MONS. GONZALO LOPEZ M.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Oración por los nuevos Obispos
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sábado, 16 de noviembre de 2013
Recicladores de materiales sólidos y de personas
Del 28 al 30 de octubre se celebró en Brasilia el 12º Festival Basura y Ciudadanía: reciclando por un mundo mejor. Allí estaban más de mil recogedores de material reciclable separado en los vertederos de las ciudades, venidos de todas partes del país. He podido participar emocionado, pues acompañé durante muchos años a los recicladores de basura del gran vertedero de Petrópolis.
Viendo aquella multitud que llenaba una sala inmensa, abrazándose y conociéndose por primera vez o reencontrándose, alegres y festivos, con sus ropas sencillas, en su gran mayoría afrodescendientes, yo me preguntaba: ¿quiénes son esos? ¿de dónde vienen? Y me pareció escuchar una voz interior, igual a la del libro del Apocalipsis, capítulo 7,13 que dice: “Estos son los que vienen de la gran tribulación”, los supervivientes de la dura batalla por la vida, honrados porque valientes y victoriosos afrontaron solos, muchas veces, arduas luchas para ganar el propio sustento y el de sus familias.
En Brasil existen entre ochocientos mil y un millón de recicladores/as de materiales sólidos y reciclables. Con el aumento del consumo se producen muchos residuos de todo tipo, orgánicos y sólidos como cartón, plásticos, aluminio y vidrio que son reciclables. Se calcula que cada brasileño produce 1 kg de basura al día especialmente en los centros urbanos. Según el IBGE de 2008 el 50% de los municipios (5507) tiene vertederos a cielo abierto. Allí miles de personas, desde niños a viejos, recogen y separan lo que pueden, inclusive alimentos. Esa actividad es altamente peligrosa, porque se pueden contraer muchas enfermedades infecto-contagiosas. He presenciado disputas de personas con los cerdos y los buitres, en un escenario de gran inhumanidad. Son consecuencia de la sociedad del consumismo y del desperdicio, que no aprendió a vivir las cuatro erres: reducir, reusar, reparar y reciclar.
La mayor deshumanidad no es ser recicladores de basura y tener que contentarse con lo que tiran otros, sino el estigma que acompaña a estos trabajadores, con frecuencia considerados mendigos y vagos.
Primero eran totalmente invisibles. Nadie les miraba ni les otorgaba la más mínima consideración. Después, al crecer la conciencia, se presentaron como trabajadores, que con su recolección de miles de kilos de residuos, desempeñaban una importante función: mantenían limpias las ciudades e impedían muchas inundaciones de calles. Por fin, se fueron organizando en cooperativas y asociaciones y se entendieron como ciudadanos y agentes de transformaciones sociales y ambientales. Adquirieron visibilidad y reconocimiento. Del 4-al 6 de junio de 2001 realizaron en Brasilia el 1º Congreso Nacional de Recicladores/as con la participación de 1600 personas. Allí se lanzó la Carta de Brasilia que marca su identidad y donde expresan importantes reivindicaciones.
Fue notable la Marcha realizada en Brasilia en 2006 por 1200 personas que ocuparon la Plaza de los Tres Poderes, reclamando derechos y políticas públicas para su categoría. Estas vinieron con el Programa Cataforte en 2009 que fue enriquecido el día 31 de julio de 2013 con 200 millones de reales destinados a labores de recogida de materiales reciclables, con galpones y camiones de transporte. Tales medidas, junto con la presión de las entidades, se deben en buena parte al interés personal del Ministro de la Secretaria-General de la Presidencia, Gilberto Carvalho, que puso siempre todo su empeño en la causa de los recicladores/as. En Brasilia el 30 de octubre de 2013, con ocasión del 12º Festival Basura y Ciudadanía, en su nombre y en el de la Presidenta Dilma Rousseff renovó el compromiso de fortalecer las cooperativas y las asociaciones de recicladores/as creadas y a ser creadas.
Fue muy señalado el 4º Festival realizado del 5 al 9 de septiembre de 2005 con la presencia del Presidente Lula y de Danielle Mitterand, viuda del fallecido Presidente francés, en el que se subrayaron sus derechos humanos básicos y el suministro de los recursos necesarios para un trabajo decente y seguro de recogida y separación de basuras. Allí la Itaipu Binacional lanzó un vehículo eléctrico para recicladores/as con capacidad de transportar hasta tres toneladas de materiales durante 8 horas diarias.
La gran lucha de estos trabajadores es impedir que las grandes empresas, que han descubierto la recogida de basuras como un negocio altamente rentable, se apropien en asociación con el poder público de los servicios que prestan estos recicladores, robándoles su sustento y lanzándolos nuevamente a la inseguridad. Las empresas sólo pueden legitimarse si integran a los recicladores sin quitarles los valores que los caracterizan, como la convivencia solidaria y los lazos de pertenencia común que han desarrollado.
Vienen, sí, de la gran tribulación brasilera. Reciclan no solo materiales sólidos, sino personas, en la medida en que juntos construyen su autonomía, rescatan su dignidad, se insertan en la sociedad como verdaderos “profetas de la ecología” y ciudadanos que piensan, discuten sus problemas, deciden luchas comunes y se hacen indispensables en el tipo de sociedad que hemos creado. Merecen respeto, aprecio y todo el apoyo.
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viernes, 15 de noviembre de 2013
LA INDECENCIA DE LOS FASCISTAS, RECORTAR Y MANIPULAR LOS TEXTOS PASTORALES
En el
"blog general", bodrio "paz y verdad", TFP-heraldos,
se publica una parte del artículo de Monseñor José Rodríguez Carballo,
Secretario del Dicasterio para la Vida Religiosa. Sacándolo de contexto y
manipulando mal-intencionadamente su mensaje, que es básicamente un llamado a
la corrección fraterna, a una adecuada formación y a la búsqueda evangélica de
seguimiento radical y fidelidad al Señor Jesús.
Pero no, para estos seres
llenos de amargura, solo cuenta lo negativo. No hay derecho. Por eso publicamos
a continuación el TEXTO COMPLETO DEL ARTICULO y como veremos, al mirarlo con
paz, es una sabia y cariñosa enseñanza.
Por cierto Monseñor Rodríguez está en
Quito y esta mañana al presidir la Eucaristía, nos regaló una homilía
excepcional. Que la vamos también A PUBLICAR COMPLETA.
