MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

martes, 24 de marzo de 2015

24 de Marzo - El día de la Pascua de nuestro Mons. Oscar Romero


¡Todos los que predican a Cristo son voz,
pero la voz pasa. Los predicadores mueren,
Juan Bautista desaparece, sólo queda la palabra.
La palabra queda y ese es el gran consuelo que se predica.
Mi voz desaparecerá, pero mi palabra que es Cristo
quedará en los corazones que la hayan querido acoger!

(MONSEÑOR ROMERO)

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cesarlucil@hotmail.com


 Veinticuatro de marzo: me viene todo el peso
de la noche y el recuerdo de tu rostro y tu risa,
me viene todo el tejido de tu negra sotana
siempre buscando rosas entre las crueles zarzas.

Quiero contarte hermano que esta noche callada
me trae todas las voces ahogadas en los valles,
quebradas en los ríos, sangrando en las prisiones,
clamando en los abismos, llorando en las pupilas

de todas nuestras madres, de todos nuestros hijos,
de todos los que fueron antorchas encendidas,
de todos los que hoy somos ecos de tu palabra,
buscando los luceros que de tu voz nacieron,

Ya no somos las mismas semillas sin destinos,
temiendo a las gaviotas que llegan con la tarde,
arrasando los surcos y truncando los sueños,
hoy somos duros robles ataviados de historia.

De tus ojos sin miedos se nutrieron los pasos
para correr distancias en las calles ardientes,
en las crudas montañas donde quedaron restos
de pieles sin temores, de sangre sin cadenas.

Quiero contarte compa que esta noche callada
me trae entre sus inquietas e interrogantes nubes
las horas que pasamos inventando el futuro
y el cáliz donde fuimos bebiendo los dolores

de todos los obreros, de todos los agrarios
profetas que adivinan el tiempo de la siembra,
de todos esos libros que hicieron sus lecciones
en los muros del barrio, forjando un nuevo verso.

Ya no somos los mismos cometas con amarras
que buscaban ansiosos abrigo en tu sotana,
campana que sin miedo tañía su verdades,
hoy somos rudas aves sin temor a las sombras.

De tu voz de profeta queda un cristo viviente
que lleva su palabra como prédica nueva,
como lirio de fuego para darnos consuelo
y encender las antorchas de nuestros corazones.

Quiero contarte padre que a pesar de las noches,
avarientas de muerte sigue nuestra cosecha
porque la luz precisa que la alcemos del lodo,
que busquemos tu sangre para llenar las redes.

Veinticuatro de marzo: disparo que ¡certero!
busco tus corazones, pero falló su mira,
porque tu amada sangre va abonando millones
de surcos que ya saben de tu raíz profunda.

Te miro entre los robles y en los blancos laureles,
en el olor del cedro que aroma las montañas,
estás vivo en mis manos que tallan la madera
y por eso te llevo tatuado entre mi pecho.

Hasta siempre cordero, sangre que va sonriente
al ver que sus retoños recuerdan sus lecciones
y las viejas canciones, hoy nuevas homilías
que vienen de tus besos desde la madre tierra.

lunes, 23 de marzo de 2015

El regreso de los yanquis

Luis Varese
Analista político
“Yo Barack Obama… declaro la emergencia nacional para tratar con el Gobierno de Venezuela… que constituye una amenaza a la seguridad del Gobierno de Estados Unidos”… Esto quiere decir: En calidad de emperador de los países del Sur, he decidido intervenir de manera abierta y directa en la República Bolivariana de Venezuela, en todas las formas que convenga al interés de los petroleros estadounidenses y de los gánsteres que nos gobiernan, de los cuales soy aliado o rehén, aún no me queda claro, restaurando ataques terroristas, guerras de baja intensidad, atentados, tortura, compra de mercenarios locales y externos y todos los medios que me facilita el ejercicio democrático de mi país. God bless América… Así se resume el decreto ejecutivo firmado por el premio Nobel de la Paz.
Obama toma la decisión de incrementar la ofensiva contra Venezuela y contra todos los gobiernos revolucionarios, democráticos y progresistas de América Latina. Con esta declaración envalentona a las fracasadas burguesías de Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador. (Hay que preguntarse seriamente qué hace la Halliburton en el Coca, esa empresa que ha generado horrores en Irak y Libia, y es vinculada a Dick Cheney, defensor de la tortura.)(*)
Nos enfrentaremos en Venezuela a una guerra de ‘baja intensidad’ como serán movilizaciones combinadas con el terrorismo, ataques de paramilitares colombianos y locales. Es de preguntarse qué hacen los 3.200 militares estadounidenses en Perú, qué hace su portaaviones en las radas del Pacífico peruano y las 7 bases en Colombia. Hemos hablado en anteriores artículos de la vocación separatista de la ultraizquierda (históricamente aliada de la derecha) en la Amazonía. Hemos hablado del papel de la CIA en nuestros países y de la agazapada derecha que trabaja con algunos policías y militares buscando golpes en toda Nuestra América. Hoy en Venezuela hay que ganar las elecciones parlamentarias de manera contundente, y aun así no habremos logrado la paz.
Hay que prepararse para derrotar electoralmente a la derecha en Argentina, y en Ecuador hay que gestar con veloz serenidad la organización para garantizar el triunfo de la Revolución Ciudadana. Por favor, que no pierdan tiempo las y los dirigentes de Alianza PAIS y del Gobierno a ver si son los o las candidatas, desperdiciando nuestras energías. Hoy el dirigente es Rafael Correa, el Presidente es Rafael Correa y todo debe apuntar a fortalecer su liderazgo. Si mañana se opta por otra figura, que sea revolucionaria para enfrentar la amenaza yanqui y no un ‘nichichanilimonada’ para quedar bien con Dios y con el diablo, que eso no se puede. Si se opta por otra figura, digo, entonces lucharemos con el mismo ahínco y la misma fortaleza, para derrotar a esa derecha y a sus aliados como esa ultraizquierda llena de ambiciones personales. La Patria Altiva i Soberana es una gran irritación para el imperio.
Para la Unión Europea, Celac y Unasur son un estorbo, el modelo ecuatoriano es peligrosísimo, ya lo dijimos. El Gobierno de Grecia, los ‘compas’ de Podemos en España, la nueva izquierda francesa, la inspiración para jóvenes de Italia y Portugal sale del Ecuador y Correa debe ser aplastado. Manejemos nuestras contradicciones con seriedad y en el bien de los pueblos. Muchos no estamos de acuerdo con colocar opciones religiosas en temas de Estado, o decisiones como la del local de la Conaie, pero eso debe ser debatido y avanzar en lo que es principal. Cuidado con creer que un Paúl Carrasco (aliado) con Rodas y Lasso van a ser un gobierno progresista y democrático.
Es el anuncio del retorno del FMI y del Banco Mundial y con ellos la represión y la tortura para aplacar al pueblo en la calle. La historia nos enseña que no hay procesos irreversibles. Las carreteras no se pueden cambiar ni los hospitales destruir, pero basta reducir salarios e inversión para que las escuelas del milenio se vuelvan estructuras vacías y abandonadas porque el gasto público volverá a los bolsillos de los banqueros nacionales y extranjeros.
Los cancilleres de Unasur se pronunciaron. Hay que movilizar y organizar y no dejar que la burocracia inepta aleje a las mayorías nacionales de las propuestas y realidades de la Revolución Ciudadana. Prepararse para enfrentar la ofensiva. Luchamos contra el yanqui enemigo de la humanidad, dice la estrofa del himno sandinista, regresan los yanquis y con ellos los vendepatria que quieren devolver al país a las transnacionales. Sepan, señores imperialistas, que la espada de Bolívar camina y no volverá a enfundarse.

