MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

miércoles, 11 de abril de 2018

Da Rocha: "Brasil necesita hoy que la Iglesia dé testimonio de comunión, de unidad fraterna"

La detención de Lula marca la Asamblea de los obispos brasileños


Luis Miguel Modino
Brasil

El momento político que vive Brasil, acentuado con la prisión del ex-presidente Lula da Silva este último sábado, 7 de abril, se convierte en un elemento que puede influir decisivamente en la 56ª Asamblea General de los Obispos de Brasil que se inicia este día 11 en Aparecida, sede del Santuario Nacional.

Al contrario de lo que ha sucedido con diferentes diócesis y organismos dependientes de la CNBB, Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués, el episcopado brasileño no se ha pronunciado en su conjunto ante el momento actual, que muchos califican de histórico y que una vez más pone en jaque a la siempre débil democracia brasileña. El episcopado, que no podemos olvidar está compuesto por más 500 prelados, si tenemos en cuenta a los obispos eméritos, está dividido, como sucede con la propia sociedad brasileña.

De un lado nos encontramos la actitud de Monseñor Angélico Sándalo Bernardino, obispo emérito de Blumenau y anteriormente obispo auxiliar de São Paulo, en los tiempos en que el Cardenal Paulo Evaristo Arns, uno de los obispos que más abiertamente se enfrentó al gobierno de la dictadura militar, era su arzobispo. El prelado, amigo personal de Lula da Silva desde hace muchos años, participó de una celebración ecuménica, en el mismo día de la detención del ex-presidente, en memoria de su esposa, Marisa Leticia, fallecida el pasado año y que esa fecha cumplía años.

Según el obispo emérito de Blumenau, "se optó por una Celebración de la Palabra de acuerdo con el grave momento por el que pasa Brasil, víctima del reciente golpe llevado adelante por grandes intereses económicos, con la aprobación del Parlamento y ahora la politización del judiciario. No se trata de celebración político partidaria y sí de súplica por la Paz, fruto de la verdad, justicia, misericordia y amor fraterno".


Las reacciones no se hiceron esperar, inclusive con ataques en la web y redes sociales contra la Conferencia Episcopal de Brasil, una actitud que se viene repitiendo en los últimos tiempos por grupos conservadores que ante cualquier declaración episcopal o evento eclesial contrario a sus posiciones, no dudan en descalificar e insultar a la propia CNBB.

Por otro lado, ante la actitud de Monseñor Angélico, la Archidiócesis de São Paulo ha emitido una nota en la que señala que "fue una iniciativa personal de quien promovió el acto" y que el arzobispo, el Cardenal Odilo Scherer, "lamenta la instrumentalización política del acto religioso". También ha habido muchas muestras de apoyo a la actitud de Monseñor Sándalo Bernadino, la más divulgada y vehemente, surgió de la Iglesia Pueblo de Dios en Movimiento. Visiones enfrentadas dentro de la misma Iglesia y conferencia episcopal, que en opinión de muchos, pueden provocar algún tipo de tensión a lo largo de los próximos días.

El Consejo Indigenista Misionero, en nota pública, ha calificado la prisión de Lula como "una estrategia de los grandes conglomerados empresariales", denunciando que "parte del judiciario se curva a los intereses privados elitistas basando decisiones persecutorias en un pseudo discurso anticorrupción", siendo un paso más "de la persecución, de la criminalización y de la represión contra líderes y movimientos sociales que ayudan a organizar la resistencia contra la rapiña de los derechos de la población y del patrimonio público en el país".


En términos similares, la Comisión Pastoral de la Tierra, califica la prisión del ex-presidente, al que define como "preso político", como instrumento para "consolidar la sumisión nacional a los intereses ilimitados del capital global", y junto con eso, "para impedir que la vuelta de Lula se concrete y venga a deshacer medidas de concentración de riqueza y poder". Un comportamiento que, según la nota, no es el mismo "para otros líderes, de otros partidos, practicantes de crímenes notorios". Es una situación, según la CPT, que quiere "nutrir estratégicamente el odio, la intolerancia y el prejuicio, expresiones del fascismo social, en que sólo vale el individuo con sus intereses privados, no más la sociedad y el compartir colectivo de bienes comunes y públicos".

La Prelatura de São Félix do Araguaia, con su Obispo Monseñor Adriano Ciocca Vasino y su Obispo emérito Monseñor Pedro Casaldáliga, junto con los agentes de pastoral, también se han pronunciado, pues "desde 2013, constatamos la persecución violenta a los gobiernos populares (Lula y Dilma), a los militantes y a todos los que buscan construir una sociedad justa y digna para todos en Brasil y en América Latina, oponiéndose a la dictadura del capital internacional". Movidos por los "clamores en defensa de la Democracia, por la superación de las desigualdades", dicen estar dispuestos a continuar "luchando por la utopía del Reino", teniendo como motivación que "nuestras causas valen más que nuestras vidas", palabras del propio Casaldáliga, a quien muchos consideran uno de los grandes profetas de los últimos 50 años y que pastoreó la Prelatura por más de 30 años.


Son sólo algunos ejemplos de los muchos pronunciamientos llevados a cabo en el país en los últimos días dentro del ámbito de la Iglesia católica en referencia a la prisión del ex-presidente. No cabe duda que esta es una situación seguida de cerca por el Papa Francisco, pues no en vano, él se encontró para una larga conversación con el Cardenal Sergio da Rocha, Presidente del episcopado brasileño, este último 6 de abril, fecha en que durante la madrugada el Supremo Tribunal Federal se había pronunciado a favor de la prisión de Lula da Silva. En declaraciones a Cristiane Murray, publicadas por Vatican News, el arzobispo de Brasilia, declaraba el "amor inmenso por Brasil, por la Iglesia en Brasil, por el pueblo brasileño" por parte del obispo de Roma.

Al ser preguntado por la situación que el país vive, insistía en que "Brasil necesita hoy que la Iglesia dé testimonio de comunión, de unidad fraterna", aspecto que él mismo relataba que estuvo presente en su diálogo con el Papa Francisco. El cardenal señalaba que "la comunión es una exigencia de la evangelización. Jesús dice que estemos unidos, para que el mundo crea", palabras que dejan trasparecer una creciente preocupación ante la división cada vez más explícita dentro de la Iglesia brasileña. Junto con ese aspecto, recordaba unas palabras del Papa en su visita a Aparecida, "no se dejen robar la esperanza".


