MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

martes, 8 de septiembre de 2015

No hay más recursos en la despensa de la Casa Común


Leonardo Boff

La Tierra es un planeta pequeño, viejo, con 4,44 mil millones de años de edad, con 6.400 km de radio y 40.000 km de circunferencia. Hace 3,8 mil millones de años surgió en él todo tipo de vida y hace unos 7 millones, un ser consciente e inteligente, altamente activo y amenazador: el ser humano. Lo preocupante es que la Tierra ya no tiene reservas suficientes en su despensa para proporcionar alimentos y agua a sus habitantes. Su biocapacidad se va debilitando día a día.

El día 13 de agosto fue el Día de la Sobrecarga de la Tierra (Earth Overshooting Day). Es lo que nos informó la Red de la Huella Mundial (Global Footprint Network) que, junto con otras instituciones como WWF y Living Planet siguen sistemáticamente el estado de la Tierra. La huella ecológica humana (la cantidad de bienes y servicios que necesitamos para vivir) ha sido sobrepasada. Las reservas de la Tierra se han agotado y necesitamos 1,6 planetas para atender nuestras necesidades, sin considerar aquellas muy importantes de la gran comunidad de vida (fauna, flora, micro-organismos). En palabras de nuestro diario vivir: nuestra tarjeta de crédito está en números rojos.

Hasta 1961 necesitábamos solamente del 63% de la Tierra para atender nuestras demandas. Con el aumento de la población y del consumo, en 1975 necesitábamos ya el 97% de la Tierra. En 1980, el 100,6%, la primera Sobrecarga de la Huella Ecológica Planetaria. En 2005 alcanzábamos ya la cifra de 1,4 planetas. Y actualmente, en agosto de 2015, 1,6 planetas.

Si hipotéticamente, nos dicen los biólogos y cosmólogos, quisiésemos universalizar el tipo de consumo que los países opulentos disfrutan, serían necesarios 5 planetas iguales al que tenemos, lo cual es absolutamente imposible además de irracional (cf. R. Barbault, Ecologia geral, 2011, p.418).

Para completar el análisis debemos tener en cuenta la investigación sobre “Los límites planetarios: una guía para el desarrollo humano en un planeta en mutación”, hecha por 18 científicos y publicada en la prestigiosa revista Science de enero de 2015 (hay un buen resumen en IHU de 09/02/2015). En ella se enumeran 9 fronteras que no pueden ser violadas, en caso contrario ponemos en peligro las bases de la vida en el planeta (cambios climáticos; extinción de especies; disminución de la capa de ozono; acidificación de los océanos; erosión de los ciclos de fósforo y nitrógeno; abusos en el uso de la tierra, como deforestaciones; escasez de agua dulce; concentración de partículas microscópicas en la atmósfera que afectan al clima y a los organismos vivos; introducción de nuevos elementos radioactivos, nanomateriales, microplásticos).

Cuatro de las 9 fronteras ya han sido sobrepasadas, pero dos de ellas –el cambio climático y la extinción de las especies– que son fronteras fundamentales, pueden llevar a nuestra civilización a un colapso. Fue lo que concluyeron los 18 científicos.

Tal dato pone en jaque el modelo vigente de análisis de la economía de la sociedad mundial y nacional, medida por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Este implica una profunda intervención en los ritmos de la naturaleza y la explotación de los bienes y servicios de los ecosistemas con vistas a la acumulación y con ello al aumento del PIB. Este modelo es una falacia pues no considera el tremendo estrés al que somete a todos los servicios ecosistémicos globales que garantizan la continuidad de la vida y de nuestra civilización. De forma irresponsable e irracional considera tal hecho, con sus graves consecuencias, como “externalidades”, es decir, como factores que no entran en la contabilidad nacional e internacional de las empresas.

Y así, alegremente, vamos al encuentro de un abismo que se abre delante de nosotros. Curiosamente, en las discusiones sobre temas económicos que se organizan semanalmente en las televisiones, nunca o casi nunca se hace referencia a los límites ecosistémicos de la Tierra. Con raras excepciones, los economistas parecen ciegos y cegados por las cifras del PIB, rehenes de un paradigma anticuado y reduccionista para analizar la economía concreta que tenemos. Si todas las fronteras fuesen violadas, como todo parece indicar, ¿qué sucederá con la Tierra viva y la humanidad? Tenemos que cambiar nuestros hábitos de consumo, las formas de producción y de distribución como no se cansa de repetir la encíclica del Papa Francisco sobre “El cuidado de la Casa Común”. Pero sobre eso los analistas no dicen ni una sola palabra. Mal imaginan que podemos conocer un “armagedón” ecológico-social sin precedentes.