(*) El Coca , capital de la Provicia de Orellana en la Amazonía Ecuatoriana, segunda fuente de ingresos petroleros, donde el "Gobierno de la Revolución", firmó el año pasado un contrato de servicios con la Halliburton... de Ripley.
EDaP

domingo, 22 de marzo de 2015

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere…



Fray Marcos Rodriguez

(Jr 31,31-34) "Meteré mi ley en su pecho, la escribirá en sus corazones."
(Hch 5,7-9) "Él, a pesar de ser hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer."
(Jn 12, 20-33) Si el grano no cae en tierra y muere, queda infecundo.

Puedo desplegar la misma Vida de Dios que ya está en mí. Solo así alcanzaré mi plenitud y daré pleno sentido a mi vida biológica.

Estamos en el c. 12. Después de la unción en Betania y de la entrada triunfal en Jerusalén, y como respuesta a los griegos que querían verle, Juan pone en boca de Jesús un pequeño discurso que no responde ni a los griegos ni a Felpe y Andrés. Versa, como el domingo pasado sobre la Vida, pero desde otro punto de vista. Aquí la Vida solo puede ser alcanzada después de haber aceptado la muerte. También hoy hace referencia a ser levantado en alto, pero aquí para atraer a todos hacia él. Los “griegos” que quieren ver a Jesús podían ser simplemente extranjeros simpatizantes del judaísmo. El mensaje de Jn en este relato en muy claro: Los “judíos” rechazan a Jesús, y los paganos le buscan.

Ha llegado la hora de que se manifieste la gloria de este Hombre. Todo el evangelio de Jn es como una gran lente que concentrara todos sus rayos en la “hora”. Por tres veces se ha repetido en el texto la palabra “hora”; y otras tres, aparece el adverbio “ahora”. Se trata del momento decisivo, manifestado en la cruz. Llegada la “hora”, se manifiesta la gloria-amor de Dios y de “este Hombre”. Reflejar lo que es Dios en su entrega total, será la mayor honra del Hijo. Todos estamos llamados a esa plenitud humana que se manifiesta en el amor-entrega. Ahora es posible la apertura a todos. El valor fundamental del hombre no depende ni de religión ni de raza ni de cultura. Los que buscaban su salvación en el templo, tiene que descubrirla ahora en “el Hombre”.

Si el grano de trigo no muere, permanece él solo; en cambio, si muere, produce muchos frutos. Declaración rotunda y central para Jn. Dar Vida es la misión de Jesús. La Vida solo se comunica aceptando la muerte. La Vida es fruto del amor, pero el egoísmo es la cáscara que impide germinar esa vida, aunque esté dentro de mí. Amar es romper la cáscara y darse. La muerte del falso yo es la condición para que la Vida se libere. La incorporación de todos a la Vida, será la tarea que se impone Jesús; y será posible gracias a su entrega total hasta la muerte. El fruto no dependerá de la comunicación de un mensaje sino de la manifestación del un amor total. El amor es el verdadero mensaje. El fruto-amor solo puede darse en la nueva comunidad. Esta idea es original de Jn.

Hoy sabemos que el grano de trigo no muere más que en apariencia. Solo desaparece lo accidental para ser alimento de lo esencial. En la semilla hay vida, pero está latente, esperando la oportunidad de desplegarse. Esto es muy importante a la hora de interpretar el evangelio de hoy. La vida no se pierde cuando se convierte en alimento de la verdadera Vida. La vida biológica cobra pleno sentido cuando se pone al servicio de la Vida. La vida humana llega a su plenitud cuando trasciende lo puramente natural. Lo biológico no queda anulado por lo espiritual, sino potenciado y "plenificado".

Tener apego a la propia vida es destruirse, despreciar la propia vida en medio del orden este, es conservarse para una Vida definitiva. La traducción del griego es muy difícil. Primero habla de psyche (alma, vida sicológica) y al final, de “zoe” vida, pero al añadir “aionion” perdurable, eterna, en latín “vitam aeternam”, nos está hablando de una vida definitiva, trascendente. No es un trabalenguas, está hablando de dos realidades distintas. Hoy podemos entenderlo mejor. Se trata de ganar o perder tu “ego”, falso yo, lo que crees ser o de ganar o perder tu verdadero ser, lo que hay en ti de trascendente.

El amor tiene que superar el apego a la vida biológica y sicológica. En contra de lo que parece, entregar la vida no es desperdiciarla, sino llevarla a plenitud. No se trata de entregarla de una vez muriendo, sino de entregarla poco a poco en cada instante, sin miedo a que se termine. El mensaje de Jesús no conlleva un desprecio a la vida, sino todo lo contrario, solo cuando nos atrevemos a vivir a tope, dando pleno sentido a la vida, alcanzaremos la plenitud a la que estamos llamados. La muerte al falso yo, no es el final de la vida biológica, sino su plenitud. Consciente de esto y perdido el temor a la muerte, nadie ni nada te puede esclavizar. El evangelista tiene muy claro cual es el sentido de la muerte de Jesús, que no coincide en absoluto, con el sentido que se le ha dado después.

El que quiera colaborar conmigo, que me siga, y así, allí donde yo estoy, estará también mi colaborador. “Diakonos” significa servir, pero por amor, no servir como esclavo. Traducir por servir y servidor, no deja claro el sentido del texto. Seguir a Jesús es compartir la misma suerte. Seguir a Jesús es entrar en la esfera de lo divino, es dejarse llevar por el Espíritu. El lugar donde habita Jesús, es el de la plenitud del amor. Lo manifestará cuando llegue su “hora”. Allí entregando su vida, hará presente el Amor total, que es Dios. No se trata de la muerte física; mucho menos en el género de muerte que él sufrió. Se trata de dar la vida, día a día, en la entrega confiada a los demás.

Ahora me siento fuertemente agitado; ¿Qué voy a decir? “Padre líbrame de esta hora” ¡Pero, si para esto he venido, para esta hora! En esta escena, que los sinópticos colocan en Getsemaní, se manifiesta la auténtica humanidad de Jesús. Nos está diciendo, que ni siquiera para Jesús fue fácil lo que está proponiendo. Se trata del signo supremo de la muerte al “ego”. Se deja llevar por el Espíritu, pero eso no suprime su condición de “hombre”. Su parte sensitiva protesta vigorosamente. Pero está en el ámbito de la Vida, y eso le permite descubrir que se trata del paso definitivo.

Ahora el jefe del orden este va a ser echado fuera. Cuando sea levantado de la tierra, tiraré de todos hacia mí. Como el domingo pasado, identifica la cruz y la glorificación, idea clave para entender el evangelio de Jn. Todos nos tenemos que sentir, no sólo llamados, sino empujados hacia la misma meta.

Muerte y vida se entremezclan y se confunden en el evangelio de Jn. Para entender este lenguaje, hay que tener muy claro que está hablando de dos clases de muerte y dos clases de vida. Una es la muerte espiritual al falso yo superando todo egoísmo y otra la muerte física, que ni añade ni quita nada al verdadero ser del hombre. La muerte física no es imprescindible para llegar a la Vida. La muerte al falso “yo”, sí, porque es el único camino hacia la Vida. La Vida de Dios en nosotros, es una realidad muy difícil de aprehender, pero a la que hay que llegar para alcanzar la plenitud humana. Toda vida espiritual es un proceso, un paso de la muerte a la vida, de la materia al espíritu. Hay que nacer de nuevo.

