MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

lunes, 11 de marzo de 2013

La Iglesia y el velo de la virtud

En los próximos días la Iglesia Católica tendrá un nuevo papa. Hasta que sea elegido, los cardenales de 48 países estarán reunidos en Roma, debatiendo, con toda seguridad, los motivos que llevaron a renunciar a Benedicto XVI.
 
Para la opinión pública, un valiente gesto de humildad, sobre todo en estos tiempos en que muchos políticos se creen inmortales y no conciben vivir alejados del poder. Es el caso de Berlusconi en Italia, que de nuevo busca ser primer ministro, y de tantos aquí en Brasil, acostumbrados a repartirse la República y a tratar a ministros y jefes de autarquías señalados por ellos igual que un terrateniente trata a sus capataces.
 
La Iglesia es una institución de origen divino, pero formada por seres humanos que, cada día, deben orar “perdona nuestras ofensas… y no nos dejes caer en tentación”. Pero caen, y provocan escándalos, como los reiterados casos de pedofilia.
 
Quien conoce la historia de la Iglesia sabe cuántos abusos y crímenes fueron cometidos por ella en nombre de Dios. Para citar tan sólo casos del Brasil, durante el período colonial obispos y sacerdotes fueron conniventes con la esclavitud; la Inquisición apresó y eliminó a sospechosos, llevados a la prisión y a la hoguera en Portugal; y la expresión “santo de palo hueco” evoca el contrabando de oro y diamantes de que iban rellenas las imágenes de santos llevadas por los clérigos al exterior.
 
El ser humano padece de dos limitaciones inevitables: plazo de validez (todos vamos a morir) y defecto de fabricación (caminamos entre luces y sombras). Es lo que la Biblia llama el pecado original.
 
Al querer pasar de su origen divino al carácter de institución la Iglesia comete el error de intentar cubrir con el velo de la virtud los frutos del pecado. ¿Por qué llamar al papa Su Santidad si también él es pecador y necesita pedir la misericordia de Dios? ¿Por qué calificar de “sagradas” a las Congregaciones del Vaticano que actúan como ministerios de una monarquía absoluta?
 
Cuanto mayor es la altura, peor es la caída. El velo de la virtud se rasgó ante los escándalos de pedofilia y en estos días con la revelación de la red de prostitución que opera en Roma para ofrecer servicios sexuales de seminaristas.
 
Nada de ello disminuye el mérito de tantos miembros de la Iglesia que dan sus vidas para que otros tengan vida, como es el caso de los obispos Pedro Casaldáliga, Paulo Evaristo Arns, José María Pires, e innumerables sacerdotes y religiosos(as) que, desprovistos de ambiciones y lujos, se dedican a los enfermos, a los más pobres, a los químicodependientes, a los encarcelados.
 
Lo grave es que la Iglesia no se abra al debate acerca de las cuestiones candentes que conciernen a la condición humana. “Nada de lo que es humano es ajeno a la Iglesia”, decía el papa Pablo VI. Por desgracia no es verdad. En torno a la sexualidad se ha creado una espesa cortina cerrada con el candado del tabú y del prejuicio.
 
A pesar de que en la práctica es debatido al interior de la institución eclesiástica, en puro rigor está oficialmente prohibido poner en cuestión el celibato obligatorio, la ordenación de mujeres, el uso de preservativos para evitar el sida y otras enfermedades, la sexualidad por placer (y no para procrear), el aborto en situaciones especiales, la unión de los homosexuales, etc.
 
El nuevo papa no podrá rehuir estos temas, bajo pena de ver a la Iglesia vaciarse o seguir viviendo bajo la hipocresía de una moral contenida en la doctrina en contradicción con la moral vivida por los fieles.
 
Además de despojarse del velo de la virtud, la Iglesia debiera preguntarse qué sentido tiene que el papado proclame que la Iglesia no se mete en política y entretanto el Vaticano se mantiene como un Estado soberano, con representación en la ONU y los nuncios como embajadores en diversos países.
 