Dentro del programa de la Asamblea, que se extenderá hasta el próximo día 20, cabe destacar el tema central: "Directrices para la formación de los presbíteros de la Iglesia en Brasil", que pretende reflexionar, a partir del texto elaborado por una comisión presidida por el Arzobispo de Porto Alegre, Monseñor Jaime Spengler, no sólo sobre la formación en los seminarios, sino también sobre la propia formación permanente del clero, aspecto poco cuidado hasta ahora en la Iglesia brasileña.

Junto a este aspecto, en la programación aparecen otros nueve temas llamados prioritarios, entre ellos "la presencia de la Iglesia en la ciudad", que coincide con la reflexión del último Intereclesial de las comunidades eclesiales de base, celebrado el pasado enero, sobre la evangelización del mundo urbano, y otros seis temas llamados diversos, destacando el actual Año del Laicado y el Sinodo de la Pan-Amazonia, en el que la Iglesia de Brasil, que ocupa el 60% del territorio amazónico, debe tener un papel destacado. De hecho, en el llamado Consejo Presinodal, que se reunirá por primera vez en esta semana en Roma, como también ocurrirá en el propio Sínodo, el grupo mayor es el que representa a la Iglesia de Brasil. También aparecen en la programación, una serie de comunicaciones sobre aspectos más concretos y diferentes eventos que tendrán lugar próximamente.


Muchas expectativas ante un encuentro del que se esperan profundas reflexiones que puedan orientar la vida de la Iglesia y de la sociedad brasileña. No en vano, el episcopado brasileño fue durante décadas uno de los principales referentes en la construcción del país y una de las entidades con mayor autoridad moral. Algunos no quieren perder esa dimensión, como señalaba Monseñor Gilberto Pastana de Oliveira, obispo de Crato, en una reciente entrevista a Religión Digital, en la que decía que "el episcopado brasileño está muy preocupado con el momento que estamos viviendo y ciertamente ahora en la asamblea se pronunciará en relación a ese momento histórico vivido en Brasil".

Dejar pasar el momento, sería motivo para que algunos calificasen al episcopado brasileño como medroso. Pero al mismo tiempo, cualquier pronunciamiento que defienda la Democracia y los derechos de los más pobres, que constantemente pretende aniquilar el actual gobierno, puede hacer que otros colectivos tilden a esos mismos obispos de comunistas, como ya ha sucedido con algunas de las últimas notas. Esto muestra que la situación no es fácil, pero eso no puede ser disculpa para dejar de dar una respuesta a la luz de la Doctrina de la Iglesia y, sobre todo, del Evangelio, donde Jesús siempre estuvo al lado las víctimas del sistema.


martes, 10 de abril de 2018

Padre Pedro Pierre: “RESUCITARÉ EN EL PUEBLO…”


Padre Pedro Pierre

Desde su asesinato en 1980, monseñor Oscar Romero, arzobispo de San Salvador, había sido reconocido santo por los cristianos latinoamericanos. Recién el Vaticano decidió confirmar este reconocimiento popular. Ha calificado su asesinato de ‘crimen de odio a la fe cristiana’ y lo presenta como ejemplo de pastor solidario con los pobres y atropellados, hasta el martirio.

Hace poco el papa Francisco hizo un comentario muy llamativo: “Mártir antes y después de su asesinato”. Veamos: “El martirio de monseñor Romero no fue puntual en el momento de su muerte. Fue un martirio, testimonio de sufrimiento anterior, persecución anterior, hasta su muerte, pero también posterior, porque, una vez muerto, -yo era sacerdote joven y fui testigo de eso-, una vez muerto, fue difamado, calumniado, ensuciado. Su martirio se continuó incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y el episcopado. No hablo de oídas; he escuchado esas cosas, o sea, que es lindo verlo también así, un hombre que sigue siendo mártir -bueno, ahora yo creo que casi ninguno se atreve-, pero que, después de haber dado su vida, siguió dándola, dejándose azotar por todas esas incomprensiones y calumnias. Eso da fuerza. Sólo Dios sabe las historias de las personas y cuántas veces a personas que han dado su vida o han muerto, se las sigue lapidando con la piedra más dura que existe en el mundo: la lengua”.

Así es la Semana Santa: pasión, muerte y resurrección, ayer con Jesús, hoy con monseñor Romero y cuántos más mártires latinoamericanos que fueron y siguen siendo asesinados por defender a los pobres, ‘calumniados, difamados, ensuciados hasta después de su muerte’. La resurrección de Jesús nos hace decir que “creían haberlos matado, pero son más vivos que nunca”. Decía monseñor Romero: “Si me matan, resucitaré en el pueblo…”Que estos testimonios sean semillas de mujeres y varones valientes, en particular entre los jóvenes, como acaba de decirlo el mismo papa Francisco: “¡Necesitamos jóvenes profetas que hagan soñar a los ancianos!”.

jueves, 5 de abril de 2018

Leonardo Boff: La Ressurrección como una revolución en la evolución


Leonardo Boff

En la siguiente entrevista del 27 de marzo de 2018 Boff explica que “la Resurrección es la concreción de la utopía predicada por Jesús, el Reino de Dios que implica la superación de morir y de la muerte”. Pero ¿cómo comprenderlo dejando de lado pruebas (científicas) concretas? Es ahí donde, según el teólogo, se inscribe como alternativa la narrativa mítica. “El mejor camino es elaborar narrativas y proyectar mitos que, en el sentido moderno del término, son un medio de expresar lo indecible. El mito no inventa el hecho, le da una forma para que podamos comprenderlo”, explica.

Lea la entrevista completa.

IHU On-Line – ¿En qué medida la Modernidad perturba el entendimiento pleno del concepto de Resurrección?

Leonardo Boff – No veo que la Modernidad tenga interés en el tema de la Resurrección, no los autores que conozco. Sí se preocupan por el tema de la muerte. Por otro lado, si tenemos un concepto más profundo del ser humano, ahí sí apunta el tema de la Resurrección. Si aceptamos que el ser humano es un proyecto infinito y está devorado por un deseo que no conoce límites, como Aristóteles y Freud reconocieron, ahí se plantea la pregunta: ¿cuál es el objeto adecuado a su impulso infinito y al oscuro objeto de su deseo infinito?

