MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

viernes, 22 de diciembre de 2017

REDES CRISTIANAS: ¡Feliz Navidad! La liberación está en marcha



Redes Cristianas
Editorial

Es la fiesta conmemorativa del nacimiento de Jesucristo. La Navidad nos abre a la esperanza de paz y prosperidad para personas, familias, etnias y pueblos marginados.

Viene entre los humildes

En las naciones de la Tierra, los seres humanos se dividen en minorías de enriquecidos y mayorías de empobrecidos. La Biblia nos comunica la revelación de Dios amor y verdad para todos y todas, pero con predilección por los humildes y humillados.

Los seres humanos, individual y colectivamente, están sometidos a escasez de bienes materiales por catástrofes naturales (como sequías, inundaciones o terremotos); también padecen injusticias inmorales y opresiones escandalosas (como salarios de miseria, hambrunas o genocidios). Pero estos males naturales y humanos, a las clases adineradas y opulentas apenas les afectan; sin embargo, las clases empobrecidas malviven inmersas en las situaciones de desdichas y angustias.

El Evangelio de Lucas nos comunica un poema impresionantemente bello y esperanzador, el “Magníficat”. Ahora tenemos la seguridad de que Dios se fijó en la insignificancia y el anonimato de las mujeres humildes simbolizadas en la joven María. Las esperanzas de las empobrecidas unidas a la fe de María, se centran en que “otro mundo es posible”. La vida sencilla de las empobrecidas las afirma como alumbradoras de Salvación. Con María, Dios se acerca a todas las personas que deambulan en los ambientes “silenciados” del mundo. Sorprendente revelación en una sociedad patriarcal y clasista, pues Jesús no nacerá de una familia enriquecida y poderosa, sino de una pareja marginal y marginada. Antiguamente, en las familias los importantes eran los padres varones, pero Yahvé dignificó a las madres y a las mujeres en María, con lo que quedan desautorizadas las sociedades patriarcales. Jesús tiene como progenitores a María, a Israel y a la Humanidad.

María mostró a las empobrecidas y a los empobrecidos un camino de dicha y esperanza en medio de tristezas y sufrimientos: admirar, contemplar, agradecer y alabar a Yahvé-Dios como liberador de los pueblos oprimidos y de la propia nación marginal de Israel.

Dios con nosotros

En Navidad reconocemos a Jesús como Emmanuel (Dios con nosotros), que nació humildemente en la “fallida” nación judía colonizada por Roma, bien sea en Nazaret (lo más probable, como dicen Marcos y Juan) o bien en Belén (como expresan Mateo y Lucas, en sendas expresiones teológicas). Es verdad que Jerusalén, tumba de Jesús, no cuenta entre los lugares que proféticamente dan buenas noticias sobre el Mesías. Pero, a la vista de lo que está ocurriendo en estos días, ¿cómo podría nacer hoy día Jesús en una ciudad imperialmente sometida y arrebatada a los pobres lugareños, teniendo que vivir en su ciudad militarmente ocupada?

Navidad significa que, en Jesús Dios es hermano para que nosotros seamos hijos de Dios. Jesús vivió empobrecido en casi toda su vida, como simple obrero-artesano en la aldea desconocida y escasamente importante de Nazaret.

Navidad simboliza que en Jesús Dios es liberación-salvación (temporal y eterna). Por ello, Jesús anunció el Evangelio de la fraternidad universal con acciones compasivas para enfermos, pobres y pecadores, al mismo tiempo que anunciaba el Reino de Dios de igualdad y de vida, de justicia y de paz.

La Navidad muestra a Dios identificado con Jesús como víctima divina de todo poder inhumano (simbolizado en el poder romano como bestia apocalíptica). Es el Dios solidario con todas las víctimas atropelladas por los poderes políticos, económicos y militares de este mundo.

Navidad, jubilosa esperanza, pues Jesús es la Resurrección y la vida para que la humanidad alcance un nuevo universo sin homicidios criminales, ni explotaciones injustas, ni enfermedades sin asistencia; es decir, para que vivamos sin que el hombre sea “lobo para el hombre”, sin opresiones, sin represiones y sin guerras.

La liberación está en marcha

Jesús, primogénito entre los seres humanos, nació, vivió, murió por todas las personas, razas y pueblos. Jesús resucitado vive entre nosotros para estar siempre a nuestro lado; para ofrecernos su amistad; para confortarnos en la angustia, para liberarnos de toda opresión. Jesús salvador es siempre niño, adulto y resucitado para nosotros.

La Navidad, no sólo es un suceso histórico, sino un acontecimiento terrestre y cósmico. Dios, en Jesús, se humaniza para que las personas, por Jesús, se divinicen.

La Navidad nos muestra a Jesús como expresión, figura y modelo humano de Dios. Viendo a Jesús como niño, trabajador, misionero o víctima, vemos al Dios misterio insondable que nadie nunca vio, ni oyó, ni comprendió. Sigamos a Jesús, teniendo en cuenta los signos de los tiempos actuales, trabajando por los más necesitados y liberando a los oprimidos.

Jesús, por su resurrección, es, desde su nacimiento hasta su muerte, patrimonio universal no sólo de los cristianos sino de toda la humanidad.

Navidad en España

Como pueblo cristiano, los españoles y las españolas celebran y festejan el nacimiento de Jesús. Pero la Navidad se realiza liberando al oprimido, levantando a los humildes y colmando de bienes a los hambrientos; aunque les pese a los soberbios, a los poderosos y a los ricos de este país nuestro y diverso. Realicemos la Navidad comprometidos en la obra de la renovación del Estado, para que la justicia y la concordia entre los pueblos y nacionalidades de España resplandezcan entre nosotros como el sol de mediodía. La Navidad nos compromete a la reforma de estructuras que den paso a un sistema comunitario humanista en donde no tenga cabida el inhumano sistema capitalista neoliberal.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Leonardo Boff: Encarnado en la cultura guaraní, el obispo sería un pobre, y el Papa un mendigo


Leonardo Boff

Hay una crisis generalizada acerca del poder y de su ejercicio, una verdadera crisis sistémica, vale decir, la percepción de que la forma en que entendemos el poder y su ejercicio en todos los ámbitos de la realidad no nos hace mejores. Vivimos casi siempre bajo formas degeneradas, burocráticas, patriarcales, autoritarias, cuando no dictatoriales. Max Weber, uno de los grandes teóricos del poder, le dio una definición tomando como referencia su lado patológico y no su lado sano. Para él, poder es hacer que el otro haga lo que quiero.

¿Por qué no entender el poder como expresión jurídica de la soberanía popular, poder compartido y servicial? Lo ético de este poder consiste en reforzar el poder del otro para que nadie se sienta sin poder sino participante en las decisiones que afectan a todos.

En tiempos de crisis como el nuestro, conviene revisar otras formas de ejercicio de poder que nos ayudan a superar el pensamiento único acerca del poder. Pienso aquí en la forma como los guaraníes entendían el poder y a su portador, el jefe de la tribu.

Un investigador francés, Louis Necker, nos trae un relato impresionante sobre este tema (Indios guaraníes y chamanes franciscanos: las primeras reducciones del Paraguay 1580-1800, Asunción 1990). Me permito transcribir algunos párrafos ilustrativos de otro tipo de ejercicio de poder.

