MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

viernes, 23 de enero de 2015

Se quejan las víctimas ante arremetida de los Obispos venezolanos




Caracas 15 de enero de 2015
Comité de Víctimas de La Guarimba y el Golpe Continuado

1. En el párrafo 1 señores Obispos ustedes declaran lo siguiente: “denunciamos el uso excesivo de la fuerza en la represión de las protestas, así como la detención de miles de personas, muchas de ellas todavía hoy en prisión, o sujetas a presentación ante tribunales penales o a otras medidas restrictivas de libertad; y manifestamos nuestras condolencias y solidaridad con las víctimas y sus familias. Hay abundantes denuncias de violaciones de derechos humanos e incluso de torturas a los detenidos, que deben ser atendidas y sancionados los culpables de estos delitos”

El anterior es un párrafo parcializado con los poderosos, eso queda claro para cualquier lector. Es una defensa a los agresores. Las condolencias y la solidaridad con las víctimas no pasan de ser un inciso que consideramos sarcástico y burlesco. Ustedes saben que las víctimas y los deudos en su mayoría las puso el pueblo. Los que nos consideramos seguidores de este proceso de cambios, chavistas y al mismo tiempo católicos (en una gran mayoría), nos sentimos ofendidos. Ustedes ¿porqué no respetan nuestro dolor? Ustedes ¿acaso no han caído en la cuenta que somos sus feligreses? ¿Dónde está su compromiso en favor de los derechos humanos de los más débiles? Su actitud no es cristiana porque Cristo, entre los opresores y las víctimas siempre se puso al lado de las víctimas. En cambio ustedes piden la liberación de los victimarios sin importarles las víctimas: huérfanos, viudas, viudos, madres, etc. Toda esa cadena de dolor que dejaron en las 43 familias pobres ¿a ustedes no les importan?

2. Percibimos un divorcio escandaloso entre la iglesia de las cúpulas que ustedes representan y la Iglesia Pueblo de Dios. Hemos vuelto a la mismísima época de Jesús, en la que los sumos sacerdotes y los escribas conformaban una oligarquía religiosa minoritaria, que vivía con opulencia de lo que le aportaban por impuestos y donativos las clases pobres. La clase sacerdotal no sabía del dolor de las mayorías y se congraceaba con el poder romano y con los poderosos. Cualquier parecido con nuestra realidad eclesial hoy no es pura coincidencia, es hipocresía de ustedes disfrazada de cristianismo.

3. Marxismo leninismo. Ustedes ya han repetido reiteradamente estas palabras. Son frases trilladas que causaron miedo en un determinado momento de la historia venezolana durante los gobiernos puntofijistas. Claro, para ese momento la hegemonía de las clases ricas del país tenían todos los medios a su favor para hacernos creer que el comunismo era sinónimo de diablo. Hoy nuestro pueblo y ha abierto los ojos, ya somos adultos en política por si no lo sabían. Hoy nos damos cuenta cómo los catolicones de oficio que se conforman con apagar conciencias yendo a misa el domingo, son los mismos que durante décadas nos negaron la vivienda digna, el alimento, la salud, la pensión de vejez, la atención a los discapacitados, la universidad y un largo etc. Hoy nos alegramos del modelo marxista comunista que ustedes condenan. No nos asustan porque gracias a ese modelo tenemos vivienda, médico hasta en el último de nuestros barrios, nuestros adultos mayores gozan de su pensión de vejez hasta con utilidades de fin de año, tenemos educación gratuita, tenemos universidades para nuestros hijos, nuestros niños tienen hasta una laptop para llevar a la escuela. Tenemos tecnología, dos satélites orbitando que conectan con el mundo a las poblaciones más remotas. Así que bienvenido ese comunismo-marxismo, es incluyente, más incluyente que el cristianismo domesticado y domesticador que ustedes predican.

4. Sentimos vergüenza ajena cuando vemos el análisis de la realidad que ustedes hacen. Cualquier extranjero que lea sus documentos creerá que el único culpable de esta crisis es el gobierno venezolano. ¿Es que ustedes no saben de todas las influencias externas y de los ataques que desde el imperio estadounidense y desde Europa se generan a diario contra nuestro país? ¡Claro que lo saben! pero como su actuar es politiquero partidista, como esa clase dominante es la que paga sus viajes al exterior y les regala sus casas para que vivan en la opulencia, se hacen los locos, se hacen los que no saben la guerra de ingerencia en que vivimos.

5. Ustedes señores Obispos han perdido la capacidad para ser mediadores en el diálogo ya hace mucho tiempo, no tienen autoridad para hacerlo. Sus posiciones son totalmente parcializadas hacia la oposición venezolana. No se ofrezcan como mediadores para el diálogo que ya no tienen velas en ese entierro.