Mi plenitud humana no puede estar en la satisfacción de los sentidos, de las pasiones, de los apetitos, sino que tiene que estar en lo que tengo de específicamente humano; es decir, en el desarrollo de mi capacidad de conocer y de amar. La meta está en el descubrimiento de que mi verdadero ser existe en la medida que me doy a los demás, que la razón de mi existencia lo encontraré en la entrega y en el servicio. El dolor que causa el renunciar a la satisfacción de la parte inferior de mi ser, la interpreta el evangelio como muerte, y solo a través de esa muerte se puede acceder a la verdadera Vida. Si ponemos todo nuestro ser al servicio de la vida biológica y sicológica, nunca alcanzaremos la espiritual.

Estamos aquí para vivir muriendo. Aceptar la muerte es darse cuenta de nuestra limitación fundamental como criatu­ras, como seres vivos, como animales, y descubrir la posibilidad de ser más en lo que tenemos de específicamente humano. Estoy aquí para llevar a la materia hacia el espíritu, para poner Vida donde solo había vida. El gran secreto, revelado en el evangelio, es que el hombre que vive biológicamente, puede acceder a otra realidad que llamamos Vida. Esta es la verdadera meta de un ser humano. El objetivo del hombre es esa Vida, no eliminar la muerte biológica y alcanzar una inmortalidad física. Si enfocamos todas nuestras energías hacia la vida terrena, nunca descubriremos la vida espiritual.

sábado, 21 de marzo de 2015

Ecuador disperso y dividido


Pedro Pierre

Discernir, siempre es el gran desafío. Los acontecimientos se suceden tan rápido que es difícil relacionarles los unos a los otros. Se nota un despertar grande al nivel de organización popular, pero las alianzas van en todas las direcciones. Al nivel internacional les grandes agencias de noticias nos mienten. Se nos dice que ya no vale la diferencia ‘izquierda-derecha’: es cierto que varios de izquierda son muy de derecha, pero la derecha queda bien de derecha. La corrupción carcome a los más definidos como Petrobras(il). Cada gobernante nos propone la solución de los problemas. “Lo mejor está por venir”, nos dicen los de siempre.

En la Iglesia católica la renuncia del papa Benedicto evitó el colapso de una institución que no soportaba más los escándalos pedófilos y financieros. Frente a las dudas para la elección de un nuevo papa se nos decía que el Espíritu de Dios guiaba a los cardenales. Los cardenales y el Espíritu Santo, después de varias semanas de retiro y en unas breves votaciones, eligieron al papa Francisco para poner orden en la casa grande y orientar a la Iglesia según la práctica de Jesús y las orientaciones del Concilio Vaticano 2°, máxima autoridad en la Iglesia. Difícilmente el papa Francisco puede estar más claro en palabras, escritos y gestos… pero poco se siente en las diócesis el efecto de sus orientaciones. Los obispos no habían sido elegidos para ser “pastores con olor a ovejas” ni los sacerdotes formados en los seminarios según las grandes intuiciones y novedades del Concilio: “una Iglesia pobre para los pobres”. La mayoría de los católicos prefiere una religiosidad que les conforte en obtener milagros que no llegan para salir individualmente de sus problemas materiales. ¿Se habrá equivocado el Espíritu Santo?

¿Por dónde encontrar criterios que nos ayuden a optar, por una parte, en lo socio-político-económico, por un cambio que nos saque de la pobreza y del individualismo; y, por otra parte, en lo religioso-eclesial, por un cambio que nos haga volver a la práctica de Jesús y de las primeras comunidades cristianas?

Me atrevo a presentar una sola propuesta, tanto para lo socio-político-económico como para lo religioso-eclesial: la opción por los pobres. En nuestros tiempos, todos nos dicen que van a suprimir la pobreza, desde el Papa hasta el dirigente barrial, desde la ONU (Organización de las Naciones Unidas), el FMI (Fondo Monetario Internacional), la OMC (Organización Mundial del Comercio) y el BM (Banco Mundial) hasta el Gobierno… Y los periódicos cada año nos informan que los multimillonarios han aumentado en número y en cantidad de miles de millones…

Las cosas cambiarán cuando, por una parte, los pobres tomarán conciencia de que son ellos quienes tienen que organizar el compartir (económico), la participación (política) y la expresión (cultural) sin que otros repartan para ellos, decidan por ellos y hablen en nombre de ellos. Todavía falta mucho que caminar, pero si nos metemos en este camino estaremos más cerca de lograr esta civilización de la solidaridad…

viernes, 20 de marzo de 2015

El papa Francisco, dos años después: "Alivio, gratitud y un miedo"

"Con Francisco, el aire del Espíritu no ha cesado de soplar sobre nosotros"


Jose Arregi

Seré sincero. A los dos años de la elección del buen papa Francisco, siento alivio y gratitud, una profunda gratitud. Y al mismo tiempo sigo sin despejar importantes interrogantes sobre el alcance y el futuro de su reforma, de su primavera bienvenida.

Primero lo más importante. Desde aquella primera tarde de su elección, cuando se inclinó ante la multitud de la plaza de San Pedro para pedirles su bendición antes de ofrecérsela, el papa Francisco nos ha traído un profundo alivio. Era uno de nosotros, despojado de la pompa y de la máscara papal. Era como si se sintiera de pronto liberado del peso de mil años de papado. Y nos sentimos liberados. Respiramos.

Desde entonces, la franca sonrisa, la presencia bondadosa, la palabra improvisada, el estilo natural, la ruptura del protocolo, la frescura del mensaje, el aire de humanidad, el aire del Espíritu no han cesado de soplar sobre nosotros con suavidad y energía.

El sentimiento de alivio tiene que ver también con que los guardianes de la doctrina parecen haber pasado a retaguardia o haberse retirado a sus cuarteles de invierno. No les oímos tanto, no sé muy bien si por consignas recibidas o por oportunidad y estrategia. Ya se verá. Pero llevamos dos años sin condenas ni censuras estridentes, y lo disfrutamos.

El sistema vaticano sigue siendo opaco, y uno no acaba de creerse del todo lo que ve (¿es lo que aparece, o aparece solo lo que nos quieren mostrar?). Bien, pero uno vuelve a soñar que podamos recuperar la libertad de la teología, la libertad de arriesgarnos, la libertad de errar y de seguir buscando no verdades, ni siquiera la "Verdad", sino el misterio que nos salva.

Al mirar al papa Francisco y los dos años transcurridos, casi -solo casi, pero casi- tan importante como lo que ha dicho y hecho es lo que ha dejado de decir y hacer. No ha condenado la cultura actual "increyente, relativista y hedonista", como han hecho sin tregua los dos últimos papas y la gran mayoría de nuestros obispos más próximos, de intervención en intervención, de documento en documento, hasta revolvernos a menudo la fe y la paciencia, o hasta habituarnos estoicamente, o hasta volvernos indiferentes por puro cansancio o por higiene espiritual.

El tono áspero y el proyecto ultraconservador religioso-político, nacional-católico, del episcopado español, dirigido por Monseñor Rouco y sus obispos afines, obsesionado por el aborto, la religión en la escuela y el matrimonio homosexual, habían hecho el ambiente irrespirable.