«El jefe no tenía poder de coerción. Sus "súbditos" aceptaban su autoridad y su preeminencia sólo en la medida de las contraprestaciones que recibían de él. El jefe dirigía las tareas comunales... Tenía un privilegio: la poligamia (para ayudarle en sus muchas tareas). Pero a su vez tenía obligaciones muy precisas cuya no ejecución podía significarle el abandono de sus súbditos: conducir hábilmente la política exterior del grupo, tomar decisiones judiciales en materia económica, repartir con justicia entre las familias nucleares los lotes de terreno limpiados colectivamente, mantener la paz en el grupo y muchas veces tener cualidades de chamán, útiles al grupo, como el poder de curar o el control de las fuerzas sobrenaturales. Era muy importante que el jefe fuera elocuente. Y sobre todo debía ser generoso. Como lo observó Lévi-Strauss, en los pueblos del tipo de los guaraníes "la generosidad es el atributo esencial del poder". Para conservarlo el jefe debía sin cesar hacer regalos de bienes, de servicios, de fiestas... En la selva tropical, este tipo de obligación podía ser tan pesada que el jefe se veía obligado a trabajar mucho más que los demás y a renunciar casi a toda posesión para sí mismo. Es el papel del jefe... dar todo lo que se le pida: en algunas tribus se puede reconocer siempre al jefe en la persona que posee menos que los demás y lleva los ornamentos más miserables. El resto se le fue en regalos».

El cristianismo no escoge la cultura en la que se va a encarnar. Se enmarca en la que encuentra. Así lo hizo con la cultura del judaísmo de la diáspora (judíos que vivían fuera de Palestina), con el judaísmo palestino, con la cultura griega de Asia Menor y con la cultura imperial romana. De esta encarnación nos vino el actual cristianismo con sus positividades y limitaciones propias de esta cultura. Especialmente la Iglesia católica romana asumió el estilo de poder, no el predicado por Jesús, sino el de los emperadores, poder absoluto y cargado de símbolos que permanecieron en los papas hasta la llegada del Papa Francisco. Él se despojó de ellos, renunciando especialmente a la famosa "mozetta", esa pequeña capa sobre los hombros cargada de oro y plata, el mayor símbolo del poder del emperador, y a la vida en palacios. El Papa Francisco siguió los pasos del poverello de Asís y el mandato de Jesús y se fue a vivir donde se alojan los obispos y sacerdotes que llegan a Roma.

Hagamos un ejercicio de imaginación. ¿Qué tal si el cristianismo, en vez de echar raíces en la cultura occidental grecolatina y después germánica, hubiera asumido la forma guaraní de ejercicio de poder.

En tal caso los sacerdotes serían paupérrimos, los obispos, miserables y el papa, un verdadero mendigo. Trabajarían incansablemente al servicio de los fieles. Su marca registrada sería la generosidad sin límites. Y darían un testimonio espontáneo y profundamente inspirador del sueño de Jesús. Él nos pidió ejercer el poder como puro servicio: "sabéis que entre las naciones quien tiene poder manda y los grandes dominan sobre ellas; así no ha de ser entre vosotros; por el contrario, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor, porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir" (Mc 10,42 ss). Que esta enseñanza sea permanente autocrítica a todo poder, también al eclesiástico, pero principalmente sea inspiradora de una forma no dominadora del poder.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La Defensoría del Pueblo del Ecuador rinde homenaje a Mons. Gonzalo López Marañón por el Día Internacional de los Derechos Humanos.



La Defensoría del Pueblo del Ecuador, como parte de las celebraciones por el Día Internacional de los Derechos Humanos, rindió homenaje a Mons. Gonzalo López Marañón, por su dilatada trayectoria en favor de grupos vulnerables del país, especialmente en la Amazonia Norte del Ecuador.

Mons. Gonzalo nació el 3 de octubre de 1933 en Medina de Pomar, España. Al cumplir 37 años de edad es designado prefecto del Vicariato Apostólico de Sucumbíos, desde ese año se mantiene al servicio del pueblo del Ecuador por más de 40 años hasta que es forzado a salir y decide ir al África como misionero, tenía 77 años de edad, viajó a Angola, donde falleció el sábado 7 de mayo del 2016 a la edad de 82 años.

Efectivamente en el 2010, al cumplir 75 años, Mons. Gonzalo presenta su renuncia, según manda el Derecho Canónico, situación que es aprovechada por el ala más integrista y conservadora de la Iglesia Católica, visibilizada en Arregui y Otonello, quienes mueven sus influencias y logran la destitución del obispo y la recomendación, por parte de uno de los dicasterios romanos, de salir del Ecuador, su tierra por opción y naturalización.

Gonzalo, como gustaba ser tratado, asumió su misión en plena primavera de la Iglesia, era la década de los setenta, años de cambios sustanciales en la Iglesia Latinoamericana, las grandes transformaciones provenientes del Vaticano II, Medellín y Puebla, se iban plasmando en la obra y la palabra de don Helder Cámara, Pedro Casaldáliga y varios obispos del Brasil, que habían hecho la opción por los pobres; En Ecuador la lucha del Taita Leonidas Proaño a favor de los indígenas, la voz profética de Mons. Luna Tobar frente a la prepotencia de Febres Cordero y su gobierno represivo, don José Dammert en el Perú, don Samuel Ruiz en México, don Enrique Angelelli en Argentina, entre otros. Tomemos en cuenta que al igual que ahora con el Papa Francisco, el Papa Pablo VI exhortaba a los obispos a un mayor compromiso con los pobres.



Durante 40 años el trabajo silencioso y profético de Gonzalo y los Carmelitas Descalzos en Sucumbíos dieron frutos y la Iglesia se transformó en referente latinoamericano de vivencia de fe y organización eclesial desde el Espíritu de Pentecostés, muchos fueron los teólogos, biblistas, eclesiólogos y sociólogos que visitaron ISAMIS (Iglesia San Miguel de Sucumbíos) para mirar de cerca una estructura de Iglesia muy parecida a las primitivas comunidad cristianas que narra Hechos de los Apóstoles.

El 2011 fue el año que la conciencia progresista del Ecuador, indignada por la tramposa y astuta jugada del Nuncio Otonello y el Obispo Arregui y la tibia postura del episcopado, llenó de homenajes a un hombre que nunca los buscó, que vivió iluminando la lucha de los pobres, como él decía “en camino”, construyendo una iglesia distinta, “enlaicada”, con sus raíces firmes en el Evangelio Liberador y sus mejores frutos en las frondosas ramas de la organización social, sin dejar de alimentarse de esa sabia inagotable de la liturgia y la oración.

El 23 de Febrero del 2011 la Universidad Andina Simón Bolívar declaró a Mons. Gonzalo Profesor Honorario. El 9 de marzo recibió, de manos del Presidente de la República la Condecoración Nacional al Mérito en el grado de Caballero. El 30 de marzo la Asamblea Nacional le entregó la condecoración Dr. Vicente Rocafuerte al mérito social, por su permanente defensa de los derechos humanos y compromiso con los sectores más desposeídos de la sociedad.

Este 10 de diciembre de 2017, con la presencia de delegados y delegadas de la Sociedad Civil de Sucumbíos y del país, Organizaciones Populares, Comunidades de Base, fundaciones, Iglesias no católicas y pueblo llano; en el auditorio Dolores Cacuango de la Defensoría del Pueblo, que rebasó su capacidad, se realizó el develamiento de la fotografía de Mons. Gonzalo López Marañón, en un acto muy emotivo al que antecedió una celebración Eucarística y una Caminata por el norte de la ciudad de Quito.


