MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

domingo, 11 de marzo de 2018

Fray Marcos Rodríguez: ESTOY SALVADO. NADIE TIENE QUE VENIR A SALVARME DESDE FUERA


Fray Marcos Rodríguez

 Jn 3, 14-21

Dios”. Nicodemo le responde: eso es imposible. Jesús insiste: “El que no nazca del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios; lo que nace de la carne es carne, lo que nace del espíritu es espíritu”. ¿Cómo puede ser eso? Comienza el discurso que hemos leído.

El domingo pasado, Jesús arremetió contra el culto que se desarrollaba en el templo. Hoy arremete contra la manera de interpretar la Ley que tienen los fariseos. En ambos casos se trata de instituciones antiguas, vacías de contenido, que hay que sustituir. No se trata de una nueva interpretación, (es lo que busca Nicodemo) sino de algo completamente distinto: hay que nacer de nuevo. No debemos pensar en discursos pronunciados por Jesús. Jn pone en boca de Jesús una cristología propia de finales del s. I.

Lo mismo que Moisés levantó la serpiente. Lo que hizo Moisés es recordar al dios egipcio Ranenutet (representado por una serpiente). Su Dios le manda construir la imagen de otro dios. Es imprescindible saber que el dios egipcio era a la vez veneno y antídoto; muerte y vida; opresión y salvación. Al ser crucificado, Jesús representa a la vez, muerte y vida, humillación y exaltación. Al decir “levantado”, va más allá de una alusión a la serpiente. La cruz es manifestación de la lealtad de Dios. Es la exaltación de Jesús.

Para que todo el que lo haga objeto de su adhesión (crea) tenga Vida definitiva. "Vida definitiva" Denota la calidad de vida propia del estadio definitivo. Traducir por "eterna", empobrece el significado, por insistir solo en la duración y no en la calidad. La consecuencia de “ser levantado en alto”, es alcanzar plenitud de Vida. El Espíritu que nos comunicará será la fuente de verdadera Vida para todos los que le acepten.

Demostró Dios su amor al mundo. El amor se hizo visible en un acto. No se dirige solo a los cristianos, sino al mundo. Jesús es el don de Dios a la humanidad. "Dar a su Hijo" no se refiere, aquí, sólo a la encarnación, sino a la crucifixión. Para Juan, Jesús es enviado al mundo. Para los sinópticos, a Israel. La salvación está destinada a todos. No solo al pueblo elegido, sino a todas las naciones. Se acabaron los privilegios. La Vida del Espíritu se ofrece a todos. Este evangelio se escribió a finales del s. I.

El que le presta adhesión no tendrá sentencia; el que se la niega, ya tiene la sentencia. No hay lugar para la indiferen­cia. La sentencia negativa o positiva, no es consecuencia de un acto de Dios. Es el resultado de una actitud por parte del hombre. Si comprendiéramos bien este versículo, cambiaría todo el modo de entender la moral. Desde la visión farisaica (y la nuestra), Dios juzgaba a los hombres después de ver sus acciones. Si eran conforme a la Ley, los salvaba, si eran contrarias a la Ley, los condenaba. Dios es justicia. Todo está siempre en equilibrio. Cada acto del hombre, le coloca en su sitio.

Los hombres han preferido las tinieblas a la luz. "Su modo de obrar" denota el proceder habitual, no un acto puntual. En el prólogo se nos había dicho: "y la Vida era la luz de los hombres". No es la luz la que da Vida (como maestro), sino al revés: es la Vida la que te iluminará. Sin Vida no se puede aceptar la luz. La falta de Vida lleva consigo el rechazo de la luz. Mantener una relación con Dios desde la Ley, desde lo externo, sin Vida, es mantener la relación de injusticia en que están los dirigentes religiosos. El que oprime al hombre no puede aceptar la luz. La adhesión a Jesús exige salir de la situación de opresión.

El que obra con bajeza... El que practica la lealtad. "Obra con bajeza (practicar lo malo), se opone a “practicar la lealtad”. "Hacer la verdad" es un semitismo que utiliza Juan, y lo opuesto es "hacer la falsedad". El que es cómplice de la muerte no aguanta la Vida. La considera como una agresión. No se eligen las tinieblas por el valor que puedan tener en sí, sino por odio a la luz. No son las doctrinas (luz) las que separan de Dios, sino la conduc­ta (Vida). Quién con su modo de obrar daña al hombre, se opone al amor-vida. Rechazando la luz, cree poder continuar haciendo el mal sin ser descubierto.

Practicar la lealtad es lo contrario de obrar con bajeza. Equivale a hacer lo que es bueno para el hombre. Al emplear "lealtad" nos está diciendo que el amor no es algo teórico, sino práctico. La Vida es anterior a la luz. El acercamiento a la luz, se hace por amor a la luz, no para que se vean las obras. Las que son "realizadas en unión con Dios" no son obras hechas según Dios, sino algo más: Obras en las que, con la actividad del hombre, se ve la de Dios revelando su gloria-amor. Creer va unido a las obras buenas. La incredulidad acompaña a las malas.