A continuación el artículo:
RADIOGRAFIA
GENERAL DE LA CRISIS DE LA VIDA RELIGIOSA
“Fidelidad y perseverancia vocacional en una cultura de lo provisional” es el tema de la Jornada de estudio que tuvo lugar el martes 29 de octubre en el Antonianum de Roma. En el encuentro participaron el cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación de los Institutos de Vida consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, y el arzobispo secretario del dicasterio, José Rodríguez Carballo, el cual tuvo una intervención sobre “La fragilidad vocacional, ¿cuál es la responsabilidad de las instituciones de la vida consagrada?” de que publicamos la parte inicial, dedicada al análisis de las causas de fenómeno de los abandonos de la vida religiosa, y las conclusiones.
Desde hace tiempo se habla de “crisis” en y de la vida religiosa y consagrada. Para justificar este diagnóstico, a menudo se recurre al número de abandonos, que agudiza la ya de por sí alarmante disminución de las vocaciones, que afecta a un gran número de institutos y que, si sigue así, pone en serio peligro la supervivencia de algunos de estos.
No entro aquí en el debate sobre si la “crisis” de la que se habla es positiva o no. Es verdad, sin embargo, que teniendo en cuenta el número de abandonos y que la mayoría de estos tiene lugar en edades relativamente jóvenes, este fenómeno es preocupante. Por otra parte, considerando el hecho de que la hemorragia continua y no da signos de detenerse, los abandonos son ciertamente síntomas de una crisis más amplia en la vida religiosa y consagrada, y la cuestionan, por lo menos en la forma concreta en que se vive.
Por todo esto, aunque es cierto que no podemos dejarnos obsesionar por el tema — toda obsesión es negativa — también es cierto que ante el problema no podemos “mirar a otra parte” o “esconder la cabeza debajo del ala”. Por otra parte, aunque es cierto, también, que hay muchos factores socioculturales que influyen en el fenómeno de los abandonos, también es cierto que no son la única causa y que podamos referirnos solo a ellos para tranquilizarnos y para explicar este fenómeno, hasta llegar a ver como “normal” lo que no lo es.
No es fácil saber con precisión el numero de cuántos abandonan cada año la vida religiosa y consagrada, también porque hay datos que van a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, otros que se envían a la Congregación para el Clero y otros que acaban en la Congregación para la Doctrina de la Fe. En todo caso, las cifras de que disponemos son consistentes, como de puede ver de los datos que nos ofrecen las dos primeras Congregaciones.
Nuestro dicasterio, en 5 años (2008–2012), ha dado 11.805 dispensas: indultos para dejar el instituto, decretos de dimisiones, secularizaciones ad experimentum y secularizaciones para incardinarse en una diócesis. Se trata de una media anual de 2.361 dispensas.
La Congregación para el Clero, en los mismos años, ha dado 1.188 dispensas de las obligaciones sacerdotales y 130 dispensas de las obligaciones del diaconado. Son todos religiosos: esto hace una media anual de 367,6. Sumando estos datos con los demás, tenemos los que siguen: han dejado la vida religiosa 13.123 religiosos o religiosas, en 5 años, con una media anual de 2.624,6. Esto quiere decir 2,54 sobre cada 1000 religiosos. A estos hay que añadir todos los casos tratados por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Según un cálculo aproximado pero bastante seguro, esto quiere decir que más de 3.000 religiosos o religiosas han dejado cada año la vida consagrada. En el cómputo no se han incluido los miembros de las sociedades de vida apostólica que han abandonado su consagración, ni los de votos temporales.
Ciertamente los números no son todo, pero sería de ingenuos no tenerlos en cuenta.
Antes de indicar algunas de las causas de los abandonos, creo que es oportuno decir que es casi imposible conocer dichas causas con exactitud. ¿El motivo? Es muy sencillo: no tenemos datos totalmente fiables. A veces, una cosa es lo que se escribe, otra bien distinta lo que se vive. Además en muchos casos, lo que dicen los documentos, de los que se dispone al término de un procedimiento, no necesariamente coincide con la verdadera causa de los abandonos. Sin embargo, por la documentación que posee nuestro dicasterio, se pueden señalar las siguientes causas:
Ausencia de la vida espiritual – oración personal, oración comunitaria, vida sacramental – que conduce, muchas veces, a centrarse exclusivamente en las actividades de apostolado, para seguir así adelante o para encontrar subterfugios. Muy a menudo, esta falta de vida espiritual desemboca en una profunda crisis de fe, para muchos la verdadera y más profunda crisis de la vida religiosa y consagrada y de la misma vida de la Iglesia. Esto hace que los votos ya no tengan ningún sentido – en general antes del abandono hay graves y continuas culpas contra ellos – y ni siquiera la propia vida consagrada. En estos casos, obviamente, el abandono es la salida “normal” y más lógica.
Pérdida del sentido de pertenencia a la comunidad, al instituto y, en algunos casos, a la misma Iglesia. En el origen de muchos abandonos hay una desafección a la vida comunitaria que se manifiesta: en la crítica sistemática a los miembros de la propia comunidad o del instituto, particularmente a la autoridad, que produce una gran insatisfacción; en la escasa participación en los momentos comunitarios o en las iniciativas de la comunidad, a causa de una falta de equilibrio entre las exigencias de la vida comunitaria y las exigencias del individuo y del apostolado que se lleva a cabo: en buscar fuera lo que no se encuentra en casa...
Los problemas más comunes de la vida fraterna en comunidad, según la documentación a nuestra disposición, son: problemas de relación interpersonal, incomprensiones, falta de diálogo y de auténtica comunicación, incapacidad psíquica de vivir las exigencias de la vida fraterna en comunidad, incapacidad de resolver los conflictos...
En lo que respecta a la pérdida de sentido de pertenencia a la Iglesia, a veces, se produce por la falta de verdadera comunión con ella, y se manifiesta, entre otras cosas, en no compartir la enseñanza de la Iglesia en temas específicos como el sacerdocio de las mujeres y la moral sexual.
Todo esto acaba con la pérdida del sentido de pertenencia a la institución, llámese comunidad local, instituto religioso o Iglesia, que se considera sólo en la medida en que puede servir para satisfacer los propios intereses: por ejemplo, la casa religiosa, muchas veces, se considera como un “hotel” o una simple “residencia”. La falta de sentido de pertenencia lleva, a menudo, también a abandonar físicamente la comunidad, sin permiso alguno.
Siempre me ha asombrado ver a religiosos que abandonan la vida religiosa o consagrada con toda naturalidad, incluso después de muchos años, sin que esto suponga drama alguno. Está claro que no dejan nada, porque su corazón estaba en otra parte.
