MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

lunes, 27 de febrero de 2012

MALOS VIENTOS EN EL VATICANO

 Como en las peores novelas sobre conspiraciones, reales o imaginarias, se repiten en torno al trono de San Pedro una serie de intrigas palaciegas que reflejan las corruptelas y ambiciones de los áulicos curiales.

No es un secreto que Benedicto XVI está enfermo, que tiene serios problemas de movilidad y que sus facultades se encuentran limitadas. Este deterioro evidente del papa ha sido la señal para que algunos purpurados se abalancen a luchar por el poder y a posicionarse para la conquista de la suprema jerarquía de la iglesia.

Desde hace unas semanas hemos venido asistiendo a una serie de hechos en torno a documentos filtrados, declaraciones interesadas y sospechas basadas en prejuicios. No es raro ver referencias a estas intrigas en las secciones internacionales de los diarios, comentarios en las tertulias y hasta charlas a la hora del café. 

Lo triste en este tinglado informativo es que se identifica Iglesia con la Curia, la jerarquía vaticana y ciertos grupos que siempre rondan como parásitos por despachos, dicasterios y otras siniestras catacumbas de la ciudad eterna.

Estas intrigas nos recuerdan demasiado bien las que realizan en nuestro Ecuador el Nuncio Ottonello, Arregui, Trávez, Maggy y compañía. Para los medios y los apostadores a la ruleta del poder los pobres fieles no somos sino ovejas sumisas que tenemos que aguantar y transigir con sus abusos y desmanes.

¡Triste y lamentable espectáculo!
 
¿Un Papa acechado por intereses?

Primero se filtraron las cartas de Mons. Viganó, ahora se siguen filtrando nuevos documentos en lo que ya se ha dado en llamar los “Vatileaks”. Entre ellos hay una jugosa carta del cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos. En esta supuesta carta confidencial, escrita en alemán, de acuerdo a los medios, al parecer el purpurado colombiano contaba al Santo Padre que el cardenal italiano Paolo Romeo, arzobispo de Palermo (Sicilia), había realizado un viaje a China durante el cual habría comentado: “El Papa morirá en 12 meses”. Pero no sólo eso, el arzobispo de Palermo se había despachado a gusto en China contando supuestos secretos del Vaticano, como que el Papa y su número dos, Tarcisio Bertone, se llevan a matar y que Benedicto XVI estaría dejando todo atado, y bien atado, para que su sucesor al frente de la Iglesia sea el actual arzobispo de Milán, el cardenal Angelo Scola .

Una joya de carta: un aviso confidencial de un cardenal colombiano que cuenta los decires de un cardenal italiano por declaraciones que diz que el susodicho hizo en China. ¡De Ripley, vamos! Para colmo se supone que la carta trata de prevenir a Benedicto de un complot para cargárselo.

Otros especulan con que Benedicto XVI estaría pensando en renunciar, ya que como él mismo dijo: “Cuando un papa alcanza la clara conciencia de no estar bien física y espiritualmente para llevar adelante el encargo confiado, entonces tiene el derecho y en algunas circunstancias también el deber de dimitir”. Lo malo es que parece que, cuando ese momento llega, no hay la tal “clara conciencia”, que fundamentalmente está en las mentes calenturientas de los conspiradores.

Como dijo Santa Catalina de Siena, refiriéndose a la Curia Papal: "La corte del Santo Padre me parece a veces un coro de ángeles y otras, un nido de víboras". Como van las cosas, parece que en estos tiempos la Curia Romana va más hacia lo segundo que hacia lo primero.

Que las conspiraciones se han dado siempre es cosa conocida. Obviamente, el veneno de los Borgia ya es cosa de las novelas y crónicas renacentistas. Lo normal ha sido la puñalada trapera por la espalda, la calumnia barata y sin derecho a réplica “por motivos de conciencia”, la zancadilla planificada, las trampas y difamaciones…Prácticas execrables, pero cubiertas con el manto de la hipocresía más refinada, el subterfugio y el ocultamiento y disfrazadas de exquisita urbanidad, buenos modales y gestos de conmiseración ante el caído… Y si se descubre el tinglado, no está demás recurrir al consabido: “yo no fui”.