En el trozo del discurso que acabamos de analizar nos encontramos con los aspectos más originales de la salvación ofrecida por Jesús según este evangelio: 1) La salvación es Vida. 2) Viene de Dios que es VIDA. 3) Es don gratuito e incondicional. 4) Es absoluto, no una alternativa a la condenación. 5) Exige la adhesión a Jesús. 6) Se manifiestas en las obras. Cada uno de estos puntos nos tendría que advertir de los errores en que caemos a la hora de hablar de esa salvación. Tendemos a esperar de Dios una salvación raquítica.

Hablar de salvación, es plantearse el sentido último de la vida. Sería desplegar las más elevadas posibilidades humanas. El término “salvación” tiene connotación negativa y eso es muy peligroso a la hora de entender el evangelio. El pensar en la salvación en términos negativos ha paralizado nuestro desarrollo. Hemos creído que, si elimino el pecado, estoy salvado. Salvarse no es evitar la condenación. La salvación es siempre positiva; sería llevarnos a una plenitud de ser, llevando al límite las posibilidades de nuestro verdadero ser.

La salvación no me viene de fuera. La salvación surge de lo hondo de mi ser. Desde ahí, Dios presencia y posibilita mi plenitud. Hay que tener muy claro que me salva totalmente Dios y me salvo totalmente yo. La acción de Dios y la del hombre, ni se suman, ni se restan, ni se interfieren, porque son de naturaleza distinta. "Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti" (Agustín). Todo lo que depende de Dios ya está hecho. Mi salvación depende solo de mí.

La conciencia que tenemos de que Dios puede no salvarme, es prueba de que esperamos una salvación equivocada. Queremos que Dios nos libere del sufrimiento, la enfermedad, la muerte… Todo eso forma parte de nuestra condición de criaturas y es inherente a nuestro ser. Ni siquiera Dios puede hacer que sigamos siendo criaturas sin limitacio­nes. Buscar la salvación por ahí es un error garrafal. La salvación tiene que realizarse a pesar de mis limitaciones.

La salvación no es cambiar lo que soy ni añadir nada a lo que ya soy. Es una toma de conciencia de lo que en realidad soy, y vivir en esa conciencia. Es descubrir el tesoro que está escondido dentro de mí y disfrutar de él. “La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo”. Se trata de “conocer”.


Meditación

Hay que nacer de nuevo.
Somos fruto de la evolución de la carne.
Yo no he nacido como ser espiritual.
Tengo la capacidad de llegar a serlo,
pero debo desplegar esa capacidad que se me ha dado.
Si no la despliego, me quedaré en la carne.

sábado, 10 de marzo de 2018

Padre Pedro Pierre: CRISIS Y ESPERANZA


Padre Pedro Pierre


En estos tiempos de crisis nos preguntamos: “¿Dónde está el camino para salir de ella?”. El poeta nos responde: “No hay camino: El camino se hace caminando”. A ver entonces si emprendemos la marcha, aunque sea con pequeños pasos, mirando dónde estamos y a quiénes nos pueden dar alguna luz.

Los entendidos nos dicen que la crisis es múltiple. Crisis ambiental por una organización económica basada en el extractivismo sin control. Crisis de valores porque nos hemos dejado ganar por el consumismo. Crisis religiosa porque hemos perdido las espiritualidades que todo lo animan. Crisis global porque el sistema neoliberal nos deshumaniza, nos opone los unos a los otros, nos controla por todas partes, nos cierra a horizontes de trascendencia. Crisis histórica porque este cambio de era nos deja sin criterios claros para orientarnos ni herramientas seguras para relacionarnos adecuadamente… ¿Por dónde estará la salida?

¿Pueden hoy las religiones darnos luz? Tal vez más que las religiones, muchas veces empantanadas en estructuras y normas caducas, tenemos que fijarnos en la espiritualidad de las religiones, preguntándonos: ¿cuál es la mística que las sostiene? Veamos, porque ‘no hay marcha atrás’.

La cosmovisión de los pueblos indígenas de nuestro continente nos ofrece el camino del Bien Vivir, o sea, buscar la armonía de una vida integrada a nivel personal con los demás, la naturaleza y el cosmos, siendo Dios Padre y Madre el Corazón de todo. Los negros nos invitan a recorrer un doble camino: ser un pueblo que defiende la vida, que no se cansa de cantar la esperanza en cuerpo y alma. La espiritualidad cristiana nos dice que la caminata se hace en comunidad desde la sabiduría de los pobres. Así no podemos decir que estamos huérfanos y abandonados. Podemos sentirnos ‘combatientes derrotados’, pero las espiritualidades nos susurran que nuestras causas: la vida armoniosa, la esperanza y la comunidad de los pobres, son ‘causas invencibles’ y que no hay crisis que les resista.