Problemas afectivos. Aquí la problemática es muy amplia: va desde el enamoramiento, que concluye con el matrimonio, a la violación del voto de castidad, sea con repetidos actos de homosexualidad – más habitual entre los hombres, pero igualmente presente, más de lo que se piensa, entre las mujeres – sea con relaciones heterosexuales, más o menos frecuentes. Otras veces, los problemas afectivos tienen una clara repercusión en la vida fraterna en comunidad, pues afectan al mundo de las relaciones, provocando continuos conflictos que acaban por hacer invivible la comunidad. Finalmente, los problemas afectivos pueden ser tales que se llegue a la convicción de no poder vivir la castidad y se decide, también por motivos de coherencia, abandonar la vida consagrada.
Cuando se busca determinar las causas o proponer orientaciones, creo que es necesario hacer una radiografía, aunque breve y limitada, de la sociedad de la que proceden nuestros jóvenes, los jóvenes que se dirigen a nosotros, así como de las fraternidades que les acogen .
Lo primero evidente a todos es que estamos en un mundo en profunda transformación. Se trata de un cambio que lleva consigo el paso de la modernidad a la post-modernidad. Vivimos en un tiempo caracterizado por cambios culturales impredecibles: nuevas culturas y subculturas, nuevos símbolos, nuevos estilos de vida y nuevos valores. Todo sucede a una velocidad vertiginosa.
Las certezas y los esquemas interpretativos globales y totalizantes que caracterizaban la edad moderna han dejado sitio a la complejidad, a la pluralidad, a la contraposición de modelos de vida y a comportamientos éticos que se han enredado entre sí de forma desordenada y contradictoria: son todas características de la era post-moderna.
Mientras en la modernidad existía la plausibilidad de un proyecto global, de una idea matriz, de un “norte” como faro del comportamiento, el momento actual se caracteriza por la incertidumbre, por la duda, por el replegamiento en lo cotidiano y en lo emocional. Así, se hace difícil comprender lo que es esencial frente a lo que es secundario y accidental.
Esto produce en muchos: desorientación frente a una realidad que se presenta tan compleja que no se puede abarcar; incertidumbre por la falta de certezas sobre las que anclar la propia vida; inseguridad ante la falta de referencias seguras. Todo ello se une a una gran desilusión frente a las preguntas existenciales, consideradas inútiles, ya que todo es posible, y lo que hoy existe, mañana deja de existir.
Nuestro tiempo es también un tiempo de mercado. Todo se mide y se valora según su utilidad y rentabilidad, también las personas. Éstas, en términos de mercado, valen en cuanto que producen, y valen en cuanto que son útiles. Su valor oscila, por tanto, según a la demanda. Esta concepción mercantilista de la persona llega a privilegiar el hacer, la utilidad, e incluso la apariencia sobre el ser.
Vivimos, también, en un tiempo que podemos definir como el tiempo del zapping. Zapping, literalmente, significa: pasar de un canal a otro, sirviéndose del mando a distancia, sin parase en ninguno. De forma simbólica, el zapping significa no asumir compromisos a largo plazo, pasar de una experiencia a otra, sin hacer ninguna experiencia que marque la vida. En un mundo donde todo está al alcance, no hay sitio para el sacrificio, ni para la renuncia, ni valores de este tipo. En cambios, estos están presentes en la elección vocacional, la cual exige, por lo tanto, ir contracorriente, como es la vocación a la vida consagrada.
Por último, hay que señalar también que en el mundo en que vivimos, y en estrecha conexión con eso que hemos llamado “mentalidad de mercado”, domina el neo-individualismo y la cultura del subjetivismo. El individuo es la medida de todo, y todo es visto, medido y valorado en función de uno mismo y de la propia autorrealización. En un mundo así, en el que cada uno se siente el único por excelencia, con frecuencia no existe una comunicación profunda. El hombre actual habla mucho, aparentemente es un gran comunicador, pero en realidad no consigue comunicar en profundidad y, en consecuencia, no consigue encontrar al otro.
Como conclusión de nuestra reflexión nos planteamos esta pregunta: en una sociedad como la nuestra, ¿es posible permanecer fieles a una opción de vida que, como punto de partida, está llamada a ser definitiva e irrevocable?
La respuesta me parece sencilla si tenemos en cuenta a tantos consagrados que viven alegremente la fidelidad a los compromisos asumidos en su profesión. En todo caso, para prevenir los abandonos, sin figurarnos que podremos evitarlos totalmente, creo necesario lo siguiente.
Que la vida consagrada y religiosa ponga en su centro una experiencia renovada del Dios uno y trino, y que considere esta experiencia como su estructura fundamental. Lo esencial de la vida consagrada y religiosa es quaerere Deum, buscar a Dios, vivir en Dios.
Que la opción por el Dios vivo (cfr. Juan 20, 17) no se viva encerrándose en un misticismo separado de todo y de todos, sino que lleve a los consagrados a participar en el dinamismo trinitario ad intra y ad extra. La participación en el dinamismo trinitario ad intra supone una relación de comunión con los demás, y comporta el don de uno mismo a los demás. Por otra parte, vivir el dinamismo trinitario ad extra implica vivir crítica y proféticamente en el seno de la sociedad.
Que haya una decisión clara de anteponer la calidad evangélica al número de miembros o al mantenimiento de las obras.
Que en la atención pastoral de las vocaciones se presente la vida consagrada y religiosa en toda su radicalidad evangélica y se haga un discernimiento en consonancia con dichas exigencias.
Que durante la formación inicial se asegure un acompañamiento personalizado y no se hagan “rebajas” en las exigencias de una vida consagrada que quiera ser evangélicamente significativa.
Que entre la pastoral vocacional la formación inicial y la permanente haya continuidad y coherencia.
Que durante los primeros años de profesión solemne se asegure un acompañamiento personalizado adecuado.
Un hermoso proverbio oriental dice: “El ojo ve sólo la arena, pero el corazón iluminado puede entrever el final del desierto y la tierra fértil”. Miremos con el corazón. Quizás podamos ver lo que otros no ven.
Desde hace tiempo se habla de “crisis” en y de la vida religiosa y consagrada. Para justificar este diagnóstico, a menudo se recurre al número de abandonos, que agudiza la ya de por sí alarmante disminución de las vocaciones, que afecta a un gran número de institutos y que, si sigue así, pone en serio peligro la supervivencia de algunos de estos.