Sólo un infinito sacia nuestra sed de infinito, sólo una vida que es eterna hace descansar el deseo. Es la famosa experiencia agustiniana del “cor inquietum” que sólo descansa cuando encuentra a Dios. El sentido de la vida es más vida, es la plenitud de la vida. Es lo que los cristianos llamamos Resurrección.

IHU On-Line – ¿En qué consiste el “resucitar” según la Teología y la Antropología?

Leonardo Boff – La Resurrección no puede ser identificada con la reanimación de un cadáver como el de Lázaro que, finalmente, acabó muriendo. La resurrección es la irrupción del “novissimus Adam” de San Pablo (1Cor 15,45). Es decir, es la completa realización de todas las incontables virtualidades presentes en el ser humano. Si es un proyecto infinito, la Resurrección representa el momento en que estas virtualidades llegan a su plena floración.

IHU On-Line – ¿Cuáles son los límites de buscar la Resurrección como un dato histórico? ¿Y de qué forma la lectura mítica puede ampliar el entendimiento acerca de la Resurrección?

Leonardo Boff – Nadie vio la resurrección de Jesús. Tenemos sólo testimonios de personas a las que se dejó ver y algunas señales como el sepulcro vacío y sus vestiduras. Por lo tanto, no es un hecho histórico susceptible de ser detectado por una cámara o por la televisión. Es un hecho que sucedió en Jesús, accesible por la fe en los testimonios.

Este evento no pertenece al mundo del bios, de la vida biológica que siempre termina en la muerte. Por eso los textos juiciosamente hablan de Zoé, que significa una vida eterna. Tampoco dicen: hemos visto al Señor, sino: Él se dejó ver (óphte en griego, aoristo pasivo de oráo ver). La iniciativa parte de Jesús y no de los apóstoles, a los que les permite verlo. Podríamos decir que la Resurrección es la concreción de la utopía predicada por Jesús, el Reino de Dios, que implica la superación de la muerte y el morir. No sin razón Orígenes, uno de los más geniales teólogos cristianos del norte de Egipto en el siglo III, denomina la resurrección como la autobasilea tou Christou: la autorrealización del Reino en Cristo.
Cuando las realidades son demasiado grandes, nos faltan conceptos y palabras. El mejor camino es elaborar narrativas y proyectar mitos que en el sentido moderno del término (en C.G. Jung y en los antropólogos) son un medio de expresar lo indecible. El mito no inventa el hecho, le da una forma que podamos comprender. En esa línea se debería pensar la resurrección de Jesús. Antropológicamente es fecunda, pues se encuentra con lo que de utópico e infinito discernimos en el ser humano.

IHU On-Line – Muchos estudiosos sostienen que la Resurrección de Cristo es la victoria de la vida sobre la muerte. ¿Cómo podemos comprender tal perspectiva?

Leonardo Boff – La vida está llamada a la vida y no a la muerte, aun cuando sabemos que un día vamos a morir. Este es el anhelo fundamental del ser humano, no sólo vivir mucho, sino, como señalaba Nietzsche, vivir eternamente. En ese sentido, la Resurrección representa un tipo de vida tan plena que en ella no penetra la muerte. Pero para eso, ella necesita transfigurarse, es decir, realizar totalmente al ser humano en sus infinitas posibilidades. No vivimos para morir, como dirían los existencialistas. Morimos para resucitar. Don Pedro Casaldáliga lo formuló bien: la alternativa cristiana es o vida o resurrección.

IHU On-Line – ¿Es posible afirmar que el Dios vivo en el Cristo sólo se revela plenamente en la Resurrección? ¿Por qué?

Leonardo Boff – Mientras estaba entre nosotros, Jesús participaba de todo tipo de limitaciones e incluso achaques de la existencia humana. Es lo que está implícito en la encarnación. El autor de la Epístola a los Hebreos es muy concreto: “entre súplicas, clamores y lágrimas se dirigió a aquel que lo podía salvar de la muerte… y aprendió a obedecer por medio de los sufrimientos” (Hb 5,7-8). Más adelante dice que él “es el general de la fe” (12,2). La Resurrección es la superación de esta situación carnal y el paso a la situación “espiritual” (del Espíritu de vida). Aquí Dios se revela como el Dios que hace de un muerto, un vivo y de un vivo el “novísimo Adán”. Se da la plena revelación del Dios vivo que quiere la vida y que en el libro de la Sabiduría se revela como “el apasionado amante de la vida” (Sb 11,24).

IHU On-Line – ¿En qué consiste la idea de “resurrección de la carne” y de qué forma se articula con la perspectiva del sepulcro vacío, tan detalladamente descrito en la narrativa de Marcos?

Leonardo Boff – “Carne”, bíblicamente, significa la situación humana frágil, enfermiza, mortal. Esta situación fue totalmente transmutada por la Resurrección. Pablo lo dice claramente: “se siembra un cuerpo vital y se resucita un cuerpo espiritual” (1Cor 15,44). Yo sostengo la tesis, aceptada por muchos, de que las apariciones al final del evangelio de Marcos serían un añadido posterior, un pequeño resumen de las apariciones. El Marcos original no tendría nada de eso. Jesús termina diciendo “a los discípulos y a Pedro que Él (Jesús) los precederá en Galilea. Allí me veréis como os dije” (Mc 16,7).

Con eso quiero decir que Jesús no se ha manifestado aún de forma plena. Todos estamos en camino a Galilea (el término de la historia) para verlo entonces cara a cara. Me parece que así se entiende mejor la historia humana, porque a pesar de la Resurrección de Cristo en verdad nada ha cambiado, pues campa la muerte y la violencia en el mundo. En la esperanza caminamos hacia la Galilea de la resurrección. El mismo Jesús está en proceso de resurrección, pues sus hermanos y hermanas, que somos nosotros, aún no han resucitado ni el universo que le pertenece ha alcanzado su plenitud. Está todavía en fase de cosmogénesis. Cuando todo se complete, entonces, Jesús y su comunidad habrán finalmente resucitado. Aquí caben las palabras de Ernst Bloch: “el génesis está al final y no al principio”.

IHU Online – Usted dice que la Resurrección representa “una revolución en la evolución”. Me gustaría que detallara esa perspectiva.

