MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Qué Papa podemos esperar que no sea un Benedicto XVII?




Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor


1. ¿Cómo recibió usted la renuncia de Benedicto XVI?
R/ Yo desde el principio sentía mucha pena por él, pues por lo que conocía, especialmente de su timidez, imaginaba el esfuerzo que debería hacer para saludar al pueblo, abrazar a las personas, besar a los niños. Estaba convencido de que un día él aprovecharía alguna ocasión sensata, como los límites físicos de su salud y el menor vigor mental, para renunciar. Aunque se mostró como un papa autoritario, no estaba apegado al cargo de papa. Me sentí aliviado porque la Iglesia está sin un líder espiritual que suscite esperanza y ánimo. Necesitamos otro perfil de papa más pastor que profesor, no un hombre de la Iglesia-institución sino un representante de Jesús que dijo: "si alguien viene a mí, no le echaré fuera” (Evangelio de Juan 6,37), podía ser un homoafectivo, una prostituta, un transexual.

2. ¿Cómo es la personalidad de Benedicto XVI ya que usted mantuvo cierta amistad con él?
R/ Conocí a Benedicto XVI en mis años de doctorado en Alemania entre 1965-1970. Oí muchas conferencias de él pero no fui alumno suyo. Él leyó mi tesis doctoral: "El lugar de la Iglesia en el mundo secularizado” y le gustó mucho hasta el punto de buscar una editorial para publicarla, un tocho de 500 páginas. Después trabajamos juntos en la revista internacional Concilium, cuyos directores se reunían todos los años en la semana de Pentecostés en algún lugar de Europa. Yo la editaba en portugués. Esto fue entre 1975-1980. Mientras los demás hacían la siesta, él y yo paseábamos y conversábamos sobre temas de teología, sobre la fe en América Latina, especialmente sobre San Buenaventura y San Agustín, de los cuales él es especialista y a los que yo hasta hoy frecuento a menudo. Después en 1984 nos encontramos en un momento conflictivo: él como juez mío en el proceso del ex-Santo Oficio movido contra mi libro Iglesia: carisma y poder (Vozes 1981. Sal Terrae 1982). Ahí tuve que sentarme en la silla donde, entre otros, se sentaron Galileo y Giordano Bruno. Me sometió a un tiempo de "silencio obsequioso”, tuve que dejar la cátedra y me fue prohibido publicar cualquier cosa. Después de esto nunca más nos volvimos a encontrar. Como persona es finísimo, tímido y extremadamente inteligente.

3. Como cardenal fue su Inquisidor después de haber sido su amigo: ¿cómo vio usted esta situación?
R/ Cuando fue nombrado Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex-Inquisición) me sentí sumamente feliz. Pensaba: finalmente tendremos un teólogo al frente de una institución con la peor fama que se pueda imaginar. Quince días después me respondió agradeciendo y decía: creo que hay aquí en la Congregación varios asuntos suyos pendientes y tenemos que resolverlos. Y es que prácticamente cada vez que publicaba un libro llegaban de Roma preguntas de aclaración que yo me demoraba en responder. Pero de Roma no viene nada que no haya sido enviado antes a Roma. Aquí en Brasil había obispos conservadores y perseguidores de teólogos de la liberación que enviaban las quejas de su ignorancia teológica a Roma con el pretexto de que mi teología podría hacer daño a los fieles. Ahí me di cuenta de que él ya había sido contaminado por el bacilo romano que hace que todos los que trabajan en el Vaticano rápidamente encuentren mil razones para ser moderados y hasta conservadores. Y entonces más que sorprendido quedé verdaderamente decepcionado.

4. ¿Cómo recibió el castigo del "silencio obsequioso”?
R/ Tras el interrogatorio y la lectura de mi defensa escrita que está como anexo en la nueva edición de Iglesia; carisma y poder (Record 2008) son 13 los cardenales que opinan y deciden. Ratzinger es solo uno de ellos. Después someten la decisión al papa. Creo que el suyo fue un voto discrepante del de la mayoría, porque conocía otros libros míos de teología, traducidos al alemán, y me había dicho que le habían gustado e incluso una vez, delante del papa en una audiencia en Roma, hizo una referencia elogiosa. Yo recibí el "silencio obsequioso” como lo haría un cristiano ligado a la Iglesia: lo acogí con calma. Recuerdo que dije: "es mejor caminar con la Iglesia que solo con mi teología”. Para mí fue relativamente fácil aceptar la imposición porque la Presidencia de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB, en portugués) siempre me había apoyado y dos de sus cardenales, don Aloysio Lorscheider y don Paulo Evaristo Arns, me acompañaron a Roma y participaron, en una segunda parte, del diálogo con el cardenal Ratzinger y conmigo. Ahí éramos tres contra uno. Algunas veces pusimos al cardenal Ratzinger en aprietos pues los cardenales brasileros le aseguraban que las críticas contra la teología de la liberación que él había hecho en un documento recientemente publicado eran eco de los detractores y no un análisis objetivo. Y pidieron un nuevo documento positivo. Él acogió la idea y realmente lo hizo dos años más tarde. Y nos pidieron también, a mí y a mi hermano Clodovis que estaba en Roma, que escribiésemos un esquema y lo entregásemos en la Sagrada Congregación. En un día y una noche lo hicimos y lo entregamos.

