RESUCITO

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lunes, 26 de junio de 2017

José M. Vidal: Andrés Carrascosa, nuevo Nuncio en Ecuador: "Llegaré con los ojos y el corazón abiertos y espero aprender"


José M. Vidal

De Panamá a Ecuador. Ése es el trayecto que va a recorrer en pocos días monseñor Andrés Carrascosa, que deja la legación apostólica en Panamá, para convertirse en Nuncio en Ecuador. En entrevista exclusiva con RD, dice que se va "sin nostalgia", aunque lleva en el corazón al país del canal, dispuesto a empezar de nuevo a servir a la Iglesia ecuatoria y "aprender" de ella. Al estilo de Francisco que "emana el perfume del Evangelio".

¿Le ha pillado de sorpresa el nombramiento o se lo esperaba?

Llevo 8 años y medio en Panamá. Sabía que no iba a ser eterno. Luego, cuando llegan estas cosas, siempre sorprenden. Pero lo he recibido con alegría.

¿Qué se lleva, en el corazón, de estos años pasados en Panamá?

La calidez de este pueblo, la fe de esta iglesia, la bella y sincera fraternidad construida con los obispos, sacerdotes, religiosos, laicos, el inmenso cariño que este pueblo y esta iglesia me están demostrando.

¿Qué deja en el país?

Los frutos de un trabajo sereno de escucha y acercamiento a la gente, a la sociedad, a la iglesia en todos sus niveles. Hoy la jerarquía es distinta de la que yo encontré: con 8 diócesis, ha habido 6 nombramientos episcopales, una designación cardenalicia, y un episcopado con una media de edad muy joven.

¿Le gustaría quedarse unos años más y poder organizar la JMJ?

Es un país del que uno no hubiera querido irse nunca. Pero me voy sin nostalgias. El Papa nos enseña que un obispo debe saber despedirse, sin apegos. Sobre la JMJ, hice mi parte, otros harán lo que sigue... Pablo plantó, Apolo regó, Dios hace crecer (1 Cor 3,6).

¿La JMJ puede relanzar la fe entre la juventud panameña y americana?

La JMJ ha demostrado ser eficaz. Tendrá efecto en todos los jóvenes, aunque ciertamente vendrán más americanos que de otros continentes y más americanos que nunca, sobre todo de Centroamérica, que nunca hubieran tenido una oportunidad.


¿El nombramiento cardenalicio de monseñor Lacunza fue uno de los momentos álgidos de su estancia en Panamá?

Fue una inmensa alegría, pues se trata de un hombre de una pieza, de un pastor experimentado y querido en este país, al que llegó hace 46 años y en el que entregó todo y, además, un constructor de fraternidad entre los obispos.

¿Conoce algo Ecuador y su Iglesia?

No tengo un conocimiento especial, sino lo que se lee (aunque uno nunca sabe si corresponde a lo que uno experimenta cuando ve las cosas de cerca). Pero tampoco conocía los otros países donde serví cuando me nombraron. Llegaré con los ojos y el corazón abiertos y espero aprender.

Le toca ocuparse de algunos cambios importantes, como la sucesión del arzobispo de Quito.

Por lógica, si. Me ocurrió también en Panamá cuando llegué, pero eso me hizo ampliar mi radio de escucha de esta iglesia y este pueblo. Veré lo que el Papa me encarga cuando me reciba en las próximas semanas.

¿El Papa Francisco sigue marcando una época en la Iglesia católica?

Por supuesto que sí. Y es que se siente que emana el perfume del Evangelio y en él se ven claramente rasgos y prioridades que son los de Jesús.

¿La diplomacia vaticana ha cerrado filas con el Papa?

No tengo razones para pensar lo contrario. Somos muchos y de orígenes, edades y experiencias muy distintos, cada uno con su carácter y sus características, pero creo que en general hay una gran lealtad y alegría de trabajar colaborando con él.