El papa debiera ser solamente pastor de los fieles católicos, el obispo de Roma, que sirve de estímulo a la comunión universal en la fe, y no un monarca absolutista con poderes de intervención en todas las diócesis del mundo.
 
El concilio Vaticano II propuso para la Iglesia un gobierno colegiado, lo que no fue implementado por Pablo VI ni por Juan Pablo II ni por Benedicto XVI. La mosca azul parece picarle también al papado.
 
Esta “embriaguez de la victoria”, como decía Toynbee, hace como que la ceguera impidiese al pontífice evitar la corrupción en el banco del Vaticano, la sustracción de documentos secretos en la Curia Romana, la traición de su mayordomo, y tantos otros escándalos que ahora empañan profundamente la imagen de la Iglesia.
 
Jesús no se hizo acompañar por un grupo de perfectos o santos. Pedro lo negó, Tomás dudó, Judas lo traicionó, los hijos de Zebedeo ambicionaban el poder temporal. Tampoco todos eran castos y angelicales. En el capítulo primero del evangelio de Marcos se afirma que Jesús curó a la suegra de Pedro. Si tenía suegra es porque tenía mujer. Pero no por eso dejó de ser considerado como líder de la comunidad de apóstoles.
 
Quien camina sin dar saltos tropieza menos. Es hora de que el papa calce las sandalias del pescador, abdique de los títulos honoríficos heredados del imperio romano y asuma, colegiadamente con los cardenales de todo el mundo, el más evangélico de todos sus títulos: siervo de los siervos de Dios.
 
Frei Betto

viernes, 8 de marzo de 2013

¡DIOS MIO, DIOS MÍO… ¿Por qué lo has abandonado?



El grito de Jesús en la cruz es el grito de mucha gente sencilla y creyente de nuestro pueblo. Tanta oración, tanta vigilia, ¿para qué padre? Me decía una hermana ésta mañana. Debemos ir a la “CRUZ DE JESUS” para poder entender lo que ha pasado. ¡Claro que Dios nos ha escuchado! y es por eso que NO LO HA ABANDONADO; todo lo contrario, lo ha rescatado de la muerte y lo ha “transfigurado” para que siga con nosotros pero de manera ESPIRITUAL; es decir, de manera INMORTAL.

Lo mismo pasó con Jesús de Nazaret. En la cruz pensábamos que Dios lo había abandonado y que nuestras oraciones habían sido inútiles. No habíamos entendido su PALABRA: “Ha llegado la HORA de que sea glorificado el Hijo del Hombre. En verdad, en verdad les digo: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere dará mucho fruto. El que ama su vida la pierde pero el que pierde su vida por mi causa, la ganará para la vida eterna. El que me sirva que me siga y donde yo esté; allí estará mi servidor; al que me sirva mi Padre le honrarás. Ahora está turbada mi alma pero ¿Qué voy a decir? ¿Padre líbrame de esta hora? Pero si he llegado a ésta hora para que se cumpla. ¡Padre glorifica tú nombre! …
“Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn. 12, 23-32)

Y eso es lo que está pasando ahora en las calles de Caracas; todo el pueblo desbordado honrando aquel que dio la vida por ellos y por la causa de Jesús que es la causa de los pobres y excluidos. Un pueblo lleno de AMOR Y AGRADECIMIENTO; con mucho dolor pero con mucha fuerza y coraje, sabiendo que él se va físicamente pero que se mantendrá ESPIRITUALMENTE para siempre. Chávez entregó su espíritu a Dios para poder así “resucitar en el pueblo” como lo hizo Romero, Gandhi, Martín Luther King, Leonidas Proaño y muchos otros. “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos” como proféticamente lo cantaba nuestro “panita Alí Primera”