El mensaje del papa Francisco, por el contrario, es eminentemente positivo. Vuelve a resonar el evangelio de la gracia y de la libertad. La sanación de los heridos y la liberación de todos los oprimidos han recuperado el centro y la primacía. Y todo ello se plasmó en un texto excepcional lleno de aliento y frescura, el mejor texto emanado de Roma desde el inicio del papado hace 1000 años: Evangelii Gaudium. El Evangelio es gracia y liberación. ¡Qué sencillo! ¡Qué alivio! El Espíritu sopla. Podemos respirar otra vez.

Por eso, dos años después, con todas mis dudas, siento una inmensa gratitud, y me complace decirlo, y lo diré citando en los párrafos que siguen expresiones literales del papa, tomadas casi todas de la Evangelii Gaudium.

¡Gracias, papa Francisco, por exhortarnos sin rodeos al corazón del Evangelio, el gozo de la bondad, la revolución de la ternura! Gracias por disentir de los profetas eclesiásticos de calamidades, y por recordarnos que el gran peligro del mundo y de los cristianos es la tristeza, no la increencia, y que los cristianos no podemos anunciar nuestra esperanza como enemigos que señalan y condenan; por insistir en que Jesús también hoy rompe los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina, y en que la Iglesia debe aceptar la libertad inaferrable de la Palabra.

Gracias por advertirnos contra la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo, e invitarnos a ser facilitadores y no controladores, a ser audaces y creativos, sin prohibiciones ni miedos, a llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas. A ser Iglesia en salida. Y por exhortarnos a no quedarnos anclados en la nostalgia de estructuras y costumbres que ya no son cauces de vida en el mundo actual, y a no soñar con una doctrina monolítica defendida por todos sin matices, ni pensar en un cristianismo monocultural y monocorde; por afirmar que no se nos ha entregado la vida como un guion en el que ya todo estuviera escrito, sino que consiste en caminar y buscar, dando espacio a la duda.

Gracias por sostener que la Iglesia no es una aduana, sino un puesto de socorro, y que prefiere una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma, encerrada, aferrada a las propias seguridades, preocupada por ser el centro, clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos; por precavernos contra la mundanidad eclesiástica, contra el peligro de sentirse superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado. Y contra la tentación de llenar los seminarios con cualquier tipo de motivaciones, relacionadas con inseguridades afectivas, búsquedas de formas de poder, glorias humanas o bienestar económico.

Gracias por denunciar los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante, una economía de la exclusión y la inequidad, una economía que mata. Gracias por haber gritado en la playa de Lampedusa ante los gobiernos europeos: ¡Vergogna. Vergüenza"! Y por su voluntad de construir una Iglesia pobre para los pobres, inspirada por el primado de la misericordia, y no obsesionada por aspectos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas.

Todo eso constituye un balance sobresaliente, y es mucho más de lo que yo esperaba hace dos años. Lo reconozco con mucho gusto. Y esa conversión evangélica -el primado de la praxis misericordiosa- me parece mucho más importante que todas las reformas curiales hechas hasta ahora o que pueda hacer en el futuro. Pero creo que hay una reforma estructural que afecta al modelo mismo de papado, o mejor dicho de Iglesia, que deseaba y sigo deseando, y que considero indispensable para que esta primavera no se vuelva invierno. Y esa reforma la sigo sin ver.

Pero ¿quién soy yo para pedirle más al papa Francisco, un hombre de 78 años, absolutamente entregado cada día desde la mañana hasta la noche, cargado con una tarea tan sobrehumana, y constantemente expuesto, observado, contradicho y asediado por tantos poderes e intereses oscuros? Tendría todo el derecho de irse de Roma a su tierra argentina y a su comunidad jesuita, y vivir en paz sus últimos años, rezar, escuchar música y pasear y disfrutar con su familia y sus amigos/as. Sería inhumano pedirle más. Lejos de mí hacerlo.

Pero quizá el quid del problema sea justamente que la figura misma del papa es inhumana. ¿Es humano que un hombre sea investido de poder infalible y absoluto, de poder divino, si no es una blasfemia llamar "divino" a un poder así? ¿Es humano que unos hombres -unos cardenales varones sin otro título que el haber sido elegidos por el papa anterior- confieran tanto poder a otro hombre como ellos, como nosotros? ¿No es demasiado arriesgado, aparte de anacrónico, para una Iglesia seguir funcionando con tales patrones monárquicos? ¿No dará pábulo a toda clase de abusos, arbitrariedades y redes opacas en nombre de Dios? El problema fundamental es el papado, no el papa.



La figura del papa como monarca absoluto, investido de la plenitud de la potestad y además "infalible" cuando se pronuncia como tal, ¿no es una figura inhumana, antievangélica y antiespiritual? El papado es la imagen y la cúspide de una Iglesia piramidal que responde a tiempos pasados, cuando una monarquía absoluta era aceptable. Hoy no lo es. Por consiguiente, no bastará con que un papa sea bueno, como lo es el papa Francisco, mientras no se derogue la figura del papado, es decir, mientras no se adopte un modelo auténticamente "eclesial", comunitario, democrático de Iglesia. Un modelo humano, vaya. O un modelo evangélico.

He ahí mi interrogante fundamental: ¿Bastarán las reformas emprendidas por el papa Francisco u otras que pueda emprender mientras perdure la figura de un papa plenipotenciario? Otro papa, investido del mismo poder absoluto, podría desandar el camino de reformas recorrido por éste. Hace 53 años nos felicitábamos -el plural es retórico, pues yo era un niño todavía- de la primavera de Juan XXIII. Hoy volvemos a celebrar la primavera, la celebro de verdad. Pero no quisiera que dentro de 50 años o los que fueren, los católicos -si aún quedan católicos por estos lares- vuelvan a celebrar la primavera después de otro largo invierno.

Y no habrá forma de evitarlo mientras no se invierta la pirámide, se reconozca al Espíritu en la comunidad, todas las iglesias se democraticen y el papa sea de verdad un representante de la Iglesia, elegido por un tiempo por las diversas iglesias y comunidades. No digo que con la democratización se resolverían los males de la Iglesia; basta mirar a nuestros regímenes supuestamente democráticos. Pero no debiera la Iglesia ser espejo de humanidad y, por lo tanto, de una democracia mucho más libre y verdadera?

Ahora bien, ¿no es ilusorio pensar que un papa pueda llevar a cabo una reforma tan radical en solo dos años y por decreto? Seguramente. Y, en cualquier caso, yo no reprocho en absoluto a este papa que no lo haya hecho todavía. Ni pretendo que lo haga después, aunque me gustaría. Es una tarea sobrehumana. Además, no sé muy bien cómo se podría desmontar la pirámide eclesiástica y desmantelar el papado.

Quizá el papa Francisco ni siquiera desea llegar hasta ese punto, y tampoco esto se lo podría reprochar. En la Evangelii Gaudium habla de la "conversión del papado", pero supongo que no está pensando en la derogación de los dogmas del primado y de la infalibilidad. Es humano, y tiene derecho a tener, si la tiene, una idea tradicional de Iglesia y de papado. Es probable, además, que aun cuando él deseara consumar la reforma radical, no se lo permitieran desde fuera.