5. Usted dejó la Iglesia en 1992. ¿Le quedó alguna amargura de todo el affaire del Vaticano?
R/ Yo nunca dejé la Iglesia. Dejé una función dentro de ella, que es la de sacerdote. Seguí como teólogo y profesor de teología en varias cátedras, aquí y fuera del país. Quien entiende la lógica de un sistema cerrado y autoritario, poco abierto al mundo, que no cultiva el diálogo y el intercambio (los sistemas vivos viven en la medida en que se abren e intercambian) sabe que si alguien como yo no se alínea plenamente a tal sistema será vigilado, controlado y eventualmente castigado. Es similar al sistema de la seguridad nacional que hemos conocido en América Latina bajo los regímenes militares de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay. Dentro de esta lógica, el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio, ex-Inquisición), el card. J. Ratzinger condenó, silenció, depuso de la cátedra o transfirió a más de cien teólogos. De Brasil fuimos dos: la teóloga Ivone Gebara y yo. Por entender la referida lógica, y lamentarla, sé que están condenados a hacer lo que hacen con la mayor buena voluntad. Pero como Blaise Pascal dijo: "Nunca se hace el mal tan perfectamente como cuando se hace con buena voluntad”. Sólo que esta buena voluntad no es buena, pues crea víctimas. No guardo ningún rencor o resentimiento pues tuve compasión y misericordia de aquellos que se mueven dentro de esta lógica que, a mi modo de ver, está a años-luz de la práctica de Jesús. Además, es cosa del siglo pasado, ya pasado. Y evito volver a ello.

6. ¿Cómo evalúa usted el pontificado de Benedicto XVI? ¿Ha sabido manejar las crisis internas y externas de la Iglesia?
R / Benedicto XVI fue un eminente teólogo, pero un papa frustrado. No tenía el carisma de dirección y animación de la comunidad, como lo tenía Juan Pablo II. Desgraciadamente, será estigmatizado de manera reduccionista como el papado donde aumentaron los pedófilos, los homoafectivos no fueron reconocidos y las mujeres fueron humilladas, como en EE.UU., donde se negó el derecho de ciudadanía a una teóloga por cuestión de género. Y también pasará a la historia como el Papa que criticó fuertemente la teología de la liberación, interpretada a la luz de sus detractores, y no a través de las prácticas pastorales y libertadoras de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que hicieron una opción seria por los pobres contra la pobreza y a favor de la vida y de la libertad. Por esta causa justa y noble fueron mal interpretados por sus hermanos en la fe y muchos de ellos detenidos, torturados y asesinados por los órganos de seguridad del estado militar. Entre ellos se encontraban obispos como el obispo Angelelli de Argentina y el Arzobispo Oscar Romero de El Salvador. Don Helder fue el mártir que no mataron. Pero la Iglesia es más grande que sus papas y continuará, entre sombras y luces, prestando un servicio a la humanidad, a fin de mantener viva la memoria de Jesús y ofrecer una posible fuente de sentido en la vida más allá de esta vida. Hoy sabemos por los Vatileaks que dentro de la Curia romana están enfrascados en una feroz lucha por el poder, especialmente entre la corriente Bertone, actual Secretario de Estado, y el ex-secretario Sodano, ya emérito. Ambos tienen sus aliados. Bertone, aprovechándose de las limitaciones del papa, construyó prácticamente un gobierno paralelo. Los escándalos de filtración de documentos secretos de la mesa del Papa y del Banco del Vaticano, usado por los millonarios italianos, algunos de la mafia, para lavar dinero y enviarlo fuera, afectaron mucho al Papa. Y se fue aislando cada vez más. Su renuncia se debe a los límites de la edad y de las enfermedades, pero agravadas por estas crisis internas que lo debilitaron y que él no supo o no pudo atajar a tiempo.

7. El Papa Juan XXIII dijo que la Iglesia no puede ser un museo, sino una casa con puertas y ventanas abiertas. ¿Cree usted que Benedicto XVI intentó transformar la Iglesia de nuevo en algo así como un museo?
R / Benedicto XVI es un nostálgico de la síntesis medieval. Reintrodujo la misa en latín, escogió vestimentas de los papas renacentistas y de otros tiempos pasados, mantuvo los hábitos y ceremoniales palaciegos, a quien iba a comulgar le ofrecía primero el anillo papal para que lo besase y luego le daba la hostia, cosa que ya no se hacía. Su visión era restauracionista y es un nostálgico de una síntesis entre cultura y fe que existe muy visible en su Baviera natal, cosa que él comentaba explícitamente. Cuando en la Universidad donde él estudió, y yo también, en Munich, vio un cartel anunciándome como profesor invitado para dar una conferencia sobre las nuevas fronteras de la teología de la liberación pidió al decano posponerla sine die. Sus ídolos teológicos son san Agustín y san Buenaventura, que mantuvieron siempre gran desconfianza de todo lo que venía del mundo, contaminado por el pecado y necesitado de ser rescatado por la Iglesia. Es una de las razones que explican su oposición a la modernidad a la que ve bajo la óptica del secularismo y el relativismo y fuera del ámbito de influencia del cristianismo, que ayudó a formar Europa.