Hasta ahora estos juegos de poder siempre han sido casa adentro, lo extraño es que en estos tiempos los juegos de poder salen al exterior y se juegan ante los medios de comunicación y, lo que es más grave, ante la opinión pública y los/as fieles católicos/as que contemplamos con estupefacción lo que pasa. ¿Será que algunos monseñores recién descubren la importancia de la comunicación de masas y que, siguiendo el ejemplo de los gringos, la utilizan en sus guerras sucias? Porque no hay duda que dañar al adversario ante la opinión pública le resta posibilidades y le hipoteca posibles apoyos.
 
Publicación en Italia sobre el supuesto complot contra Benedicto XVI

Pero intentemos ir un poco más al fondo: ¿qué se está cocinando en todos estos asuntos, qué hay detrás de todas estas trapacerías?

Aun a riesgo de caer en un juicio temerario, se pueden afirmar algunas cosas:

  • No hay duda contra quién se dirigen los dardos, ya que todo apunta en contra del cardenal Secretario de Estado, Mons. Bertone, que, al parecer, no resulta del agrado de ciertos sectores ultra conservadores y al que quieren sacar del juego.

  • Tampoco parece haber dudas acerca de quiénes o qué grupos están detrás de estas insidias. El cardenal Darío Castrillón Hoyos pertenece al grupo de los seguidores del cardenal Giuseppe Siri, (+ 1989), el máximo opositor al concilio en el tiempo de Pablo VI y quien debe estar regodeándose en los infiernos al ver que cuenta con tan sagaces y conspicuos seguidores.

  • Tampoco es aventurado suponer que junto a estos grupos de extrema derecha se encuentran también las nuevas sectas católicas como el Opus Dei, Comunión y Liberación, Neocatecumenales, Legionarios de Cristo, Heraldos del Evangelio y otras yerbas igualmente perniciosas. No hay duda que los hechos que estamos criticando se corresponden plenamente con sus prácticas habituales y su falta de escrúpulos.

La cosa ha sido tan seria que el Santo Padre no dudó en dedicar algunas frases a la presente situación con motivo del reciente nombramiento de nuevos cardenales (18 de febrero de 2012). Con la sutileza necesaria propia de la situación, no dudó en dedicar algunas frases veladas, pero claras para buenos entendedores. Las recogemos:

“El servicio a Dios y a los hermanos, el don de sí: esta es la lógica que la fe auténtica imprime y desarrolla en nuestra vida cotidiana y que no es en cambio el estilo mundano del poder y la gloria…

Dominio y servicio, egoísmo y altruismo, posesión y don, interés y gratuidad: estas lógicas profundamente contrarias se enfrentan en todo tiempo y lugar. No hay ninguna duda sobre el camino escogido por Jesús: «Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la multitud» (v.45). Estas palabras iluminan con singular intensidad el Consistorio público de hoy. Resuenan en lo más profundo del alma y representan una invitación y un llamamiento, un encargo y un impulso especialmente para vosotros, queridos y venerados Hermanos que estáis a punto de ser incorporados al Colegio cardenalicio…

Que vuestra misión en la Iglesia y en el mundo sea siempre y sólo «en Cristo», que responda a su lógica y no a la del mundo, que esté iluminada por la fe y animada por la caridad que llegan hasta nosotros por la Cruz gloriosa del Señor…

Y pedid también por mí, para que pueda ofrecer siempre al Pueblo de Dios el testimonio de la doctrina segura y regir con humilde firmeza el timón de la santa Iglesia.”

Con la última frase parece claro que las especulaciones sobre la posible renuncia del papa eran sólo eso: simples y puras especulaciones. No debe sentirse tan mal el papa, cuando se anima a hacer nuevos viajes a países como Cuba.

Los que ambicionan el poder deberían tener en cuenta lo que dijo el propio Cristo a Santiago y Juan, cuando ambicionaban el poder entre los apóstoles (Marcos 10,37 y ss.) y que comentó el propio Benedicto XVI:

“Con su petición, Santiago y Juan ponen de manifiesto que no comprenden la lógica de vida de la que Jesús da testimonio… La lógica errónea no se encuentra sólo en los dos hijos de Zebedeo ya que, según el evangelista, contagia también «a los otros diez» apóstoles que «se indignaron contra Santiago y Juan» (v. 41). Se indignaron porque no es fácil entrar en la lógica del Evangelio y abandonar la del poder y la gloria.”

Esperemos que los aludidos hayan comprendido y abandonen estos juegos de poder que tanto daño hacen a la Iglesia.