Imaginemos al planeta Tierra como un avión de pasajeros. Tiene alimentos, agua y combustible limitados. El 1% viaja en primera clase; el 5% en ejecutiva y el 95% en clase económica o junto a los equipajes con un frío aterrador. Llega un momento en que todos los recursos se agotan. El avión planea un poco y luego se precipita, acabando con todos los pasajeros de todas las clases. ¿Queremos este destino para nuestra única Casa Común y para nosotros mismos? No tenemos alternativa: o cambiamos nuestros hábitos o iremos desapareciendo lentamente como los habitantes de la isla de Pascua hasta quedar solamente algunos representantes, tal vez envidiando a los que murieron antes. Ciertamente, no hemos sido llamados a la existencia para conocer un fin tan trágico. Seguramente “el Señor, soberano amante de la vida” (Sab 11,26) no lo permitirá. No será por un milagro sino mediante nuestro cambio de hábitos y con la cooperación de todos.

lunes, 7 de septiembre de 2015

HASTA CUANDO TOLERAREMOS LAS GUERRAS CRUELES desatadas por ESTADOS UNIDOS, EUROPA y a veces con beneplácito de Naciones Unidas, siempre CONTRA LOS PUEBLOS DEL TERCER MUNDO, CONTRAS SUS MUJERES, SUS HOMBRES, SUS NIÑOS Y NIÑAS…!



La imagen del cuerpo sin vida del pequeño Aylan Kurdi, tirado boca abajo en una playa de Turquía, ha conmovido a la humanidad entera. El cadáver de este niño de apenas 3 años de edad, recordemos, fue hallado este mismo jueves 3 de septiembre por varios guardacostas, luego de que dos embarcaciones de refugiados sirios, que se dirigían a la isla griega de Kos, naufragara tras haber salido de la localidad turca de Bodrum.

El trágico accidente, como era de esperarse, no ha pasado desapercibido. Muchos artistas (pintores y diseñadores gráficos) han hecho uso de la imagen de este angelito para manifestar, a través de su talento, su más honda tristeza e indignación. A continuación algunas de las imágenes:















Esta es historia triste del niñito que ahogado en la playa turca


El padre del niño sirio de tres años ahogado frente a la costa turca y cuya imagen conmovió al mundo relató este jueves que sus hijos habían resbalado de sus manos al hundirse la embarcación que los llevaba a Grecia.

“Teníamos chalecos salvavidas pero el barco se hundió porque varios se levantaron. Yo sostenía la mano de mi mujer. Pero mis hijos resbalaron de mis manos”, declaró Abdula Ebdi a la agencia de prensa Dogan.

INTENTABAN LLEGAR A CANADÁ

La familia del niño sirio cuyo cadáver terminó en una playa turca intentaba emigrar a Canadá tras huir de la ciudad de Kobani, asolada por la guerra, dijo el jueves uno de sus familiares a un periódico canadiense.

Una fotografía del pequeño cuerpo del niño de tres años Aylan Kurdi, devuelto por las olas en la localidad turística de Bodrum, en el mar Egeo, conmocionó el miércoles las redes sociales, provocando indignación por la falta de acción de los países desarrollados para ayudar a los refugiados, citó Reuters.

Su hermano de 5 años Galip y su madre Rehan, de 35, también murieron después de que su embarcación naufragara mientras intentaban alcanzar la isla griega de Kos. Su padre, Abdulah, fue encontrado semiinconsciente y llevado a un hospital cercano a Bodrum, según el periódico turco Sabah.

"Me enteré de la noticia a las cinco de la mañana", afirmó Teema Kurdi, hermana de Abdulah y residente en Vancouver, en declaraciones recogidas por el periódico canadiense National Post. Teema fue contactada por la esposa de uno de los hermanos de Abdulah.

"Recibió una llamada de Abdullah, y lo único que dijo fue: mi esposa y mis dos hijos están muertos", comentó Teema.

Abdulah, su esposa e hijos habían solicitado el estatus de refugiado con aval privado a las autoridades canadienses que les fue denegada en junio por complicaciones con las solicitudes desde Turquía, dijo Teema, según el medio canadiense.

"Estaba intentarlo avalarlos, y tengo amigos y vecinos que me ayudaron con los depósitos bancarios, pero no pudimos sacarlos, y por eso se fueron en el barco", dijo.

"Incluso les pagaba un alquiler en Turquía, pero es horrible cómo tratan a los sirios allí", agregó.

Turquía ha sido alabada internacionalmente por acoger a dos millones de refugiados desde que comenzó la guerra civil en Siria en marzo de 2011, gastando más de 6.000 millones de dólares en atenderlos y recibiendo sólo 400 millones de dólares de la comunidad internacional.

Pero ha advertido de que está llegando al límite de su capacidad, y ahora miles de personas hacen el peligroso viaje en barco desde Turquía a Grecia en un intento por entrar en Europa.

Kobani, un pueblo en el norte de Siria cerca de la frontera turca, fue hace varios meses escenario de duros enfrentamientos entre Estado Islámico y las fuerzas regionales kurdas.

domingo, 6 de septiembre de 2015

ESCUCHAR PRIMERO Y LUEGO HABLAR


Fray Marcos Rodríguez
Mc 7, 31-37

Es una pena que la liturgia se haya saltado el relato de la Cananea. Para mí es uno de los diálogos personales más entrañable y profundo del evangelio. Jesús aprende de ella, que los débiles son siempre los que necesitan ayuda, sean judíos o paganos. Hay otro dato muy interesante. Jesús no va a tierra de paganos a hacer proselitismo. Al contrario, dice expresamente que ha sido enviado solo a las ovejas de Israel. Tampoco está claro por qué Jesús se sale de Galilea. Puesto que el relato que hemos leído habla de la acusación de no cumplir la tradición, podía pensarse que es para alejarse del control de los fariseos.

