pueden servir de antídoto a algunos fundamentalismos reinantes.

Un papa libre, en fidelidad al Evangelio, en esta sociedad cambiante no puede acosar a los teólogos sino instaurar un diálogo y comunión dialéctica, entrañable, crítica y profética. Los jóvenes de hoy le piden que preste atención a los cambios radicales y permanentes de la sociedad para que no se desenganchen de la Iglesia.

En el inicio de de su itinerario apostólico tras las huellas de Pedro sería bueno recordar aquel axioma del gran teólogo y Cardenal, Y Congar: "La labor reformadora nace del amor a la Iglesia".

¿Para cuándo la investigación interdisciplinar en el campo de la bioética, de la familia, de la moral sexual? ¿Por qué sobre estos temas (igualdad de la mujer, lo masculino y lo femenino, homosexualidad, aborto, divorciados dentro de la Iglesia) la jerarquía impone un pensamiento uniforme al margen de la cultura y paradigmas actuales y se aleja de la ciencia?

El cambio cultural, introducido por la modernidad está reclamando una actualización, iniciada en el Concilio Vaticano II, tanto en la antropología, como en la teología, pastoral y praxis pastoral. Las referencias tanto a la Sagrada Escritura, como a las ciencias antropológicas son el gran motor de la renovación de la moral sexual.

En los temas de la sexualidad, de género, no podemos seguir anclados en el discurso medieval. Hoy existe una fuerte crisis de la moral sexual cristiana, que está pidiendo un replanteamiento serio y profundo del sentido de la sexualidad y de las normas sexuales. Se espera haya un momento de renovación. Sorprende que la voz oficial de la Iglesia se muestre "progresista" en moral social y en cambio, "conservadora" en cuestiones de bioética y moral sexual.

Se espera que el aire renovador del sucesor de Pedro, Francisco aborde estos temas relacionados con la sexualidad, el tema de los divorciados, presbíteros casados, que lo podían ser aquellos "viri probati", que durante años han acompañado a la comunidad en la fe, todo menos en celebrar la eucaristía y el sacramento de la reconciliación.

Creo, con Marciano Vidal, que "se puede explicitar en una apretada síntesis, ahora teológicamente, la cosmovisión cristiana de la sexualidad humana, con un conjunto de orientaciones, que constituirían los "puntos firmes" de la visión cristiana sobre la sexualidad".

Los responsables de la Iglesia no deben estar encerrados sobre si mismos, sino como los profetas pensar más allá de su propia institución; tienen que "atreverse a pensar", hablar con libertad, ser voz crítica en la Iglesia. Su fidelidad creativa no les impida hacer preguntas.

¿Cómo ves el resurgir emancipatorio de muchos países latinoamericanos?

Existen muchos signos de esperanzas y de preocupación. Resulta altamente significativo que los indígenas, las culturas originarias, se levanten y adquieran protagonismo esos pueblos y los movimientos sociales recuperen su lugar en la historia.

El objetivo hoy apunta hacia una América Latina y Caribeña unida, reconciliada e integrada; la casa común habitada por un complejo mestizaje y una pluralidad étnica y cultural. Se trata de un proceso lento, que exige mucho discernimiento entre todos, diálogo, escucha, sentarse juntos en la mesa, sin querer imponer tu visión política.Tienen que prevalecer lo que decía Aparecida: "Una y plural, América Latina es la casa común, la gran patria de hermanos". Somos la patria grande, pero no llegamos a serlo del todo hasta que la justicia social llegue a todos los pueblos.

La Iglesia goza de credibilidad en América Latina y el Caribe por tradición y, sobre todo, desde Medellín, ha sido morada de todos los pueblos, la casa de los pobres, sin discriminaciones ni exclusiones por motivos de sexo, raza, condición social o pertenencia nacional.

La Iglesia está presente en ese proceso de integración.Pese a muchas ambigüedades políticas, sociales, económicas, la iglesia sigue al pie del pueblo, de los excluidos y empobrecidos, proclamando la justicia social, las libertades, el estado de derecho y la opción por los pobres, hasta derramar su sangre por ellos.

En Bolivia la Iglesia es la institución junto con los Medios de Comunicación que goza de mayor credibilidad.