6. Nos preguntamos cuándo ustedes van a reconocer públicamente todo el bien que el proceso revolucionario, obra del presidente Hugo Chávez, hizo en favor de los pobres en vez de pararse en la acera del frente a lanzarnos piedras a quienes, además somos sus feligreses. Para nosotros ustedes dicen que se hicieron sacerdotes, ¡no parece! Es una farsa su sacerdocio. No basta decirlo sino parecerlo. No basta decir Señor, Señor si no pones por obra la Palabra de Jesús.

7. ¿Cuándo ustedes van a enjuiciar el grave daño que causó al país entero el Sabotaje Petrolero de 2001-2002? ¿Cuándo ustedes desde la virtud de la humildad cristiana van a pedir perdón al pueblo venezolano por haber firmado el acta que disolvía nuestra Constitución y nuestra democracia y nos sumía en una dictadura sin precedentes? ¿Cuándo van a dejar la soberbia académica para reconocer que nosotros los humildes también somos poseedores de la verdad? Ustedes han espantado a los católicos de los templos. Culpables de ese éxodo de los católicos son muchas de las religiosas, curas y obispos por el discurso virulento domingo a domingo desde sus púlpitos. ¿Sabían ustedes que para este momento ya van 20.000 iglesias evangélicas registradas en el país? ¿y que hay 10.000 en espera para registrarse? Cada vez que la Dirección de Cultos del Ministerio de Interior y Justicia hace jornadas en el interior acuden un promedio de 250 iglesias; sólo en Guasdualito, Estado Apure se registraron 140 en una jornada.

8. En fin, reclamamos una Conferencia Episcopal que vuelva la mirada hacia los pobres pero no desde la teoría. En sus alocuciones y documentos semestrales ya los pobres solo aparecemos como parte de su hipocresía en sus escritos, como adorno, tal vez para justificar que nos toman en cuenta pero en la praxis no es así. No nos utilicen por favor, aquí los populistas son ustedes. Un ejemplo claro, ustedes se reúnen cada vez en Montalbán, frente al Hospital Cardiológico Infantil y ni siquiera han tenido la deferencia de hablar algo positivo de esta gran obra en favor de los niños de América Latina.

9. Por último les recomendamos señores Obispos que no hagan análisis coyuntural del momento político que vive la Patria, ustedes tienen el alma hipotecada a las clases dominantes. Les queda muy mal su parcialidad, son un escándalo. Jesús de Nazaret también sería condenado por ustedes porque él también se colocaría del lado de las víctimas.

jueves, 22 de enero de 2015

La alternativa del Bien Vivir


Pedro Pierre

El Bien Vivir se usa a todas las salsas, tanto en las Américas como en Europa. Eso demuestra, por una parte, que se acabó la salvación capitalista y, por otra, que la propuesta indígena toma fuerza por todas partes. La diferencia es que para unos se trata de una propuesta arreglada en escritorios y para otros es su vivencia secular. Quienes ofrecen tal propuesta de sociedad son los más marginados, humillados y despreciados. Esto nos demuestra que los pobres son el criterio de la verdad.

Uno de sus mejores exponentes es el ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, intelectual aymara David Choquehuanca. Afirma que el Bien Vivir permite “recuperar la cultura de la vida y recuperar nuestra vida en completa armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza, con la Pachamama, donde todo es vida, donde todos somos uywas, criados de la naturaleza y del cosmos”. Esta afirmación tiene dificultad a formar parte de nuestro pensamiento porque se nos ha programado para pensar que el ser humano es el dueño absoluto de la Creación, cuando no somos más que una ínfima y penúltima expresión del cosmos, que es vida en permanente creación y recreación.

El uruguayo Eduardo Gudynas, investigador de Claes (Centro Latinoamericano de Ecología Social), nos advierte que se trata de ver el mundo de otra manera y desarrollar sus principales ejes:

“Otra ética para reconocer y asignar valores”. Felizmente nuestra Constitución proclama los derechos de la naturaleza y varias organizaciones luchan para que sean respetados.

“Descolonización de saberes”. Somos un país plurinacional y pluricultural: hay que evaluar cuánto se ha avanzado en hacer realidad lo plasmado en la Constitución de Montecristi.

“Se deja atrás la racionalidad de manipulación e instrumentalización”. El poder es para servir y no para servirse de él para intereses personales. No se trata de solo de tener un gobierno del pueblo o un programa para la gente, sino que el pueblo y la gente sean el gobierno.

“Una vocación orientada al encuentro, diálogo o interacciones entre los diferentes saberes”. Ese es el gran reto de todo gobierno: no ser la voz de nadie sino permitir que cada uno pueda tener su propia voz mediante la escucha, la participación y el empoderamiento.

“Concepciones alternas de la naturaleza”. Nosotros somos parte de la naturaleza, no podemos sentirnos dueños de la naturaleza y hacer con ella lo que nos dé la gana.

“Comunidades ampliadas”. No se trata de ayudar al pueblo haciéndole regalos sino permitirle que se organice y tenga voz y voto en todas las instancias de gobierno: local, provincial y nacional.

“Un lugar para las vivencias y los afectos”. Los espacios de esparcimiento deben servir no solo para la diversión. Nadie puede pensar por nosotros y hacernos bailar al son de la última moda, sino facilitar la formación, la expresión y la creatividad.