No entro aquí en el debate sobre si la “crisis” de la que se habla es positiva o no. Es verdad, sin embargo, que teniendo en cuenta el número de abandonos y que la mayoría de estos tiene lugar en edades relativamente jóvenes, este fenómeno es preocupante. Por otra parte, considerando el hecho de que la hemorragia continua y no da signos de detenerse, los abandonos son ciertamente síntomas de una crisis más amplia en la vida religiosa y consagrada, y la cuestionan, por lo menos en la forma concreta en que se vive.
Por todo esto, aunque es cierto que no podemos dejarnos obsesionar por el tema — toda obsesión es negativa — también es cierto que ante el problema no podemos “mirar a otra parte” o “esconder la cabeza debajo del ala”. Por otra parte, aunque es cierto, también, que hay muchos factores socioculturales que influyen en el fenómeno de los abandonos, también es cierto que no son la única causa y que podamos referirnos solo a ellos para tranquilizarnos y para explicar este fenómeno, hasta llegar a ver como “normal” lo que no lo es.
No es fácil saber con precisión el numero de cuántos abandonan cada año la vida religiosa y consagrada, también porque hay datos que van a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, otros que se envían a la Congregación para el Clero y otros que acaban en la Congregación para la Doctrina de la Fe. En todo caso, las cifras de que disponemos son consistentes, como de puede ver de los datos que nos ofrecen las dos primeras Congregaciones.
Nuestro dicasterio, en 5 años (2008–2012), ha dado 11.805 dispensas: indultos para dejar el instituto, decretos de dimisiones, secularizaciones ad experimentum y secularizaciones para incardinarse en una diócesis. Se trata de una media anual de 2.361 dispensas.
La Congregación para el Clero, en los mismos años, ha dado 1.188 dispensas de las obligaciones sacerdotales y 130 dispensas de las obligaciones del diaconado. Son todos religiosos: esto hace una media anual de 367,6. Sumando estos datos con los demás, tenemos los que siguen: han dejado la vida religiosa 13.123 religiosos o religiosas, en 5 años, con una media anual de 2.624,6. Esto quiere decir 2,54 sobre cada 1000 religiosos. A estos hay que añadir todos los casos tratados por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Según un cálculo aproximado pero bastante seguro, esto quiere decir que más de 3.000 religiosos o religiosas han dejado cada año la vida consagrada. En el cómputo no se han incluido los miembros de las sociedades de vida apostólica que han abandonado su consagración, ni los de votos temporales.
Ciertamente los números no son todo, pero sería de ingenuos no tenerlos en cuenta.
Antes de indicar algunas de las causas de los abandonos, creo que es oportuno decir que es casi imposible conocer dichas causas con exactitud. ¿El motivo? Es muy sencillo: no tenemos datos totalmente fiables. A veces, una cosa es lo que se escribe, otra bien distinta lo que se vive. Además en muchos casos, lo que dicen los documentos, de los que se dispone al término de un procedimiento, no necesariamente coincide con la verdadera causa de los abandonos. Sin embargo, por la documentación que posee nuestro dicasterio, se pueden señalar las siguientes causas:
Ausencia de la vida espiritual – oración personal, oración comunitaria, vida sacramental – que conduce, muchas veces, a centrarse exclusivamente en las actividades de apostolado, para seguir así adelante o para encontrar subterfugios. Muy a menudo, esta falta de vida espiritual desemboca en una profunda crisis de fe, para muchos la verdadera y más profunda crisis de la vida religiosa y consagrada y de la misma vida de la Iglesia. Esto hace que los votos ya no tengan ningún sentido – en general antes del abandono hay graves y continuas culpas contra ellos – y ni siquiera la propia vida consagrada. En estos casos, obviamente, el abandono es la salida “normal” y más lógica.
Pérdida del sentido de pertenencia a la comunidad, al instituto y, en algunos casos, a la misma Iglesia. En el origen de muchos abandonos hay una desafección a la vida comunitaria que se manifiesta: en la crítica sistemática a los miembros de la propia comunidad o del instituto, particularmente a la autoridad, que produce una gran insatisfacción; en la escasa participación en los momentos comunitarios o en las iniciativas de la comunidad, a causa de una falta de equilibrio entre las exigencias de la vida comunitaria y las exigencias del individuo y del apostolado que se lleva a cabo: en buscar fuera lo que no se encuentra en casa...
Los problemas más comunes de la vida fraterna en comunidad, según la documentación a nuestra disposición, son: problemas de relación interpersonal, incomprensiones, falta de diálogo y de auténtica comunicación, incapacidad psíquica de vivir las exigencias de la vida fraterna en comunidad, incapacidad de resolver los conflictos...
En lo que respecta a la pérdida de sentido de pertenencia a la Iglesia, a veces, se produce por la falta de verdadera comunión con ella, y se manifiesta, entre otras cosas, en no compartir la enseñanza de la Iglesia en temas específicos como el sacerdocio de las mujeres y la moral sexual.
Todo esto acaba con la pérdida del sentido de pertenencia a la institución, llámese comunidad local, instituto religioso o Iglesia, que se considera sólo en la medida en que puede servir para satisfacer los propios intereses: por ejemplo, la casa religiosa, muchas veces, se considera como un “hotel” o una simple “residencia”. La falta de sentido de pertenencia lleva, a menudo, también a abandonar físicamente la comunidad, sin permiso alguno.
Siempre me ha asombrado ver a religiosos que abandonan la vida religiosa o consagrada con toda naturalidad, incluso después de muchos años, sin que esto suponga drama alguno. Está claro que no dejan nada, porque su corazón estaba en otra parte.
Problemas afectivos. Aquí la problemática es muy amplia: va desde el enamoramiento, que concluye con el matrimonio, a la violación del voto de castidad, sea con repetidos actos de homosexualidad – más habitual entre los hombres, pero igualmente presente, más de lo que se piensa, entre las mujeres – sea con relaciones heterosexuales, más o menos frecuentes. Otras veces, los problemas afectivos tienen una clara repercusión en la vida fraterna en comunidad, pues afectan al mundo de las relaciones, provocando continuos conflictos que acaban por hacer invivible la comunidad. Finalmente, los problemas afectivos pueden ser tales que se llegue a la convicción de no poder vivir la castidad y se decide, también por motivos de coherencia, abandonar la vida consagrada.
Cuando se busca determinar las causas o proponer orientaciones, creo que es necesario hacer una radiografía, aunque breve y limitada, de la sociedad de la que proceden nuestros jóvenes, los jóvenes que se dirigen a nosotros, así como de las fraternidades que les acogen .