Sigamos mirando el crucifijo: ¡Padre, perdónales porque no saben lo que hacen! Hay algunos “disociados y enfermos” por el odio infundido desde los “medios de manipulación social”, que hoy celebran la “muerte del Presidente” pensando que al fin “desapareció”. Lo mismo pasó con los que mataron a Jesús excepto el soldado que le atravesó la lanza que se convirtió. Pensaron que con la “eliminación física” del alborotador de Nazaret todo habría concluido; pero que equivocado estaban ya que ahora estaría mas vivo que nunca y con mucho mas poder que el que tenía; presente en medio de todos aquellos que habían creído en El. ¿Que tiene ese muerto que los poderosos tanto temen? ¡QUE VIVE! Pidamos al Dios de la Vida que hoy esa “oposición disociada” se convierta para que tenga vida. ¡Que triste es ver a un ser humano alegrarse por el mal de alguien y sentir alegría y festejar por eso! ¡Que dolor al contemplar tanta miseria humana producto del odio y de la venganza! Nosotros junto a Jesús y a Hugo pedimos a Dios que los perdone pues la mayoría de ellos no saben porque lo hacen. Están ciegos y enfermos. Que Dios tenga misericordia.

Tengo sed” decía Jesús en la cruz. Nuestro hermano Hugo murió también con sed (murió de asfixia; paro respiratorio, muerte de cruz). Sed de JUSTICIA pues todavía hay mucha impunidad en nuestra nación; mucha inseguridad, muchos jóvenes dañados por la droga y el alcohol; muchos hospitales que no atienden como es debido; escasez de medicinas y alto costo de la vida, sobre todo en los productos básicos; acaparamientos y especulación. Todo esto produce “sed de justicia y de verdad”. Como Jesús, Hugo espera que todos juntos luchemos por calmarle esa sed, trabajando en el “poder popular” para que unidos lo logremos.


Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. También Hugo en su agonía en el día de ayer, oyó la voz de Jesús y la recibió como aquel ladrón en su cruz. ¿Y como lo sabemos? Jesús lo había dicho: “Vengan benditos de mi PADRE, reciban la herencia del REINO preparado para ustedes… porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, forastero y me hospedaron, en la cárcel y me vinieron a ver. Entonces los justos responderán: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber, desnudo y te cubrimos y en la cárcel y fuimos a verte. Y el Rey responderá: En verdad les digo que cuando lo hicieron por algunos de mis hermanos mas pequeños, a mí me lo hicieron” (MT. 25, 34-40)

¡Cuantos miles de venezolanos(as) que no tenían una vivienda digna hoy gozan de viviendas nuevas y equipadas! En todo el territorio Nacional hay testimonios vivos de ésta realidad; ¡cuantos millones han sido asistidos en los “módulos de salud barrio adentro”; cuantas vidas se han salvado por éste extraordinario servicio de salud; ¡cuantos hermanos en situación de calle (sobre todo en Vargas) han sido “dignificados y rescatados”; ¡ cuantos hermanos(as) han sido educados en las MISIONES SOCIALES ( Misión Robinson, Rivas, sucre, trabajo y vida, etc.) Es muy larga la lista de los reconocimientos para que la Gloria sea dada a quien Hugo consagró su vida: Al Dios de Jesús y a su Pueblo: Recordemos las palabras del Maestro del gólgota: “Cuando hayas hecho lo que debías de hacer. Dí; siervo solo soy, solo he hecho como que debía de hacer”.