El episodio que nos narra hoy Mc no tiene localización precisa. Solo sabemos que vuelve de Tiro al lago de Galilea, pasando por Sidón, atravesando la Decápolis. Podemos suponer que estamos en la Decápolis, tierra de paganos. Si alguno intentara marcar un recorrido geográfico lógico de los itinerarios de Jesús en el evangelio de Marcos, se encontraría con un galimatías indescifrable. Para Marcos la geografía no tiene ninguna importancia. Coloca a Jesús en cada momento donde más le interesa teológicamente.

En el AT, el tiempo mesiánico se anunció como salvación para los marginados, los pobres, los que no tenían valedor en este mundo injusto. Seguramente hemos entendido demasiado literal­mente el anuncio hecho por los profetas de que, los sordos oirán, los mudos hablarán, los ciegos verán, los cojos saltarán... En realidad nunca se dice en toda la Biblia que el Mesías tuviera esa misión. También dice el texto que nacerán fuentes en la estepa, que el león pacerá con el buey, que el niño cogerá la serpiente en la mano etc.; y nadie espera que eso vaya a suceder en la realidad.

El hecho de que una persona fuera sorda o muda o ciega o coja, no era un problema de salud sino un problema religioso. Esa carencia era signo de que Dios le había abandonado. Si Dios lo había abandonado, la institución religiosa estaba obligada a hacer lo mismo. Eran por tanto, marginados por la religión, que era la mayor desgracia que podía recaer sobre una persona. Jesús, con su actitud, manifiesta que Dios está más cerca de los marginados, de los que sufren. Al curar, Jesús les está sacando de su marginación religiosa, demostrando que Dios no margina a nadie y que la religión no actúa en su nombre.

El relato está plagado de simbolismos que hacen imposible interpretarlo como crónica de unos hechos. En el capítulo siguiente se narra la curación del ciego de Betsaida, utilizando el mismo cliché: Es presentado por otros, le piden que lo toque (le imponga las manos), lo separa de la multitud, hace un tocamiento con su saliva, y les manda que guarden silencio. En los profetas, la ceguera y la sordera son símbolos de resistencia a la palabra de Dios. En el evangelio son símbolos de la incomprensión y resistencia al mensaje de Jesús. Los discípulos de Jesús no comprenden el mensaje y por lo tanto, no pueden trasmitirlo.

Sordo y mudo en el AT, era, simbólicamente, el que no quería escuchar la palabra de Dios, y por lo tanto, tampoco podía cumplirla o proclamarla. Si tenemos en cuenta que la religión judía está fundamentada en el cumplimiento de la Ley, descubriremos que el que no puede oírla ni proclamarla, queda totalmente excluido. La imposición de manos era signo de la comunicación del Espíritu. La mirada al cielo era signo de relación íntima con Dios. Apartarlo de la gente era separarlo del mundo. El dedo hace referencia al dedo de Dios que actúa con fuerza. La saliva se consideraba como vehículo del Espíritu. Aparentemente Jesús actúa como cualquier sanador de la época. Pero los taumaturgos hacían sus curaciones con la máxima ostentación posible. Jesús quiere hacer ver a todos que su objetivo es muy distinto.

Jesús nunca identifica el Reino de Dios con una supresión de las limitaciones. Las bienaventuranzas dejan claro que el Reino de Dios está abierto a todos, a pesar de las circunstancias personales. Él dice expresamen­te que el Reino de Dios está dentro de vosotros. El Reino de Dios es una actitud vital de cada persona. Es un descubrimien­to de Dios en lo hondo del ser. Claro que una vez que la persona entra en esa dinámica, tiene que manifestarse después en la manera de actuar. La atención a los marginados no es el Reino de Dios, sino la manifesta­ción de que está presente y visible a todo el que lo quiera ver.

Si queremos llevar a los marginados el Reino de Dios, antes de haber entrado nosotros en él, caemos en la trampa de la programación. Mientras no cambiemos nosotros, por mucha atención que reciban los que sufren, no ha llegado el Reino de Dios, ni para nosotros ni para ellos. Para el mismo Jesús, desde una perspectiva del AT, la señal de que el Reino de Dios ha llegado, es que los sordos oyen, los cojos andan, los ciegos ven, y los pobres son evangelizados. Aquí encontramos la clave de interpretación del relato.

El Reino consiste en que los que excluimos dejemos de hacerlo, y los excluidos dejen de sentirse excluidos a pesar de sus limitaciones. El objetivo de Jesús no es erradicar la pobreza o la enfermedad, sino hacer ver que hay algo más importante que la salud y que la satisfacción de las necesidades más perentorias. Sacar al pobre de su pobreza no garantiza que lo hemos introducirlo en el Reino. Pero salir de nuestro egoísmo y preocuparnos por los pobres, puede hacer que el pobre descubra el Reino de Dios.

No podemos pensar en un Reino de Dios puramente espiritual. Hemos dicho muchas veces que una relación auténtica con Dios es imposible al margen de una preocupación por los demás. Creer que podemos servir a Dios al margen de los demás es una ilusión. No hemos aprendido la lección, ni como individuos ni como iglesia. El ejemplo de Santiago, dentro de su simplicidad, es esclarecedor. ¿Quién de los aquí presentes aprecia más a un andrajoso que a un rico? ¿Qué sacerdote, incluyéndome a mí, trata mejor la los pobres que a los ricos? La conclusión es clara: el Reino de Dios aún no ha llegado a nosotros.