La celebración Eucarística presidida por el P. Marcelo Sarmiento, superior de los Carmelitas en el Ecuador, fue ocasión para dar gracias a Dios por los defensores y defensoras de los Derechos Humanos y recordar, a través de las canciones latinoamericanas, el Espíritu Liberador del Evangelio de Jesús. En ella dieron testimonio de la obra profética de Gonzalo, representantes de los “11 del Putumayo”, indígenas de las nacionalidades del Oriente, Iglesias no católicas y laicas comprometidas de las comunidades cristianas de Lago Agrio.

La caminata nos recordó que somos un pueblo “En Camino” como decía Gonzalo y que esta caminata de la vida, tiene que estar llena de canto y fiesta.

El acto de develamiento inició con la intervención musical de los laicos carmelitas de Quito, recordando “Yo te nombro Libertad”, el Dr. Jorge Acero, abogado misionero, nos recordó la importancia de la labor emprendida por Gonzalo y la semilla que dejó en organizaciones como la Federación de Mujeres de Sucumbíos, El Frente de Defensa de la Amazonía, La Sociedad Civil de Sucumbíos, La Jatum Comuna Aguarico, hoy FANAKISE, entre otras.

Con Guitarra y Violonchelo, los hermanos Ríos Guerrero, jóvenes hijos de un Matrimonio misionero de ISAMIS nos deleitaron con Vasija de Barro.


Felipe Adolf, pastor de la Iglesia Luterana del Ecuador, destacó la figura de Gonzalo como promotor de un ecumenismo basado en la mirada hacia el necesitado, en la lucha por los derechos de los sin voz, destacó que su figura trasciende la iglesia católica y que es referente de verdadero pastor junto a Proaño y Luna Tobar.

Tren de la Vida fue el canto que, con Violín y Violonchelo, dio paso a las palabras finales y al posterior develamiento a cargo de Ramiro Rivadeneira Silva, Defensor del Pueblo de Ecuador, quien agradeció a los asistentes por su presencia y recordó que el nivel de organización social y el conocimiento en Derechos que tiene la provincia de Sucumbíos se debe al trabajo de Mons. Gonzalo, también anotó que en sus inicios como luchador de los derechos humanos, fue el primero en visitar a los 11 del Putumayo en el CDP de Quito y que desde ese caso, se afirmaron sus convicciones por la causa de un mundo en que las iniquidades y vulneraciones de Derechos, sean cada vez menos.

Mujeres de Sucumbíos y sacerdotes carmelitas del Ecuador, junto al Defensor del Pueblo, develaron la fotografía de Gonzalo, en medio de lágrimas y aplausos de los asistentes, sentimientos encontrados de mujeres y hombres que reconocieron en el Obispo un profeta de nuestro tiempo. Mientras que los jóvenes Ríos Guerrero entonaron un popurrí de San Juanitos, que pusieron a bailar a todos los asistentes.

Terminamos el acto con un almuerzo comunitario ofrecido por los Carmelitas del Ecuador, en el que se estrecharon abrazos, se recuperó la esperanza y se celebró el triunfo de la Vida, en la lucha constante por los Derechos Humanos. 


lunes, 11 de diciembre de 2017

Víctor Manuel Fernández: "A Francisco no le hacen mella las críticas, aunque sean tan terribles como tacharle de hereje o cismático"


José M. Vidal
Religión Digital

Nada más llegar al solio pontificio, Francisco le hizo arzobispo y le nombró rector de la UCA. En un claro gesto de reconocimiento hacia monseñor Víctor Manuel Fernández, que fue su asesor teológico desde Aparecida. Acostumbrdo a bregar con el sambenito de 'teólogo del Papa' y 'hombre de su confianza', el prelado argentino confiesa que Bergoglio es un pensador hondo, aunque tenga "lenguaje llano y palabra simple", un pontífice seguro, "al que no le hacen mella las críticas".

El Papa acaba de proclamar "magisterio auténtico" la interpretación de la Amoris Laetitia, hecha por los obispos de la región de Buenos Aires. ¿Un espaldarazo a sus tesis y a las de los obispos bonaerenses? ¿El final de las 'dubia'?

En realidad, lo que hicimos los obispos de la Región Buenos Aires (más de 20 obispos para una población de más de 12 millones) fue expresar con otras palabras y resumir lo que ya dice el capítulo VIII de Amoris laetitia. Pero fue un modo de mostrar que acogíamos cordialmente el magisterio de Francisco. Con su respuesta, e incorporándola a las Acta Apostolicae Sedis, el Papa encontró un camino para que dejen de decir que hay "ambigüedad" en este tema.

¿La crisis de la 'Amoris laetitia' se ha terminado?

Pienso que la cosa está ahora más apaciguada. Aunque hay sectores muy irritados. Creo que sigue siendo comprensible que existan esos sectores, que se resisten a cambio alguno. Algo que, por otra parte, ocurrió en toda la historia de la Iglesia. Sin embargo, creo que la cosa está un poco mejor, también porque quienes defendían con fuerza 'Amoris Laetitia' han argumentado un poco más. Tampoco se trata de defender un documento porque sí, porque es del Papa. En todo caso, si uno lo defiende tiene que mostrar la razones y los argumentos que le mueven, desde la razón también, a comprenderlo y aceptarlo.

¿Sobre quién o quiénes recae la responsabilidad de la tragedia del ARA San Juan?

Después que habían hablado de una sola llamada desde el submarino ahora se descubrió que en realidad fueron muchas. La información real por algún lado se filtra y no es posible engañar a todos. Pero es muy difícil opinar cuando uno descubre cómo se administra la información. El gobierno comenzó haciendo una defensa fuerte de la Armada. También defendió excesivamente a las fuerzas de seguridad en los casos de la muerte de Santiago Maldonado y del mapuche de 22 años, que recibió una bala por la espalda. Afirmaron que en caso de duda siempre hay que dar la razón a las fuerzas de seguridad. ¿De dónde salió semejante principio? Si bien los grandes medios han blindado al gobierno, creo que hay que reconocer que en estos temas llegó la hora de reconocer errores y de diseñar otra estrategia hacia adelante.


Dos nuevos obispos "villeros" ¿Un nuevo signo orientador de Francisco?

Hace tiempo que los curas villeros dicen: "Lo que falta ahora es que Francisco designe algún obispo villero". Se cumplió. Y no se trata sólo de dos personas que declaman una opción sin practicarla, sino de dos sacerdotes que optaron por confundir sus vidas con los más pobres, sin distancias y sin privilegios. Nadie podría objetarles incoherencia o mera ideología.

¿Cómo detener la "grieta", como ustedes la llaman, en Argentina?

La dificultad de la grieta es que, azuzada por los medios, ha provocado un tremendo empobrecimiento del debate público. Muchos temen dar una opinión sobre los grandes temas por temor a ser inmediatamente ridiculizados y denostados públicamente. Los motes de "populista" o de "liberal", según el caso, hartan. La única salida que veo por ahora, y a largo plazo, es procurar instalar otros temas que permitan salir de la lógica oficialismo-oposición.

¿Qué sensaciones se le despertaron en su paso por Madrid?