Esta opción por hacer nuestras las causas de los pobres no es solo válida al nivel de la fe cristiana sino también y, sobre todo, al nivel de la práctica social. Fue la propuesta de un tal Jesús de Nazaret.

miércoles, 21 de enero de 2015

Papa llama a los católicos a "no tener hijos como conejos"


PÚBLICO / EFE.- El papa Francisco apeló este lunes a una "paternidad responsable" y consideró que para ser bueno y católico no hay que comportarse "como conejos". Estas declaraciones del Papa, que parecen apuntar a la necesidad de utilizar preservativo en las relaciones sexuales, se han producido en una rueda de prensa a bordo del avión que le traía desde Manila con destino a Roma.

"Algunos creen, perdonad la expresión, que para ser bueno y católico tenemos que ser como conejos", dijo a los 70 periodistas acreditados en el vuelo papal, entre ellos Efe.

Francisco respondió así a una pregunta sobre la controversia en Filipinas respecto a los problemas del control de natalidad y el uso de contraceptivos, que la Iglesia católica no admite. Sobre la media de hijos por mujer, Francisco explicó que los técnicos aconsejan que la media "sea tres por familia" para mantener la población.

"Cuando se desciende de esto, suceden los casos extremos, como podría suceder en Italia, dónde no sé si es verdad, pero en 2024 han dicho que no habrá dinero para pagar a los jubilados", añadió. Para Francisco, su respuesta y la "respuesta de la Iglesia es la paternidad responsable". 

Una irresponsabilidad

Como ejemplo puso cuando hace algunos meses se encontró con una mujer embarazada de su octavo hijo a pesar de que había tenido siete cesáreas en los anteriores partos. "Eso es una irresponsabilidad.¡Qué quería, dejar huérfanos a sus siete hijos!", exclamó. "La respuesta es la paternidad responsable y yo conozco muchas vías lícitas que ayudan", agregó.

En una respuesta anterior, Francisco explicó que Pablo VI quiso combatir el neomalthusianismo (una teoría demográfica y social que considera el exceso de población de las clases pobres un problema) que existía en su época, cuando tanto en España como en Italia la tasa de natalidad estaba por debajo del 1 %."

"Pablo VI ha sido un profeta que nos ha dicho que hay estar atentos a este neomalthusianismo" agregó el papa, quien reiteró que esto no significa que un católico tenga que tener muchos hijos.

Por otra parte, el papa quiso destacar que para las familias pobres cada hijo es "un tesoro al que amar".

lunes, 19 de enero de 2015

VENEZUELA - Ante la crisis del País (Enero del 2015)


 

Movimientos y Asociaciones Ecuménicas de Venezuela

A raíz de la exhortación de la “conferencia episcopal” (CEV), sentimos que es nuestro deber ante Cristo y su PUEBLO, que es la IGLESIA y ante la PATRIA a quien servimos, expresar algunas observaciones pertinentes ante la situación de “crisis” y de “guerra económica” en la cual nos encontramos.

1) Creemos que el Evangelio de Jesús de Nazaret y su proyecto de vida, que es el REINO DEL PADRE, debe seguir iluminando nuestro proceso REVOLUCIONARIO y al mismo tiempo purificándolo en favor de los más desfavorecidos de nuestra tierra.

2) Hacemos nuestras las palabras sabias y alentadoras de nuestro HERMANO el Papa FRANCISCO en su alocución del 31/12/2014: “Hay que defender a los pobres y no defenderse de los pobres; hay que servir a los débiles y no servirse de los débiles”.

3) Las “guarimbas”, la desestabilización, el “saboteo”, el “acaparamiento” de los productos de primera necesidad, la “guerra económica” que tuvo que sufrir nuestro pueblo con “largas colas”, la especulación de los desalmados y la maldad de los desadaptados de quererse valer de esa coyuntura para destruir las luchas del pueblo, fueron causa de numerosos sufrimientos el año pasado, y no las toleramos, pues fueron reiterativamente violentas.

4) Exigimos al gobierno aplicar las sanciones pertinentes que manda la Ley para aquellos que perturban la Paz de nuestra Nación (orden público) y evitar así tantas muertes inocentes.

5) Necesario es el DIALOGO SINCERO con todas las personas e instituciones de “buena voluntad” para que a través de una “crítica constructiva” (no destructiva), se puedan favorecer los correctivos pertinentes para mejorar nuestra situación.

6) Decimos NO a todo tipo de VIOLENCIA, venga de donde venga. Nuestro PUEBLO es pacífico por esencia. Es por ello que exhortamos a no caer en provocaciones de ningún tipo; la fuerza moral de nuestra causa VENCERA.

7) Los momentos de “crisis” los convertiremos en momentos de fortaleza y BENDICIÓN. Es tiempo para compartir solidariamente con los que tienen menos y así demostrar que queremos ser verdaderamente CRISTIANOS.