El mensaje de Jesús tendría que operar en nosotros los mismos efectos que tuvieron su saliva y su dedo en el sordomudo. Escuchar es la clave para descubrir cuál debe ser mi trayectoria en la vida. La postura de cerrarse a la Palabra, es mucho más común de lo que solemos pensar. El miedo a equivocarnos nos paraliza. Un proverbio oriental dice: si te empeñas en cerrar la puerta a todos los errores, dejarás inevitablemente fuera la verdad. El episodio de hoy nos debe hacer reflexionar. Tenemos que abrirnos a la verdad y tratar de comunicarla a todos, llevándoles un poco de ilusión.

Jesús dijo en Jn 10, 9: “Yo soy la puerta, el que entre por mí quedará a salvo, podrá entrar y salir y encontrará pastos”. Pero, “puerta” se puede entender como el hueco que permite el acceso a una estancia o el elemento material que girando sobre unos goznes puede permitir o impedir el paso. El contexto de la cita deja claro que se trata de la apertura para entrar y salir. Pero por desgracia utilizamos a Jesús como el elemento giratorio que nosotros utilizamos para dejar entrar o para impedir el paso a la intimidad de Dios. Con mucha frecuencia, hemos cerrado la puerta y nos hemos guardado la llave.

No nos salva escuchar la palabra de Dios, pero es el instrumento que nos permite descubrir dentro de nosotros la salvación. Las frutas defienden la vida que está latente en la semilla, de dos maneras: rodeándola con gran cantidad de pulpa o con un caparazón duro que la aísla del entorno. En los dos casos, lo aparente, que es lo que parece importante, tiene que desaparecer para que la semilla germine. En el caso de la manzana o el melón, pudriéndose. En el caso de la almendra o la nuez, separándose las dos partes para dejar paso al germen.

sábado, 5 de septiembre de 2015

El último revolucionario…

 
Juan Montaño Escobar

Los revolucionarios de no hace mucho tiempo eran de palabra, acciones y apariencia; sobre todo de fondo y fashion. En las ciudades, sin importar su tamaño, se sabía quiénes agitaban banderitas rojas. Convencía el currulao de quienes andaban enamorados (y enamoradas) de la ‘R’. Sí, aquella idolatrada letra que distinguía a tirapiedras y comecandelas de los pacíficos de piernas y corazón, o sea de los chicos ‘bien’. Caramba, en la bendita juventud muchos corrimos perseguidos por la Policía (con perro y todo). No seamos fariseos, esas correteadas trajeron este progresismo latinoamericano. Y no al revés.

Este jazzman recuerda la conseja de la parentela mayor minutos antes de ser colegial cincoagostino: “Mijo, no andará con esos revolucionarios”.

La advertencia funcionó al revés, todavía ¿conservo? esas amistades. Fue cierto eso del cafetín de la discutidera para demostrar quién había aprendido la lección; las canciones panfletarias de las noches de reuniones y tragos; el librito rojo en el bolsillo de atrás para aceptar con medidas de sastrecillo las citas del presidente Mao; vivir el clandestinaje medio romanticón al saber que se estaba en la lista blanca de la ‘pesquisa’; la deslumbrante satisfacción de no ser cabezón, mamerto, ñángara o chino y más bien alguien que “ya mismito se deja de palabrería y cumple la tarea de todo revolucionario”. Por las barbas del profeta de Tréveris, no toda nostalgia es reaccionaria.

¿A qué viene esta jam-session? A la confusión de este escribidor proletario y cimarrón, ¿saben por qué? En estas tardes del siglo XXI, todos son revolucionarios y de quien se sospecha que no lo es demuestra la calidad de su octanaje ‘R’ con un sonsonete inclasificable. ¡Ayúdenme, científicos de la Flacso! Parece que ahora sí se instaló el imperio de la posmodernidad y en ese imperialismo sin bandera todo es ambiguo y ecléctico, las ideologías son de doble vía y ser revolucionario es un chiste sin risa.

Nada es lo que parece ser (alegrías y tragedias son circulares, se atropellan entre ellas), se confirma la muerte de Dios (en tanto corrinche hip-hopero que filosofía hegeliana o nietzscheana), gana eso de ‘primero consumo y después pienso’ (si es que sobra tiempo) y la consigna secular de ‘Proletarios de todos los países, uníos’ va camino al museo de las buenas intenciones.

Aquellos que se oponen o contraponen a gobiernos con esas credenciales tienen marketing de revolucionarios; es un torneo de descalificaciones siempre alrededor de la ‘R’, unos argumentando que están dentro de los parámetros y otros pateando la vara de medir el revolucionarismo. Ahora se sabe que hay factorías para diseñar revoluciones a la medida moral o económica del grupo solicitante; se escriben manuales de operaciones del tipo ‘Hágase revolucionario en cinco pasos’; y hasta se le ponen colores y sabores como a los caramelos, u olores como a los desodorantes. Camaradas, se dañó la profesión de revolucionario.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Leonardo Boff, teólogo de la liberación, sobre el Papa y el aborto: "Una vez abierta la puerta, ya no se cierra"


El permiso temporal concedido por el papa Francisco para que los sacerdotes perdonen a mujeres que hayan abortado supone "abrir una puerta" que "ya no se cierra" para la iglesia católica, afirmó el teólogo brasileño Leonardo Boff.