jueves, 8 de marzo de 2018

Leonardo Boff: Las mujeres en la vida de Jesús y su compañera Miriam de Magdala


Leonardo Boff

Jesús es judío, y no cristiano, pero rompió con el antifeminismo de su tradición religiosa. Considerando su gesta y sus palabras se percibe que se mostraba sensible a todo lo que pertenece a la esfera de lo femenino, en contraposición a los valores de lo masculino cultural, centrado en la sumisión de la mujer. En él encontramos, con frescor originario, sensibilidad, capacidad de amar y perdonar, ternura con los niños, con los pobres y compasión con los sufridores de este mundo; apertura indiscriminada a todos, especialmente a Dios, al que llama Papá (Abba ). Vive rodeado de discípulos, hombres y mujeres. Desde que inicia su peregrinación de predicador, ellas lo siguen (Lc 8,1-3; 23,49; 24,6-10; cf. E. Schlüsser-Fiorenza, Discipulado de iguales, 1995).

En razón de la Utopía que predica –el Reino de Dios, que es la liberación de todo tipo de opresión–, rompe varios tabús que pesaban sobre las mujeres. Mantiene una profunda amistad con Marta y María (Lc 10,38). Contra el ethos del tiempo, conversa públicamente y a solas con una hereje samaritana, causando asombro a los discípulos (Jn 7,53-8,10). Se deja tocar y ungir los pies por una conocida prostituta, Magdalena (Lc 7,36-50). Son varias las mujeres que se beneficiaron de su cuidado: la suegra de Pedro (Lc 4,38-39); la madre del joven de Naín, resucitado por Jesús (Lc 7,11-17); la hijita muerta de Jairo, un jefe de la sinagoga (Mt 9,18-29); la mujer encorvada (Lc 13,10-17); la pagana sirofenicia, cuya hija psíquicamente enferma fue liberada (Mc 7,26); y la mujer que sufría de un flujo de sangre desde hacía doce años (Mt 9,20-22). Todas fueron curadas.

En sus parábolas aparecen muchas mujeres, especialmente mujeres pobres, como la que perdió la moneda (Lc 15,8-10), la viuda que echó dos centavos en el cofre del templo y era todo lo que tenía (Mc 12,41-44), la otra viuda, valiente, que se enfrentó al juez (Lc 18,1-8)... Nunca son presentadas como discriminadas, sino con toda su dignidad, a la altura de los varones. La crítica que hace de la práctica social del divorcio por los motivos más fútiles y la defensa del lazo indisoluble del amor (Mc 10,1-10) tienen su sentido ético de salvaguarda de la dignidad de la mujer.

Si admiramos la sensibilidad femenina de Jesús (la dimensión anima), su profundo sentido espiritual de la vida, hasta el punto de ver su acción providente en cada detalle de la vida como en los lirios del campo, entonces debemos también suponer que él profundizó esta dimensión a partir de su contacto con las mujeres con las que convivió. Jesús aprendió, no sólo enseñó. Las mujeres con su anima completaron su masculino, el animus.

En resumen, el mensaje y la práctica de Jesús significan una ruptura con la situación imperante y la introducción de un nuevo tipo de relación, fundado no en el orden patriarcal de la subordinación, sino en el amor como mutua donación que incluye la igualdad entre el hombre y la mujer. La mujer irrumpe como persona, hija de Dios, destinataria del sueño de Jesús y convidada a ser, junto con los varones, también discípulas y miembros de un nuevo tipo de humanidad.

Un dato de la investigación reciente viene a confirmar esta constatación. Dos textos, llamados evangelios apócrifos, el Evangelio de María (edición de Vozes 1998) y el Evangelio de Felipe (Vozes 2006) muestran una relación claramente afectiva de Jesús. Como varón él vivió profundamente esta dimensión.

Allí se dice que él mantenía una relación especial con María de Magdala, llamada “compañera” (koinónos ). En el evangelio de María, Pedro confiesa: “Hermana, nosotros sabemos que el Maestro te amó de modo diferente a las otras mujeres” (op. cit. p. 111) y Leví reconoce que “el Maestro la amó más que a nosotros”. Ella es presentada como su interlocutora principal, comunicándole enseñanzas no disponibles para los discípulos. De las 46 preguntas que los discípulos hacen a Jesús después de su resurrección, 39 son hechas por María de Magdala (cf. Traducción y comentario de J.Y. Leloup, Vozes 2006, pp.25-46).

El Evangelio de Felipe dice todavía: “Tres acompañaban siempre al Maestro, María su madre, la hermana de su madre y Miriam de Magdala, que es conocida como su compañera porque Miriam es para Él una hermana, una madre y una esposa” (koinónos: Evangelio de Felipe, Vozes 2006, p. 71). Más adelante particulariza afirmando: “El Señor amaba a María más que a todos los demás discípulos y la besaba frecuentemente en la boca. Los discípulos, al ver que la amaba, le preguntaban: ¿por qué la amas a ella más que a todos nosotros? El Redentor les respondió diciendo: ¿Y qué?, ¿no debo amarla a ella tanto como a vosotros?” (Evangelio de Felipe, op. cit. p. 89).