“TODO ESTA CUMPLIDO”: ¿Qué mas podía darnos? Tanto Jesús como él, a la hora de su muerte lo habían dado TODO. “He cumplido mi misión, he llegado a mi meta; ahora me espera la “corona prometida” en aquel en quien siempre confió. Enseñó con el crucifijo en la mano; murió con el mismo crucifijo al cual se aferró y le dio la fuerza para llegar a la meta. Es por eso que estamos seguros que ya está en su GLORIA pero también se ha quedado con nosotros para siempre. El AMOR VERDADERO ni se compra ni se vende; se “ETERNIZA”. Ahora estamos seguros que Dios no lo ha abandonado y que sí ha escuchado nuestras plegarias que nos han hecho UNO con él. Por esas oraciones nuestro Pueblo también ha resucitado HOY. Aleluya. Por eso su “cruz” que fue su cáncer no terminó en derrota o fracaso, como lo piensan sus adversarios, sino que ha terminado en VICTORIA Y RESURRECCION.
Sigamos en oraciones de Acción de gracias. AMEN

                                                                    Pbro. Pablo Urquiaga. Un servidor
                                                                               Caricuao. 06/03/2013)

jueves, 7 de marzo de 2013

CHAVEZ, eres un pueblo que lucha

Tomás Martínez Sancho

Hoy, 5 de marzo de 2013, a las 4.25 de la tarde ha muerto Chávez. El dolor no nos deja. Hemos escuchado y sentido las manifestaciones de solidaridad, de pesar y de esperanza de los líderes latinoamericanos y del pueblo. Hemos recibido manifestaciones de amigos por mensajes de texto y por correo electrónico. Han pasado los vecinos a conversar, con su dolor adentro, con su tristeza, con su vacío hondo.
Recordamos su legado:
Su último discurso (08-12-12), casi testamento, con su llamamiento a la unidad nacional, en revolución.
Su programa de la patria como plan de gobierno para el período 2013-2019. Éste incluye entre los ejes u objetivos fundamentales: la soberanía, la visión humanista-socialista, la independencia nacional, el amor al planeta y la vida humana, los caminos latinoamericanos.
En este programa se recoge lo fundamental de su proyecto revolucionario-transformador, tal como fue desarrollándose a lo largo de estos 14 años.
Su propuesta de socialismo de siglo XXI es una propuesta de ética radicalmente humanista, de justicia y dignidad desde los pobres. Su relectura de Marx desde América Latina, pasa por Mariátegui (socialismo que no sea ni calco ni copia), Ludovico Silva, y más allá: Simón Rodríguez, Bolívar, Zamora, Sucre… y tantos otros. Pero no se diluye en tal diversidad de contextos, realidades y análisis. Está presente el pueblo, está presente la lucha contra la oligarquía, está presenteC la vida viviendo, la vida en justicia y plena para los más pobres y desprotegidos, está presente la crítica aguda al capitalismo empobrecedor y excluyente. Con ojos actuales, nos deja Chávez una mirada aguda sobre la realidad de los pueblos indígenas, los afro descendientes, las mujeres…. Chávez nos deja unapalabra clara contra toda exclusión histórica, y una propuesta vigorosa de inclusión.
Su propuesta de Patria Grande Latinoamericana no se pierde. Va dando sus frutos. Escuchando a Evo, a Cristina, a Correa, a Daniel, entre otros presidentes y líderes latinoamericanos; escuchando la voz de los pueblos hermanos, tenemos la certeza de que hay un camino irreversible de unidad. Chávez nos hermana. Latinoamérica siente a a Hugo como a hijo de cada pueblo, como a hijo de cada patria. Con Benedetti decimos: patria es humanidad; con Alí Primera: la patria es el hombre.
También irreversible es la conciencia popular creciente. El pueblo no es el mismo de hace 15 años. Algo importante ha cambiado. Mucho falta para seguir avanzando en las luchas sociales, en ver desarrollados los derechos para el pueblo como se explicitan en nuestra Constitución nacional. Pero son inobjetables los logros. Hay una fuerte conciencia crítica. El pueblo está más formado, no es tan fácil engañarlo, es parte de la contraloría social, vela por el buen uso de los recursos, se implica en las agendas de la vida sin violencia, se organiza en consejos comunales y comunas, respeta las diversidades, crece en inclusividad, rechaza todo tipo de racismo, crece en apertura y respeto. Ha aprendido, en estos años de tensiones, el respeto a las diferencias, el juicio crítico, y la capacidad de alerta. 
Muchas de las leyes impulsadas por Chávez tienen de fondo el impulso a la organización popular, y la fe en los procesos construidos desde la base.
Que Chávez sigue vivo, lo proclamamos de mil modos. Hay lemas, hay frases: Chávez vive, la lucha sigue; hay muertos que nunca mueren; Chávez, corazón del pueblo; somos Chávez, yo soy Chávez… 