Uno de los principales referentes de la Teología de la Liberación, condenado al ostracismo en 1985 por el Vaticano por su libro "Iglesia, carisma y poder", Boff expresó su entusiasmo con el actual pontífice durante una charla con BBC Mundo.

"El Papa está inaugurando otro tipo de Iglesia, adecuada a la globalización", dijo el exsacerdote, quien contó que colaboró con la encíclica sobre ecología que Francisco divulgó este año.


Lo que sigue es un resumen del diálogo telefónico con este escritor de 76 años, que vive en una zona campestre del estado de Río de Janeiro.

¿Qué opina del permiso temporal que concedió el papa Francisco para que los sacerdotes puedan absolver del "pecado de aborto a quienes lo han practicado y que estén arrepentidos"?

Esta decisión está ligada directamente al concepto fundamental que el Papa tiene del evangelio como misericordia. Dios tiene un amor incondicional y su misericordia no tiene límites. Solamente un cristianismo doctrinario, apologético, yo diría casi machista y sin misericordia, es duro en eso.

Este Papa ha declarado claramente: yo no voy a dirigir la Iglesia por el poder sino por el amor y la misericordia. Esta decisión es absolutamente coherente con su mensaje.

Usted habla de una misericordia sin límites, pero el perdón se podrá conceder sólo durante el Año Santo (entre el 8 de diciembre próximo y el 20 de noviembre de 2016). Visto así no parece un cambio duradero…

Sí, pero esto es abrir una puerta. Y una vez abierta la puerta, ya no se cierra. Significa que él tiene cierta pedagogía, cierto sentido de proceso. No es un proceso que va a retroceder. Empezó ahora y el Año Santo es una ocasión muy oportuna, porque es el año de la misericordia y del perdón de todas las deudas. Se abre una puerta y esta será una actitud pastoral permanente en la Iglesia.


¿Cree que esto anticipa un cambio doctrinario dentro de la Iglesia?

Creo que el Papa no va a discutir las doctrinas. Él dice siempre que la realidad está por encima de las doctrinas. Si la realidad dice que hoy hay muchos divorcios, el concepto de familia está cambiando cada vez más, y para él lo importante es que hay amor. Donde hay amor, sea en el primero o segundo matrimonio, ahí hay algo de Dios.

La Iglesia rechaza por ejemplo que aborte una niña de 10 años violada y embarazada, como ocurrió en Paraguay. ¿Cómo se coloca la realidad sobre las doctrinas ahí?

Creo que el Papa no iba a hacer eso; él iba a entender. El obispo local o la iglesia local pueden hacer eso porque hacen deducciones: no se puede cometer aborto porque importan las personas. Eso es abstracto.

La pregunta es cuán reformista es el papa Francisco: algunos creen que está impulsando cambios de fondo y otros que son apenas actos cosméticos de alguien que en definitiva es el guardián de la doctrina católica…

El es guardián de la tradición de Jesús. Porque la doctrina católica es una invención de teólogos. Cada época elabora su teología. Pero hay valores que marcan una ruptura. Es decir: aquí empieza algo nuevo. Y este Papa vive de esa ruptura. No es populista, no es nada. Él vive su profunda convicción como hombre religioso. Ya lo vivía como cardenal en Argentina fuera del palacio, utilizando los medios comunes, el bus y el metro, iba solo a las villas miseria.

El papa también dijo que no era quién para juzgar a una persona gay, pero su Iglesia sigue condenando la práctica homosexual y oponiéndose al matrimonio gay. ¿Cómo ve eso?

El Papa en eso está innovando en la línea de la misericordia y la comprensión. Él dice: hay que hacer una revolución pastoral, el pastor tiene que tener olor de oveja, caminar junto con su pueblo. Y él entiende la condición humana, entonces no tiene nada de rigidez.

Y respecto a los abusos sexuales dentro de la Iglesia, ¿está haciendo todo lo que debe para atacar este problema grave?

Ahí el Papa es implacable, es tolerancia cero. Ese nuncio apostólico de Santo Domingo fue inmediatamente condenado. Un cardenal de Irlanda fue inmediatamente dimitido y enviado a un convento a hacer penitencia. Es rígido porque es pecar contra un inocente, abusar de quien no puede defenderse. Ese crimen tiene que ser juzgado por la justicia civil, y el Papa tiene claro eso. Un crimen no puede ser ocultado como fue en los dos pontificados anteriores.

En marzo hubo una polémica en Chile porque el Vaticano defendió el nombramiento de un obispo acusado de encubrir abusos sexuales. Hay quienes señalan que en los hechos no se ven tantos cambios…

Todos los cambios necesitan procesos, no se hacen de la noche al día. Se hacen con prácticas nuevas y es un proceso pedagógico donde las mentes van madurando. Muchos se quedan atrás y otros que son muy conservadores serán cada vez más aislados.

El Papa está inaugurando otro tipo de Iglesia, adecuada a la globalización. No puede ser una iglesia occidental, porque Occidente es cada vez más un accidente en la historia y la iglesia no puede ser rehén de esa cultura occidental.

¿El Papa consultó sus escritos para preparar la encíclica que lanzó este año sobre ecología?