8. ¿La Iglesia, a su juicio, va a cambiar la doctrina sobre el uso del condón y la moral sexual en general?
R/ La Iglesia debe mantener sus convicciones, aquellas que estima irrenunciables como el tema del aborto y la no manipulación de la vida. Pero debería renunciar al estatus de exclusividad, como si fuera la única portadora de la verdad. Debe entenderse dentro del espacio democrático, en el cual su voz se hace oír junto a otras voces. Y las respeta e incluso está dispuesta a aprender de ellas. Y cuando sea derrotada en sus puntos de vista, debería ofrecer su experiencia y tradición para mejorar donde pueda mejorar y aligerar el peso de la existencia. En el fondo, ella tiene que ser más humana, más humilde y tener más fe, en el sentido de no tener miedo. Lo que se opone a la fe no es el ateísmo, sino el miedo. El miedo paraliza y aísla a las personas de los demás. La Iglesia debe caminar junto a la humanidad, porque la humanidad es el verdadero Pueblo de Dios. Ella lo muestra más conscientemente, pero no se apropia exclusivamente de esta realidad.

9. ¿Qué debe hacer el futuro Papa para evitar la emigración de tantos fieles a otras Iglesias, especialmente a las pentecostales?
R / Benedicto frenó la renovación de la Iglesia incentivada por el Concilio Vaticano II. No acepta que haya rupturas en la Iglesia, así que prefirió un punto de vista lineal, reforzando la tradición. Sucede que la tradición del siglo XVIII y XIX se opuso a todos los logros modernos, de la democracia, de la libertad religiosa y otros derechos. Él ha tratado de reducir la Iglesia a una fortaleza para defenderse de estas modernidades y veía el Vaticano como un caballo de Troya a través del cual podían entrar. No negó el Vaticano II, pero lo interpretó a la luz del Concilio Vaticano I, que está centrado en la figura del Papa con poder monárquico, absoluto e infalible. Así que se produjo una gran centralización de todo en Roma, bajo la dirección del Papa que, ¡pobre!, tiene que conducir una población católica del tamaño de la de China. Tal opción ha traído un gran conflicto en la Iglesia e incluso en episcopados enteros, como el alemán y el francés, y ha contaminado la atmósfera interna de la Iglesia con sospechas, creación de grupos, emigración de muchos católicos de la comunidad y acusaciones de relativismo y de magisterio paralelo. En otras palabras, en la Iglesia ya no se vivía una fraternidad franca y abierta, un hogar espiritual común a todos.

El perfil del nuevo Papa, en mi opinión, no debe ser la de un hombre de poder y ni un hombre de la institución. Donde hay poder no existe amor y la misericordia desaparece. Debería ser un pastor, cercano a los fieles y a todos los seres humanos, independientemente de su situación moral, política y étnica. Debería tener como lema las palabras de Jesús, que ya he citado: "Si alguno viene a mí, yo no le echaré fuera”, pues Jesús acogía a todos, desde a una prostituta como Magdalena hasta un teólogo como Nicodemo. No debería ser un hombre de Occidente que ahora se ve como un accidente de la historia, sino un hombre del vasto mundo globalizado que sienta pasión por los pobres y el grito de sufrimiento de la Tierra devastada por la avaricia consumista.

No debería ser un hombre de certezas sino alguien que animase a todos a buscar los mejores caminos. Lógicamente se orientaría por el Evangelio pero sin espíritu proselitista, con la conciencia de que el Espíritu siempre llega antes que el misionero y el Verbo ilumina a todo hombre que viene a este mundo, como dice el evangelista san Juan.

Debería ser un hombre profundamente espiritual y abierto a todos caminos religiosos para juntos mantener viva la llama sagrada que existe en cada persona: la presencia misteriosa de Dios. Y, por último, un hombre de profunda bondad, al estilo del Papa Juan XXIII, con ternura por los humildes y con firmeza profética para denunciar a aquellos que promueven la explotación y hacen de la violencia y de la guerra instrumentos de dominación de los demás y del mundo. Que en las negociaciones que los cardenales hacen en el cónclave y en las tensiones de las tendencias, prevalezca un hombre con este tipo de perfil. Cómo el Espíritu Santo obra ahí es misterio. Él no tiene otra voz ni otra cabeza que las de los cardenales. Que el Espíritu no les falte.

jueves, 21 de febrero de 2013

La elección de un nuevo papa y el Espíritu Santo

Ivone Gebara. Escritora, filósofa y teóloga.
Después de la encomiable actitud del anciano Benedicto XVI renunciando al gobierno de la Iglesia Católica Romana se sucedieron entrevistas con algunos obispos y sacerdotes en estaciones de radio y televisión en todo el país. Sin duda un evento de tanta importancia para la Iglesia Católica Romana es noticia y conduce a predicciones, elucubraciones de variados tipos, sobre todo de sospechas, intrigas y conflictos entre los muros del Vaticano que habrían acelerado la decisión del Papa.