Hacía 30 años que no estaba en Madrid. Lo poco que pude ver me permitió recordar la belleza característica de la ciudad. Por otro lado, me impresionó reconocer las semejanzas que tenemos a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia. Saludando a la gente después de la conferencia, me pareció estar saludando a los fieles que tenía en mi parroquia del interior de Argentina. Sensaciones parecidas tuve con los sacerdotes o periodistas, por ejemplo.

¿Adviento y Navidad plenos de esperanza, a pesar de los pesares?

En mi caso, que soy una persona dramática, siempre al borde de la angustia por los problemas que me rodean, la esperanza es una necesidad cotidiana, un recurso para poder sobrevivir. Por eso el Adviento y la Navidad me traen paz. Reconocer que no me salvo a mí mismo ni a los demás, que necesito y necesitamos también hoy un Redentor, me permite desdramatizar un poco y orientar mis energías de modo más positivo.


¿Su libro 'Palabra y Vida 2018' de comentarios al Evangelio diario está escrito con el corazón? ¿Se pueden decir cosas nuevas sobre pasajes del Evangelio tan conocidos?

Sí. Se pueden decir, no sólo porque la Palabra es inagotable, sino porque en realidad uno está muy interpelado por la vida, que cambia tanto.

Con los años que tengo, que no son tantos, me he abrumado recordando cómo han cambiado las cosas desde que era niño. Y me doy cuenta de que he tenido desafíos muy diferentes a lo largo de la vida. Por ejemplo, cosas que me preguntaba, que me angustiaban, que me inquietaban hace treinta años, hoy las vivo pacíficamente. Y cosas que por aquella época para mí no significaban nada, hoy son centrales.

La palabra de Dios está siempre ahí para responder a todas esas inquietudes, de una manera diferente en cada época. Y cuando esa palabra viva, siempre actual, entra en contacto con una situación nueva y distinta, produce algo nuevo, diferente. Si este comentario, lo hubiese escrito años atrás, sería muy distinto, seguramente, y lo mismo ocurriría dentro de unos años. Porque la Palabra es fecunda. Es como el agua, que cae en todo el mundo, pero produce cosas diversas, porque se produce una simbiosis diferente.

El Papa ha convocado recientemente la I Jornada Mundial de los Pobres. ¿Cómo cree que podríamos concretar más esta jornada, sobre todo en la realidad española?

Creo que es importante, primero de todo, crear una mística de la jornada. Porque uno podría hacer 365 jornadas, una por día del año, sobre temas diferentes, y nadie se acordaría. Sería abrumador. De hecho ya ocurre así. Seguramente, aquí en España, las fiestas patrias son días no laborables, y ese día la gente se distrae, pasea, y quién se acuerda de lo que se celebra ese día.

Por eso me parece que lo más importante no son las acciones, sino crear una mística, que significa revivir el sentido social que todos tenemos. Porque hemos sido creados para convivir, hemos sido puestos sobre esta tierra para darle una mano al que está al lado, para caminar juntos. Y esto se nos olvida a veces por el ritmo de la vida, por las angustias y por los desafíos. Por eso, es bueno que haya una jornada que nos ayude a todos a recordar que hemos sido creado seres sociales. Para luchar con el otro, para trabajar con el otro, para llorar con el otro.

Lo más importante es que, entre todos, logremos crear ese espíritu de la Jornada de los Pobres. Y luego, usar para ello una creatividad muy concreta, en orden a encontrar acciones que nos permitan llegar a los pobres ordinariamente de manera más efectiva. Porque, evidentemente, el que pasa hambre todos los días del año no va a esperar esta jornada para que le demos una mano.


¿No teme que la jornada, como otras iniciativas del Papa Francisco, sea tomada como una moda, que forma parte de este pontificado, y que ya vendrá el siguiente con otros puntos de interés y otros planteamientos?

Me da la impresión de que no. Al menos en Argentina y otros lugares que he frecuentado más, he notado que algunas de las insistencias del Papa Francisco están ya asumidas como parte de la vida de la Iglesia, aunque haya personas y grupos que le critiquen o que no le acepten tanto. Hay algunas insistencias que el pueblo en general, incluso los no católicos, las han asumido como un espíritu, como una mística, que mencioné antes. Por ejemplo, creo que la insistencia del Papa en evitar una Iglesia demasiado señorial, demasiado preocupada por su seguridad económica, hace difícil que se vuelva a eso. Me parece que el mismo pueblo de Dios no aceptará en el futuro que un obispo quiera que le besen un anillo de diamantes. Son cosas que la misma historia ha ido dejando de lado, pero que el acento del papa Francisco ha borrado definitivamente.

Por eso, creo que, cuando él dice que el tiempo es superior al espacio, expresa que no interesa tanto dominar espacios, sino iniciar procesos, motivarlos, despertarlos. Porque esos procesos, después de que estemos muertos, van a seguir dando vueltas por el mundo. Como un río que corre, que aunque no lo veamos está ahí, produciendo efectos nuevos. Él está convencido de que no se trata de que él logre, en su pontificado, instalar cosas con una fuerza enorme, sino comenzar esos procesos, que irán fructificando quién sabe cómo.

Es cierto que la importancia que le da el Papa al tema de la pobreza es grande. ¿Podríamos esperar un documento oficial sobre la pobreza?

Creo que no, porque el capítulo IV de "Evangelii gaudium" ha hecho un desarrollo importante del tema. Sin ser tan extenso como una encíclica, contiene ya todo el pensamiento de Francisco sobre los pobres. Con una fundamentación bíblica, con un desarrollo, con una aplicación práctica... Ya existe, de manera que yo no esperaría un documento sobre la pobreza.

Además posteriormente, con "Laudato si", ha completado el tema, Porque, como ustedes saben, no se trata de una encíclica ambiental, sino de una encíclica social. Una encíclica que plantea al ser humano situado en el universo. No el ser humano enmarcado por un universo, sino que está realmente situado y conectado íntimamente con el universo. Y, desde ahí, hace planteos sociales con una fuerza muy grande.

¿Cómo lleva que le presenten con la etiqueta del 'teólogo del Papa' para bien, para mal o para regular?

Las cosas que dice el Papa en sus documentos y sus homilías son las que él ha cultivado desde su juventud, cuando yo ni siquiera había nacido. Cosas que han recibido influencias de lo más variadas.

El Papa es una persona de palabra simple, de lenguaje llano, de gestos más que de elucubraciones. Pero hay gente que se engaña, suponiendo que no es una persona que no posee un pensamiento muy hondo. Lo tiene desde joven, y quienes han sido sus alumnos recuerdan no solo la profundidad, sino la erudición de sus clases. A él no le gusta mostrar esa erudición, porque piensa y dice que la realidad es superior a la idea. A veces, nos entretenemos en las elucubraciones y las argumentaciones y se nos escapa la realidad.

De todos modos, hay que saber escucharlo y saber leerlo, para reconocer, detrás de su sencillez, la hondura humana y teológica del planteo de Francisco.


¿A qué se deben las resistencias que está encontrando, sobre todo entre algunos cardenales y en la la alta jerarquía católica?

Resistencias tiene de distintos tipos. Hay resistencias que tienen que ver con cuestiones doctrinales, teológicas, internas a la Iglesia. En toda la historia de la Iglesia ha habido confrontaciones teológicas. Habría que recordar la controversia de auxiliis, donde dominicos y jesuitas se excomulgaban mutuamente, y el Papa lo que hizo fue decir lo siguiente: hay que seguir estudiando el tema, pero les ordeno que dejen de excomulgarse mutuamente. Así se se cerró aquella vieja controversia hasta hoy.