8) Debemos revisar seriamente nuestra ECONOMÍA. Creemos que es posible un Nuevo Socialismo productivo, eficaz y eficiente, que no tiene nada que ver con el modelo Estalinista y totalitario fracasado del siglo pasado. Hay que producir para poder compartir y eso es tarea de todas y todos; al Estado le corresponde “distribuir” y “fiscalizar” lo que se produce. Eficiencia y Eficacia o Nada nos decía nuestro hermano HUGO en sus últimos días de haber cumplido su Misión. Hagamos realidad su legado.

9) Proponemos una “espiritualidad Liberadora” y una “ÉTICA CRISTIANA” con principios y valores Bolivarianos, para combatir la CORRUPCIÓN que es nuestro principal enemigo. Que la fuerza de Cristo Resucitado sea el alimento de nuestros sueños.

Por los Movimientos y asociaciones ecuménicas de Venezuela firman:
Grupo Romero-Vives, ECUVIVES, ACCION ECUMENICA, FUNDALATIN, CECOSE (Comunidades Eclesiales de Base de Venezuela), Cristianos Evangélicos

¿CATECISMO O EVANGELIO?

 

Enrique Martínez Lozano

EML.- Este texto nace a raíz de algunas experiencias recientes vividas en encuentros con personas religiosas (católicas), que me habían pedido abordar el estudio de la figura de Jesús.

En tales encuentros, se me ha ido haciendo cada vez más clara la dificultad que supone acercarse con limpieza a Jesús cuando se ha internalizado su imagen a través del catecismo aprendido. Y he podido constatar hasta qué punto el catecismo ha sustituido al evangelio y eso se ha convertido, en la práctica, en un obstáculo para acoger el mensaje de Jesús, por un doble motivo: porque el catecismo transforma la novedad del evangelio en doctrina anquilosada y porque tal doctrina resulta cada vez más difícil de asumir desde la sensibilidad que acompaña a nuestro momento histórico.

En este escrito, quiero ofrecer algunas claves acerca de:
  • la trampa (inconsciente) que ha reducido el evangelio al catecismo aprendido; 
  • las consecuencias de la misma;
  • la comprensión de la figura de Jesús, más allá de la religión y de la Iglesia, lo cual está en plena sintonía con nuestro momento cultural y lo que parece ser el horizonte futuro: una espiritualidad trans-religiosa;
  • la capacidad de acoger la figura de Jesús, desde el modelo no-dual de conocer; desde ahí, todo se modifica; también lo relativo al modo de entender la llamada “divinidad” de Jesús y las afirmaciones dogmáticas acuñadas a partir del concilio de Nicea (del año 325).
Soy consciente de que los católicos dan por supuesta una identidad fundamental entre evangelio y catecismo, hasta el punto de que les puede resultar extraño incluso el hecho mismo de que sea puesta en cuestión. Sin embargo, quizás sea bueno verlo con un poco de detenimiento, sin dar nada por supuesto.

En esos encuentros recientes a los que me refería, algunos participantes expresaron que tenían que rechazar lo escuchado porque “querían defender el catolicismo”, y les parecía que el Jesús del que yo hablaba no era el Jesús “católico”. En un lenguaje más preciso, yo entendí que el criterio para descalificar lo que había expresado en el curso, acerca de la figura de Jesús, era lo que habían aprendido en el catecismo.

Y aquí es donde, a mi modo de ver, radica la trampa: el Jesús que ha llegado hasta la inmensa mayoría de los cristianos es una imagen filtrada, adaptada, reducida y, literalmente, “domesticada”, por obra y gracia del catecismo.

Todos los estudios serios sobre la figura de Jesús ponen en evidencia que el Jesús histórico tiene poco que ver con el Jesús del que se habla en el catecismo. Pero esto no debería sorprender: mientras Jesús fue un crítico implacable de la religión y de la autoridad religiosa, el catecismo no nace del evangelio, sino de la proyección de la mente religiosa, que imagina a un Dios a nuestra imagen y semejanza.

Durante la existencia histórica del Maestro de Nazaret, se planteó un conflicto entre el Dios de la religión y el Dios que Jesús anunciaba. Como suele ocurrir, el poder salió aparentemente victorioso y el Dios de la religión terminó asesinando al Jesús de Dios.

O dicho de otro modo: el catecismo presenta a un Dios “previsible”, acorde con las categorías de nuestra mente proyectiva; por el contrario, tal como escribiera Dietrich Bonhoeffer, “el Dios que se revela en Jesús pone del revés todo lo que el hombre religioso espera de Dios”.

En el caso cristiano, la mente proyectiva se sirvió, primero, del genio religioso de Pablo –que convirtió en “religión” el mensaje sencillo y sabio de Jesús- y, más tarde, de las categorías de la filosofía griega –que habría de ser la matriz donde se gestaran los grandes dogmas del cristianismo-.