No es bueno hablar sobre esto. Pero tres veces fui solicitado a enviar materiales mediante el embajador argentino en la Santa Sede. Con gran alegría he constatado que muchas cosas fueron aprovechadas. Pero la encíclica es del Papa, no es mía. Lo nuevo de la encíclica es superar la visión de la ecología como ambientalismo. No es una encíclica verde, es una encíclica de la ecología integral, política, económica, espiritual, no solamente de la relación con la naturaleza. El Papa parte ya del nuevo paradigma.

¿Hay algún cambio con este Papa en la Iglesia respecto a la Teología de la Liberación?

La Teología de la Liberación tiene varias tendencias. En Argentina a raíz de la represión militar y la furia antimarxista no utilizaba ninguna categoria de clase, pero era la teología del pueblo oprimido y la cultura silenciada. Es lo mismo. Y Bergoglio nunca fue contra la Teología de la Liberación. Estuvo siempre del lado de los pobres que son oprimidos, a favor de la justicia social.

Pero usted mismo había criticado a Bergoglio como un exponente de conservadurismo de la Iglesia, alguien que apoyó al régimen militar argentino que cometió crímenes de lesa humanidad. ¿Quién cambió, él o usted?

No hay que olvidar que (en Argentina) la Iglesia católica es la iglesia oficial del Estado, entonces todos los obispos y sacerdotes tenían dificultad en oponerse al régimen. Y Bergoglio sufrió con eso. Pero no se puede decir que él sencillamente ha adherido a eso. Ha salvado a muchísimas personas, como jesuitas que envió a Brasil, Uruguay y otras partes. Pero la Iglesia como sigue hoy todavía es en gran parte conservadora, a excepción de algunos.

En 2005 usted no opinaba eso. Cuando el diario "Página/12" le preguntó sobre la candidatura del cardenal Bergoglio, dijo que debía ser descartada ad limine, porque "un papa no puede haber estado ligado a los militares como lo estuvo él"…

Pero eso es de 2005. Estamos en 2015. Hay 10 años de diferencia. No doy valor a eso. Estaba pensando que en el contexto global era difícil que viniera alguien de América Latina —en Chile era mucho peor, en Brasil menos— donde de alguna manera muchos habían colaborado con regímenes porque eran anticomunistas, por temor al comunismo, etcétera. Pero no era en el sentido de decir que Bergoglio estaba comprometido; pertenecía a una Iglesia que en su conjunto tiene mucho que pedir perdón al pueblo argentino por no haber sido suficientemente profética y denunciadora de los crímenes.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Gozar nuestros sueños

 
Pedro Pierre

“¡Centinela!, ¿qué ves? -Siento que la aurora viene corriendo”. Y nosotros, ¿qué es lo que vemos en nuestro alrededor? Es más fácil ver lo que anda mal que lo que se hace de bien: pues “un árbol que cae hace más ruido que un bosque que crece”. Y no se nos ha acostumbrado a mirar todo lo positivo, todo lo bueno “que no hace ruido”, pero que sí existe. Personalmente descubrí que ser cristiano no era principalmente conocer a Jesús, sino reconocerlo vivo y liberador hoy. Así uno aprende a ser atento a todo lo bonito que está ocurriendo a nuestro alrededor.

Digo eso porque hace dos veces en dos meses que voy presenciando en el suburbio de Guayaquil unas presentaciones deslumbrantes por varios grupos de excluidos de este suburbio y de otros sectores populares de la ciudad. Un espectáculo de 3 horas lleno de las mejores expresiones artísticas de bailes folclóricos de la Costa y de la Sierra, coreografías impresionantes de la realidad y de su superación, cantos de ayer, de anteayer y de hoy tan diversos y tan bien logrados por jóvenes especiales, niños, adultos, mayores, resucitando para nuestros oídos estupefactos boleros, pasacalles y reggaetón, mimos silencios pero tan expresivos… con lindos vestidos, más coloridos los unos que los otros, con preciosos disfraces… tal como los pobres lo saben hacer ¡Qué deleite, qué emoción! Son los milagros de los pobres cuando se les da la oportunidad de expresarse, gritar su rebeldía, cantar su felicidad, llorar de alegría. Sin poses, sin miedos, sin temor a ser juzgados por su vida -a veces su mala vida-, sus vicios, su elección sexual, su edad.

Sentí que algo grande estaba aconteciendo. Mientras una niña estaba cantando boleros, una pareja de mayores pronto se puso a bailar espontáneamente, así de sencillo, delante de todos, y luego otro mayor, dejando su bastón, invitó a su pareja a hacer lo mismo… El público explotó en aplausos que sacaron lindas sonrisas a las dos parejas. No había fotógrafos; no había televisión; no serán noticias.