En el contexto de las primeras noticias, lo que me llamó la atención fue algo a primera vista pequeño e insignificante para los analistas que tratan asuntos del Vaticano. Se trata de la forma cómo algunos padres entrevistados o sacerdotes conductores de programas de televisión respondieron cuando se les preguntó sobre quién sería el nuevo Papa, saliendo por la tangente. Se referían a la inspiración del Espíritu Santo, o a su voluntad, como siendo el elemento del que dependía la elección del nuevo romano pontífice. Nada de pensar en personas específicas para responder a las situaciones mundiales desafiantes, nada para despertar una reflexión en la comunidad, nada de hablar de los problemas actuales de la iglesia que la han llevado a un significativo marasmo, nada que escuchar los clamores de la comunidad católica por la democratización de las estructuras anacrónicas que sostienen a la iglesia institucional.

La formación teológica de estos padres comunicadores no les permite salir de un discurso trivial y abstracto ya bien conocido, discurso que continúa recurriendo, como explicación, a fuerzas ocultas, y así, de cierta forma, confirmar su propio poder.

La continua referencia al Espíritu Santo a partir de un misterioso modelo jerárquico es una forma de camuflar los verdaderos problemas de la Iglesia y una forma de retórica religiosa para no revelar conflictos internos que ha vivido la institución.

La teología del Espíritu Santo continúa siendo para ellos mágica y expresando explicaciones que ya no pueden hablar a los corazones y a las conciencias de muchas personas que tienen aprecio por el legado del Movimiento de Jesús de Nazaret. Es una teología que sigue provocando la pasividad del pueblo creyente ante las múltiples dominaciones, inclusive la religiosa. Continúan repitiendo fórmulas como si éstas satisficiesen a la mayoría de la gente.

Me entristece el hecho de verificar una vez más que los religiosos y algunos laicos trabajando en los medios de comunicación no perciban que estamos en un mundo donde los discursos tienen que ser más asertivos y caracterizados por referencias filosóficas consistentes, además de la tradicional escolástica.

Un referencial humanista les haría mucho más comprensibles para el común de las personas, incluidos los no católicos y no religiosos. La responsabilidad de los medios de comunicación religiosos es enorme e incluye la importancia de mostrar cómo la historia de la iglesia depende de las relaciones e interferencias de todas las historias de los países y de las personas individuales. Ya es tiempo de abandonar ese lenguaje metafísico y abstracto, como si un Dios fuese a ocuparse especialmente de elegir al nuevo Papa, independientemente de los conflictos, desafíos, iniquidades y cualidades humanas. Ya es hora de enfrentar un cristianismo que admita el conflicto de las voluntades humanas y reconocer que al final de un proceso electivo, no siempre la elección realizada puede ser considerada la mejor para el conjunto. De enfrentar la historia de la iglesia como una historia construida por nosotros todos y todas y de testimoniar respeto para nosotros mismos/as mostrando la responsabilidad que tenemos todas/os los que nos consideramos miembros de la comunidad católica romana.

La elección de un nuevo Papa es algo que tiene que ver con el conjunto de las comunidades católicas esparcidas alrededor del mundo y no sólo con una élite de edad avanzada, minoritaria y masculina. Por lo tanto, es necesario ir más allá de un discurso justificativo del poder papal y enfrentarse a los problemas y desafíos reales que estamos viviendo.

Sin duda, para esto las dificultades son muchas y abordarlas requiere de nuevas convicciones y del deseo real de promover cambios que favorezcan la convivencia humana.

Me preocupa una vez más, que no se discuta más abiertamente el hecho que el gobierno Iglesia institucional sea entregado a personas ancianas que a pesar de sus cualidades y sabiduría, ya no son capaces de hacer frente con vigor y desenvoltura los desafíos que estas funciones demandan. ¿Hasta cuando la gerontocracia masculina papal será como un doble de la imagen de un Dios, blanco, anciano y de barbas blancas?

¿Habría alguna posibilidad de salir de este esquema o al menos de iniciar una discusión de cara a una futura organización diferente? ¿Habría alguna posibilidad de abrir esta discusión en las comunidades cristianas populares que tienen derecho a la información y a una formación cristiana más ajustada a nuestros tiempos?


Sabemos en qué medida la fuerza de la religión depende de desafíos y comportamientos fruto de convicciones capaces de sostener la vida de muchos grupos. Sin embargo, las convicciones religiosas no pueden reducirse a una visión estática de las tradiciones y tampoco a una visión deliberadamente ingenua de las relaciones humanas. Las convicciones religiosas igualmente no pueden reducirse a la ola de las más variadas devociones que se propagan a través de los medios de comunicación. Es más, no podemos seguir tratando al pueblo como ignorante e incapaz de formular preguntas inteligentes y astutas en relación con la iglesia. Sin embargo, los padres comunicadores creen estar tratando con personas pasivas y entre ellas muchos los jóvenes que desarrollan un culto romántico alrededor de la figura del papa. Los religiosos mantienen esta situación a menudo cómoda por ignorancia o avidez de poder. Probar la interferencia divina en decisiones que la Iglesia Católica Jerárquica, prescindiendo de la voluntad de las comunidades cristianas esparcidas por todo el mundo es un ejemplo flagrante de esta situación. Es como si quisieran reafirmar erróneamente que la Iglesia es en primer lugar el clero y las autoridades cardenalicias a las cuales es conferido el poder de elegir un nuevo papa y que ésta es la voluntad de Dios. A los miles de fieles corresponde solo orar para que el Espíritu Santo escoja al mejor y esperar a que el humo blanco anuncie una vez más el “habemus papam”.