Aunque tales relatos puedan ser interpretados en el sentido espiritual de los gnósticos, pues esa es su matriz, no debemos –dicen reconocidos exégetas (cf. A. Piñero, El otro Jesús: la vida de Jesús en los apócrifos, Córdoba 1993, p. 113)–, excluir un fondo histórico verdadero, a saber, una relación concreta y carnal de Jesús con María de Magdala, base para el sentido espiritual. ¿Por qué no? ¿Hay algo más sagrado que el amor efectivo entre un hombre (el Hijo del Hombre, Jesús) y una mujer?

Un antiguo dicho de la teología afirma «todo aquello que no es asumido por Jesucristo no está redimido». Si la sexualidad no hubiese sido asumida por Jesús, no habría sido redimida. La dimensión sexuada de Jesús no quita nada de su dimensión divina. Antes bien, la hace concreta e histórica. Es su lado profundamente humano.

sábado, 3 de marzo de 2018

Fray Marcos Rodríguez: EL TEMPLO CONVERTIDO EN REFUGIO DE LADRONES Y ASESINOS


Fray Marcos Rodríguez
Jn 2, 13-25

En las tres primeras lecturas de los domingos que llevamos de cuaresma, se nos ha hablado de pacto. Después de la alianza con Noe (Dom. 1) y con Abraham (Dom. 2), se nos narra hoy la tercera alianza, la del Sinaí. La alianza con Noe, fue la alianza cósmica del miedo. La de Abrahán fue la familiar de la promesa. La de Moisés fue la nacional de la Ley. ¿Cómo debemos entender hoy estos relatos? Noe, Abrahán y Moisés, son personajes legendarios.

La historia “sagrada” que narra la vida y milagros de estos personajes empezó a escribirse hacia el s. VII antes de Cristo. Son míticas leyendas que no debemos entender al pie de la letra. Se trata de experiencias vitales que responden a las categorías religiosas de cada época. Hoy nadie, en su sano juicio, puede pensar que Dios le dio a Moisés unas tablas de piedra con los diez mandamientos. No fue Dios quien utilizó a Moisés para comunicar su Ley, sino Moisés el que utilizó a Dios para hacer cumplir unas normas que él elaboró sabiamente.

Dios hace pactos porque no puede ser “parte”. Una cosa es la experiencia de Dios que los hombres tienen según su nivel y otra muy distinta lo que Dios es. Jesús no habló del Dios de la “alianza eterna”. Dios actúa de una manera unilateral y desde el amor, no desde un "toma y da acá" con los hombres. Dios se da totalmente sin condiciones ni requisitos, porque el darse (el amor) es su esencia. En el Dios de Jesús no tienen cabida pactos ni alianzas. Lo único que espera de nosotros es que descubramos el don total de sí mismo.

No se trata de purificar el templo sino de sustituir. El relato del Templo lo hemos entendido de una manera demasiado simplista. Una vez más la exégesis viene en nuestra ayuda para descubrir el significado profundo del relato. Como buen judío, Jesús desarro­lló su vida espiritual en torno al templo; pero su fidelidad a Dios le hizo comprender que lo que allí se cocía no era lo que Dios esperaba. Recordemos que cuando se escribió este evangelio, ni existía ya el templo ni la casta sacerdotal tenía ninguna influencia en el judaísmo. Pero el cristianismo se había convertido ya en una religión que imitó la manera de dar culto a Dios.

Es casi seguro que, algo parecido a lo que nos cuentan sucedió realmente, porque el relato cumple perfecta­mente los criterios de historici­dad. Por una parte lo narran los cuatro evangelios. Por otra es algo que podía interpretarse por los primeros cristianos, (todos judíos) como desdoro de la persona de Jesús, no es fácil que nadie se lo pudiera inventar si no hubiera ocurrido y no hubiera estado en las primeras fuentes.

Nos han dicho que lo que hizo Jesús en el templo fue purificarlo. Esto no tiene fundamento, puesto que, lo que estaban haciendo allí los vendedores era imprescindible para el desarrollo de la actividad del templo. Se vendían bueyes ovejas y palomas, que eran la base de los sacrifi­cios. Los animales vendidos estaban controlados por los sacerdotes; así se garantizaba que cumplían todos los requisitos de pureza legal. También eran imprescindibles los cambistas, porque al templo solo podía recibir dinero puro, es decir, acuñado por el templo. En la fiesta de Pascua, llegaban a Jerusalén israelitas de todo el mundo, a la hora de hacer la ofrenda no tenían más remedio que cambiar su dinero romano o griego por el del templo.

Jesús quiso manifestar, con un acto profético, que aquella manera de dar culto a Dios no era la correcta. En esos días de fiesta podía haber en el atrio del templo 8000 personas. Es impensable que un solo hombre con unas cuerdas pudiera arrojar del templo a tanta gente. El templo tenía su propia guardia, que se encargaba de mantener el orden. Además, en una esquina del templo se levantaba la torre Antonia, con una guarnición romana. Los levantamientos contra Roma tenían lugar siempre durante las fiestas. Eran momentos de alerta máxima. Cualquier desorden hubiera sido sofocado en unos minutos.