En algunos concilios, hemos llegado a los puños entre obispos. En la historia de la Iglesia hemos tenido discusiones teológicas muy fuertes y, por lo tanto, no debería llamar la atención que a unos sectores minoritarios en la Iglesia, que tienen una determinada convicción, les moleste que el Papa esté desarrollando otra línea de pensamiento teológico.

Por otro lado, hay una confrontación con el Papa desde el punto de vista de los temas sociales. Por ejemplo toda la insistencia de "Laudato si" en cuestiones ambientales ha caído mal a algunos sectores de pensamiento más neoliberal, para quienes la actividad económica no debe tener ningún límite. Hay sectores, de EE.UU. particularmente, de determinada línea política, que han reaccionado mal frente a "Laudato si", porque hay detrás una determinada ideología.

Pero aún dentro de la Iglesia, algunos eclesiásticos dicen: 'Este es un populista, que cree que hay repartir y no se da cuenta de que hay que pensar en una economía que permita el crecimiento económico, una mayor producción, etc'. Aquí también hay un engaño, porque para al papa Francisco lo que interesa es el trabajo, no repartir. Es que haya trabajo. Porque, para él, el trabajo modula al ser humano, lo madura y le permite desarrollar sus capacidades. Con el trabajo siente, de algún modo, su propia dignidad, porque puede estar construyendo su vida con su propio esfuerzo y desarrollando los dones que recibió de Dios.

Él no está pidiendo que se reparta y que se reparta. Por supuesto, hay que socorrer las urgencias, pero lo que él pide es que la economía se desarrolle de tal manera que haya trabajo para todos, que todos puedan trabajar y ganarse el pan. Ésa es su mayor insistencia. Y eso no es populismo, eso es amor profundo a cada ser humano, que tiene un valor infinito y que tiene el derecho a poder ganarse el pan con su propio esfuerzo.

¿Las críticas le duelen y le hacen perder el sueño?

No, para nada. Tiene una libertad interior enorme. Creo que viene también de su formación espiritual. Hay que reconocer que, en este tema, los religiosos viejos han tenido una buena formación espiritual, que les ayuda a recordar que Dios es el único absoluto. Que lo demás pasa, y que hay que relativizar lo que puedan decir de uno. En esto, él tiene una libertad que hace que no le hagan mella las críticas, aunque sean terribles, tan terribles como tacharle de hereje o de cismático. Críticas de las peores que se puedan decir de un papa. Y si embargo, él tiene una gran confianza en Dios, siente que está respondiendo a un llamado de Dios. Por eso, da lo mejor de sí sin perder el sueño por lo que digan.


Y cuál es el papel que sueña el Papa para la vida religiosa, ahora que estaba hablando usted de la formación de los religiosos?

Él siempre ha insistido en una vida religiosa que tenga una adecuada combinación de profundidad mística y de experiencia espiritual con un compromiso social intenso, con una vida pobre, testimonial, con estar cerca de los últimos. Pero las dos cosas íntimamente combinadas. Nunca le gustaron las polarizaciones: o solo mística y blanquear los ojos sin importar los que sufren, o solo un compromiso social vacío de contenido. Esa combinación de las dos cosas es lo que sueña para la vida religiosa. Y si vamos al caso, eso es lo que le atrae al mundo. Eso es lo que testimonia.

¿Por qué la madre Teresa ha producido tal impacto con su vida? Porque une las dos cosas. Incluso la veneran fuera del cristianismo. ¿Por qué Gandhi tuvo tanta influencia? Porque unió una profundidad sapiencial espiritual y religiosa al tipo de vida y a la entrega social que tuvo. Martin Luther King ¿por qué? Porque también unió íntimamente las dos cosas. Esos son los que producen impacto. La vida religiosa, que se tiene que mover por el testimonio, tiene que tener ese estilo. Es lo que el Papa espera de la vida religiosa.

¿Llegará el esperado viaje a Argentina?

Ojalá, pero en eso él es muy libre también y no se deja presionar. Él espera que en Argentina haya un ambiente menos polarizado. Si les digo la verdad, hoy en día, uno no puede decir nada. Cualquier cosa que digas allá te la interpretan (no solo los medios, también los profesionales, la sociedad misma) como que es a favor de tal o cual político o en contra. Y no puedes hablar ni de medioambiente, ni de espiritualidad ni de lo que se te ocurra, sin que te lo interpreten políticamente. Francisco mira lejos y sabe lo que hace, aunque no se le comprenda en este momento. Doy un ejemplo personal: una vez, me habían propuesto ir a Colombia para presidir el Instituto teológico que hay allí, y Bergoglio me dijo: "Ni se te ocurra". Yo tenía ganas de aceptar, pero me dejé guiar por su opinión. Y con el tiempo entendí. Esto es muy personal, pero también puedo decirlo de otras muchas cosas que le he escuchado decir sobre cuestiones sociales, sobre la Iglesia, que en su momento no he entendido, y sin embargo he visto, con el paso de los años, que realmente eran la respuesta. Es como que él está varios años delante de nosotros.

¿El episcopado de Argentina ha virado hacia Francisco con las últimas elecciones?

Yo creo que la mayoría del episcopado argentino nunca estuvo contra él. Lo que sí se puede decir es lo que dice la gente: no se notaba tanto que le siguieran. Porque, claro, las reacciones, a veces son lentas. Es verdad que seguir a este Papa no es fácil, tenemos también nuestras estructuras, nuestras comodidades, nuestras ideas arraigadas y, a veces, no es fácil deshacer estas estructuras y asumir el estilo audaz que él está proponiendo en la Iglesia. Por eso, yo no creo que sea maldad ni mala intención. Pero también me parece que que los nuevos directivos de la conferencia episcopal argentina son gente realmente muy cercana a su pensamiento y con ganas de provocar un cambio mayor.


¿Cómo se ve desde argentina la crisis catalana, todo lo que está sucediendo con el 'procés'?

Desde lejos, vemos con dolor ese tipo de movimientos. En Italia, en su momento, se había fortalecido la posibilidad de crear la Padania, un país al norte de Italia. Cuando ves de lejos a los italianos, te parecen todos italianos. Es cierto que los del sur tienen sus características, los del norte otras..., pero cuando uno los ve discutir, comer, actuar, dice: son todos italianos. Y de algún modo uno tiene desde afuera la apreciación de la belleza de un país y el dolor de su posible desgarramiento. Desde lejos se ve mal, se ve con dolor. Yo no me imaginaría Italia sin un pedazo.

Lo mismo pasa ahora con Cataluña. Para nosotros, los catalanes son españoles. Es verdad que tienen una hermosa lengua y sus características propias, pero, desde fuera, nos cuesta pensar que no son españoles. Los sentimos como parte de España y no nos imaginamos el mapa de España sin esa parte. Puedo comprender las razones de los catalanes; no me quiero meter en la política española. Simplemente expreso cómo se ve desde lejos. No es más que un punto de vista entre tantos otros.

¿En el viaje a Chile y a Perú espera que el Papa tenga algunas palabras para Argentina?

Posiblemente. En realidad, ya nos mandó varios mensajes. Incluso decidió filmar un saludo para los argentinos tiempo atrás, donde dijo varias cosas muy interesantes sobre la cultura del encuentro. No deja de mandar mensajes de una manera o de otra, siempre.