Leonardo Boff – La moderna cosmología afirma unánimemente que el estado del universo no es la estabilidad, sino la movilidad. Todo se está expandiendo, completándose y autocreando. La evolución permite que las virtualidades latentes dentro del universo conozcan emergencias, puedan irrumpir bajo las formas más diferentes. En este sentido, el universo no está todavía listo. En vez de hablar de cosmología, deberíamos hablar de cosmogénesis, la lenta y progresiva génesis de todas las cosas.

Cuando digo, siguiendo a Jürgen Moltmann, que la Resurrección es una revolución en la evolución, quiero decir que la Resurrección es una pequeña anticipación del fin bueno de la creación, como si el término de la evolución se anticipase y nos mostrara en pequeño lo que nos está preparado. Eso es una revolución dentro de la evolución que aún continúa y sigue su curso.

IHU On-Line – ¿De qué forma el panenteísmo puede contribuir al entendimiento de la Resurrección en nuestro tiempo?

Leonardo Boff – La expresión panenteísmo fue creada en el siglo XIX por un teólogo protestante de nombre Krause. Y no tiene nada que ver con el panteísmo. Él quiere decir lo que la teología antigua y clásica enseñaba y todavía enseña con la expresión “pericóresis” (la intro y retro relación de todo con todo) o “circumincesión”. Primero se aplicaba a la relación de la creación con el Creador: ambos están de tal manera imbricados que uno no puede ser entendido sin el otro. Después se aplicó a la cristología y a la doctrina trinitaria. Las tres divinas Personas están tan íntimamente relacionadas que una siempre implica a la otra y así eternamente.

Panenteísmo significa, entonces, que Dios está en todo y todo está en Dios, guardadas las diferencias entre criatura y Creador. No se trata de panteísmo según el cual todo es indistintamente Dios. El propio Voltaire mostró el absurdo filosófico que tal afirmación comporta. El panenteísmo guarda las diferencias, pero revela cómo ambos están presentes el uno en el otro y no pueden ser pensados separadamente. Esta comprensión puede generar una mística como la de Pierre Teilhard de Chardin o la de San Francisco de Asís, que conseguían ver a Dios en todas y en cualquiera de las realidades.

El Cristo cósmico de las epístolas de San Pablo y de la introducción del evangelio de San Juan nos da la perspectiva del “pléroma”, es decir, de la universalidad de la presencia del Resucitado en todas las cosas. Es célebre el dicho 77 del evangelio apócrifo de Santo Tomás, al que grandes nombres de la exégesis como Joaquim Jeremías y otros confieren gran autoridad, pues parece haber salido de la boca del Resucitado: “Yo soy la Luz del mundo. Todo salió de mí y todo vuelve a mí. Raja la leña y estoy dentro de ella, levanta la piedra y estoy debajo de ella, porque estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos. Levantar una piedra cuesta y rajar la leña es duro. Incluso estos quehaceres comunes contienen la presencia del Resucitado.

IHU On-Line – ¿Cómo puede la vuelta a la experiencia de la Resurrección de Cristo inspirar a la humanidad de nuestro tiempo a superar sus dilemas?

Leonardo Boff – Tal vez este pequeño cuento del área de la ecología que se encuentra en mi libro Ecología: grito de la Tierra – grito de los pobres (307) pueda responder a esta pregunta: «En cierta ocasión un anciano y santo monje fue visitado en sueños por el Resucitado. Este, el Resucitado, lo invitó a pasear por el jardín. El monje accedió con entusiasmo y lleno de curiosidad. Después de caminar largo tiempo dando vueltas por el sendero del jardín como hacen aún hoy los monjes después del almuerzo, el santo y anciano religioso se atrevió a preguntar: “Señor, cuando andabas por los caminos de Palestina, una vez dijiste que un día volverías con toda tu pompa y gloria, ¡pero esa vuelta se está demorando mucho!”. Tras unos momentos de silencio que parecían una eternidad, el Resucitado respondió: “mi querido hermanito: cuando mi presencia en el universo y en la naturaleza sea evidente; cuando mi presencia en tu piel y en tu corazón sea tan real como mi presencia aquí y ahora; cuando esta conciencia se vuelva cuerpo y sangre en ti hasta el punto de no pensar más en ello; cuando estés tan lleno de esta verdad que ya no necesites preguntar con curiosidad, entonces mi querido hermano habré regresado con toda mi pompa y gloria”».

Más no se necesita decir: el Resucitado está entre nosotros sólo en las fimbrias del misterio; quien crea y sea sensible percibirá su presencia.

Traducción de Mª José Gavito Milano Leonardo Boff é teólogo e escribió el libro Nuestra resurrección en la muerte, Vozes 2004

miércoles, 4 de abril de 2018

Oscar Soto: Educación popular y teología de la liberación - pensamientos en Semana Santa

“Grito de Esperanza”
Jafeth

Oscar Soto

Y serás tú, por fin, la Patria Grande,
India, negra, criolla, libre, nuestra,
un Continente de fraternos Pueblos,
del Río Bravo hasta la Patagonia.

Que Dios, la paz, el mar, el sol, la vida...

Serás un parto de utopías ciertas
y el canto de tus bocas hermanadas
enseñará la dignidad al Mundo.

-Pedro Casaldáliga-

Nuestra América, levantada entre las masas mudas de indios, llena de pueblos apresurados por conocerse para pelear juntos, tal las intenciones de José Martí; tiene un manantial de recursos materiales y simbólicos que la describen, entre defectos y virtudes. Sobresalen, sin embargo, dos grandes características que se enredan en el retrato de nuestra particularidad: tributamos la peor de las desigualdades y poseemos el encanto de las mayores esperanzas.

Somos pobres, dominados y excluidos; pero persistentes, luchadores y esforzados. Fuimos colonizados, despojados y desposeídos pero supimos re-inventarnos en movimientos, abrazos, solidaridades y revueltas. Esta es una de las razones por las cuales nuestro continente es un territorio de esperanza: la comprensión del mundo, en nuestro sur, fue y es mucho más grande de lo que nos propone la crueldad del día a día.