Las citas son la clave para interpretar el hecho. Para citar la Biblia se recordaba una frase y con ella se hacía alusión a todo el contexto. Los sinópticos citan a (Is 56,3-7) "mi casa será casa de oración para todos los pueblos; y a (Jer 7,8-11) "pero vosotros la habéis convertido en cueva de bandidos". Is hace referencia a los extranjeros y a los eunucos, excluidos del templo, y dice: “yo los traeré a mi monte santo y los alegraré en mi casa de oración. Sus sacrificios y holocaus­tos serán gratos sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos." Dice que en los tiempos mesiánicos, los eunucos y los extranjeros podrán dar culto a Dios. Ahora no podían pasar del patio de los gentiles.

El texto de (Jer 7,8-11) dice así: "No podéis robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal, correr tras otros dioses y luego venir a presentaros ante mí, en este templo consagrado a mi nombre, diciendo: ‘Estamos seguros’ y seguir cometiendo los mismos crímenes. ¿Acaso tenéis este templo por una cueva de bandidos?” Los bandidos no son los que venden palomas y ovejas, sino los que hacen las ofrendas sin una actitud mínima de conversión. Son bandidos, no por ir a rezar, sino porque solo buscaban seguridad. Lo que Jesús critica es que, con los sacrificios, se intente comprar a Dios. Como los bandidos se esconden en las cuevas, seguros hasta que llegue la hora de volver a robar y matar.

Juan cita un texto de (Zac 14,20) "En aquel día se leerá en los cascabeles de los caballos: "consagrado a Yahvé", y serán las ollas de la casa del Yahvé como copas de aspersión delante de mi altar; y toda olla de Jerusalén y de Judá estará consagrada a Yahvé y los que vengan a ofrecer comerán de ellas y en ellas cocerán; y ya no habrá comerciantes en la casa de Yahvé en aquel día". Esa inscripción "consagrado a Yahvé" la llevaban los cascabeles de las sandalias de los sacerdotes y las ollas donde se cocía la carne consagrada. Quiere decir que en los tiempos mesiánicos, no habrá distinción entre cosa sagrada y cosa profana.

Los vendedores interpelados (los judíos) le exigen un prodigio que avale su misión. No reconocen a Jesús ningún derecho para actuar así. Ellos son los dueños y Jesús un rival que se ha entrometido. Ellos están acreditados por la institución misma, quieren saber quién le acredita a él. No les interesa la verdad de la denuncia, sino la legalidad de la situación, que les favorece. Pero Jesús les hace ver que sus credenciales han caducado. Las credenciales de Jesús serán: hacer presente la gloria de Dios a través de su amor.

Suprimid este santuario y en tres días lo levantaré. Aquí encontramos la razón por la que leemos el texto de Jn y no el de Mc. Esta alusión a su resurrección da sentido al texto en medio de la cuaresma. Le piden una señal y contesta haciendo alusión a su muerte. Su muerte hará de él el santuario definitivo. La razón para matarlo será que se ha convertido en un peligro para el templo. El fin de los tiempos, en Jn está ligado a la muerte de Jesús.

Si dejásemos de creer en un Dios ‘que está en el cielo’, no le iríamos a buscar en la iglesia (edificio), donde nos encontramos tan a gusto. Si de verdad creyésemos en un Dios que está presente en todas y cada una de sus criaturas, trataríamos a todas con el mismo cuidado y cariño que si fuera él mismo. Nos seguimos refugiando en lo sagrado, porque pensando que hay realidades que no son sagradas. Una vez más el evangelio está sin estrenar.


Meditación

¿He salido ya de un 'toma y da acá' en mis relaciones con Dios?
¿He descubierto que Él me lo ha dado todo y que yo tengo que hacer lo mismo?
Mis relaciones con Dios tienen como base su amor total.
Nada puedo pedir ni esperar de él que no me haya dado ya.
Mi tarea consiste en tomar conciencia de ese don total.
Mi vida responderá entonces a esa realidad.

viernes, 2 de marzo de 2018

José Arregi: El papa Francisco: repensar la Iglesia


José Arregi

El 29 de diciembre de 2017, en una alocución dirigida a la Asociación de teólogos italianos, el papa Francisco los invitó a “repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio que debe anunciar”, y a “repensar los grandes temas de la fe cristiana dentro de una cultura en profunda mutación”.

Esas palabras me confortaron y me hicieron vibrar una vez más. Solo soy, ahora más que nunca, un humilde amateur de la teología, pero eso quise y eso quiero: repensar la Iglesia con todas sus estructuras desde el evangelio de Jesús, que no fue cristiano ni fundó ninguna Iglesia, y repensar el cristianismo con todos sus dogmas desde la mutación cultural que nos ha tocado vivir. Repensar, reformar y revivir.