Toda la Iglesia se está preparando para el sínodo de los jóvenes. ¿Qué espera, realmente, el Papa de este nuevo sínodo?

El Papa ha querido plantear el sínodo orientado a una pastoral juvenil, pero también vocacional. Por eso, el nombre del Sínodo habla de 'proyecto de vida'. No quiere simplemente que nos reunamos a hablar de los defectos que tienen los jóvenes de hoy. Sería terrible. Más bien, lo que quiere el Papa es ver cómo renovamos la presentación de nuestro mensaje, cómo encontramos caminos nuevos para llegar a esta juventud, que es distinta y es nueva. Y también cómo podemos proponerles la vida como un proyecto a construir. No solo el consumir y el pasarlo bien, sino entender la vida como un camino que hay que recorrer para cumplir una misión en esta tierra.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Fray Marcos Rodríguez: SIEMPRE HAY PROFETAS QUE VEN ANTES EL CAMINO


Fray Marcos Rodríguez
Mc 1, 1-8

El evangelio del domingo pasado no hablaba de estar despierto. Hoy hablan los centinelas: los profetas. No se trata de un adivinador del porvenir. Tampoco se trata de un ser humano separado y elegido por Dios, que le va indicando lo que tiene que decir a los demás. Profeta es todo aquel que está despierto. La principal característica del profeta es precisamente su inserción en el pueblo y su preocupación por la suerte de los más humildes. Su principal objetivo ha sido denunciar la injusticia.

Verdadero profeta sería el que ha llegado a una experiencia de su verdadero ser y, fiel a ella, ayuda a los demás a descubrir el camino de lo humano. Falso sería el que conduce al hombre a mayor egoísmo. El problema está en que lo “humano” solo se puede valorar desde lo humano. Por eso no hay manera de distinguir lo falso de lo verdadero mientras no se tenga una mínima experiencia de humanidad.

No debemos extrañarnos de encontrar tantos y tan expresivos textos para este tiempo litúrgico. Lo que el segundo Isaías anuncia es un evangelio (buena noticia). El destierro había acabado con toda una teología triunfalista que invitaba a dormirse en los laureles de sentirse elegidos, sin aceptar ninguna responsabilidad para con Dios ni para con los demás. Las denuncias de todos los profetas advertían de que no se puede confiar en Dios mientras se practica toda clase de atropellos e injusticias.

La primera palabra del evangelio de Mc es “arje”, que en griego designa el comienzo de un texto, pero también algo mucho más profundo. El evangelio de Jn comienza también con esta palabra y lo traducimos: “en el principio” = origen. “Arje” significa origen y fundamento; es decir, aquello que ha sido la causa de que otra cosa surja. La Vulgata lo tradujo por “Initium” que también significa “origen”. El texto se debía traducir: “Éste es el origen de la alegre noticia de Jesús el Ungido, el Hijo de Dios.

Tampoco “euanggelion” debemos traducirlo por evangelio, que es un concepto muy elaborado, sino por buena noticia. Quiere decir que comienza el evangelio que es todo él una buena noticia. Lo mismo tenemos que decir de “Jesous” y “Christos” que en griego están separados y significan simplemente, Jesús el ungido. Con el tiempo, los cristianos unieron el nombre con el adjetivo y confesaron al Jesucristo que ha llegado hasta nosotros. Este texto es un resumen de todo lo que en él se va a proponer.

Este evangelio, a pesar de ser el primero que se escribió, no sabe nada de la infancia de Jesús. Esto es muy interesante a la hora de interpretar los textos de Lc y Mt, que vamos a leer en todo el tiempo de Navidad. Estos relatos se fueron elaborando a través de los primeros años de cristianismo y no tienen nada que ver con la historia. Son relatos míticos y leyendas, casi todas anteriores al cristianismo, que se han cristianizado para darnos un mensaje teológico, no para informarnos de lo que pasó.

Mc pasa directamente a hablarnos de Juan Bautista como último representante del profetismo. El Bautista es uno de los personajes claves en el tiempo de Adviento, porque se trata del último de los profetas del AT. Debemos recordar que hacía casi trescientos años que no se había conocido un verdadero profeta. Todos los evangelistas lo consideran el heraldo de Jesús, lo anuncia, lo propone al pueblo y es protagonista de su nacimiento en el Espíritu (bautismo), donde empieza Jesús a manifestar lo que realmente era.

No podemos asegurar que este relato responda a una situación histórica. Es muy poco lo que sabemos sobre la relación de Jesús con Juan. De todos modos, es cierto que el primer dato histórico sobre Jesús, que encontramos en fuentes extrabíblicas es su bautismo por parte de Juan. No es descabellado suponer que a Jesús, un buscador incansable, le llamara la atención un personaje como Juan que ya era famoso cuando él empezó su vida pública. A Juan, como a Jesús, no le gustaba el cariz que había tomado la religión judía.

Los primeros cristianos dieron al Bautista un papel relevante en la aparición del cristianismo; seguramente mayor del que hoy le reconocemos. La prueba está en que, en un momento determinado, vieron la necesidad de marcar distancias entre Jesús y Juan para dejar claro quién era el más importante. Seguramente esa relevancia se deba más a la necesidad de justificar una figura tan desconcertante como la de Jesús, conectándole con el profetismo del AT, que a una real influencia de Juan en la doctrina de Jesús.

Preparadle el camino al Señor. Este grito es el mejor resumen del espíritu de Adviento. Pero fijaros que fuerza el sentido del texto, que habla de prepararle un camino a Yahvé, mientras Mc habla de preparar un camino a Jesús. El texto está insinuando que si Dios no llega a nosotros es porque se lo impedimos con nuestra actitud vital, que orienta su preocupación en otras direcciones. Él viene, pero nosotros nos vamos.

Yo bautizo con agua, pero él bautizará con Espíritu Santo. Es la clave del relato y marca la diferencia abismal entre Jesús y Juan. Las primeras comunidades tenían muy clara la originalidad de Jesús frente a los personajes del pasado. Toda la relación con Dios, hasta la fecha, era consideraba como externa al hombre y en relación desigual. Dios era el soberano y el ser humano el súbdito. Jesús manifiesta una relación con Dios distinta. Él está empapado del Espíritu y nos sumerge (bautiza) a todos en ese mismo Espíritu.

Los textos de este domingo nos hablan de utopía. Isaías dice: Aquí está vuestro Dios. Pedro: Nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia. El salmo: La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan. Mc: Él bautizará con Espíritu Santo. En un mundo tan poco propicio al optimismo, encontrarnos con esta oferta, pude ser impactante. Pero tampoco tenemos que caer en el triunfalismo. Derrotismo y triunfalismo son estrategias extremas que utiliza el yo para fortalecerse.

Hoy la necesidad de estar alerta es más apremiante que nunca, porque jamás se han ofrecido al ser humano más caminos falsos de salvación. Hay toda una gama de productos disponibles en el mercado, desde las drogas hasta los gurús a medida. Por eso necesitamos más que nunca de la figura del profeta. Seres humanos que por su experien­cia personal puedan arrojar alguna luz en esa maraña de senderos que se entrecruzan y que la inmensa mayoría son sendas perdidas que no llevan a ninguna parte.