Es la contradicción del papado: un hombre atrapado en las mallas férreas de una institución inhumana. Digo inhumana porque descansa sobre la sacralización o divinización del poder absoluto, y porque dicha sacralización le impide -en nombre de "Dios"- a un buen papa como Francisco derogar su propio poder absoluto. Esa es la contradicción: posee el poder absoluto, pero no puede derogarlo. Y de ahí se sigue otra contradicción que salta a la vista y que padecemos, el papa el primero: posee el poder absoluto, pero ningún hombre es capaz de ejercer un poder absoluto, y no tiene más remedio que delegarlo, y acaba sometido a sus propios delegados. No hay más que mirar al Vaticano: nadie sabía hace dos años si era el papa el que mandaba o eran las curias supuestamente nombradas por él. No sé cómo estarán hoy las cosas.

Puede pensarse que las reformas iniciadas son el comienzo y que todo llegará a su tiempo. ¡Ojalá! Hace falta recorrer el camino para llegar a la meta. Hace falta tiempo. Peo el tiempo corre justamente contra el papa Francisco. Y no puedo evitar mirar a nuestro clero joven y a nuestros seminarios, pues -como las cosas no cambien mucho y rápido- de ellos saldrán los futuros obispos, los futuros cardenales y el futuro papa, y a mí no me auguran primaveras.

Tampoco puedo dejar de preguntarme a menudo por qué será que tantos obispos que se sentían tan cómodos e identificados con Juan Pablo II y Benedicto XVI o, en el caso español, con el Cardenal Rouco parecen haberse adaptado sin problema al clima primaveral: ¿será fidelidad sincera, o camuflaje autodefensivo o táctica a la espera de tiempos mejores (que no deberían tardar...)?



Por ahí van mis interrogantes. Otros interrogantes menores se refieren a determinadas ideas teológicas y morales del papa Francisco: la idea de Dios, la interpretación de la vida y de la muerte de Jesús, el esquema de la expiación, el lugar de la mujer, el amor homosexual, el divorcio y las nuevas nupcias... Presumo que, en el fondo, su teología es tradicional, y que está muy lejos del cambio de lenguaje y de paradigmas que nuestra cultura está pidiendo a gritos. Pero ¿cómo podría yo censurarle por pensar como piensa? Es humano, y tiene derecho, como todos, a opinar como opina. Y tiene incluso derecho a errar.

Como todos. Y vuelvo al punto central de mis interrogantes. Lo malo no es que un papa piense como piensa, sino que imponga -por supuesta autoridad divina- lo que piensa como única verdad. Ciertamente, el papa Francisco no ha mostrado hasta ahora un talante impositor de verdades únicas. Pero ¿qué reforma sería necesaria para que el siguiente papa, y el siguiente y el siguiente, tampoco lo pudieran hacer ni aunque lo quisieran? Esta cuestión es crucial, y sigue pendiente.

jueves, 19 de marzo de 2015

¿Qué se esconde detrás del odio al PT? (II)

Las grandes oligarquías de América Latina, lacayas y cómplices del imperio norteamericano, no perdonan a los pueblos que en los últimos años las han reemplazado en el manejo del poder. En situaciones diversas: profundamente revolucionarias como en Venezuela y Bolivia o con gobiernos social-demócratas radicalizados tales los de Ecuador, Argentina, Uruguay. Brasil por ser en los hechos todo un continente lleva una dinámica particular. PERO HOY, MARZO DE 2015 TODOS ESTOS GOBIERNOS PROGRESISTAS ENFRENTAN UNA DURA ARREMETIDA DE LAS MAFIAS DE LA DERECHA QUE QUIERE VOLVER A LAS MIELES DEL PODER Y VEMOS UNIDOS EN "SANTA ALIANZA": BANQUEROS, LA VIL PRENSA MERCADER, "IZQUIERDISTAS HISTORICOS E HISTERICOS" "SUPUESTOS LIDERES INDIGENAS, OBREROS Y CAMPESINOS", MILITARES REPRESORES, EMPRESAURIOS Y OBISPOS, NIÑOS RICOS QUE AHORA JUEGAN A ECOLOGISTAS POR QUE ESO ESTAS “DE MODA” y tantos otros que son toda una laya de enemigos de los pueblos. Por esto el artículo de Boff que lo publicaremos en sus dos partes, AUNQUE SE REFIERA A BRASIL, SE APLICA PERFECTAMENTE A TODOS NUESTROS PAISES. (Equipo de la Iglesia de a Pie.)

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Las grandes oligarquías de América Latina, lacayas y cómplices del imperio norteamericano, no perdonan a los pueblos que en los últimos años las han reemplazado en el manejo del poder. En situaciones diversas: profundamente revolucionarias como en Venezuela y Bolivia o con gobiernos social-demócratas radicalizados tales los de Ecuador, Argentina, Uruguay. Brasil por ser en los hechos todo un continente lleva una dinámica particular. PERO HOY, MARZO DE 2015 TODOS ESTOS GOBIERNOS PROGRESISTAS ENFRENTAN UNA DURA ARREMETIDA DE LAS MAFIAS DE LA DERECHA QUE QUIERE VOLVER A LAS MIELES DEL PODER Y VEMOS UNIDOS EN "SANTA ALIANZA": BANQUEROS, LA VIL PRENSA MERCADER, "IZQUIERDISTAS HISTORICOS E HISTERICOS" "SUPUESTOS LIDERES INDIGENAS, OBREROS Y CAMPESINOS", MILITARES REPRESORES, EMPRESAURIOS Y OBISPOS, NIÑOS RICOS QUE AHORA JUEGAN A ECOLOGISTAS POR QUE ESO ESTAS “DE MODA” y tantos otros que son toda una laya de enemigos de los pueblos. Por esto el artículo de Boff que lo publicaremos en sus dos partes, AUNQUE SE REFIERA A BRASIL, SE APLICA PERFECTAMENTE A TODOS NUESTROS PAISES. (Equipo de la Iglesia de a Pie.)


Las grandes oligarquías de América Latina, lacayas y cómplices del imperio norteamericano, no perdonan a los pueblos que en los últimos años las han reemplazado en el manejo del poder. En situaciones diversas: profundamente revolucionarias como en Venezuela y Bolivia o con gobiernos social-demócratas radicalizados tales los de Ecuador, Argentina, Uruguay. Brasil por ser en los hechos todo un continente lleva una dinámica particular. PERO HOY, MARZO DE 2015 TODOS ESTOS GOBIERNOS PROGRESISTAS ENFRENTAN UNA DURA ARREMETIDA DE LAS MAFIAS DE LA DERECHA QUE QUIERE VOLVER A LAS MIELES DEL PODER Y VEMOS UNIDOS EN "SANTA ALIANZA": BANQUEROS, LA VIL PRENSA MERCADER, "IZQUIERDISTAS HISTORICOS E HISTERICOS" "SUPUESTOS LIDERES INDIGENAS, OBREROS Y CAMPESINOS", MILITARES REPRESORES, EMPRESAURIOS Y OBISPOS, NIÑOS RICOS QUE AHORA JUEGAN A ECOLOGISTAS POR QUE ESO ESTAS “DE MODA” y tantos otros que son toda una laya de enemigos de los pueblos. Por esto el artículo de Boff que lo publicaremos en sus dos partes, AUNQUE SE REFIERA A BRASIL, SE APLICA PERFECTAMENTE A TODOS NUESTROS PAISES. (Equipo de la Iglesia de a Pie.)