Por eso me llegan al alma tantas veces las palabras de este papa, con su tino jesuita y su simplicidad franciscana. Y por eso me permito a veces decir con libertad lo que sigo echando de menos en él. Un papa evangélico como Francisco no se merece enemigos, pero tampoco necesita abogados. Y salta a la vista que tiene muchos enemigos y abogados: los primeros le hacen daño, y los segundos no le ayudan.

Así pues, desde mi más profunda simpatía, formularé mis dudas, cuando van a cumplirse 5 años de pontificado –cinco años son hoy muchísimos–: ¿Bastan el ritmo y el programa de sus reformas? ¿Basta ser una buena persona o un buen cristiano para ser un buen papa? ¿O basta ser un buen papa para reformar la Iglesia?

Pero empezaré por reconocerlo con mucho gusto y gratitud: hacía muchos años que no escuchábamos a un papa profeta como éste, que olvida de repente las viejas obsesiones de la ortodoxia, la sexualidad, la indiferencia religiosa y el relativismo moral, y pronuncia palabras en las que late el corazón liberador del Evangelio; palabras nuevas llenas de aire limpio, de agua fresca; palabras fuertes que denuncian el neoliberalismo financiero que eleva murallas y cierra fronteras, que lo domina todo con su “economía que mata”; palabras que reclaman una “valiente revolución cultural” y llaman a la Iglesia a no ser aduana, sino puesto de socorro para los heridos; palabras que proclaman que la causa de la Tierra y de los pobres es la misma causa. Creo en el poder de su palabra para que la justicia y la paz se abracen en la Tierra, y podamos vivir todos.

Y eso es lo esencial para la Iglesia, para el cristianismo, para cualquier religión, no lo pongo en duda. Pero ¿cómo podrá la Iglesia responder a su misión o cómo podrá anunciar el aire y la liberación de Jesús, si no se reforman profundamente todas sus estructuras anacrónicas –empezando por el mismo papado–, sus doctrinas obsoletas, sus lenguajes trasnochados? Pues ahí, a mi modo de ver, el papa Francisco se queda corto, muy corto, lo digo con pena. Repensar y reformar la Iglesia exige mucho más.

Baste un ejemplo. En su encuentro con los obispos de Chile durante su reciente viaje a ese país, el papa Francisco les pidió que cuiden de que sus seminaristas de modo que éstos renuncien “a la tentación de cualquier forma de clericalismo”.

Oportuna alerta, a la vista de lo que pasa. Pero justo en la frase siguiente añadía: “El sacerdote es ministro de Jesucristo”. “Sacerdote ministerial”, varón y célibe, representante de Cristo cabeza, único habilitado para absolver pecados y presidir la eucaristía, gracias a la ordenación recibida del obispo, sucesor de los apóstoles elegidos por Jesús: pura teología clerical que rebaja al laico, y a todas las mujeres de golpe, a un rango inferior.

Pues bien, con esa teología que divide la Iglesia será imposible evitar el clericalismo, por mucho que se empeñen –los clérigos– en “promocionar a los laicos”, siempre subordinados, e incluso asciendan a alguna mujer hasta el cardenalato (no sacerdotal, claro está), y se plantee, como acaba de sugerir la Santa Sede, la ordenación de algunos ‘viri probati’, varones casados de edad avanzada y de virtud probada, para poner remedio a situaciones de “emergencia sacramental” por falta de sacerdotes.

Mientras no se invierta y democratice desde la base el modelo de Iglesia y se derogue el papado, mientras siga vigente el mismo Derecho Canónico y persista la misma teología dogmática, todo seguirá o volverá a ser igual, por mucho que el papa Francisco sea una excelente persona, un cristiano ejemplar y un buen papa o un papa bueno, que lo es.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Óscar Elizalde Prada: ¿Viri probati? Baldisseri sugiere “una ministerialidad adecuada a las circunstancias” en la Amazonía

Óscar Elizalde Prada 
VIDA NUEVA DIGITAL
  • El secretario general del Sínodo de los Obispos invita a dar más espacio a los diáconos permanentes: “Es necesario asegurar un guía para las comunidades diseminadas”
  • “La atención a los pueblos originarios es una prioridad”, ha dicho el cardenal
  • En una entrevista a L’Osservatore Romano destaca el papel que tendrá la REPAM en el foro vaticano de 2019

A tres semanas de la visita apostólica de Francisco a Puerto Maldonado, en la Amazonía peruana, cuando también tuvo lugar la primera reunión preparatoria del Sínodo para la Panamazonía que se celebrará en octubre de 2019, L’Osservatore Romano publica en su edición del 9 de febrero, una entrevista con el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, a propósito de los primeros pasos que se están dando.
 
Aparecida y la REPAM

El hálito inspirador de Aparecida (2007) y la “experiencia consolidada de reflexión sobre la gran temática amazónica”, por parte de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), se perfilan como columnas fundamentales de la etapa pre-sinodal inaugurada en Puerto Maldonado.