Podemos volcarnos sobre lo sensible, buscando el placer inmediato o descubrir las posibilidades de plenitud que todos tenemos. El no tomar una decisión, es ya tomar partido por lo que nos pide el cuerpo. No despertar, es seguir dormidos. Decidirse por lo más difícil solo es posible después de una toma de conciencia, que tiene que ir más allá de los sentidos y de la razón. Es una iluminación que me empuja por un camino que ni siquiera sé a donde me va a llevar, pero estoy convencido que me hará más humano.


Meditación

La experiencia del bautismo es la clave para entender a Jesús.
Después de esa experiencia personal, dice a Nicodemo:
Hay que nacer del agua y del Espíritu.
El único camino hacia lo humano es el que Jesús recorrió.
Tenemos que sumergirnos en lo sagrado.
Tenemos que dejarnos inundar por lo divino.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Padre Pedro Pierre: El mundo al revés


Padre Pedro Pierre

Eso es el gran mensaje de Navidad: “Los últimos serán los primeros”. A pesar de todo el consumismo y los adornos, Navidad quedará por siempre como la fiesta de los pobres, aunque no se lo celebre así en la mayoría de nuestras iglesias, y peor en los grandes restaurantes y centros comerciales.

El niño desamparado del pesebre de Belén siempre nos dirá que Dios se hizo débil y pobre para enseñarnos a través de Jesús por dónde está el camino de la felicidad. Pero todavía ni los pobres reivindican ni los ricos los dejan crecer en dignidad.

En nuestra Iglesia, desde siglos, el pueblo de los bautizados ha sido despojado de su responsabilidad, es decir, ser los protagonistas de la Buena Nueva de Jesús en todos los ámbitos. Hace 50 años el Concilio Vaticano II ha vuelto a declarar que la Iglesia era mayoritariamente de los pobres y para los pobres, tal como lo dijo el papa Francisco el día de su entronización en Roma. Por no entender este mensaje, la mayoría del clero sigue buscando y acumulando privilegios, fama y poder, mientras se alejan cada vez más los feligreses.

La Navidad nos invita cada año a volver a lo esencial: “¡Felices los pobres porque de ellos es el Reino de Dios!”. La Navidad es la vivencia colectiva de la pobreza digna, tal como lo empezaron a vivir las primeras comunidades cristianas: compartían todo cuanto tenían: cada uno tenía lo necesario para vivir. Esa es la pobreza que vino a vivir el niño de Belén: la sencillez, el compartir, la fraternidad, la justicia y, como consecuencia, la comunión con Dios. Esa es la verdadera dignidad de los seres humanos.

Ahora, si la vida no es digna, la dignidad es luchar para cambiarla. Tal es la misión de los pobres. Si los cristianos no lo hemos entendido, en nuestro tiempo, cada vez más los pobres, más conscientes y organizados, lo están descubriendo. “Ustedes son los mayores protagonistas de una nueva sociedad”, no deja de repetir el papa Francisco a las organizaciones sociales y los movimientos populares. ¡Que este espíritu navideño despierte en nosotros y nosotras!

sábado, 2 de diciembre de 2017

Fray Marcos Rodíguez: SOLO EL DESPIERTO DESCUBRIRÁ QUE VIVE


Fray Marcos Rodíguez
Mc 13, 33-37

Estamos en el día de Año Nuevo de la liturgia. Comenzamos con el Adviento, que no es solamente un tiempo litúrgico, sino toda una filosofía de vida. Se trata de una actitud vital que tiene que atravesar toda nuestra existencia. No habremos entendido el mensaje de Jesús, si no nos obliga a vivir en constante Adviento. Lo importante no es recordar la primera venida de Jesús; eso es solo el pretexto para descubrir que ya está aquí. Mucho menos prepararnos para la última, que solo es una gran metáfora (mitología). Lo verdaderamente importante es descubrir que está viniendo en este instante.

Todo el AT está atravesado por la promesa y por la espera. Según el relato bíblico. Dios les va prometiendo lo que ellos, en cada momento más ansían. A Abrahán, descendencia; a los esclavos en Egipto, libertad; a los hambrientos en el desierto, una tierra que mana leche y miel; cuando han conquistado Canaán, una nación fuerte y poderosa; cuando están en el Exilio, volver a su tierra; cuando destruyen el templo, reconstruirlo; etc., etc. En el AT siempre les promete cosas terrenas porque es lo único que ellos esperan. Jesús promete algo muy distinto. "He venido para que tengan vida y la tengan abundante."

Según el AT Dios les puso la zanahoria delante de las narices o el palo en el trasero para hacerles caminar según su voluntad. Tomado al pie de la letra sería ridículo. Dios no hace promesas para el futuro, porque ni tiene nada que dar ni tiene futuro. Las promesas de Dios son hechas por los profetas, como una estratagema para ayudar al pueblo a soportar momentos de adversidad, que ellos interpretaban como castigo por sus pecados. Nada de lo que anunciaron los profetas, se cumplió en Jesús. Gracias a Dios, porque todos los textos están encaminados hacia una salvación de seguridades materiales. Hoy podemos entender aquellas imágenes como metáforas de la verdadera salvación.

La clave del relato evangélico está en la actitud de los criados. Nos quiere decir que Dios está siempre viniendo. Él es “el que viene”. La humanidad vive un constante adviento, pero no por culpa de un Dios cicatero que se complace en hacer rabiar a la gente obligándole a infinitas esperas antes de darle lo que ansía. Estamos todavía en Adviento, porque estamos dormidos o soñando con logros superficiales, y no hemos afrontado con la debida seriedad la existencia. Todo lo que espero de fuera, lo tengo ya dentro.

Vigilad. Para ver no solo se necesita tener los ojos abiertos, se necesita también luz. No se trata de contrarrestar el repentino y nefasto ataque de un ladrón. Se trata de estar despierto para afrontar la vida con una conciencia lúcida. Se trata de vivir a tope una vida que puede transcurrir sin pena ni gloria. Si consumes tu vida dormido, no pasa nada. Esto es lo que tendría que aterrarte; que pueda transcurrir tu existencia sin desplegar las posibilidades de plenitud que te han dado. La alternativa no es salvación o condenación. Nadie te va a condenar. La alternativa es: o plenitud humana o simple animalidad.

Pues no sabéis cuándo es el ‘momento’. En griego hay dos palabras que traducimos al castellano por “tiempo”: “kairos” y “chronos”. Chronos significa el tiempo astronómico, relacionado con el movimiento de los cuerpos celestes. Kairos sería el tiempo psicológico, el momento oportuno para tomar una decisión. Por no tener en cuenta esta sencilla distinción, se han hecho interpretaciones descabelladas. En el evangelio que acabamos de leer, se habla de kairos. Naturalmente que el hombre, como criatura se encuentra siempre en el chronos, pero lo verdaderamente importante para él es descubrir el kairos.

El punto clave de nuestra reflexión debe ser: ¿Esperamos nosotros esa misma salvación que esperaban los judíos? Si es así, también nosotros hemos caído en la trampa. Jesús no puede ser nuestro salvador. La mejor prueba de que los primeros cristianos, verdaderos judíos, no estaban en la auténtica dinámica para entender a Jesús, es que no respondió a sus expectativas y creyeron necesaria una nueva venida. Esta vez sí, nos salvará de verdad, porque vendrá con “poder y gloria”. ¿No os parece un poco ridículo? La médula de su mensaje es que la salvación, que Dios nos ofrece, está en la entrega y el don total.