Más allá de las frases, hay una realidad. Creemos que Chávez alimenta nuestra esperanza, nuestra lucha; nos ilumina e impulsa en nuestra acción revolucionaria de cada día. Lo sentimos presente, actuando en cada venezolano, venezolana, latinoamericano, latinoamericana… en cada humano que confía en las posibilidades del buen vivir, con justicia y dignidad para todos, en respeto a amor a la madre tierra. Y se organiza consecuentemente.
No tenemos miedo al futuro. Chávez no nos ha desamparado.  Nos ha enseñado a mirar la historia de frente. Nos ha enseñado a creer en el Dios de la Vida, en el Dios de Jesucristo, el Crucificado-Resucitado, el Muerto-Viviente. El pueblo quiere vivir en paz, el pueblo quiere seguir construyendo un proyecto alternativo al sistema capitalista globalizante y deshumanizador. El pueblo venezolano votará en está elecciones por Nicolás Maduro, mayoritariamente, y con alta participación. Será una señal de lealtad con Chávez. El pueblo velará y seguirá luchando para que se hagan realidad los sueños bonitos de Chávez para esta Patria venezolana, y para la Patria Mayor de Latinoamérica y el mundo.
Chávez, eres
un pueblo en lucha.
Te he visto herido,
guerrero de las mil batallas.
Te ha faltado el aire.
También nosotros nos quedamos sin él.
Con nuestras pocas fuerzas
te hemos dado aliento, energías, consejos saludables.
Te hemos entregado nuestras pobres palabras,
a ti, dueño del verbo impetuoso y libre.
Te decíamos ayer:
Espíritu, aire: el que aún nos queda…
Toma, respira,
no nos dejes aún.
Hoy eres Vida.
Eres tú quien nos da el aire.
¡Y el fuego!
el ardimiento del que alguna vez hablaste.
Trascendiendo esta hora, este suelo,
el “por ahora”
delos límites que supiste reconocer,
la cotidianidad que te atrapaba…
Trascendiendo,
te eternizas
en cada paso de independencia verdadera,
en cada brecha que abrimos;
te eternizas
en la pasión de Patria Grande
sembrada en el continente;
te eternizas en las luchas
por justicia y dignidad;
te quedas “para siempre”
en el corazón de tu pueblo.

HUGO CHAVEZ - PROFETA Y MARTIR


“Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”. Hugo ha dado su vida por su pueblo, por los más pobres y desamparados. Por esa causa se ha inmolado. Por eso realmente no ha muerto; ha resucitado y vive entre nosotros, aleluya. Como Jesús de Nazaret, ha tenido que pasar por su “calvario”; el cáncer que padeció fue fruto de su esfuerzo y sacrificio por darle a su pueblo una situación política, social, económica y espiritual distinta a la “tradicional”. Se enfrentó con los poderosos, tanto religiosos, políticos y económicos los cuales le hicieron la guerra a muerte y usaron de sus bajos recursos para darle muerte ya que por la vía electoral y del “golpe de estado” no pudieron pues no tenían “moral” para lograrlo. Hugo se eternizó en su pueblo y en todo el mundo; sobre todo en los “pobres de la tierra donde quiso su suerte echar”.
 

El sufrimiento prolongado, como el de Jesús en su pasión, dio mucho fruto en su pueblo. Miles de admiradores se acercaron al Dios de la misericordia por su causa y se hicieron solidarios en su dolor, elevando fervorosas oraciones a su favor; hasta “ateos e incrédulos” elevaron sus oraciones ante el extraordinario ejemplo de su “líder”, Hugo fue Presidente por su fuerza moral pues nadie en Venezuela tiene la moral que tiene él para dirigir a éste pueblo. “El buen pastor da su vida por las ovejas” (Jn. 10, 11).