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Las grandes oligarquías de América Latina, lacayas y cómplices del imperio norteamericano, no perdonan a los pueblos que en los últimos años las han reemplazado en el manejo del poder. En situaciones diversas: profundamente revolucionarias como en Venezuela y Bolivia o con gobiernos social-demócratas radicalizados tales los de Ecuador, Argentina, Uruguay. Brasil por ser en los hechos todo un continente lleva una dinámica particular. PERO HOY, MARZO DE 2015 TODOS ESTOS GOBIERNOS PROGRESISTAS ENFRENTAN UNA DURA ARREMETIDA DE LAS MAFIAS DE LA DERECHA QUE QUIERE VOLVER A LAS MIELES DEL PODER Y VEMOS UNIDOS EN "SANTA ALIANZA": BANQUEROS, LA VIL PRENSA MERCADER, "IZQUIERDISTAS HISTORICOS E HISTERICOS" "SUPUESTOS LIDERES INDIGENAS, OBREROS Y CAMPESINOS", MILITARES REPRESORES, EMPRESAURIOS Y OBISPOS, NIÑOS RICOS QUE AHORA JUEGAN A ECOLOGISTAS POR QUE ESO ESTAS “DE MODA” y tantos otros que son toda una laya de enemigos de los pueblos. Por esto el artículo de Boff que lo publicaremos en sus dos partes, AUNQUE SE REFIERA A BRASIL, SE APLICA PERFECTAMENTE A TODOS NUESTROS PAISES. (Equipo de la Iglesia de a Pie.)

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Leonardo Boff

Ya lo dijimos en este espacio y lo repetimos: el odio diseminado en la sociedad y en los medios de comunicación social no es tanto odio al PT, sino a aquello que el PT propició para las grandes mayorías marginadas y empobrecidas de nuestro país: su inclusión social y la recuperación de su dignidad.

No son pocos los beneficiados con los proyectos sociales que declaran: «me siento orgulloso, no porque ahora puedo comer mejor y viajar en avión, cosa que antes no podía hacer, sino porque ahora he recuperado mi dignidad». Ese es el más alto valor político y moral que un gobierno puede presentar: no solo garantizar la vida del pueblo, sino hacerle sentirse digno, participante de la sociedad.

Ningún gobierno anterior en nuestra historia consiguió esta hazaña memorable. No había condiciones para realizarla porque nunca hubo interés en hacer de las masas explotadas de indígenas, esclavos y colonos pobres, un pueblo consciente y actuante en la construcción de un proyecto-Brasil. Lo importante era mantener la masa como masa, sin posibilidad de salir de la condición de masa, pues así no podría amenazar el poder de las clases dominantes, conservadoras y altamente insensibles a los padecimientos del prójimo. Esas élites no aman a la masa empobrecida, pero tienen pavor de un pueblo que piensa.

Para conocer esta anti-historia aconsejo a los políticos, a los investigadores y a los lectores que lean el estudio más minucioso que conozco: La política de conciliación: historia cruenta e incruenta, un largo capítulo de 88 páginas del clásico Conciliação e reforma no Brasil de José Honório Rodrigues (1965 pp. 23-111). En él se narra cómo la dominación de clase en Brasil, desde Mende de Sá hasta los tiempos modernos, fue extremadamente violenta y sanguinaria, con muchos fusilamientos y ahorcamientos y hasta guerras oficiales de exterminio dirigidas contra tribus indígenas, como contra los botocudos en 1808.

También sería falso pensar que las víctimas tuvieron un comportamiento conformista. Al contrario, reaccionaron también con violencia. Fue la masa indígena y negra, mestiza y cabocla la que más luchó y fue cruelmente reprimida, sin ninguna piedad cristiana. Nuestro suelo quedó empapado de sangre.

Las minorías ricas y dominantes elaboraron una estrategia de conciliación entre sí, por encima de la cabeza del pueblo y contra el pueblo, para mantener la dominación. La estratagema fue siempre la misma. Como escribió Marcel Burstztyn (O pais da alianças: as elites e o continuismo no Brasil, 1990): «el juego nunca cambió; apenas se barajaron de otra manera las cartas de la misma y única baraja».

Fue a partir de la política colonial, continuada hasta fecha reciente, cuando se lanzaron las bases estructurales de la exclusión en Brasil, como lo han reflejado grandes historiadores, especialmente Simon Schwartzman con su Bases do autoritarismo brasileiro (1982) y Darcy Ribeiro con su grandioso O povo brasileiro (1995).

Existe, pues, con raíces profundas, un desprecio hacia el pueblo, nos guste o no. Ese desprecio alcanza al nordestino, tenido por ignorante (cuando a mi modo de ver es extremadamente inteligente, vean sus escritores y artistas), a los afrodescendientes, a los pobres económicos en general, a los moradores de favelas (comunidades), y a aquellos que tienen otra opción sexual.

Pero gracias a las políticas sociales del PT irrumpió un cambio profundo: los que no eran comenzaron a ser. Pudieron comprar sus casas, su cochecito, entraron en los centros comerciales, viajaron en avión en gran número, tuvieron acceso a bienes antes exclusivos de las élites económicas.

Según el investigador Márcio Pochmann en su Atlas da Desigualdade social no Brasil: el 45% de todo el ingreso y la riqueza nacionales se lo apropian solamente 5 mil familias extensas. Estas son nuestras élites. Viven de rentas y de la especulación financiera, por lo tanto, ganan dinero sin trabajo. Poco o nada invierten en la producción para fomentar un desarrollo necesario y sostenible.

Ven, temerosas, la ascensión de las clases populares y de su poder. Estas invaden sus lugares exclusivos. En el fondo, comienza a haber una pequeña democratización de los espacios.

Esas élites han formado actualmente un bloque histórico cuya base está formada por los grandes medios de comunicación empresariales, periódicos, canales de radio y de televisión, altamente censuradores del pueblo, pues le ocultan hechos importantes, banqueros, empresarios centrados en los beneficios, poco importa la destrucción de la naturaleza, e ideólogos (no son intelectuales) especializados en criticar todo lo que ven del gobierno del PT y en proporcionar superficialidades intelectuales en defensa del statu quo.

Esta constelación anti-popular y hasta anti-Brasil suscita, nutre y difunde odio al PT como expresión del odio contra aquellos que Jesús llamó “mis hermanos y hermanas menores”.

Como teólogo me pregunto angustiado: en su gran mayoría esas élites son de cristianos y de católicos. ¿Cómo combinan esta práctica perversa con el mensaje de Jesús? ¿Qué es lo que enseñan las muchas universidades católicas y los cientos de escuelas cristianas para permitir que surja ese movimiento blasfemo, pues alcanza al propio Dios que es amor y compasión y que tomó partido por los que gritan por vida y por justicia?