Así lo ha referido Baldisseri, quien además ha señalado, como “novedad”, que esta fase preparatoria será liderada “por el secretario general en estrecha colaboración con la REPAM”.

Al confirmar que los desafíos que representa la evangelización de la Amazonía, en su vasta extensión de 7,5 millones de km2 –que involucra a Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana, Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela–, con una atención particular a los pueblos indígenas y a las comunidades locales, hace parte de la agenda del sínodo, el secretario general también subrayó la problemática ecológica y del cuidado de la creación.

“Debemos reconocer que en la Amazonía hay una pluralidad de culturas”, amén de otras “culturas superpuestas”, ha dicho el cardenal, sin desconocer que “hay más de cien circunscripciones eclesiásticas” que son testigos del rostro multifacético de la Iglesia en la Amazonía.

Los pueblos originarios como prioridad

Con todo, “la atención a los pueblos originarios es una prioridad, teniendo en cuenta las indicaciones del Pontífice”, ha dicho Baldisseri, haciéndose eco de la insistencia de Francisco sobre la necesidad de preservar –y no solo respetar– su tradición y su cultura, lo mismo que sus tierras, amenazadas por el extractivismo, el agronegocio y los voraces intereses económicos que amenazan el bioma panamazónico y la vida de sus pueblos.

“La Iglesia debe evangelizar a través de la promoción humana, un elemento típico de la acción pastoral en América Latina”, apuntó el cardenal, señalando, además, que “la denuncia profética tiene un valor para la promoción humana y la credibilidad de la evangelización de la Iglesia”, con lo cual, no dudó en ponderar la importancia del método ver-juzgar-actuar, también propio de la Iglesia latinoamericana.

“Más espacio al diaconado permanente”

Con sensibilidad pastoral, el secretario general del Sínodo de los obispos, también se refirió a la urgencia de dar “más espacio al diaconado permanente”, sin referirse expresamente a la opción de los ‘viri probati’. “Es necesario enfrentar el problema de cómo asegurar la presencia de un guía para las comunidades diseminadas”, dijo. Una “ministerialidad adecuada a las circunstancias” es más que imperativa.

Se espera que para el mes de junio las conferencias episcopales reciban el documento preparatorio. Encontrar los medios adecuados para la participación activa de los sujetos que habitan el bioma panamazónico, una reflexión teológico-pastoral pertinente a una acción pastoral con ‘rostro amazónico’, en comunión con la Iglesia universal, y abordar aspectos específicos del ministerio eclesial que responden a las necesidades de la región amazónica, hacen parte de las expectativas del cardenal Baldisseri.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Pedro Pierre - CUBA: EJEMPLO DE DEMOCARCIA,



Pedro Pierre

La palabra democracia significa “gobierno del pueblo”, o sea, el pueblo gobierna directamente. En Ecuador no es el pueblo que pone los candidatos, sino los partidos políticos. En estos casos se trata de un ejercicio de ‘democracia representativa’. Para mejorar la democracia ‘participativa’, los partidos hacen ‘elecciones primarias’ donde se designa a quiénes serán los candidatos en los puestos provinciales y nacionales; lastimosamente no siempre se respeta esta modalidad. De todo modo, falta un eslabón: el de las bases, o sea, la elección directa por los ciudadanos de quiénes van a ser los candidatos. Los partidos políticos nos roban la democracia plena: Estamos en una democracia ‘restringida’.

En El Telégrafo del 11 de enero, el embajador de Cuba en Ecuador nos explicó que, en su país, las elecciones presidenciales comienzan en “las asambleas barriales” que eligen a los posibles candidatos. Una segunda elección se da al nivel de “asambleas provinciales donde se elige a quienes van a ser sus representantes a presidente nacional”. Allí “participa el 90% de la población”. La última etapa es la elección del presidente “por estos delegados provinciales”.

Nos explica también el señor embajador que se trata de “elecciones populares y no políticas”, en el sentido que las elecciones comienzan en la base y no mediante partidos políticos. “El partido comunista en el gobierno no participa ni hace propaganda proselitista en nuestras elecciones”. Precisa que a todos los niveles “los candidatos son votados de manera secreta”. Por esta razón el gobierno de Cuba se enorgullece de haber llegado a un mayor nivel de democracia.

Un comienzo de democracia existe en la Biblia cuando, al salir de Egipto, el suegro de Moisés le sugería de elegir “entre los hombres del pueblo algunos que sean valiosos y que teman a Dios, hombres íntegros y que no se dejen sobornar”. Que el actual proceso de elecciones en Cuba nos ayude a reflexionar y avanzar hacia una mayor democracia.

lunes, 19 de febrero de 2018

Leonardo Boff: En Porto Alegre: no es ser petista, es ser justo y defender la democracia


Leonardo Boff

El enjuiciamiento de Lula por el juez de primera instancia, Sergio Moro, y su argumentación final están totalmente vacíos de pruebas concretas. Abundan las deducciones y convicciones subjetivas, inapropiadas al ethos de un juez imparcial. No se acusa a Lula de tener cuentas en el exterior, que nunca tuvo, ni de haber desviado fortunas del erario en beneficio propio. Nada de eso. Se trata de un apartamento de tres pisos en Guarujá sin mayores calificaciones y de una finca en Atibaia, modesta, como modesta era la vida de su esposa María Leticia a la que, hija de agricultores, le gustaba cultivar la tierra.