De manera hábil siempre están tratando de hacer a los fieles, escapar de la verdadera historia, de su responsabilidad colectiva por el recurso a fuerzas superiores que dirijan la historia y a la Iglesia.

Es una lástima que estos formadores de opinión pública estén viviendo todavía en un mundo que es teológicamente y tal vez incluso históricamente, pre-moderno, donde lo sagrado parece separarse del mundo real y situarse en una esfera superior de poderes a la que sólo unos pocos tienen acceso directo. Es desolador ver cómo la conciencia crítica en relación a sus propias creencias infantiles no haya sido despertada, para su bien personal y en beneficio de la comunidad cristiana. Parece que hasta destacamos los muchos obscurantismos religiosos presentes en todas las épocas, mientras el Evangelio de Jesús continuamente convoca a la responsabilidad común de unos con los otros.


Conociendo las muchas dificultades enfrentadas por el Papa Benedicto XVI durante su corto ministerio papal, las empresas de comunicación católica sólo destacan sus cualidades, su entrega a la iglesia, su inteligencia teológica, su pensamiento vigoroso como si quisieran una vez más ocultar los límites de su personalidad y de su postura política no sólo como Pontífice, sino también, como presidente, por muchos años, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio.

No permiten que las contradicciones humanas del hombre Joseph Ratzinger aparezcan y que su intransigencia legalista o el trato punitivo que caracterizaron parcialmente su persona sean recordadas. Hablan desde su elección, principalmente como un papado de transición. No hay duda que es así. Pero ¿transición hacia dónde?

Me gustaría que la encomiable actitud de renuncia de Benedicto XVI pudiese ser vivida como un momento privilegiado para convidar a las comunidades católicas a repensar sus estructuras de gobierno y los privilegios medievales que esta estructura conlleva.

Estos privilegios tanto del punto de vista económico, como político y socio-cultural, mantiene al papado y al Vaticano como un Estado masculino aparte. Pero un Estado masculino con representación diplomática influyente y servido por miles de mujeres en todo el mundo, en las diferentes instancias de su organización. Este hecho nos invita también a reflexionar sobre el tipo de relaciones sociales de género que este Estado continua manteniendo en la historia social y política actual.

Las estructuras pre-modernas que todavía conserva este poder religioso necesitan ser confrontadas con los anhelos democráticos de nuestros pueblos en la búsqueda de nuevas formas de organización que se correspondan mejor con los tiempos y grupos plurales de hoy. Deben ser confrontadas con las luchas de las mujeres, de las minorías y mayorías raciales, de personas de diversas orientaciones sexuales y opciones, de pensadores, científicos y trabajadores de las más variadas profesiones.

Necesitan ser reelaboradas en la perspectiva de un mayor y más fructífero diálogo con otros credos religiosos y con las sabidurías esparcidas por todo el mundo.

Y para terminar, quiero volver al Espíritu Santo, a este viento que sopla en cada una/o de nosotros, este aliento en nosotros es más grande que nosotros, que nos aproxima y nos hace interdependientes con todos los vivientes.

Un soplo de muchas formas, colores, sabores e intensidades. Soplo de compasión y de ternura, soplo de igualdad y de diferencia. Este aliento o soplo no puede ser utilizado para justificar y mantener estructuras privilegiadas de poder y tradiciones antiguas o medievales, como si se tratara de una ley o una norma indiscutible e inmutable.
El viento, el aire, el espíritu sopla donde quiere y nadie debe atreverse a querer ser ni por una sola vez su dueño. El espíritu es la fuerza que nos acerca a unos con otros, es la atracción que permite nos reconozcamos cómo semejantes y diferentes, como amigas y amigos, y que juntos/as busquemos caminos de convivencia, la paz y la justicia.

Estos caminos del espíritu son los que nos permiten reaccionar ante las fuerzas opresivas que nacen de nuestra propia humanidad, los que nos llevan a denunciar a las fuerzas que impiden la circulación de la savia de la vida, quienes nos llevan a des-cubrir los secretos ocultos de los poderosos. Por lo tanto, el espíritu se muestra en las acciones de misericordia, en el pan compartido, en el poder compartido, en la cura de las heridas, en la reforma agraria, en el comercio justo, en las armas transformadas en arados, en fin, en la vida en abundancia para todas/os. Este parece ser el poder del espíritu en nosotros, poder que necesita ser despertado en cada nuevo momento de nuestra historia y ser despertado en nosotros/as, entre nosotros/as y para nosotros/as.

Febrero de 2013.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Un Papa para nuestros tiempos


El Papa tuvo la honestidad de renunciar a un cargo que no podía más llevar adelante. ¿No será el colapso de una institución que quiere mantenerse como monarquía absoluta? El Concilio Vaticano 2° hace 50 años buscó abrir “puertas y ventanas” para que entre aire fresco y se salga al encuentro del mundo moderno. Lastimosamente pronto se volvieron a cerrar.