Lo primero evidente a todos es que estamos en un mundo en profunda transformación. Se trata de un cambio que lleva consigo el paso de la modernidad a la post-modernidad. Vivimos en un tiempo caracterizado por cambios culturales impredecibles: nuevas culturas y subculturas, nuevos símbolos, nuevos estilos de vida y nuevos valores. Todo sucede a una velocidad vertiginosa.
Las certezas y los esquemas interpretativos globales y totalizantes que caracterizaban la edad moderna han dejado sitio a la complejidad, a la pluralidad, a la contraposición de modelos de vida y a comportamientos éticos que se han enredado entre sí de forma desordenada y contradictoria: son todas características de la era post-moderna.
Mientras en la modernidad existía la plausibilidad de un proyecto global, de una idea matriz, de un “norte” como faro del comportamiento, el momento actual se caracteriza por la incertidumbre, por la duda, por el replegamiento en lo cotidiano y en lo emocional. Así, se hace difícil comprender lo que es esencial frente a lo que es secundario y accidental.
Esto produce en muchos: desorientación frente a una realidad que se presenta tan compleja que no se puede abarcar; incertidumbre por la falta de certezas sobre las que anclar la propia vida; inseguridad ante la falta de referencias seguras. Todo ello se une a una gran desilusión frente a las preguntas existenciales, consideradas inútiles, ya que todo es posible, y lo que hoy existe, mañana deja de existir.
Nuestro tiempo es también un tiempo de mercado. Todo se mide y se valora según su utilidad y rentabilidad, también las personas. Éstas, en términos de mercado, valen en cuanto que producen, y valen en cuanto que son útiles. Su valor oscila, por tanto, según a la demanda. Esta concepción mercantilista de la persona llega a privilegiar el hacer, la utilidad, e incluso la apariencia sobre el ser.
Vivimos, también, en un tiempo que podemos definir como el tiempo del zapping. Zapping, literalmente, significa: pasar de un canal a otro, sirviéndose del mando a distancia, sin parase en ninguno. De forma simbólica, el zapping significa no asumir compromisos a largo plazo, pasar de una experiencia a otra, sin hacer ninguna experiencia que marque la vida. En un mundo donde todo está al alcance, no hay sitio para el sacrificio, ni para la renuncia, ni valores de este tipo. En cambios, estos están presentes en la elección vocacional, la cual exige, por lo tanto, ir contracorriente, como es la vocación a la vida consagrada.
Por último, hay que señalar también que en el mundo en que vivimos, y en estrecha conexión con eso que hemos llamado “mentalidad de mercado”, domina el neo-individualismo y la cultura del subjetivismo. El individuo es la medida de todo, y todo es visto, medido y valorado en función de uno mismo y de la propia autorrealización. En un mundo así, en el que cada uno se siente el único por excelencia, con frecuencia no existe una comunicación profunda. El hombre actual habla mucho, aparentemente es un gran comunicador, pero en realidad no consigue comunicar en profundidad y, en consecuencia, no consigue encontrar al otro.
Como conclusión de nuestra reflexión nos planteamos esta pregunta: en una sociedad como la nuestra, ¿es posible permanecer fieles a una opción de vida que, como punto de partida, está llamada a ser definitiva e irrevocable?
La respuesta me parece sencilla si tenemos en cuenta a tantos consagrados que viven alegremente la fidelidad a los compromisos asumidos en su profesión. En todo caso, para prevenir los abandonos, sin figurarnos que podremos evitarlos totalmente, creo necesario lo siguiente.
Que la vida consagrada y religiosa ponga en su centro una experiencia renovada del Dios uno y trino, y que considere esta experiencia como su estructura fundamental. Lo esencial de la vida consagrada y religiosa es quaerere Deum, buscar a Dios, vivir en Dios.
Que la opción por el Dios vivo (cfr. Juan 20, 17) no se viva encerrándose en un misticismo separado de todo y de todos, sino que lleve a los consagrados a participar en el dinamismo trinitario ad intra y ad extra. La participación en el dinamismo trinitario ad intra supone una relación de comunión con los demás, y comporta el don de uno mismo a los demás. Por otra parte, vivir el dinamismo trinitario ad extra implica vivir crítica y proféticamente en el seno de la sociedad.
Que haya una decisión clara de anteponer la calidad evangélica al número de miembros o al mantenimiento de las obras.
Que en la atención pastoral de las vocaciones se presente la vida consagrada y religiosa en toda su radicalidad evangélica y se haga un discernimiento en consonancia con dichas exigencias.
Que durante la formación inicial se asegure un acompañamiento personalizado y no se hagan “rebajas” en las exigencias de una vida consagrada que quiera ser evangélicamente significativa.
Que entre la pastoral vocacional la formación inicial y la permanente haya continuidad y coherencia.
Que durante los primeros años de profesión solemne se asegure un acompañamiento personalizado adecuado.
Un hermoso proverbio oriental dice: “El ojo ve sólo la arena, pero el corazón iluminado puede entrever el final del desierto y la tierra fértil”. Miremos con el corazón. Quizás podamos ver lo que otros no ven.
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Opcion por los Pobres,
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jueves, 14 de noviembre de 2013
CNJ ratifica fallo: $ 9.500 millones debe pagar Chevron
La Corte rebajó a cerca de 9.500 millones de dólares el monto que debe pagar la multinacional, por indemnización a los afectados por la contaminación ambiental que dejó en la Amazonía ecuatoriana tras 26 años de operación. Los perjudicados pedirán que se ejecute el cobro afuera del país.
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La contaminación ambiental que dejó Texaco
aún es latente en la Amazonía ecuatoriana.
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La Sala Civil y Mercantil de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) ratificó ayer la sentencia contra la petrolera Chevron-Texaco por los daños ambientales causados en la Amazonía durante los 26 años que operó en Ecuador, ante el recurso de casación que interpuso la multinacional para dejar insubsistente el fallo que la condenó a pagar 19.000 millones de dólares por indemnización.
El abogado de los afectados, Pablo Fajardo, recibió la notificación vía correo electrónico en Roma (Italia), en donde también denunció el caso. “Jurídicamente es un paso importante y demuestra que la justicia en Ecuador sí funciona de manera independiente y transparente. Hay una sentencia que en tres instancias ha condenado a Chevron por el daño causado a la Amazonia ecuatoriana, pero insisto en que es una pena que no se sancione la conducta irresponsable que ha mantenido durante estos 20 años de litigio”, sostuvo.