Pero entiendo, pues para ellas vale el dicho español: entre Dios y el dinero, lo segundo es lo primero. Infelizmente.

miércoles, 18 de marzo de 2015

¿Qué se esconde detrás del odio al PT? (I)


Las grandes oligarquías de América Latina, lacayas y cómplices del imperio norteamericano, no perdonan a los pueblos que en los últimos años las han reemplazado en el manejo del poder. En situaciones diversas: profundamente revolucionarias como en Venezuela y Bolivia o con gobiernos social-demócratas radicalizados tales los de Ecuador, Argentina, Uruguay. Brasil por ser en los hechos todo un continente lleva una dinámica particular. PERO HOY, MARZO DE 2015 TODOS ESTOS GOBIERNOS PROGRESISTAS ENFRENTAN UNA DURA ARREMETIDA DE LAS MAFIAS DE LA DERECHA QUE QUIERE VOLVER A LAS MIELES DEL PODER Y VEMOS UNIDOS EN "SANTA ALIANZA": BANQUEROS, LA VIL PRENSA MERCADER, "IZQUIERDISTAS HISTORICOS E HISTERICOS" "SUPUESTOS LIDERES INDIGENAS, OBREROS Y CAMPESINOS", MILITARES REPRESORES, EMPRESAURIOS Y OBISPOS, NIÑOS RICOS QUE AHORA JUEGAN A ECOLOGISTAS POR QUE ESO ESTAS “DE MODA” y tantos otros que son toda una laya de enemigos de los pueblos. Por esto el artículo de Boff que lo publicaremos en sus dos partes, AUNQUE SE REFIERA A BRASIL, SE APLICA PERFECTAMENTE A TODOS NUESTROS PAISES. (Equipo de la Iglesia de a Pie.)


Leonardo Boff

Hay un hecho espantoso aunque analíticamente explicable: el aumento del odio y de la rabia contra el PT. Este hecho viene a revelar el otro lado de la “cordialidad” del brasilero, propuesta por Sérgio Buarque de Holanda: del mismo corazón que nace la acogida cálida viene también el rechazo más violento. Ambos son “cordiales”: las dos caras pasionales del brasilero.

Ese odio está inducido por los medios de comunicación conservadores y por aquellos que en las elecciones no respetaron el rito democrático: se gana o se pierde. Quien pierde reconoce elegantemente la derrota y quien gana muestra magnanimidad con el derrotado. Pero este comportamiento civilizado no fue el que triunfó. Por el contrario: los derrotados procuran por todos los modos deslegitimar la victoria y garantizar un cambio de política que atienda su proyecto, rechazado por la mayoría de los electores.

Para entenderlo, nada mejor que visitar al destacado historiador José Honório Rodrigues, que en su clásico Conciliação e Reforma no Brasil (1965) dice con palabras que parecen actuales:

«Los liberales en el imperio, derrotados en las urnas y alejados del poder, además de indignados se fueron volviendo intolerantes; construyeron una concepción conspiratoria de la historia que consideraba indispensable la intervención del odio, de la intriga, de la impiedad, del resentimiento, de la intolerancia, de la intransigencia, de la indignación para el éxito inesperado e imprevisto de sus fuerzas minoritarias» (p. 11).

Esos grupos prolongan las viejas elites que desde la Colonia hasta hoy nunca cambiaron su ethos. En las palabras del referido autor: «la mayoría fue siempre alienada, antinacional y no contemporánea; nunca se reconcilió con el pueblo; negó sus derechos, arrasó sus vidas y cuando le vio crecer le negó poco a poco su aprobación, conspiró para colocarlo de nuevo en la periferia, lugar al que sigue creyendo que pertenece» (p.14 y 15). Hoy las élites económicas abominan del pueblo. Sólo lo aceptan fantaseado en el carnaval.

Lamentablemente no les pasa por la cabeza que «las mayores construcciones son fruto del mestizaje racial, que creaba un tipo adaptado al país, el mestizaje cultural que creaba una síntesis nueva; la tolerancia racial que evitó desencaminar los caminos; la tolerancia religiosa que imposibilitó o dificultó las persecuciones de la Inquisición; la expansión territorial, obra de mamelucos, pues el propio Domingos Jorge Velho, invasor que incorporó el Piaui, no hablaba portugués; la integración psicosocial por el irrespeto a los prejuicios y por la creación del sentimiento de solidaridad nacional; la integridad territorial; la unidad de lengua y finalmente la opulencia y la riqueza de Brasil que son fruto del trabajo del pueblo. ¿Y qué hicieron los líderes coloniales posteriores? No dieron al pueblo ni siquiera los beneficios de la salud y la educación» (p. 31-32).

¿A qué vienen estas citas? Ellas refuerzan un hecho histórico innegable: con el PT, esos que eran considerados carbón en el proceso productivo (Darcy Ribeiro), la ralea social, consiguieron en una penosa trayectoria organizarse como poder social que se transformó en poder político en el PT y conquistar el Estado con sus aparatos. Apearon del poder a las clases dominantes; no se dio simplemente una alternancia de poder sino un cambio de clase social, base para otro tipo de política. Tal saga equivale a una auténtica revolución social.

Eso es intolerable para las clases poderosas que se acostumbraron a hacer del Estado su lugar natural y a apropiarse privadamente de los bienes públicos mediante el famoso patrimonialismo, denunciado por Raymundo Faoro.

Por todos los medios y artimañas quieren también hoy volver a ocupar ese lugar que juzgan de derecho suyo. Seguramente han empezado a darse cuenta de que tal vez nunca más tendrán condiciones históricas para rehacer su proyecto de dominación/conciliación. Otro tipo de historia política dará, finalmente, a Brasil un destino diferente.

Para ellos, el camino de las urnas se ha vuelto inseguro gracias a al nivel crítico alcanzado por amplios estratos del pueblo que rechazó su proyecto político de alineación neoliberal al proceso de globalización, como socios dependientes y agregados. El camino militar es hoy imposible, dado el cambio del marco. Elucubran con la esdrújula posibilidad de la judicialización de la política, contando con aliados en la Corte Suprema que nutren semejante odio al PT y sienten el mismo desdén por el pueblo.

A través de este expediente, podrían lograr el impeachment de la primera mandataria de la nación. Es un camino conflictivo pues la articulación nacional de los movimientos sociales haría este intento arriesgado y tal vez inviable.

El odio contra el PT es menos contra el PT que contra el pueblo pobre que gracias al PT y a sus políticas sociales de inclusión ha sido sacado del infierno de la pobreza y del hambre y está ocupando los lugares antes reservados a las élites acomodadas. Estas piensan en hacer solo caridad, donar cosas, pero nunca en hacer justicia social.

Me anticipo a los críticos y a los moralistas: ¿pero el PT no se corrompió? Vea el mensalón, vea Petrobrás. No defiendo a corruptos. Reconozco, lamento y rechazo los malos manejos hechos por un puñado de dirigentes. Traicionaron principalmente a más de un millón de afiliados y echaron a perder los ideales de la ética y de la transparencia. Pero en las bases y en los municipios –puedo dar testimonio de ello– se vive otro modo de hacer política, con participación popular, mostrando que un sueño tan generoso, el de un Brasil menos malvado, no se mata así tan fácilmente. Las clases dirigentes, durante 500 años, en palabras fuertes de Capistrano de Abreu, «castraron y recastraron, caparon y recaparon» al pueblo brasilero. ¿Hay mayor corrupción histórica que ésta? Volveremos al tema.

martes, 17 de marzo de 2015

Propuestas para el Buen Vivir universal, válidas para América Latina, Europa y el Mundo