Ya son más de dos siglos que la Revolución Francesa, desde 1789, nos hace caminar por la democracia, todavía con muchos tropiezos; pero por allí se está yendo. En la Iglesia católica poco se ha avanzado en este sendero y sus máximas autoridades se aferran a una concepción del poder totalmente contraproducente.

Ya va a ser un siglo de la Revolución Rusa que emprendió el camino hacia el socialismo, más respetuoso de los trabajadores explotados por el capitalismo voraz. La actual crisis europea demuestra fehacientemente a dónde conduce. En la Iglesia católica, seguidora de las primeras comunidades cristianas en las que “todo ponían en común y donde no había necesitados”, hace falta más fraternidad y abandono de privilegios para vivir y anunciar con verdad y libertad el Evangelio del Reino.

Ya son casi 50 años de la revolución europea de mayo de 1968 donde se cuestionó el valor de toda autoridad absoluta y se confirmaron los derechos y el protagonismo de las mujeres. La Iglesia católica en su conjunto está haciendo caso omiso de esta nueva realidad, conservando un modelo de cristiandad heredado del Imperio romano.

Ya son 12 años que los movimientos sociales mundiales se van articulando para compartir sus ideales, enriquecerse de sus experiencias y pulir alternativas para construir “otro mundo posible, necesario y urgente”. En la Iglesia católica, el Concilio había orientado a las diócesis a evangelizar a partir de la realidad local y había animado las conferencias episcopales nacionales a coordinar experiencias y alentar esfuerzos valiosos. Estas orientaciones han sido revertidas poco a poco por el autoritarismo, dogmatismo y tradicionalismo.

La Iglesia católica no solo necesita de un nuevo Papa, necesita nuevas estructuras más democráticas y respetuosas de la unidad en la diversidad. ¿O no creemos que el Espíritu de Dios sea capaz de conducir a la Iglesia católica hacia una profunda renovación estructural? Jesucristo sigue siendo uno de los mayores profetas, capaz de animar a los hombres y a las mujeres de hoy a construir una Iglesia al servicio del Reino y una sociedad más equitativa y más respetuosa de la naturaleza.

Pedro Pierre

sábado, 16 de febrero de 2013

EL PUEBLO DE DIOS NO ES “NEUTRAL”.

MANIFIESTO

LA IGLESIA DE A PIE ANTE LAS ELECCIONES GENERALES EN EL ECUADOR


Esta es la posición de un sector de los creyentes, una voz entre muchas, no somos,  ni pretendemos serlo “la” tesis que represente a todos. Asumimos por ello la responsabilidad de nuestro llamado, ante la historia.

Creemos que los cristianos y en particular los católicos debemos actuar en nuestros compromisos personales, comunitarios, sociales y políticos sin apartar la mirada de lo que propuso e hizo Jesús de Nazaret.  El es la fuente y guía de nuestras opciones y comportamientos. Al contemplarlo en su rol humano y social confirmamos que JAMAS FUE “NEUTRAL” ante las necesidades de los suyos, no paso de largo ocultándose en una supuesta “espiritualidad” para evadir sus obligaciones con el dolor y las esperanzas de su pueblo.

Jesús toma partido ante el hambre y la explotación de sus hermanos y hermanas, actúa en santa rebeldía frente al imperio que los oprimía, llega a romper abiertamente las “normas” que sometían a la marginación a su gente,  confronta a los poderosos y los llama a la conversión, no es un hipócrita que se esconde en el templo para no salpicarse de la realidad y luego estar “bien con todos”,  Jesús  es un hombre libre y desde esa libertad puede invitar a los ricos a despojarse y a los pobres a superarse, a cada quien llama a tomar su arado y el mismo comienza, no se queda jamás en consignas huecas y vacías y eso lo llevo a la cruz. No será por miedo que sus seguidores nos hagamos los apáticos: resucito  y sigue entre nosotros

Es la INSTITUCION que cuadricula mas tarde el espíritu profético de las primeras comunidades quien asume los disfraces de “neutralidad”, aunque en verdad tampoco lo ha sido jamás. La historia de la Iglesia esta llena de santos y santas que asumieron hasta el martirio su compromiso y de horrores  cometidos por los que la usaron y usan para llenarse de poder, dinero, propiedades, lujos, placeres y “posición social”.

En medio de ello resuena potente la voz de Jesús  “… entre ustedes será, si cuando sea si y no cuando sea no…”  Muchas veces el “medio” oculta una voluntad de mediocridad que solo lleva al acomodo y la placidez y eso es todo lo contario al caminar de “Este a quien seguimos”.