Sí, un mundo, otro está naciendo de estos poetas, saltimbancos y trovadores del suburbio. Después de haber visto esto, ya se tiene la seguridad de que otro mundo es posible y está caminando entre nosotros… si no pasamos de largo, si no nos dejamos embrutecer por novelas, si no preferimos la cerveza en abundancia, si no creemos que el arte está solo en los centros culturales, si no nos creemos la última novedad… Claro, este mundo nuevo es frágil, indefenso, expuesto a los avatares de una sociedad consumista, deshumanizada, invadida por lo superficial y lo superfluo. A lo mejor, muchos de estos ‘artistas’ se perderán en el camino, muchos de estos sueños terminarán en pesadillas… pero algunos seguirán fieles a esta ilusión de unas pocas horas, que se transformarán en vida nueva, en existencia llena, en fraternidad sin frontera, en utopía aterrizada en lo cotidiano. Se repetirá la parábola del sembrador donde, según Jesús, muchas semillas se pierden por distintos motivos, pero unas pocas logran producir, dan 30, 60 y 100 por una.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Divorciados, comulgad en paz


José Arregui
Teólogo

RC.- Cuando hace dos días se encontraron 50 cadáveres de migrantes en la bodega de una barcaza cerca de Sicilia, cuando ayer se hallaron 71 cadáveres descomponiéndose en un camión cerrado y abandonado en una autopista de Austria (¡Horror, Europa! ¿Vas a perder del todo tu alma y tu nombre?), cuando acabo de escuchar que cientos de africanos han naufragado y perecido ante la costa de Libia…, me da vergüenza escribir sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar.

Me pesa y avergüenza, y pido perdón por hacerlo, pero lo haré. También la comunión de los divorciados es una historia de dolor, aunque sea menor.

Dentro de un mes se reunirán en el Vaticano centenares de obispos (¿ellos no se avergonzarán?) para decidir, entre otras cosas, si las divorciadas y divorciados vueltos a casar podrán recibir la comunión en la eucaristía. Decidirán que sí, pero imponiendo unas condiciones que no me parecen dignas del Espíritu de la Vida o del Evangelio. Lo harán con la mejor voluntad, y se lo agradecemos, pero podrían ahorrarse el esfuerzo y sobre todo el dinero, pues es una cuestión ya resuelta, con paz o sin ella, por la inmensa mayoría de cristianas y cristianos afectados por esa situación. Muy poquitos de ellos van a misa, y casi todos los que van comulgan. Hacen bien, pero no todos lo hacen en paz. ¡Ojalá todos ellos comulgaran en paz!

Recientemente, una veintena de teólogos progresistas del estado español –cinco vascos entre ellos– han promovido una campaña internacional en apoyo de esas medidas de generosidad defendidas por el papa y combatidas por muchos obispos. Yo he firmado el texto y lo he difundido, pero no comparto sus argumentos. He aquí por qué.

Abogan para que el papa permita comulgar a las personas divorciadas vueltas a casar, y para ello recuerdan que “Jesús comía con pecadores”. Es decir, consideran a tales personas como pecadoras y culpables. Pobres ovejas descarriadas del rebaño. Los teólogos piden para ellas una “disciplina de misericordia” con unas condiciones, las mismas que previsiblemente impondrá el Sínodo: “arrepentimiento, reconocimiento de culpa y propósito de enmienda” (sic). Proponen, pues, una “disciplina a la que no todos podrán acogerse” (sic). Amigos teólogos progresistas, ¿pensáis de verdad que esas personas son culpables por el mero hecho de haberse divorciado y vuelto a casar? ¿Y de esa manera tan canónica, tan condicionada y humillante, es como entendéis la misericordia de Jesús? Me cuesta comprenderlo. Me daría mucha pena.

El texto dirigido al papa observa, además, que en su propuesta “no se cuestiona en absoluto la indisolubilidad del matrimonio”. De nuevo me siento perplejo. ¿No admitís, pues, que, por tantas razones complejas, siempre dolorosas, el amor humano a menudo se malogra o se rompe? ¿O seguís aferrados a ese artificio canónico de que, aun cuando el amor se disuelva, el matrimonio permanece indisoluble, a no ser que haya sido declarado por el tribunal eclesiástico como “nulo” o inexistente en su origen? ¿Seguís pensando que es una firma canónica la que hace el sacramento y que éste, una vez válidamente contraído, persiste aunque el amor falte? Argucias y enredos. Estoy seguro de que no es ésa vuestra manera de pensar, pero entonces, por favor, cambiad los argumentos.

Por su parte, José María Castillo, que no figura entre los veinte teólogos firmantes del texto, publicaba hace unos días un enjundioso artículo en que demuestra con datos fehacientes que Jesús no enseñó la indisolubilidad como tal, que ésta no se reconoció en la Iglesia durante más de mil años y que nunca ha sido declarada como dogma. Así es, y es bueno saberlo. Los obispos cometen muchos abusos cuando nos hablan en nombre de Dios y de la fe de la Iglesia ignorando los datos de la exégesis y de la historia. Cuando Jesús dijo: “lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”, no quería enseñar propiamente la indisolubilidad, sino que más bien quería defender a las esposas de los abusos de sus maridos, pues solamente a ellos se les reconocía el derecho al divorcio, y lo podían ejercer por cualquier fruslería (bastaba, por ejemplo, que a la esposa se le hubiera quemado una vez la comida).

Es sabido, por lo demás –aunque Castillo no lo dice– que, fuera la que fuere la enseñanza de Jesús, el Evangelio de Mateo reconoce al menos una excepción en la prohibición del divorcio, pues lo permite “en caso de porneia” (Mt 5,32): palabra griega que nadie sabe muy bien qué significa y que hoy se suele traducir como “unión ilegítima. En caso de “unión ilegítima”, según el Jesús de Mateo, sería legítimo divorciarse y volverse a casar. Pues bien, ¿acaso no sería “ilegítima” cualquier unión matrimonial en la que ya no existe una mínima dignidad y calidad de relación entre los esposos?). También es sabido que San Pablo reconoce otra excepción en el caso de matrimonios mixtos entre un cónyuge creyente y otro increyente: si la parte increyente quiere divorciarse, la parte creyente queda libre para volverse a casar, “pues Dios os ha llamado a vivir en paz” (1 Co 7,15). (Y recordemos que el papa Benedicto XVI, siguiendo la lógica de Pablo, preguntó si la falta de fe de los esposos no sería razón suficiente para plantear la “nulidad” del matrimonio…). Y pregunto yo: si la falta de “fe” es motivo suficiente, ¿no debería serlo con mayor razón la falta de amor?