Fajardo hizo referencia a que la resolución de la CNJ redujo la indemnización a 8.000’646.160 dólares más el 10% de ese valor en cumplimiento de la Ley de Gestión Ambiental por concepto de reparación a nombre del Frente de Defensa de la Amazonía, dejando sin efecto la sanción por daños punitivos que condenaba a la petrolera a pagar el doble por no pedir disculpas públicas a los afectados, según la sentencia del 3 de enero de 2012 de la Corte Provincial de Sucumbíos.
El fallo afirma que “en cuanto los daños punitivos no se encuentran regulados en el ordenamiento jurídico nacional, no proceden las disculpas públicas y por consiguiente la condena al pago por este concepto”. La indemnización sería de 9.500 millones de dólares, estimó Fajardo.
En 26 años de operaciones en las provincias de Sucumbíos y Orellana, Texaco (Chevron adquirió sus acciones en 2001) perforó 342 pozos, 549 piscinas y registró 9 derrames de crudo. Del total de piscinas, debía hacer remediación ambiental en 225, pero solo lo hizo en 158.
Los afectados por la trasnacional Texaco-Chevron se sintieron complacidos con la decisión de la CNJ. Luis Yanza, vocero de la Unión de Afectados de Texaco, dijo que aún no han analizado por completo el documento de 222 páginas, pero considera que “no es un triunfo total para nosotros, aunque tampoco es una derrota, al menos se reconocería un monto para la reparación de los daños”, concluyó.
No obstante, “este fallo nos da todo el aval para continuar con la fase de ejecución de sentencia en otras jurisdicciones fuera del Ecuador”, reiteró Fajardo, tras recordar que esos procesos ya iniciaron en Canadá, Brasil y Argentina, en donde está parte del patrimonio de Chevron. “Es una satisfacción que con esta lucha de 30 años, que parecía que no tenía fin y en la que muchos no creían, hoy le estamos demostrando al mundo que en Ecuador sí podemos hacer las cosas bien y que tenemos dignidad para defender la soberanía y los derechos humanos de nuestra gente”, acotó.
José Medardo Shingre, uno de los miles de afectados por la contaminación y cuyo testimonio enmudeció a los delegados de la ONU en septiembre pasado, celebró la noticia: “Con este fallo a favor de los afectados se está haciendo justicia para que no sigan contaminando a las poblaciones. Yo invito al Ecuador y a las personas de buena fe a hacer una red social con la finalidad de que Chevron pague sus culpas”, dijo el campesino.
“Queremos que esto sea un precedente para que las compañías tengan mucho cuidado al extraer recursos naturales. No estamos en contra de la extracción, queremos que lo hagan de buena fe y que no jueguen con la vida humana. Gracias a mi Dios por este fallo. Pero nada devolverá las vidas humanas que se han perdido por la contaminación. Hace unos días falleció una señora de apellido Lapo a causa del cáncer”, lamentó el hombre.
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miércoles, 13 de noviembre de 2013
Tiempo de esperanza
Pedro Pierre
Estamos ante varias novedades con la convocación de un sínodo por parte del papa Francisco. “Sínodos” hay regularmente en la Iglesia católica: se trata de una reunión del Papa con los obispos de los países católicos para conversar sobre algún tema religioso o social. Luego de esta reunión el Papa escribe un documento sobre el tema tratado.
El papa Francisco acaba de convocar a los obispos para un sínodo sobre la familia en el año 2014. La gran novedad, calificada de “acontecimiento inédito”, consiste en una consultación a todos los católicos mediante un cuestionario de 9 puntos y 38 preguntas sobre la familia. De hecho, es la primera vez que un papa consulta a los católicos a nivel universal. En América Latina los obispos consultaron a los católicos para 3 de sus 5 reuniones latinoamericanas y caribeñas: la de Puebla, México, en 1979; la de Santo Domingo, República Dominicana, en 1992; y la de Aparecida, Brasil, en 2007. En la reunión de Puebla la consulta fue la más democrática.
Otra novedad es la metodología. En nuestra Iglesia católica no se acostumbraba pedir opiniones y sugerencias a los católicos sobre temas definidos por los documentos escritos en el Vaticano: se pedía silencio y obediencia. Hasta aquí, el Vaticano bien poco o nada se preocupaba de lo que pensaba la gente de a pie, como tampoco de la recepción de sus documentos, vinieran de donde vinieran.
Se mandaba la doctrina a creer y la práctica a realizar. Esta consultación no debería ser novedad, ya que fue la práctica de los primeros cristianos, tanto para elegir un sustituto a Judas o nombrar a los primeros diáconos, como para decidir si el cristiano debía o no ser practicante de la religión judía.
Por una parte, Francisco está cambiando la imagen secular del Papa como monarca absoluto por la de pastor cercano a su grey y con actitudes de misericordia en vez de órdenes y condenas, imitando así al mismo Jesús que dijo que la ley, sagrada para los judíos, como el respeto al sábado por ejemplo, “era al servicio del hombre y no lo contrario”.
Por otra parte, esta consulta masiva no hace más que valorar el “sentido común” del conjunto de los católicos, tal como fue la creencia y la práctica en la Iglesia primitiva: “La voz del pueblo (es) la voz de Dios”. Sí, estamos en un tiempo de esperanza al ver a un papa que enseña porque aprende.
Hagamos votos por el éxito de este sínodo y para que el ejemplo de la máxima autoridad en la Iglesia católica se repita, tanto en las diócesis como en las parroquias.
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martes, 12 de noviembre de 2013
Los Fascistas “salen del closet”
No es muy de mi agrado el titular, se dice comúnmente que "salir del closet" es cuando algún miembro del colectivo lésbico-gay se decide hacer pública su identidad sexual y ciertamente la mayoría absoluta de los homosexuales son gente buena y no es justo ni remotamente compararlos con los rufianes a los que nos vamos a referir.
En los últimos días el bodrio llamado "paz y verdad", se ha desnudado, "ha salido del closet", definitivamente está siendo manejado por Tradición, Familia y Propiedad-heraldos de Cla. Se auto-alaban, recomiendan leer a Cla, como referente dominical, si a Juan Cla, el favorito, cómplice y heredero del terrorista, paramilitar Plinio Correa de Oliveira fundador del TFP y hoy día -Cla- gerente propietario de esa impostura delirante llamada "heraldos" ...de Plinio...Cla.
¿Que habrá sucedido? Tenían encargado el bodrio a un pequeño roedor de albañal llamado José María Bernard, pero:
1.- O este Bernard (extranjero lleno de odio por el Ecuador, contumaz defensor de la Chevron, misógino y "encomendero" que pone en peligro la frontera norte del país.¡ OJO AUTORIDADES NACIONALES! ), ya no satisface sus deseos, o;
2.- El roedor aspira a ser más gordo y está haciendo méritos ante sus amos heraldos.