Como resultado “natural” de todo ese proceso, se produjo una divinización, apropiación y domesticación de la figura de Jesús que, de ser un judío sabio, un hombre profundamente espiritual (humano), portador de un mensaje universal de sabiduría y crítico de la religión, a través de una propuesta radicalmente subversiva, fue presentado como fundador de una religión más y, supuestamente, de la iglesia cristiana, tal como hoy la conocemos.

Una vez producido el cambio, la visión de la teología (del catecismo) habría de convertirse, lógicamente, en el criterio último acerca de todo lo que podía decirse o no sobre la figura de Jesús. Todo aquello que no repitiera literalmente los dogmas cristológicos y que no asumiera la “imagen” de Jesús que había filtrado esa misma teología (y catecismo) quedaba automáticamente descalificado.

Otra consecuencia no menor de aquella confusión es la que se palpa en la confesión de no pocas personas consagradas que reconocen haber sido adoctrinadas, pero no evangelizadas. Eso es exactamente lo que ocurre: el catecismo adoctrina y fomenta una religiosidad observante, basada en el cumplimiento, pero no lleva a conectar vitalmente con lo que fueron las actitudes profundamente humanas de Jesús.

Todo ello, como decía, es consecuencia de haber absolutizado la teología heredada y el catecismo aprendido. Sin embargo, si se toma un mínimo de distancia de este, basta una aproximación simple al evangelio para constatar como evidente el contraste palpable entre los contenidos de uno y de otro. Sabiendo cómo funciona la mente humana y el papel que juegan las creencias, sobre todo dentro de una institución poderosa y autoritaria, no es difícil concluir que, si no se percibió antes aquella disonancia, fue debido sencillamente al mecanismo por el que los seres humanos tendemos a identificarnos con aquello que creemos.

Con todo, si bien es cierto que el contraste entre catecismo y evangelio es evidente para cualquier lector atento, en nuestro actual momento histórico nos encontramos con dos elementos que facilitan una comprensión mayor.

En primer lugar, la nueva sensibilidad cultural parece percibir que estaríamos asistiendo al inicio del ocaso de las grandes religiones teístas. Nacidas en un momento histórico determinado –dentro de un nivel de consciencia mítico y en una sociedad caracterizada por un fixismo rígido-, no solo se revelan en “disonancia” con un nivel de consciencia más ampliado, sino incluso –en su forma tradicional- resultan irrelevantes en esta sociedad tecnológica avanzada y en constante innovación y cambio.

Nadie duda de que, en una historia de luces y de sombras –como todo lo humano-, han aportado riqueza a la humanidad en su devenir histórico: fundamentalmente, han motivado y desarrollado la personalización –al hablar de un Dios “personal”- y han potenciado la dimensión ética del comportamiento humano, desde la exigencia de “imitar” a un Dios bueno.

Sin embargo, parecen acumularse evidencias de que nos hallaríamos en un proceso de transformación o metamorfosis de lo religioso, a resultas de la cual la religión sería trascendida en la forma de una espiritualidad no dogmática, universal, inclusiva y no-dual.

El segundo factor que favorece una aproximación más “limpia” a la figura de Jesús es el giro copernicano en nuestro modo de conocer, que constituye una de las mayores revoluciones a las que estamos asistiendo: se trata del paso del modelo mental de conocer al modelo no-dual (o “conocimiento silencioso”, del que los sabios y místicos de todas las tradiciones han dado siempre testimonio).

Ambos factores abren, de una forma espléndida y luminosa, nuestra percepción del Maestro de Nazaret, al acercarnos a un Jesús más allá de las religiones, no “religioso” ni “católico” y, al mismo tiempo, “espejo” límpido de aquella misma y única identidad que todos compartimos.

Si el engaño primero y radical en que se basa el modelo mental es la creencia de que todo está separado de todo –y, sobre esa creencia errónea, se articuló la creencia dogmática en Jesús como un Dios separado-, el modelo no-dual nos permite percibir el equívoco y nos abre a reconocer la no-separación, la interrelación de todo en una admirable unidad dentro de las diferencias. Jesús deja de verse como un ser separado para ser comprendido como aquel hombre sabio que “vio” y vivió lo que somos todos.

Desde esta nueva perspectiva, la imagen de Jesús que presentan los dogmas, la teología clásica o el catecismo resulta de una pobreza raquítica, desfigura su rostro y vacía de contenido su mensaje, hasta convertirlo en una creencia rutinaria para consumo exclusivo de quienes han decidido creer en él.

Llegados a este punto, toca vivir el respeto hacia los otros y el cuestionamiento lúcido hacia uno mismo.

Con frecuencia, en los ambientes católicos, al cuestionar la imagen de Jesús, aprendida en el catecismo, se producen malestares e incluso “escándalos”. Ante esta primera reacción, la autoridad religiosa se posiciona en defensa de quienes discrepan, porque también ella comparte la misma imagen de Jesús.

Es llamativo, sin embargo, que la descalificación tome una forma “autoritaria”. Es decir, no se aportan argumentos de valor; son, sencillamente, de autoridad: “el catecismo no puede ser cuestionado”.