¿De qué realidad hablamos?... Hace más de 500 años desde la llegada del colonizador, los pueblos amerindios se transformaron en materia prima para un fenómeno relativamente moderno en la época: la racialización de los cuerpos en tanto jerarquías sociales, físicas y políticas. Esa división tajante entre opresores y oprimidos constituye parte del peor legado de la colonia en nuestras corporalidades y geografías, vigente hasta hoy.

De la religión, la política y la sociedad colonial que nos impusieron, poco podemos rescatar, salvo el recuerdo de que fuimos “bárbaros” y ahora tenemos “civilización”, dicen todavía. Hablar de educación y creencias en un territorio despojado y “evangelizado” aun debería causar escozor entre “los vencedores”. Las espiritualidades ancestrales que se intentaron -y se intentan- despoblar de Nuestra América, son el grito permanente contra el relato del dominador, son la descolonización y la libertad por la que se lucha aquí. No obstante esto, con el tiempo América Latina se ha re-inventado. Aquellos oprimidos y negados también se rearmaron; la educación popular y la teología de la liberación latinoamericanas son un punto pequeño que dan cuenta de ello.

Pedagogía y fe para la Patria Grande

La acumulación de experiencias de la Educación Popular -desde Paulo Freire en adelante- ha intentado oponer a la cultura capitalista hegemónica, la cultura popular y sus formas de solidaridades ancestrales, como el mejor camino para la educación política de base; como una dinámica nueva que busca vincular las carencias diarias con los proyectos utópicos. A diferencia de la política heredada de los dominadores, presente en muchos partidos tradicionales en la actualidad, la educación popular propone re-educarnos en los movimientos sociales de base, acumular poder popular y construir alternativas desde abajo, potentes al punto de mover a los de arriba también.

Sucede que el mismo cristianismo que se impuso a capa y espada, también gestó su orillo contestatario en rechazo a la religión opresora, reivindicando para sí un evangelio anti-imperial y un Jesús hermano y compañero. La Semana Santa por la cual transitamos recordando muerte y resurrección, no es otra cosa que el retorno de los vencidos a la escena de la historia. Las formalidades de creencias o adscripciones de fe pasan a un segundo plano. En un continente empobrecido todo es relativo, salvo el hambre y la exclusión de los últimos de la hilera.

Aunque parezcan ya pasadas de moda en un siglo nuevo, las enseñanzas de la educación popular y la teología de la liberación latinoamericanas, se mantienen por fuerza de los tiempos que nos tocan vivir: ni la fe en un futuro mejor, ni la organización popular pueden quedar fuera de las batallas que damos contra el capitalismo, el colonialismo y la sociedad patriarcal en las que habitamos. Este tiempo de reflexión para quienes creen y quienes no, es el espacio para mediar las estrategias que se opongan a aquello que es más fuerte aun que el sistema económico que padecemos: el modelo cultural e ideológico que reproduce la dominación a la que, por otro lado, nos resistimos.

José Martí diría que no hay proa que taje una nube de ideas, sin embargo hace unos cuarenta años cuando las ideas libertarias ocuparon los espacios políticos, pedagógicos y religiosos, los dominadores fueron obligados a hablar de distribución económica, de justicia social y de reformas agrarias; hoy parece que las fuerzas sociales-populares y las izquierdas latinoamericanas asumieron el lenguaje del mercado, las restricciones económicas y los planes de gobernabilidad “democrática”.

Así, como cada vez que los pueblos buscan su educación política para ser libres, los que oprimen optan por la represión y golpes militares, en este tiempo también enfrentamos a aquellos que ajustan, reprimen y hambrean, con la diferencia escasa de que, todo parece indicar, hemos dejado de lado la mayor enseñanza de esta Semana Santa (en clave libertaria): la salvación no es un acto heroico de un individuo iluminado, es en todo caso un ejercicio colectivo de amor y entrega por el prójimo y el que sufre día a día la pobreza, el hambre y la expulsión de sus tierras sagradas. La esperanza es un acto político que se construye a partir de lo que tenemos.

- Oscar Soto, politólogo, Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza, Argentina; integrante del Centro Padre Carlos Mugica – Espacio Ecuménico Fe y Política.
oscarsoto28@yahoo.com.ar / @OscaritoSoto

martes, 3 de abril de 2018

Leonardo Boff: Con el Papa Francisco termina la Iglesia occidental y comienza la Iglesia universal


Leonardo Boff 

Han pasado ya cinco años del papado de Francisco, obispo de Roma y Papa de la Iglesia universal. Muchos han hecho balances minuciosos y brillantes sobre esta nueva primavera que ha irrumpido en la Iglesia. Por mi parte enfatizo solo algunos puntos que interesan a nuestra realidad.

El primero es la revolución hecha en la figura del papado, vivida en persona por él mismo. Ya no es el Papa imperial con todos los símbolos heredados de los emperadores romanos. Francisco se presenta como simple persona, como quien viene del pueblo. Sus primeras palabras de saludo fueron decir a los fieles “buona sera”: buenas noches. A continuación, se presentó como obispo de Roma, llamado a dirigir en el amor a la Iglesia que está en el mundo entero. Antes de dar él la bendición oficial, pidió al pueblo que lo bendijese. Se fue a vivir no a un palacio –lo que habría hecho llorar a Francisco de Asís– sino a una casa de huéspedes. Y come allí con ellos.

El segundo punto importante es anunciar el evangelio como alegría, como superabundancia de sentido de vivir y menos como doctrina de los catecismos. No se trata de llevar a Cristo al mundo secularizado, sino de descubrir su presencia en él por la sed de espiritualidad que se nota en todas partes.

El tercer punto es colocar en el centro de su actividad tres polos: el encuentro con Cristo vivo, el amor apasionado por los pobres y el cuidado de la Madre Tierra. El centro es Cristo, no el Papa. El encuentro vivo con Cristo tiene primacía sobre la doctrina.

En vez de la ley anuncia incansablemente la misericordia y la revolución de la ternura, como lo dijo a los obispos brasileros en el viaje a nuestro país.

El amor a los pobres lo expresó en su primera intervención oficial: “cómo me gustaría que la Iglesia fuese la Iglesia de los pobres”. Fue al encuentro de los refugiados que llegan a la isla de Lampedusa en el sur de Italia. Allí dijo palabras duras contra cierto tipo de civilización moderna que ha perdido el sentido de la solidaridad y ya no sabe llorar por el sufrimiento de sus semejantes.