NUESTROS DIEZ RETOS
(RC) 1.- UN NUEVO MODELO ECONÓMICO. Estamos bajo un capitalismo salvaje, una economía de la inequidad y de la exclusión, con un dominio de los mercados sobre la política, una mercantilización de las relaciones humanas y de la vida en general. Se ha impuesto la idolatría del dinero, un dinero que gobierna en lugar de servir. El sistema económico neoliberal es insensible al empobrecimiento continuado: hay una insaciable sed de ganancias del capital. La globalización del neoliberalismo económico ha impuesto el poder de las grandes multinacionales sobre los gobiernos, a costa del bien común de la inmensa mayoría de la población de la humanidad (99%) por el beneficio de una minoría (1%): el poder económico es quien gobierna, dirige al poder político y conduce la gobernanza de los países concretos. Se ha convertido además en un sistema económico especulativo, con un poder omnímodo de las finanzas internacionales: se agudiza cada vez más la diferencia entre la economía real y una economía virtual, manteniendo en el anonimato a gestores y dirigentes. Esto ha traído crisis periódicas que esquilman las economías domésticas.
2.- CABAR CON LA EXCLUSIÓN Y LA MARGINACIÓN. Nuestro sistema social es radicalmente injusto: mantiene grandes masas de población sin horizontes, sin salidas. El ser humano se considera como un bien de consumo que se puede usar y luego tirar; estamos iniciando la cultura del descarte. Con la exclusión ya no se está en ella, abajo, en la periferia o sin poder, sino que está fuera; los excluidos no son explotados sino desechos sobrantes. Hay una falta de sensibilidad social en las instituciones. La desesperanza, la soledad y el abandono, la insolidaridad, la falta de proyectos viables atenazan a una parte significativa de nuestras sociedades. Hay una pérdida de la dignidad por falta de trabajo. Los desahucios colocan al borde del abismo a quienes se consideraban hasta ahora integrados en el sistema. Falta de libertad de migración; frente al derecho a la libre residencia se elevan vallas criminales que mantienen guetos de millones de personas. Las leyes de extranjería, igual que la sociedad, están impregnadas de xenofobia y racismo.
3.- REFUNDAR UNA IGLESIA DE IGUALES AL INTERIOR Y PROFÉTICA AL EXTERIOR. Tenemos una estructura jerárquica y basada en el clero, con especial discriminación de la mujer. Hay una escasa ejemplaridad de nuestra Iglesia, con estructuras rígidas y lenguajes distantes y poco comprensibles, y con una gran falta de conexión con los jóvenes. Las prácticas religiosas y eclesiales están descontextualizadas y continúan siendo un mecanismo de colonización y de alienación; no se vislumbran aportes para la liberación de los pueblos desde los sectores oficiales de la Iglesia. La iglesia institución sigue al margen de los problemas la humanidad, sus preocupaciones fundamentales se centran en sí misma. Falta de una palabra claramente profética de la Iglesia ante estas injusticias.
4.- PRESERVAR EL MEDIO AMBIENTE. El cambio climático avanza inexorablemente. El calentamiento global está trayendo la desertificación, el deshielo polar, los tifones, sunamis e inundaciones. Estamos asistiendo a un agotamiento de recursos, especialmente en el SUR, una pérdida de la biodiversidad con la extinción de numerosas especies. Las aguas, terrestres y marinas están contaminadas. Hay una insostenibilidad intrínseca a la economía capitalista; estamos aceptando patrones insostenibles de consumo. La proliferación de los cultivos transgénicos y del monocultivo para agrocombustibles alteran la vocación natural del suelo y atentan contra la seguridad y la soberanía alimentaria. El mundo rural sufre abandono, marginación y expolio; se está dando el acaparamiento de las mejores tierras (recursos hídricos), el secuestro de nuestras semillas ( biopiratería) y las patentes de la vida.
5.- DEFENDER LO PÚBLICO. La educación y la sanidad se han convertido en moneda de cambio contra la crisis y en favor del capital, con los recortes continuados. La educación formal no aporta al desarrollo integral de la persona, está enfocada hacia una cultura de la competencia. Falta formación humanitaria en las personas. Enfrentamos la pérdida de derechos adquiridos, como la dependencia y los servicios sociales.
6.- ERRADICAR EL HAMBRE. Hay una desigualdad creciente. El hambre, la injusta distribución de la riqueza mundial es una vergüenza humana. Las políticas aplicadas ensanchan la brecha entre el Norte y el Sur, los ricos y los pobres: tratados de libre comercio (TTIP o próximo tratado entre EEUU y la UE), desregulación de los mercados, PAC, ajustes estructurales para enmendar la crisis del sistema… Hay unas diferencias extremas en el acceso a alimentos, agua potable, vivienda, educación, sanidad y justicia de unas regiones del mundo a otras. Las necesidades básicas reales de las mayorías continúan insatisfechas. No se tiene en cuenta la mirada de tales necesidades por las mismas personas que las padecen, ni los contextos que las determinan, ni mucho menos lo que estas personas podrían hacer para responder ante dichas necesidades.
7.- SUPERAR DE LA VIOLENCIA. La inequidad genera violencia. No salimos de la resolución violenta de los conflictos, falta el diálogo y las soluciones políticas. Hay instaurada una violencia estructural. Las guerras, declaradas o encubiertas, los conflictos enquistados para el control de los recursos naturales conllevan el sacrificio de la vida de muchos por el bien de unos pocos y donde los muertos siempre los ponen los pueblos. Se mantiene un clima bélico atroz en África y Oriente Medio. Persiste el peligro de guerra nuclear, hay una tercera guerra mundial en marcha. La guerra se usa como instrumento de control económico y el armamiento como fuente de ganancias.
8.- LOGRAR LA IGUALDAD DE GÉNERO. Persiste la discriminación de la mujer a todos los niveles. El sistema patriarcal que discrimina a las mujeres hasta niveles de esclavitud (prostitución, niñas esclavas…). No se respeta la diferente identidad sexual de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.
9.- ALCANZAR UNA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y UNA NUEVA FORMA DE HACER POLÍTICA. Falta libertad de expresión. Se criminalizan las resistencias sociales. La concentración del poder económico, político, militar, cultural, impide la participación de la mayoría de los seres humanos, y en particular da las mujeres, en la vida social. Está implantada la corrupción política y económica, la evasión de impuestos, la “puerta giratoria” entre políticos y empresas. los paraísos fiscales. Hay una economía de sectores ilegales: tráfico de armas, narcotráfico, tráfico de personas (prostitución, trabajo infantil, mafias…). Frente a eso campa la manipulación informativa: los medios masivos de comunicación y el poder político también están subordinados a los intereses del capital. El sistema político basado en partidos ha hecho crisis por el secuestro de la democracia, por el cinismo, la mentira, la desvergüenza de la “casta” política y económica.
10.- FORMULAR UNA ESPIRITUALIDAD Y UNAS CREENCIAS PARA EL MUNDO DE HOY. Hay una crisis generalizada de valores:
. Intolerancia a todo lo diferente y fundamentalismos de toda índole que generan un ambiente de violencia y odio.· Actitudes personales basadas en la divinización de la propiedad privada, el poder y el dinero, con egoísmo, individualismo y uniformidad (lo distinto molesta); ausencia del sentimiento de responsabilidad colectiva.· Crisis de los derechos humanos, también en los países desarrollados.· Pérdida del sentido de la trascendencia de la vida humana y su carácter de absoluto.· Alienación de la ciencia, falsa superioridad frente a las finalidades humanistas, inhibición de las responsabilidades sobre sus propias consecuencias. * El “tener” por encima del “ser” * Inmovilismo, miedo al cambio (“Soy yo, no tengáis miedo”) * Polarización de los fundamentalismos islamismo/occidente. Los fanatismos y discursos de odio religiosos