Es significativa también la actitud que subyace: no se sabe bien si lo que interesa es conocer limpiamente a Jesús… o, más bien, fortalecer las creencias que ya se tenían acerca de él y “defender el catolicismo”.

Llama igualmente la atención la insistencia en hablar de un Jesús “católico”, sin caer en la cuenta de que esa misma denominación está ya dando por supuesta una “apropiación” y “domesticación” de la figura del Maestro de Nazaret absolutamente indebida.

En resumen, pareciera como si lo que realmente interesara no fuera un conocimiento real de Jesús, sino demostrar que Jesús es tal como ellos lo creen y que, además, es “nuestro”.

Frente a ello, hoy parece incontestable históricamente que Jesús no “fundó” la Iglesia ni tampoco creó una nueva religión –su mensaje no coincide con la doctrina “católica”-, sino que ofreció y vivió un mensaje de sabiduría que, con frecuencia, la misma religión que dice fundamentarse en él ha encorsetado y empobrecido, convirtiéndolo en una creencia rutinaria y alejada de la vida.

Soy consciente de que, ante estas afirmaciones, el católico suele argüir repitiendo aquellas palabras que el evangelio de Mateo pone en boca de Jesús, dirigiéndose a Simón: “Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18).

Sin embargo, para la exégesis más rigurosa, tales palabras –exclusivas de Mateo- no pertenecerían a Jesús, sino que recogerían el sentir de la comunidad del propio evangelista; comunidad que reconocía a Pedro como figura legitimadora. La segunda parte de la afirmación –nacida también dentro de aquella comunidad y referida a ella misma- no puede ser sino una expresión de deseos. Mal que le pese a nuestra mente y por más frustrante que resulte para la necesidad de seguridad de nuestro ego, todas las formas son impermanentes y, por tanto, transitorias: la Iglesia también pasará. Lo único que permanece es Aquello que es y que, por ello mismo, somos.

¿Y el catolicismo? Constituye sin duda una imponente construcción religiosa, que ha aportado innegables riquezas de humanidad, a la vez que ha generado mucho sufrimiento.

Ha tratado de dar respuesta al misterio del existir –eso es una religión-, en unas determinadas coordenadas espaciotemporales. Ese es su mérito y su límite. Como “mapa” que ofrece pistas para entrar en el “territorio”, es válido y legítimo, dentro de los límites de todo lo humano. El problema surge cuando el mapa se absolutiza y se erige en criterio último de verdad: entonces la religión se hace indigesta y peligrosa.

El catolicismo se absolutiza y hace daño –como cualquier otra religión- cuando piensa que con él ha llegado el “culmen” de la verdad y que cualquier otra doctrina debe juzgarse a su luz. O cuando se considera como la “religión definitiva”, sin advertir que esa misma creencia lo único que revela es el nivel de consciencia mítico de quien la sostiene. Como cualquier otra forma histórica, también el catolicismo será superado y trascendido.

En una homilía reciente (31 de diciembre de 2014), el papa Francisco -que, por otra parte, tanto está haciendo por “volver” al evangelio- expresaba lo siguiente: “Sin la Iglesia, Jesucristo queda reducido a una idea, una moral, un sentimiento. Sin la Iglesia, nuestra relación con Cristo estaría a merced de nuestra imaginación, de nuestras interpretaciones, de nuestro estado de ánimo”.

Me parece que esa frase –una de las más desafortunadas que le he oído al actual papa, y que se inscribe dentro de la teología más conservadora y etnocéntrica (eclesiocéntrica)- no solo no hace justicia a la realidad, sino que encierra un engaño peligroso, al reducir la figura de Jesús a la interpretación dogmática que la Iglesia hace de la misma.

Indudablemente, Jesucristo puede quedar reducido a una idea, una moral y un sentimiento. Pero también a una interpretación religiosa y excluyente, que reduce y tergiversa su figura. Sin embargo, cabe una aproximación más ajustada a la historia y más fiel al propio mensaje de Jesús. Toda lectura es ya una interpretación –no puede ser de otro modo- y pensar que las interpretaciones únicamente las hacen los otros es caer en un error de bulto, que no favorece crecer en la verdad. En cualquier caso, la clave para comprender nuestras aproximaciones a la figura de Jesús pasa, de una manera radical, por el paradigma en el que cada cual nos encontramos y, más básicamente aún, por el modelo de cognición que utilizamos, como he expresado más arriba.

En el aspecto concreto que nos ocupa, es legítimo que el catolicismo diga remontarse a Jesús. No lo es, sin embargo, que pretenda monopolizarlo o que exija imponer la suya como la única interpretación válida de la historia del nazareno: Jesús siempre trascenderá cualquier cuerpo dogmático en torno a su figura.

Intuyo que, antes o después, las religiones están llamadas a reconocerse como “mapas” –valiosos y limitados-, que no tengan otra pretensión que la de favorecer y facilitar que las personas vivan su verdad más profunda –eso es la “dimensión espiritual”-, en un proceso en el que las mismas religiones irán desapareciendo, trascendidas en una espiritualidad abierta, inclusiva, experiencial…, es decir, radicalmente humana.