Como sea si a alguien le quedaba duda de donde viene el manejo e "inspiración" de ese pasquinzuelo, allí están de cuerpo entero.
Por eso creemos oportuno volver a publicar un artículo que apareció hace ya algún tiempo y define con precisión a los "heraldos" y sus secuaces.
LOS HUEVOS DE LAS SERPIENTES. http://sucumbiosecuadorpaz.blogspot.com/2012/03/los-huevos-de-las-serpientes.html
En los últimos días el bodrio llamado "paz y verdad", se ha desnudado, "ha salido del closet", definitivamente está siendo manejado por Tradición, Familia y Propiedad-heraldos de Cla. Se auto-alaban, recomiendan leer a Cla, como referente dominical, si a Juan Cla, el favorito, cómplice y heredero del terrorista, paramilitar Plinio Correa de Oliveira fundador del TFP y hoy día -Cla- gerente propietario de esa impostura delirante llamada "heraldos" ...de Plinio...Cla.
¿Que habrá sucedido? Tenían encargado el bodrio a un pequeño roedor de albañal llamado José María Bernard, pero:
1.- O este Bernard (extranjero lleno de odio por el Ecuador, contumaz defensor de la Chevron, misógino y "encomendero" que pone en peligro la frontera norte del país.¡ OJO AUTORIDADES NACIONALES! ), ya no satisface sus deseos, o;
2.- El roedor aspira a ser más gordo y está haciendo méritos ante sus amos heraldos.
Como sea si a alguien le quedaba duda de donde viene el manejo e "inspiración" de ese pasquinzuelo, allí están de cuerpo entero.
Por eso creemos oportuno volver a publicar un artículo que apareció hace ya algún tiempo y define con precisión a los "heraldos" y sus secuaces.
LOS HUEVOS DE LAS SERPIENTES. http://sucumbiosecuadorpaz.blogspot.com/2012/03/los-huevos-de-las-serpientes.html
En 1977 el cineasta sueco Ingmar Bergman dirigió una de sus últimas películas titulada “El huevo de la serpiente”, ambientada en Alemania en los años 20 del siglo pasado. Era una película inquietante y angustiosa, que se constituía en una parábola de la incubación del régimen nazi que, pocos años después, iba a infestar el mundo entero con sus secuelas de odio, racismo y muerte.
En uno de los momentos culminantes de la película se señalaba que ya en el huevo se podía prever al reptil que estaba a punto de nacer y que es la inconsciencia la que impide a las personas decentes prevenir el peligro antes que éste se desarrolle y vuelva incontrolable.
Esto ocurre actualmente en nuestra iglesia católica. En su seno algunas serpientes están incubando numerosos huevos que pueden terminar destruyéndola. Algunas orgullosas serpientes ocupan importantes cargos de poder, aupadas por el dinero, las influencias y sus apegos a la práctica de los siete pecados capitales.
Las serpientes y sus huevos son los grupos sectarios y fanáticos que campan a sus anchas en nuestra iglesia: el OPUS DEI, Comunión y liberación, Neocatecumenales, Legionarios, Heraldos del Evangelio, etc. A veces se esconden, camuflan u ocultan, pero siempre terminan regresando. Sus frutos son el fundamentalismo, el autoritarismo, la imposición, el poder, el dinero, la prepotencia, la soberbia, la envidia, el miedo, la intolerancia y demás obras del mal. Todas estas genealogías del mal han ido sobreviviendo a lo largo de la ya milenaria historia de la iglesia, igual que huevos de serpiente enterrados en la arena.
Albert Camus aseguraba (en su novela del mismo título) que la peste, aunque desaparezca, acaba reapareciendo tarde o temprano, avisándonos de que el mal nunca se marcha, sólo permanece latente entre los anaqueles y estanterías de nuestras ideologías torcidas, hasta que alguien va y le da por desempolvarlo.
Esto está ocurriendo actualmente en la iglesia ecuatoriana: hay serpientes ya desarrolladas que nos emponzoñan y hay algunos huevos que se empeñan en eclosionar y pequeñas serpientes que quieren medrar. Es la nueva táctica de los Heraldos del Evangelio; después de sus fracasos en Sucumbíos y en la Iglesia de Fátima, se han dado cuenta que no pueden competir con las grandes cobras y anacondas del Opus o Comunión y Liberación. Les han dejado de lado y los han desechado, pero no se rinden.
Cada día es más frecuente encontrar a los Heraldos en colegios religiosos, parroquias, centros de espiritualidad, poco a poco van haciendo sentir su presencia, abusando de la buena voluntad e inconsciencia de quienes les dan espacio creyendo hacer el bien. De esta forma van ganando adeptos, haciendo proselitismo, depositando e incubando los huevos que, en algún momento, rendirán sus frutos. Es la estrategia que en su día elaboró el finado Plinio Correa y ha perfeccionado Joao Clá: infiltrar a la iglesia para cambiarla a su gusto y manera. Es una estrategia que llevan a cabo con una constancia digna de mucha mejor causa.
Si no somos capaces de descubrir los huevos de las serpientes y los dejamos madurar, no nos quejemos cuando finalmente sintamos su fatal mordedura. Los que abren sin espíritu crítico las puertas a los Heraldos son como los que alimentan en su seno y sin saberlo parásitos que terminarán por devorarlos.
Lo único bueno es que las serpientes tienen tendencia a comerse entre sí y esto es ciertamente un consuelo.
domingo, 10 de noviembre de 2013
En cristiano: la conversión de Zaqueo
Megabillonarios en tiempo de crisis
Gustavo Pérez Ramírez
Los ricos, en general, son reacios a compartir, y si acaso lo hacen, es de lo que les sobra. Su máxima es la competencia, ser los más ricos de su entorno, su región, su país y hasta del mundo. Quien llega al primer puesto de la lista de Forbes, seguirá acumulando para conservarlo. Los pobres, en cambio, por lo general, son solidarios; para sobrevivir practican la minga y saben ser generosos con lo poco que tienen.
Lo vemos a diario en el novedoso programa Entre todos, de la TV española, que presenta casos de indigencia extrema y canaliza la solidaridad en su favor, casi en su totalidad ofrecida por los que menos tienen. Una empleada doméstica llamó para compartir con una familia pobre, mensualmente, más del 10% de su salario. Abundan casos sorprendentes de altruismo.