Suscitó la alarma ecológica con su encíclica Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común (2015), dirigida a toda la humanidad. Muestra clara conciencia de los peligros que corren el sistema-vida y el sistema-Tierra. Por eso expande el discurso ecológico más allá del ambientalismo. Dice enfáticamente que debemos hacer una revolución ecológica global (n.5). La ecología es integral y no solo verde, pues involucra a la sociedad, la política, la cultura, la educación, la vida cotidiana y la espiritualidad. Une el grito de los pobres con el grito de la Tierra (n. 49). Nos invita a sentir como nuestro el dolor de la naturaleza, pues todos estamos interligados y envueltos en un tejido de relaciones. Nos pide «alimentar una pasión por el cuidado del mundo… una mística que nos anime, unos móviles interiores que impulsen, motiven, alienten y den sentido a la acción personal y comunitaria» (nº 216).

El cuarto punto significativo ha sido presentar a la Iglesia no como un castillo cerrado y cercado de enemigos, sino como un hospital de campaña que acoge a todos sin reparar en su extracción de clase, de color o de religión. Una Iglesia en permanente salida hacia los otros, especialmente hacia las periferias existenciales que abundan en todo el mundo. Ella debe servir de aliento, infundir esperanza y mostrar a un Cristo que vino a enseñarnos a vivir como hermanos y hermanas, en el amor, la igualdad, la justicia, abiertos al Padre que tiene características de Madre de misericordia y de bondad.

Por último, muestra clara conciencia de que el evangelio se opone a las potencias de este mundo que acumulan absurdamente, dejando en la miseria a gran parte de la humanidad. Vivimos bajo un sistema que coloca el dinero en el centro, que es asesino de los pobres y depredador de los bienes y servicios de la naturaleza. Contra ellos tiene las palabras más duras. Dialoga con todas las tradiciones religiosas y espirituales. En el lavatorio de los pies del Jueves Santo estaba una niña musulmana.

Quiere a las Iglesias, con sus diferencias, unidas en el servicio al mundo, especialmente a los más desamparados. Es el verdadero ecumenismo de misión.

Con este Papa que “viene del fin del mundo” termina una Iglesia occidental y comienza una Iglesia universal, adecuada a la fase planetaria de la humanidad, llamada a encarnarse en las distintas culturas y construir ahí un nuevo rostro a partir de la riqueza inagotable del evangelio.

lunes, 2 de abril de 2018

Francisco: "Celebrar la Pascua es volver a creer que Dios irrumpe en nuestras historias, desafiándonos"


Jesús Bastante 

Silencio, grito, vida. "¡No está aquí! ¡Ha resucitado!". Las palabras del Papa en una breve pero intensa homilía sirvieron de pórtico para que de la Vigilia Pascual en la basílica de San Pedro surgiera, na vez más, entre las velas encendidas, el tañido de las campanas, las miradas cómplices.... que Jesús vive, que vence a la muerte, que la salvación es posible en los ojos de quien se atreve a creer... y a comprometerse. "¿Queremos tomar parte de este anuncio de vida o seguiremos enmudecidos ante los acontecimientos?", preguntó el Pontífice.

La liturgia de esta noche es una de las más bellas e intensas de todo el calendario. Comienza afuera, en plena oscuridad. La procesión se va iluminando con la luz que surge del cirio pascual. Después, la liturgia de la Palabra, y posteriormente la del Bautismo, en la que Francisco bautizó a 8 adultos, 3 mujeres y 5 hombres, de edades comprendidas entre 28 y 52 años: 4 italianos, un albanés, un nigeriano, un estadounidense y un peruano.

En su homilía, Bergoglio destacó el silencio de los discípulos, "enmudecidos frente al dolor que genera la muerte de Jesús". Una situación en la que los amigos de Cristo "se quedan sin palabras", de una manera cruel. "Frente a la injusticia que condenó al Maestro, los discípulos hicieron silencio; frente a las calumnias y al falso testimonio que sufrió el Maestro, los discípulos callaron".


"Durante las horas difíciles y dolorosas de la Pasión, los discípulos experimentaron de forma dramática su incapacidad de «jugársela» y de hablar en favor del Maestro. Es más, no lo conocían, se escondieron, se escaparon, callaron", recordó el Papa. Discípulos, también hoy, "entumecidos y paralizados, sin saber hacia dónde ir frente a tantas situaciones dolorosas que lo agobian y rodean". Y, lo que es peor, creyendo "que nada puede hacerse para revertir tantas injusticias que viven en su carne nuestros hermanos".

"Y en medio de nuestros silencios -prosiguió Bergoglio-, cuando callamos tan contundentemente, entonces las piedras empiezan a gritar, y a dejar espacio para el mayor anuncio que jamás la historia haya podido contener en su seno: «No está aquí, ha resucitado»".

La piedra gritó, porque "fue la creación la primera en hacerse eco del triunfo de la Vida sobre todas las formas que intentaron callar y enmudecer la alegría del evangelio". Tabién las mujeres, que contemplaron la tumba vacía y al ángel pidiendo: "No tengáis miedo... ha resucitado".


"Palabras que quieren tocar nuestras convicciones y certezas más hondas, nuestras formas de juzgar y enfrentar los acontecimientos que vivimos a diario; especialmente nuestra manera de relacionarnos con los demás", destacó el Pontífice, quien señaló que el sepulcro vacío "quiere desafiar, movilizar, cuestionar, pero especialmente quiere animarnos a creer y a confiar que Dios «acontece» en cualquier situación, en cualquier persona, y que su luz puede llegar a los rincones menos esperados y más cerrados de la existencia".

Jesús resucitó, y esa "es la fuerza que tenemos los cristianos para poner nuestra vida y energía, nuestra inteligencia, afectos y voluntad en buscar, y especialmente en generar, caminos de dignidad".

"¡No está aquí...ha resucitado! Es el anuncio que sostiene nuestra esperanza y la transforma en gestos concretos de caridad", explicó Francisco. Un anuncio actual, hoy que "Él resucita nuestra esperanza y creatividad para enfrentar los problemas presentes, porque sabemos que no vamos solos".


Y es que, recalcó el Papa, "celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias desafiando nuestros «conformantes» y paralizadores determinismos". Es "dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza". 