Pero volvamos al artículo de José María Castillo. Admiro su agudeza y la amplitud de su cultura teológica, la libertad y la extensión de sus publicaciones teológicas, pero también su argumento se me queda corto en la cuestión que nos ocupa. Se limita a probar que ni Jesús enseñó la indisolubilidad ni la Iglesia la convirtió en dogma. ¿Sugiere que, si Jesús la hubiera enseñado expresamente y si la Iglesia la hubiese declarado claramente como dogma, entonces sí sería un asunto zanjado e intocable para siempre? ¿Acaso Jesús, como todo buen profeta, no apuntaba en todo más allá de lo que pensaba y decía, más allá por lo tanto de lo que él mismo “creía” y “enseñaba”? ¿Y acaso el Espíritu de la vida está atado para siempre a unos dogmas que, en su formulación y significado concreto, están ligados al lenguaje y a las circunstancias de cada tiempo, y que siempre son fruto de una cultura y de una historia en constante evolución?

Mientras la teología y la Iglesia no revisen a fondo sus esquemas tradicionales, mientras no asuman de lleno la lógica del Espíritu que renueva sin cesar todas las cosas más allá de la letra, de los dogmas y de las formas de la historia, nada decisivo habrá cambiado en la teología o en la Iglesia. Nos limitaremos a poner remiendos en odres viejos. A vino nuevo, odres nuevos.

Respirad y vivid en paz, pues, amigas/amigos divorciados y vueltos a casar. Comulgad en paz en la mesa de la Vida. Respiremos, vivamos, comulguemos en paz. Y estad seguros de que Jesús está con vosotros, con nosotros, no como anfitrión más o menos indulgente, sino como buen amigo de camino, como alegre compañero de mesa.

martes, 1 de septiembre de 2015

Rescate de la política en contra del poder del dinero

 
Emir Sader

ALAI AMLATINA, 31/08/2015.- Financierizacion significa que el dinero lo invade todo. Que el capital especulativo es el hegemónico. Los bancos ya no prestan para inversiones productivas o para que la gente compre lo que necesita o para se hagan investigaciones. No, los bancos viven de la compra y venta de papeles. Cuando se anuncian, con todos sus ceros, al final de cada día, cuanto ha movido cada bolsa de valores, no se ha producido ni un bien, ni se ha generado ni un empleo.

El capital financiero nació para apoyar a la agricultura, adelantar capital para recibir después de la cosecha. Hoy ese capital fue promovido a sector hegemónico de las economías, un fin en sí mismo.

Cuando se agotó el ciclo anterior del capitalismo, el diagnóstico triunfante decía que la economía había dejado de crecer porque había demasiadas trabas, demasiadas regulaciones. Había que terminar con ellas y, según Ronald Reagan, la economía volvería a crecer y todos ganarían de nuevo.

Las regulaciones fueron canceladas - programa central del neoliberalismo – pero no se retomó el crecimiento. Porque, como decía Marx, el capital no está hecho para producir, sino para acumular. Sin trabas, el capital se transfirió, en cantidades gigantescas, al sector financiero, que es donde gana más, paga menos impuestos y tiene liquidez total. No es que existan capitalistas productivos y especulativos. Todo gran grupo económico tiene un banco o un centro de inversiones, de donde gana más que en sus actividades originales.

Liberado de trabas, el capital se concentró en su forma financiera, como capital especulativo, el que solo vende y compra papeles, el que vive del endeudamiento – de países, de empresas, de personas. El que se alimenta de las deudas y alimenta las deudas.

Cuando empezó la crisis actual en el centro del capitalismo, Obama dijo que había que salvar a los bancos, sino sus techos caerían en las cabezas de todos. Se han salvado los bancos, que están muy bien, a dios gracias, los que quebraron enseguida fueron los países.

En un mundo así dominado por el dinero, no cabe la política, como espacio de decisión de las personas sobre el destino de la sociedad. Pueden pronunciarse pero, si se pronuncian por otra lógica que no sean la de los bancos, viven su frustración, porque las redes de poder no dejan espacio para otra lógica que no sea la de la especulación financiera.

Hacer política es así estar a contramano de la lógica capitalista contemporánea, la lógica neoliberal, que busca imponer los intereses del capital financiero. El que entre en esa lógica, es devorado por ella. Hacer política es construir alternativas que privilegien las políticas sociales y no los ajustes fiscales, los procesos de integración regional y no los Tratados de Libre Comercio, que recuperen la capacidad de acción y de hacer política de los Estados y de los gobiernos.

Actuar en esa dirección es estar condenado por los organismos financieros internacionales, por la grandes medios de comunicación, por los partidos tradicionales. Pero es la única forma de rescatar el derecho de la gente de escoger su destino, en contra del destino definido por el dinero y los bancos.

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (Uerj).