La alternativa, por tanto, pasa por abrirse a la espiritualidad que, aun valorando lo que las religiones han aportado, sin embargo las trasciende. Y mientras estas ofrecen creencias que parecían prometernos seguridad, aquella nos ancla en la certeza de lo que somos, llenándonos de luz y ensanchando nuestro corazón hasta poder decir –como Jesús- que “todos somos uno”.

Tal postura conecta mejor con la intuición y la propuesta de Jesús, con su carácter universal e inclusivo, con su sabiduría que no conoce fronteras y con su visión no-dual de lo real.

Cada día tenemos más claro que, así como las creencias en Dios dificultan experimentarlo, la adhesión al catecismo impide el acceso abierto al evangelio, porque este –sin que la persona lo advierta- ha sido ya previamente filtrado por aquel.

Postdata:

Después de haber enviado este artículo a un grupo, una lectora atenta me hace llegar el siguiente texto del papa Francisco, que yo desconocía. Lo transcribo a continuación, porque estas me parecen unas palabras realmente “inspiradas”. Dice así:

“No es necesario creer en Dios para ser una buena persona. En cierta forma, la idea tradicional de Dios no está actualizada. Uno puede ser espiritual pero no religioso. No es necesario ir a la iglesia y dar dinero. Para muchos, la naturaleza puede ser una iglesia. Algunas de las mejores personas en la historia no creían en Dios, mientras que muchos de los peores actos se hicieron en su nombre”.

Nota del Autor.- (A quien desee profundizar en las cuestiones aquí apenas apuntadas, le sugiero la lectura del libro que acabo de escribir y que, en breve, publicará la editorial PPC, con el título: “Cristianos más allá de la religión. Cristianismo y no-dualidad”).

Teruel, 12 enero 2015.

domingo, 18 de enero de 2015

La llamada de Dios viene de dentro


 
Fray Marcos Rodríguez

(1 Sam 3,10-19) Habla Señor que tu siervo escucha.
(1 Cor 6,13-20) Por tanto, ¡glorificad a Dios (también) con vuestro cuerpo!
(Jn 1,35-42) Fueron, vieron y, aquel mismo día, se quedaron a vivir como él.

La llamada de Dios viene de dentro. No me llama a un género determinado de vida sino a desplegar mi humanidad en cualquier camino que emprenda.

El evangelio de Jn es un escrito esotérico, críptico, cifrado, que dice mucho más de lo que aparentemente dice. En los versículos anteriores, acaba de presentar a Jesús como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo e Hijo de Dios. En lo que hemos leído, sigue poniendo en boca de los distintos personajes otros títulos de Jesús: Rabí, Mesías. En los que siguen y no hemos leído, se refiriere a aquel de quien han hablado la Ley y los Profetas, para terminar diciendo Natanael: Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Por fin, el mismo Jesús habla del Hijo de Hombre. Jn hace un despliegue de títulos cristológicos al principio de su evangelio, para dejar clara la idea que tiene de Jesús. Naturalmente es una reflexión de una comunidad de finales del s. I.

Este es el cordero de Dios. El cordero pascual no tenía valor sacrificial ni expiatorio. Era símbolo de la liberación de la esclavitud, al recordar la liberación de Egipto. El que quita el pecado del mundo no es el que carga con nuestros crímenes, sino el que vine a eliminar la injusticia. No viene a impedir que se cometa, sino a evitar que el que la sufra, sea anulado como persona. En el evangelio de Jn, el único pecado es la opresión. No solo condena al que oprime, sino que denuncia también la postura del que se deja oprimir. Esto no lo hemos tenido claro los cristianos, que incluso hemos predicado el conformismo y la sumisión. Jesús exige una actitud beligerante contra el opresor y contra la pasividad del oprimido que permite su anulación como persona.

La frase del Bautista, no es suficiente para justifica la decisión de los dos discípulos. Para entenderlo tenemos que pensar en un conocimiento más profundo de lo que Jesús es. Antes había dicho que Jesús venía hacia Juan. Ahora nos dice que Jesús pasaba. Nos esta indicando que le adelanta, que pasa por delante de él. “El que viene detrás de mí...”

Siguieron a Jesús, indica mucho más que ir detrás de él, como hace un perro siguiendo a su dueño. “Seguirle” es un término técnico en el evangelio de Jn. Significa el seguimiento de un discípulo, que va tras las huellas de su maestro, es decir, que quiere vivir como él vive. “Quiero que también ellos. estén conmigo donde estoy yo” (17,24). Es la manera de vivir de Jesús lo que les interesa. Es eso lo que él les invita a descubrir.

¿Qué buscáis? La verdadera relación no puede comenzar hasta que Jesús se da la vuelta y les interpela. La pregunta tiene mucha miga. Jn quiere dejar claro que hay maneras de seguir a Jesús que no son las adecuadas. La pregunta: ¿Dónde vives?, aclara la situación; porque no significa el lugar o la casa donde habita Jesús, sino la actitud vital de éste. ¿En que marco vital te desenvuelves? Porque nosotros queremos entrar en ese ámbito. Jesús está en la zona de la vida, en la esfera de lo divino.