Y, también, una invitación, "a ustedes y a mí: invitación a romper las rutinas, renovar nuestra vida, nuestras opciones y nuestra existencia. Una invitación que va dirigida allí donde estamos, en lo que hacemos y en lo que somos; con la «cuota de poder» que poseemos. ¿Queremos tomar parte de este anuncio de vida o seguiremos enmudecidos ante los acontecimientos?". 

domingo, 1 de abril de 2018

Jesús Bastante: El Papa denuncia la "arrogancia" de los "miopes y corruptos" que se aprovechan de los crucificados de hoy


Jesús Bastante

RELIGION DIGITAL

Es, seguramente, el momento más espectacular de la Semana Santa romana. Trasladados a dos milenio atrás, miles de personas participan, iluminadas por las velas, en el impresionante Via Crucis del Coliseo, presidido desde la colina del Palatino por el Papa Francisco.

Un Via Crucis especial, con motivo del Sínodo de Jóvenes, escrito por y para los jóvenes, que han querido ser protagonistas en una de las celebraciones más especiales de la semana de Pasión. Allí donde muchos cristianos padecieron el martirio, 15 jóvenes (12 chicos y 3 chicas), prepararon unas sentidas, y muy actuales, meditaciones para este Viernes Santo de muerte y esperanza. Porque "en la oscuridad resplandecerá la luz".

"Te veo, Jesús", es el lema de cada estación elegida por los jóvenes de la escuela secundaria y estudiantes universitarios coordinados por su profesora de religión, Andrea Monda, quien también conduce un programa de televisión.

La profesora Monda explicó a Vatican News que los textos se ha hecho en clase y que llevan preparándose desde hace seis meses, compartiendo las lecturas de los Evangelios relacionados con el vía crucis.

Entre los que portaban la cruz en alguna estación, se encontraban una pareja de sirios y sus tres hijos, así como monjas dominicas de Irak. Todo bajo un impresionante dispositivo de seguridad, con más de 10.000 efectivos: la Policía italiana ha elevado la alerta ante la posibilidad de atentados yihadistas en Roma durante estos días.


En su meditación final, el Papa mostró "vergüenza, arrepentimiento y esperanza". Vergüenza, "por dejarte solo sufriendo por nuestros pecados", por haber elegido "a Barrabás y no a ti, al poder y no a ti, al dios dinero y no a ti"; por que "muchas personas, e incluso algunos de tus ministros, se dejan engañar por la ambición y la vanagloria, perdiendo su dignidad y su primer amor".

Vergüenza, en definitiva, por "estar dejando a los jóvenes un mundo fracturado por divisiones y guerras; un mundo devorado por el egoísmo donde los jóvenes, los pequeños, los enfermos, los ancianos son marginados". "La vergüenza -añadió- de haber perdido la vergüenza".

Junto a ella, de la cruz brota la esperanza, que "se enciende en la oscuridad de nuestra desesperación, porque sabemos que tu única medida de amor es amarnos sin medida". Esperanza ante el mensaje de Jesús, que "continúa inspirando a tantas personas y pueblos que solo el bien puede vencer el mal y la maldad, solo el perdón puede derrocar el rencor y la venganza, solo el abrazo fraterno puede dispersar la hostilidad y miedo del otro".


Esperanza frente a la "lógica de la ganancia y el dinero fácil", como la de miles de misioneros y misioneras que "continúan desafiando a la conciencia dormida de la humanidad, arriesgando sus vidas para servirte en los pobres, en los descartados, en los inmigrantes, en los invisibles, los explotados, los hambrientos y los prisioneros".

Esperanza también en la Iglesia, "santa y compuesta por pecadores", que continúa "pese a todos los intentos de desacreditarla, siendo una luz que ilumine, aliente, eleve y testimonie tu amor ilimitado por la humanidad". Y esperanza por que de la cruz "surgió la resurrección".

"Señor Jesús, ¡siempre danos la gracia de la santa esperanza!", apuntó el Papa, quien pidió "despojar la arrogancia del ladrón colocado a la izquierda, miope y corrupto, que vio en ti una oportunidad para aprovechar, un condenado al que criticar, un perdedor del que burlarse, otra oportunidad para culpar a los demás, e incluso a Dios", e identificarnos con "el buen ladrón" que miró a Jesús "con ojos llenos de vergüenza, arrepentimiento y esperanza".


Estaciones del Vía Crucis romano

«Jesús condenado a muerte». En la primera estación, Valerio lamenta la injusticia de la multitud que prefiere salvar a Barrabás y no al Señor, rogándole su ayuda para saber elegir en la vida ante las opciones que se presentan.

«Jesús con la cruz a cuestas». En la segunda estación, María y Margherita, señalan que la cruz, «símbolo para el hombre de humillación y dolor, se reverla ahora, por la gracia de su sacrificio, como una promesa: de toda muerte resurgirá la vida y en toda oscuridad resplandecerá la luz».

«Jesús cae por primera vez». En la tercera estación, Caterina le dice al Señor: «Con tu coraje nos enseñas que los fracasos y las caídas no deben detener nunca nuestro camino y que tenemos siempre una opción: rendirnos o levantarnos contigo».

«Jesús se encuentra con la Madre». En la cuarta estación, Agnese le pide ayuda al Señor para recordar siempre «el ejemplo de María, que aceptó la muerte de su hijo como misterio grande de salvación»... Para vivir siempre «con la mirada puesta en el bien de los otros ya morir en la esperanza de la resurrección y la certeza de que nunca estamos solos, ni abandonados por Dios ni por María, madre buena que lleva siempre en su corazón a su hijos».


«El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz». En la quinta estación, Chiara, le ruega al Señor «haz que cada uno de nosotros pueda encontrar el coraje de ser como el Cireneo que lleva la cruz y sigue tus pasos». Que cada uno de nosotros sean tan humilde y fuerte como para llevar la cruz de los que encontramos...para estar abiertos al encuentro también en la diversidad».

«La Verónica enjuga el rostro de Jesús». En la sexta estación, Cecilia, le ruega a Jesús: «dame la fuerza para acercarme a las otras personas, a cada persona, joven o vieja, pobre o rica, querida o desconocida, y de ver en sus rostros tu rostro...».