Las primeras comunidades oraban: “Maranatha” (ven Señor). Vivieron la contradicción de una escatología realizada y otra futura. “Ya, pero todavía no”. “Ya” por parte de Dios, que nos ha dado ya la salvación. “Todavía no” porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto la verdadera salvación, que ya poseemos. Aquí radica el sentido del Adviento. Porque “todavía no” ha llegado la verdadera salvación, tenemos que tratar de adelantar el ya. Eso no lo conseguiremos si seguimos dormimos.

Luchar por un mayor consumismo, y creyendo que en él está la verdadera salvación, sería una trampa. Descubrir ese engaño sería estar despiertos. El ser humano sigue esperando una salvación que le venga de fuera, sea material, sea espiritual. Pero resulta que la verdadera salvación está dentro de cada uno. En realidad Jesús nos dijo que no teníamos nada que esperar, que el Reino de Dios estaba ya dentro de nosotros. En este mismo instante está viniendo. Si estamos dormidos, seguiremos esperando.

La falta de encuentro se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos un Dios que llegue desde fuera. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no funciona. Da lo mismo que la espere aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Dios ni lo puede hacer otro ser humano. Esta es la causa de nuestro fracaso. Seguimos esperando que otro haga lo que solo yo puedo hacer.

La religión me ofrece salvación, pero solo me salva de las ataduras que ella mismo me ha colocado. Dios es la salvación y ya está en mí. Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mí auténtico ser, simplemente tengo que despertar y dejar de potenciar mi falso yo. Tengo que dejar de creer que soy lo que no soy. Esta vivencia me descentrará de mí mismo y me proyectará hacia los demás. Me identificaré con todo y con todos. Mi falso ser, mi individualidad, se desvanece.

El verdadero problema está en la división que encontramos en nuestro ser. En cada uno de nosotros hay dos fieras luchando a muerte: Una es mi verdadero ser, que es amor, armonía y paz; otra es mi falso yo, que es egoísmo, soberbia, odio y venganza. ¿Cuál de las dos vencerá? Muy sencillo y lógico. Vencerá aquella a quien tú mismo alimentes.

Como los judíos, seguimos esperando una tierra que mane leche y miel; es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más... Seguimos pegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. No necesitamos para nada la verdadera salvación o, a lo máximo, para un más allá. Si no sientes necesidad no habrá verdadero deseo, y sin deseo no hay esperanza. Hoy ni los creyentes ni los ateos esperamos nada más allá de los bienes materiales. También Dios sigue esperando.


Meditación

Para ver se necesita tener los ojos abiertos,
Pero también se necesita la luz.
Para nosotros la luz es Jesús.
Despertar solo depende de mí.
Puedo pasarme la vida entera dormido,
pero entonces no podrás culpar a nadie.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Leonardo Boff: El sentido de la vida no se ha perdido


Leonardo Boff

Quien observa el panorama brasilero bajo la óptica de la ética (toda óptica produce su ética) no deja de quedar desolado yprofundamente entristecido. Un presidente no es solo portador del poder supremo de un país. El cargo posee una carga ética. Éldebe testimoniar, con su vida y actos, los valores que quiere que su pueblo viva. Aquí tenemos lo contrario: un presidente tenido por corrupto, no sólo por acusación de políticos, ni siquiera por delaciones, siempre discutibles, sino por una seria investigación de la Policía Federal y de otros órganos como el Ministerio Público. Pero la desmesurada vanidad del cargo y la total falta de respeto a su propio país, se mantienen a base de corrupciónhecha a la luz del día, comprando votos de diputados yofreciendo otros favores. Y esos diputados, alegremente, se dejancorromper, porque muchos son corruptos y aprovechan laocasión para conseguir funciones y otros beneficios. La república ha quedado podrida para siempre. Tenemos que volver a fundar Brasil sobre otras bases pues aquellas que lo han sostenido cojeando hasta ahora ya no consiguen sostenerlo dignamente.

A pesar de todo esto, no dejamos que muera la esperanza,aunque en este momento, al decir de Rubem Alves, se trata de una “esperanza agonizante”. Pero resucitará de esta agonía y nos rescatará el sentido de vivir. Si perdemos el sentido de la vida, elpróximo paso podría ser el completo cinismo y, en últimotérmino, el suicidio. Quiero retomar la cuestión del sentido de la vida.

A pesar de la desesperanza y de la existencia del absurdo ante el cual se rinde la propia razón, creemos en la bondad fundamental de la vida. La persona común, que somos la gran mayoría de nosotros, se levanta, pierde un precioso tiempo de su vida en los autobuses superabarrotados, va al trabajo, muchas veces duro y mal remunerado, lucha por la familia, se preocupa por la educación de sus hijos, sueña con un Brasil mejor, es capaz de gestos generosos auxiliando a un vecino más pobre y, en casos extremos, arriesga la vida para salvar a una niña inocente amenazada de estupro. ¿Qué se esconde detrás de estos gestos cotidianos y banales? Se esconde la confianza de que, a pesar de todo, vale la pena vivir porque la vida, en su profundidad, esbuena y fue hecha para ser vivida con coraje, que produceautoestima y sentido de valor.

Hay aquí una sacralidad que no viene bajo un signo religioso sino bajo la perspectiva de lo ético, de vivir correctamente y de hacer lo que debe ser hecho. El gran sociólogo austríaco-norte-americano Peter Berger, fallecido hace poco, escribió un brillante libro relativizando la tesis de Max Weber sobre la secularizacióncompleta de la vida moderna con el título: Rumor de ángeles: la sociedad moderna y el descubrimiento de lo sobrenatural (Herder 1975). En él describe innumerables señales, que él llama “rumor de ángeles”, que muestran lo sagrado de la vida y el sentido que ella siempre guarda, a pesar de todo el caos y de los contrasentidos históricos.

Traigo aquí solo un ejemplo que me viene a la mente, banal yentendido por todas las madres que duermen a sus hijos. Uno de ellos despierta sobresaltado en medio de la noche. Tiene una pesadilla, todo está oscuro, se siente solo, y lleno de miedo gritallamando a su madre. Esta se levanta, abraza el niño a su cuello y en un gesto primordial de magna mater lo rodea de cariño y de besos<, le dice cosas dulces y le susurra: “Mi niño, no tengas miedo; tu madre está aquí. Todo todo está en orden, no pasa nada, mi amor”. El niño deja de llorar. Recobra la confianza en lanoche y poco después se duerme de nuevo, tranquilo y reconciliado con las cosas.

Esta escena tan común esconde algo radical que se manifiesta en la pregunta: ¿será que la madre está engañando al niño? Elmundo no está en orden, ni todo está bien. Y sin embargo estamos seguros de que la madre no está engañando a su hijito. Su gesto y sus palabras revelan que, no obstante el desorden que la razón práctica percibe, impera un orden más fundamental. Elconocido pensador Eric Voegelin (Order and History, 1956) mostró magistralmente que todo ser humano posee una tendencia esencial hacia el orden. Donde quiera que surja el ser humano, aparece un orden de las cosas, valores y ciertos comportamientos.

La tendencia hacia el orden implica la convicción de que la vida tiene sentido. Que en el fondo de la realidad, no prevalece lamentira, sino la confianza, el consuelo y la acogida final.

Así creemos que el tiempo de la gran desolación por causa de la corrupción que destruye el orden pasará, y volveremos a celebrar y disfrutar el sentido bueno de la existencia.