No le preguntan por su doctrina sino por su vida. No responde con un discurso, sino con una invitación a la experiencia. A esa pregunta no se puede responder con una dirección de correos. Hay que experimentar lo que Jesús es. ¿Donde moras? Es la pregunta fundamental que todo cristiano debía de hacerse. ¿Qué puede significar Jesús para mí? Nunca será suficiente la respuesta que otro haya dado. Jesús es algo único e irrepetible para mí, porque le tengo que ver desde una perspectiva única e irrepetible, la mía. La respuesta dependerá de lo que yo busque en Jesús.

Venid y lo veréis. Así podemos entender la frase siguiente: “Vieron donde (como) vivía y aquel mismo día se quedaron a vivir con él” (como él). No tiene mucho sentido la traducción oficial, (y se quedaron con él aquel día), porque el día estaba terminando, (cuatro de la tarde). Los dos primeros discípulos todavía no tienen nombre; representan a todos los que intentan pasar al ámbito de lo divino, a la esfera donde está Jesús.

Serían las cuatro de la tarde, no es una referencia cronológica, no tendría la menor importancia. Se trata de la hora en que terminaba un día y comenzaba otro. Es la hora en que se mataba el cordero pascual y la hora de la muerte de Jesús. Nos está diciendo que algo está a punto de terminar y algo muy importante está a punto de comenzar. Se pone en marcha la nueva comunidad, el nuevo pueblo de Dios que permite la realización cabal de hombre. Son modelo del itinerario que debe seguir todo discípulo de Jesús.

Lo que vieron es tan importante, que les obliga a comunicarlo a los demás. Andrés llama a su hermano Simón para que descubra lo mismo, hablándole del Mesías (Ungido) hace referencia a la bajada y permanencia de Espíritu sobre Jesús en el bautismo. Unos versículos después, Felipe encuentra a Natanael y le dice: hemos encontrado a Jesús. Estas anotaciones nos están diciendo como se fue formando la nueva comunidad.

Fijando la vista en él. Lo mismo que Juan había fijado la vista en Jesús. Indica una visión penetrante de la persona. Manifiesta mucho más que una simple visión. Se trata de un conocimiento profundo e interior. Pedro no dice nada. No ve clara esa opción que han tomado los otros dos, pero muy pronto va hacer honor al apodo que le pone Jesús: Cefas, piedra, testarudo; que se convertirá en fortaleza, una vez que se convenza.

En la Biblia, se describen, de una manera aparatosa, distintas vocaciones de personajes famosos. Eso nos puede llevar a pensar que, si Dios no actúa de esa manera, no hay vocación. En los relatos bíblicos se nos intenta enseñar, no como actúa Dios sino como respondieron ellos a la llamada de Dios. El joven Samuel no tiene idea de como se manifiesta Dios, ni siquiera sabe que es Él quien le llama, pero cuando lo descubre se abre totalmente a su discurso. Los dos discípulos, Buscan en Jesús la manifestación de Dios y la encuentran. Inmediatamente comunican a los demás su descubrimiento.

Dios no llama nunca desde fuera. La vocación de Dios no es nada distinto de mi propio ser; desde el instante mismo en que empiezo a existir, soy llamado por Dios para ser lo que mi verdadero ser exige. En lo hondo de mi ser, tengo que buscar los planos para la construcción de mi existencia. Dios no nos llama en primer lugar a desempeñar una tarea determinada, sino a una plenitud de ser. No somos más por hacer esto o aquello. Alcanzamos plenitud en la medida que despliegue mi verdadera humanidad.

El haber restringido la “vocación” a la vida sacerdotal o religiosa es un reduccionismo inaceptable. Cuando definimos alegremente el camino de los clérigos o religiosos como “camino de perfección” estamos distorsionando el evangelio. La perfección es un mito que ha engañado a muchos y desilusionado a todos. Esa perfección, gracias a Dios, no ha existido nunca y nunca existirá. Mientras seamos humanos, seremos imperfectos, a Dios gracias. Los “consagrados” constituyen un tanto por ciento mínimo de la Iglesia, pero son el noventa y nueve por ciento de los declarados “santos”. Algo no funciona.

Esta manera de valorar al ser humano tiene que cambiar radicalmente. El único baremo para calibrar a un hombre es el grado de humanidad. Hemos colocado en los altares a personas que fueron completamente inhumanas. Eso sí, llegaron al séptimo cielo y para mayor inri, fueron capaces de hacer milagros. La verdadera humanidad solo se potencia por las relaciones humanas. El marco privilegiado de las relaciones humanas es la familia. Si seguimos pensando que unos padres que tienen que preocuparse de la familia está en peores condiciones que un clérigo para desplegar su humanidad, quiere decir que algo fundamental está fallando en nuestra manera de valorar al hombre.