Así pues llegamos al momento actual del Ecuador. Este pueblo maltratado y expoliado en los últimos 30 años por gobierno “católicos”, por presidentes de misa y comunión, algunos hasta diaria. Mandatarios que cínicamente comenzaban sus reuniones con el “padre nuestro” y allí mismo se repartían el pan de los necesitados.   Febres-Cordero besaba el anillo del papa y gozaba  mirando torturar, perseguía a los obispos y sacerdotes que lo criticaban y se perfumaba para ser condecorado por el ESTADO vaticano, desaparecía niños y se confesaba puntualmente. Por cierto el “presidente del Comité pro-monumento” a este individuo es Antonio Arregui (obispo de Guayaquil  y jefe del “opus dei”).  Duran-Ballen y Dahik devotos hasta el ridículo, se negaron a que el sistema norteamericano prescriba miles de millones de deuda externa y fueron presurosos a ratificarla, condenando a los ecuatorianos a un saqueo inmisericorde ;  reformaron las leyes de control bancario y desataron los demonios que arrasarían mas tarde al pueblo entero; asaltaron radios comunitarias –dirigidas por religiosas- y  las silenciaron; apresaron a campesinos inocentes en el Putumayo y los masacraron, pero eran primeros y puntuales en las catedrales. Bucaram y su sequito de ladrones si bien se decían creyentes, fueron tan burdos que nadie se les acerco. Mahuad y sus citas a la Biblia, misas, misas y misas… el país destrozado, tres millones de ecuatorianos exiliados, cientos de suicidios, la miseria generalizada y cierta jerarquía… “neutral”.  Y por supuesto el “apóstol” Gustavo Noboa, “caballero de san Gregorio”, amigo personal del papa, formador de los “gustavinos” elite intelectual y religiosa que gobernó con el, comensal de todas las mesas eclesiásticas y ejecutor de las mas crueles medidas neo-liberales: cero educación publica, cero salud para los pobres, cero vialidad, cero electricidad; todo para la deuda externa, todo para los banqueros, todo para construir un oleoducto privado, todo para… y por supuesto en nombre de Dios.

Gutiérrez   un saltimbanqui que igual va a un templo evangélico y mas tarde a la Virgen del Quinche, luego es “masón” y amanece “libre-pensador” y  cierta iglesia…”neutral”.

“POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREIS “

Estamos aquí,  a pie, en las calles y vemos lo que pasa, sabemos cuanto cuesta una libra de arroz y nos movemos en bus popular. Tenemos en la piel el olor del que trabaja para ganar el pan diario y por eso sentimos que esta sucediendo hoy en el país. La gente reconoce en el gobierno actual un hecho esencial: ESTA PONIENDO EN ORDEN LA CASA. Si,  pues en la época “católica-neo-liberal” cada quien hacia lo que le daba la gana y se repartía a las buena o las malas el fruto del esfuerzo de los ecuatorianos. Los banqueros robaban a campo abierto, los “lideres” de una tal izquierda se rifaban entre ellos la educación y el futuro de los niños y los jóvenes, los hacendados desviaban ríos para que pasen por sus propiedades, matando a los pequeños productores con la sequia y luego inundando sus recintos , los “lideres” indígenas creaban negocios a costa de la miseria de los suyos y se paseaban por el mundo con discursos racistas , las cargas tributarias solo las pagaban los trabajadores sencillos, era un aquelarre sin fin. Es meritorio, ponga orden. La gente valora los hechos y es cierto: la plata que era para pagar la deuda es hoy,  escuelas, hospitales, carreteras etc.… Y sobretodo el pueblo es  sabio,   mira quien lidera la oposición mas rabiosa en nombre de las “libertades”:   la prensa “libre e independiente”, por favor, si hay discípulos de Goebbels  son sin duda estos, mienten cada día y sin el menor recato, obviamente son: “neutrales”; la banca que pese a tener utilidades impresionantes necesita mas y mas …gula y lujuria juntas y claro en nombre de la “virgen dolorosa”; las mafias que extrañan el país del arranche y son la fuente del narco-trafico y el sicariato; las corporaciones fascistas disfrazadas de sindicatos de maestros y poblaciones indígenas que debido a su limite crematístico nunca podrán mirar mas allá de sus cercas de púas; la embajada norteamericana; el FMI;  las cámaras de la” producción”; los “socialistas” de terno “Armani; ecologistas de hotel cinco estrellas… “santa alianza” oleada e incensada por la jerarquía…”neutral”.

¿Qué el gobierno tiene errores? No solo errores, sino también horrores.

Afortunadamente dentro de si  hay gente que no se duerme en el manejo del poder y hace esfuerzos por combatir la corrupción, a veces les ganan, pero siguen y deberán hacerlo inevitablemente, o será su propio fin.

Apenas esto empieza a cambiar, serán necesarias algunas generaciones para poder cosechar una sociedad distinta en su espíritu y acción. En la prisa por hacer cosas se atropella y abre surcos que luego tardan en cicatrizar; la burocracia sigue siendo cruel y lenta; se impone, no se convence, pues si la intención es buena se puede estropear cuando no se dialoga;  hay entre ellos gente con la escuela neoliberal que nunca cambiara; las fuerzas policiales y militares siguen siendo brutales;  las clases sociales existen,  este no es el edén y luchan entre ellas, a veces el poder turba y enceguece; la economía sigue siendo capitalista, es inevitable y ello mantiene a los pobres y la pobreza… tal vez el peor vacio, error, debilidad,  es la ausencia de organización real y permanente de los trabajadores, los campesinos, los pobladores, los jóvenes… hay como una inercia que parece actuar en función electoral y hasta allí llegan… Anteo era invencible al tomar contacto con su madre tierra, sin ella, desorganizado,  el pueblo es una masa amorfa y frente aun enemigo tan poderoso… indefensa.