La distancia entre ricos y pobres se acrecienta en el mundo. Según Forbes, desde el año pasado hay 200 nuevos billonarios a través del mundo. Llegan a 1.426, de los cuales 442 están en EE.UU. Allí, después de 4 años de recuperación de la economía, las ganancias fluyen casi exclusivamente hacia el tope 1%. Y sigue la presión política para los cortes de subsidio de alimentación y de desempleo, en un país donde cerca de 37% de los 11,3 millones de desempleados lo han estado por más de seis meses.
Un informe del National Poverty Center estima que el número de hogares que viven con $ 2 o menos de ingreso por persona al día ha aumentado de cerca de 636.000 en 1996 a cerca de 1,46 millones de hogares a principios de 2011, un crecimiento de 130%, como destaca el New York Times. Atroz para una supuesta democracia.
En contraste, en Ecuador, donde no faltan quienes tachan de antidemocrático al gobierno, la extrema pobreza cayó 7,1% en 5 años y el índice de desigualdad social se redujo. En los últimos cinco años más de 1’500.000 pobres mejoraron su calidad de vida; la pobreza extrema cayó del 16,5% al 9,4%, el índice más bajo de la historia del país. Si bien hay 275 personas que acumulan patrimonios netos de $ 30 millones o superiores.
El alza del salario para 2014 debería ser aceptada por los empresarios como reparto de ganancias. No hay justificación para que los trabajadores estén condenados a vivir en pobreza, despojados de su aporte laboral al capital, mientras otros viven ahítos de comer, beber y gozar los lujos del hiperconsumismo.
¿Se repetirá entre nosotros la conversión evangélica del rico Zaqueo, quien dio a los pobres la mitad de sus bienes y restituyó cuatro veces más a quien hubiera defraudado?
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COREA DEL SUR El agua no es sólo un derecho humano, es un don de Dios
WCC
Busan, viernes, 8 de noviembre de 2013 (ALC) – El agua es una de las grandes problemáticas a las que se enfrenta el mundo hoy en día. Mientras algunos países y ciudades luchan diariamente contra las inundaciones a causa de lluvias o del aumento del nivel del mar, otras mueren día a día por falta de acceso.
Por Elizabeth Aristizábal
Desde un stand ubicado en el Madang, el espacio de exposiciones de la X Asamblea,Verónica Flachier, vicepresidenta de la Red Ecuménica del Agua, trata de sensibilizar y de invitar a los participantes de este encuentro a usar de manera más responsable este vital recurso.
“El agua es tema muy difícil en todos los países, no importa si eres de África, de Asia, si eres de América Latina…hay comunidades que nunca tuvieron el acceso al agua y como van las cosas es posible que nunca tengan acceso directo al agua potable. Hay mujeres hoy por hoyque tienen que caminar 4 o 5 kilómetros, 3 o 4 horas desde sus comunidades para acceder a un pozo de agua”, comenta Verónica.
El acceso al agua, la contaminación, la privatización del recurso por parte de los estado y las multinacionales, son problemas a los que se enfrenta la humanidad día a día. Por esta razón, desde el año 2006, el CMI apoyó la creación de la Red Ecuménica del Agua, que es una red internacional de iglesias y organizaciones cristianas, que tienen como objetivo principal promover la preservación, el manejo responsable y la distribución equitativa del agua para todos, basados en el convencimiento de que el agua es un don de Dios y un derecho humano fundamental.
Para Verónica, el hecho de que Naciones Unidas haya declarado el derecho humano al agua en el 2010, es un gran avance en la lucha por el acceso universal a este recurso, sin embargo aún existen grandes desafíos porque no existe suficiente legislación sobre el tema, que reglamente la extracción de recursos naturales y el uso de fuentes hídricas.
“Yo personalmente creo que es posible un desarrollo sustentable, es decir que los pueblos pueden usar los recursos que Dios nos ha dado, pero de manera sustentable, de manera inteligente , siguiendo protocolos, reglas, normativas que cada estado debería poner para la extracción”, agrega Verónica.
La privatización del agua es otra de las grandes problemáticas que se vive hoy en día en el mundo; con la privatización, no sólo se limita el acceso al recurso hídrico para las personas o pequeños productores, sino que además en la mayoría de los casos el agua termina por convertirse en un artículo de lujo. “En Lima la gente que está en la periferia, justamente la gente pobre tiene que pagar 20 o 30 veces más el precio que se paga en lo urbano”, comenta Verónica.
Megaproyectos e hidroeléctricas
La localidad de Paso de la Reina está situada en el Estado de Oaxaca, México y tiene una población de 532 habitantes, quienes desde el año 2006 han comenzado una lucha contra el Gobierno Mexicano y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), debido al anuncio de la construcción de una presa que afectaría directamente 3,100 hectáreas en 6 municipios y más de 40 localidades.
Por la construcción de esta presa, la Comisión Federal de Electricidad ofrece a los a los pueblos ribereños 5.000 empleos directos y 5.000 indirectos, apoyo a las comunidades con techos, canchas, escuelas, etcétera, y una retribución monetaria por las tierras inundadas, pero sólo después de terminada la obra y cuando se esté produciendo energía eléctrica.
“En México está habiendo muchas concesiones para proyectos hidroeléctricos, mineros y proyectos de reserva de biosfera. Sólo en Puebla, hay 560 concesiones para estos proyectos”, comenta Sara San Martin, directora del Centro de Estudios Ecuménicos (CEE). Para Sara, es muy importante que las iglesias apoyen a estas comunidades, que exijan a los Estados mayor protección, y los apoyen a través de distintas estrategias a resistir a los megaproyectos.
“En Paso de la Reina, un proyecto que acompañamos es la siembra orgánica, como una alternativa que complementa a la resistencia, porque la gente mientras está resistiendo también tiene que comer, y también es una estrategia que nos ayuda a sumar a otros”, agrega Sara.
La experiencia de Paso de la Reina, es un ejemplo para muchas comunidades, ya que llevan 5 años haciendo resistencia a este proyecto y han logrado que hasta el momento no entre maquinaria, porque hay un retén a la entrada de la comunidad las 24 horas.
Para Verónica, las iglesias están llamadas a la acción en sus comunidades. “Tenemos que convertirnos en profetas. Nosotros hablamos mucho que tenemos que levantar la voz profética pero nadie sabe que es levantar la voz profética, nadie recuerda que el papel de los profetas en la historia ha sido justamente denunciar los poderes que oprimen, y ese es un pecado estructural, no poder acceder a un don de Dios es un pecado estructural”.
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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)
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