«Jesús cae por segunda vez». En la séptima estación, Francesco, le pide al Señor: «Recuérdanos que cuando nos equivocamos y caemos, si estamos contigo y nos aferramos a tu mano, podemos aprender y volvernos a levantar... Haz que los jóvenes podamos llegar a todos tu mensaje de humildad y que las generaciones futuras abran los ojos hacia ti y sepan comprender tu amor...»

«Jesús que encuentra a las mujeres de Jerusalén» En la octava estación, Sofía reza así: Señor, haz que yo, junto con las mujeres y los hombres de este mundo, podamos ser cada vez más caritativos para con los más necesitados, como hacías tú»

«Jesús cae por tercera vez». En la novena estación, Chiara le ruega a Jesús: «danos el coraje de ir adelante en nuestro camino. Haz que acojamos hasta el fondo la esperanza y el amor que nos has donado. Que todos puedan afrontar los desafíos de la vida, con la fuerza y la fe con la que tú has vivido los últimos momentos en tu camino hacia la muerte en la cruz».


«Jesús es despojado de las vestiduras». En la décima estación, Greta le ruega al Señor«...haz que podamos ver siempre la dignidad de los demás, estimarla y custodiarla».

«Jesús clavado en la cruz». En la undécima estación, Greta escribe que «hoy en el mundo de Internet, estamos tan condicionados por todo lo que circula en red que a veces dudo también de mis palabras. Pero tus palabras son distintas, son fuertes en su debilidad. Tú nos has perdonado, no tienes rencor, has enseñado a dar la otra mejilla y has ido más allá, hasta el sacrificio total de tu persona». Y le ruega al Señor: ...«haz que ante una injusticia, yo pueda tener el coraje de tomar las riendas de mi vida y actuar de modo distinto».


«Jesús muere en la cruz». En la duodécima estación, Dante escribe: «Es un misterio grande Jesús: nos amas muriendo, habiendo sido abandonado...». Y le ruega al Señor: «...abre mis ojos, haz que yo vea aun en los sufrimientos, en la muerte, en el fin que no es verdadero fin. Perturba mi indiferencia con tu cruz...».

«Jesús que es bajado de la cruz». En décimo tercera estación, Flavia reza así: «Señor, has que en nosotros esté siempre viva la esperanza, la fe en tu amor incondicional. Haz que podamos mantener siempre viva y encendida la mirada hacia la salvación eterna y logremos encontrar alivio y paz en nuestro camino».

«Jesús es puesto en el sepulcro». En la decimocuarta estación, Marta le ruega: «Señor... Tú que no miras lo superficial, sino que ves lo secreto y profundo escucha nuestra voz; haz que podamos descansar en ti, reconocer en ti nuestra naturaleza, ver en el amor de tu rostro dormido nuestra belleza perdida».


Meditación final del Papa:

Señor Jesús, nuestra mirada se dirige hacia ti, llena de vergüenza, arrepentimiento y esperanza.

En vista de tu amor supremo, la vergüenza nos impregna por dejarte solo a sufrir por nuestros pecados:

- La vergüenza de haber escapado antes de la prueba, aunque hayamos dicho miles de veces: "incluso si todos te abandonan, nunca te abandonaré";

- La vergüenza de haber elegido a Barrabás y no a ti, al poder y no a ti, a la apariencia y no a ti, al dios dinero y no a ti, a la mundanidad y no a la eternidad;

- la vergüenza de haberte tentado con la boca y el corazón, cada vez que hemos estado frente a una prueba, diciéndote: "si eres el Mesías, salva y nosotros creeremos";

- vergüenza porque muchas personas, e incluso algunos de tus ministros, se dejan engañar por la ambición y la vanagloria, perdiendo su dignidad y su primer amor;

- vergüenza porque nuestras generaciones están dejando a los jóvenes un mundo fracturado por divisiones y guerras; un mundo devorado por el egoísmo donde los jóvenes, los pequeños, los enfermos, los ancianos son marginados;

- Jesús, la vergüenza de haber perdido la vergüenza;


Delante de tu majestad suprema, la chispa de la esperanza se enciende en la oscuridad de nuestra desesperación, porque sabemos que tu única medida de amor es amarnos sin medida;

- Esperanza porque tu mensaje continúa inspirando, incluso hoy en día, tantas personas y pueblos que solo el bien puede vencer el mal y la maldad, solo el perdón puede derrocar el rencor y la venganza, solo el abrazo fraterno puede dispersar la hostilidad y miedo del otro;

- la esperanza porque su sacrificio continúa aún hoy en día, para liberar la fragancia del amor divino que acaricia el corazón de muchos jóvenes, que siguen consagrando su vida convirtiéndose en ejemplos vivos de la caridad y la generosidad en nuestro mundo devorado por la lógica de la ganancia y dinero fácil;

- esperanza porque muchos misioneros continúan, incluso hoy en día, desafiando a la conciencia dormida de la humanidad, arriesgando sus vidas para servirte en los pobres, en los descartados, en los inmigrantes, en los invisibles, los explotados, los hambrientos y los prisioneros;

- esperanza de que tu Iglesia, santa y compuesta por pecadores, continúe, incluso hoy, y a pesar de todos los intentos de desacreditarla, siendo una luz que ilumine, aliente, eleve y testimonie tu amor ilimitado por la humanidad, un modelo de altruismo, un arca de salvación y una fuente de certeza y verdad;

Esperanza que por tu cruz, resultado de la codicia y la cobardía de muchos maestros de la ley y los hipócritas, surgió la resurrección para transformar la oscuridad de la tumba en la madrugada incendió el domingo sin ocaso, nos enseña que el amor es nuestra esperanza.

Señor Jesús, ¡siempre danos la gracia de la santa esperanza!

Ayúdanos, hijo del hombre, a despojar a la arrogancia del ladrón colocado a la izquierda, miope y corrupto, que vio en ti una oportunidad para aprovechar, un condenado al que criticar, un perdedor del que burlarse, otra oportunidad para culpar a los demás, e incluso a Dios.

En cambio, te pedimos, Hijo de Dios, que nos identifiquemos con el buen ladrón que te ha mirado con ojos llenos de vergüenza, arrepentimiento y esperanza; quien, con los ojos de la fe, vio en tu derrota aparente la victoria divina y así se arrodilló ante tu misericordia y con honestidad ha robado el paraíso! Amén!