Ha terminado el tiempo de campaña y quedan las opciones sin adornos y así  las mira quien debe elegir.

Guillermo Lasso: banquero, numerario del opus dei, funcionario de los gobiernos de Mahuad,  Noboa, Gutiérrez. La gente humilde  de Guayaquil lo recuerda como gobernador, cruel e insensible, “la ley es la ley”  proclamaba,  pero solo para los mas pequeños.  Tiene tras de si a toda la gran oligarquía del país, que lo mira como “solución urgente”, esta  a su lado mucha de la jerarquía eclesiástica católica, como lo señalo muy suelto de huesos cierto arzobispo en una reunión del clero “es el candidato de la iglesia”.

Lucio Gutiérrez: representa a las mafias que ansían volver a repartirse el país, los grandes contrabandistas, los expertos en negocios petroleros, incluso le acompañan asesinos y violadores, ante cuyos crímenes la jerarquía es…”neutral”.

Los demás son una comparsa abigarrada y siniestra. No valdría la pena mencionarlos siquiera, pero toca.

El tristemente celebre “pastor evangélico” Zabala, que ha degradado el mensaje bíblico hasta limites intolerables: la mujer a la cocina, no debe trabajar; los homosexuales a clínicas para curarlos, pues son enfermos; los jóvenes, prohibido escuchar otra música que no sea” cristiana” entre otras perlas. Como anécdota para la riza, el “blog” “voto católico.com” que es la expresión de un grupito de fanáticos sectarios autollamados “pro-vida” y que abusivamente dicen representar a la iglesia, tiene como referencia los discursos de Zabala…Dios los cría y mammon los junta.

Alberto Acosta a cumplido un papel deplorable, unido a oscuros personajes del grupo garrotero MPD que saqueo las universidades publicas durante décadas y chantajeo a los maestros otro tanto tiempo, banda con evidentes vínculos con la embajada norteamericana, unido a lo mas rancio de los caciques dorados que han manipulado y no representan al pueblo indígena, pasara con pena y sin gloria a un triste recuerdo. Gracias a Dios, los que lo acompañan no se han  atrevido, como es su costumbre,  a manosear el recuerdo y el nombre de el Mayor de los Profetas que ha dado esta tierra al mundo, nuestro bien amado Taita Leónidas Proaño.

Norman Wray  y algunos de sus amigos, cercanos desde muy jóvenes a los grupos cristianos, tiene el indudable merito de haber abierto las puertas a propuestas necesarias de inclusión y acogida, pero por desgracia vive, el y sus compañeros en un “limbo” intelectualizante en que la sociedad cambia al son del blues y el café.

Por todo ello y con la libertad que nos da el no tener ningún vinculo de poder, negocio, dependencia, que nos ate o condicione, creemos que en esta elección lo mejor para el futuro del pueblo ecuatoriano es VOTAR POR LA CANDIDATURA DE RAFAEL CORREA PARA PRESIDENTE DEL ECUADOR Y LAS LISTAS DE SU MOVIMIENTO PARA LA ASAMBLEA NACIONAL. 

Tenemos en las puertas a los coletazos de la quiebra norteamericana y europea, las fuerzas imperiales están llevando al mundo a un enfrentamiento que puede derivar en una catástrofe planetaria, América Latina y el Caribe son protagonistas especiales de cambios. El país empieza a caminar por un sendero diferente, no podemos, no debemos volver al pasado de dolor y saqueo a nuestro pueblo. Hay que insistir en lo comenzado  e ir mucho más allá, en cuanto a las obras que el pueblo precisa para poder vivir bien. Es urgente crear las leyes que normen el convivir de la sociedad y frenen a los poderes facticos, TODOS LOS PODERES FACTICOS. Por eso sugerimos lo que hemos señalado.

Sabemos que el griterío de cierta gente nos llamara “correistas”, no lo somos, además el mismo Presidente ha dicho que ni el  lo es. Tanto es esto cierto, que decimos que nos preocupa la minería a cielo abierto, la sobre-explotación petrolera, la dependencia del imperio chino y muchas otras cosas, pero eso lo discutiremos, criticaremos y hasta combatiremos, pero sin llegar nunca  a aliarnos al diablo neo-liberal.

Con la misma libertad con que apoyamos su nombre, lo denunciaremos si defrauda a los pobres. Nos unen los sueños de una vida digna y justa para la gente que peregrina en la búsqueda del Reino de Dios. Y como solo El es perfecto, en tanto que simples humanos nos equivocaremos una y otra vez, pero en el momento del gran encuentro con su presencia, al menos podremos decir con alegría, no traicionamos Tu Nombre al pretendernos sobre el bien y el mal y declararnos “neutrales” abandonando a Tu Pueblo.

Que El  Espíritu del Padre de Jesús ilumine a nuestro Ecuador.

Iglesia de a pie.  
Febrero de 2013.