Las alegadas intervenciones de Lula junto a Petrobrás en favor de la constructora OAS, que a cambio le habría dado el triplex en Guarujá-SP, no se confirmaron. La solución fue entonces la invención de una justificación esdrújula y hasta vergonzosa para un juez mínimamente serio. Escribió: «si no hubo intervención de Lula, hubo sí un acto de oficio indeterminado». Esto equivale a decir: un acto no conocido y por eso inexistente. ¿Cómo puede un juez decidir sobre algo que él mismo no conoce? La situación colocó al juez Moro en dificultades cuando se hizo público que la OAS en negocios hechos en Brasilia empeñó el apartamento de Guarujá, signo de posesión y dominio del inmueble. Por lo tanto, no podía ser de Lula.

El hecho es que no se ha identificado ningún crimen de Lula, mucho menos cuentas en offshores.

Lo que ha quedado claro como la luz del sol es la voluntad condenatoria del juez Sergio Moro y de aquellos en cuyo nombre está actuando: las clases adineradas, el PSDB y parte significativa del PMDB con Temer al frente.

No se puede usar metáforas y ocultar el discurso con malabarismos. Tenemos que decir abiertamente que hubo un golpe parlamentario-jurídico-mediático, hegemonizado por los grupos altamente adinerados (0,05% de la población) que controlan gran parte del área económica y mantiene al Estado rehén de los altos intereses que le cobran para que pueda cerrar sus cuentas. La verdad cristalina es que la elite dominante (según L.G. Belluzzo, no es élite, sólo hay ricos) comenzó a darse cuenta de que el poder proveniente del piso de abajo, con Lula, el PT y aliados, podría consolidarse y cambiar el rumbo del país con políticas sociales de inclusión de millones de pobres, amenazando así sus privilegios. Como siempre han hecho en la historia, organizaron un golpe.

No hay que olvidar la afirmación muchas veces repetida de Darcy Ribeiro que nuestras clases opulentas y dominantes son las más reaccionarias y antisociales del mundo. Nunca pensaron un Brasil para todos; ni siquiera tienen un proyecto de nación. Están contentos con lo que el Pentágono (que también está implicado en el golpe, según fuentes fidedignas) y las grandes corporaciones mundiales están imponiendo: la recolonización de toda América Latina, particularmente de Brasil. A estos, en la división mundial del trabajo, sólo les cabe ser exportadores de commodities. Este proyecto asumido por los que dieron el golpe no está sólo privatizando los bienes públicos. Están desnacionalizando nuestro parque industrial, el petróleo y otros commons brasileros. Están desmontando el país. El objetivo es abrir espacio a las grandes corporaciones a costa de la disminución del Estado, para que ocupen nuestro mercado de 200 millones de consumidores y puedan acumular de un modo excesivo a costa nuestra.

Alguien con más autoridad que yo, el economista Luiz Gonzaga Belluzo, en una entrevista fue al núcleo de la cuestión: El crimen de Lula, en realidad, fue dirigir un gobierno vuelto hacia los más pobres, un gobierno más popular y soberano, y eso, amigos y amigas, jamás será aceptado por la Casa Grande. Defender a Lula es defender la historia, es defender la justicia. No es ser petista, es ser justo.

Lo que se juega el 24 de enero en Porto Alegre con los tres jueces de segunda instancia que van a juzgar a Lula es la definición del futuro de nuestro país: si aceptamos ser nuevamente colonia o si rechazamos ese proyecto indigno y llevamos adelante el sueño de tantos años, ahora reforzado, de refundar en el Atlántico Sur un país robusto, autónomo, social y justo, que se propone sanar la herida que sangra hasta el día de hoy: millones y millones de personas, víctimas de la Casa Grande de ayer y de hoy, los abandonados por ser considerados ceros económicos, en su mayoría hijos e hijas de la senzala, ante los cuales tenemos una deuda humanitaria hasta hoy nunca saldada.

El pueblo está callado, pero está atento. Conoce los derechos que le han sido secuestrados y la carga que se le quiere poner sobre su espalda. Dependiendo de la decisión de los jueces de segunda instancia en Porto Alegre puede haber una especie de desbordamiento imparable.

A los jueces sólo les recuerdo las palabras de la Revelación: “La ira de Dios vendrá sobre aquellos que en la injusticia aprisionan la verdad” (Rom 1,18). El instrumento de la ira de Dios será, esta vez, la acción indignada del pueblo.

Por lo tanto, señores jueces de segunda instancia, traten de juzgar según la justicia para escapar de la ira de Dios y del furor del pueblo indignado.