 

Su enfermedad ha sido una “señal” de Dios para su pueblo; pueblo escogido por El para una misión en América y el mundo. Despertar la conciencia histórica liberadora de ésta gran Nación, fundada por Simón Bolívar que como él, ya no descansan en el Panteón donde solo reposan sus restos pues ellos viven en medio de su pueblo como Jesús y Oscar A. Romero cuando dijo: “Si me matan, resucitaré en el pueblo”. El vive con nosotros para siempre: La consigna: Todos somos Chávez será eterna y acompañará al pueblo en todo este proceso que apenas ha comenzado y se ha consolidado con su “transfiguración”. Sus enemigos pensaban: “muerto el perro, se acabó la rabia” pero se equivocaron pues habrá “rabia” para rato pero una “rabia” no de odio sino de Amor transformador y constructor de un mundo nuevo y mejor.

 

“Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”, cantaba nuestro hermano Alí Primera y tenía razón porque morir por la vida es morir por amor y el AMOR VERDADERO ES ETERNO. Hugo es un PROFETA Y UN MARTIR, escogido por la providencia para cumplir una misión. “Despertar a un pueblo que se había dormido”. Este pueblo despertó el 27 de Febrero de 1989 y se consolidó el 2 de Febrero de 1999; fecha en la cual el pueblo se hizo poder a través de su siervo. Como en el Antiguo Testamento, ellos surgen del mismo pueblo cuando las autoridades políticas y religiosas se corrompen para que hagan sentir su voz y su fuerza. Ellos viven entre nosotros para siempre. Ahora nos toca a nosotros seguir sus pasos. Amen

 

                                                                                Pbro. Pablo Urquiaga. Caricuao

                                                                                          (05 de Marzo del 2013)

 

Nota: Chávez sigue con nosotros espiritualmente, nunca nos dejará. No lo dejemos tampoco a él y sigamos la lucha que él inició. Que sea ese nuestro homenaje póstumo.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Carta de las CEBs de Guayaquil - Elección del próximo Papa



Guayaquil, jueves 28 de febrero de 2013.


C A R T A   A B I E R T A


Estimado Señor Cardenal
Monseñor Raúl VELA CHIRIBOGA
Quito, Ecuador.

“Yo te bendigo, Padre,
porque has ocultado estas cosas a los entendidos y
las ha revelado a los pequeños. Tal ha sido tu voluntad”
(Lucas 10,21).

Lo saludamos respetuosamente y rezamos por usted pensando en la gran responsabilidad que tiene frente a la elección de un nuevo papa, testigo fiel de Jesús, representante valiente de Pedro y servidor humilde de la humanidad.

Declaración de las CEBs de Guayaquil.
Nosotros, los miembros de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Guayaquil, sorprendidos por los motivos de la renuncia del papa Benedicto XVI, preocupados por la perturbación de muchos cristianos y movidos por un amor sincero a la Iglesia, le comunicamos lo siguiente.

Las CEBs somos la Iglesia viva de Jesús.
Desde más de 40 años, gracias a nuestra pertenencia en las CEBs que nacieron aquí en el Ecuador por el Concilio Vaticano II, inspiradas por el Evangelio liberador de Jesús y conscientes con las necesidades del Pueblo de los pobres, somos una Iglesia viva, solidaria, orante y comprometida por el Reino. En las CEBs encontramos una dignidad personal, una capacidad de vivir la fraternidad, un espacio para transformar nuestras parroquias y un compromiso para vivir el compartir, la participación y la transformación de nuestras relaciones sociales. Como CEBs nos sentimos unas células de Iglesia en las bases más pobres de la sociedad donde damos testimonio de Jesús, testimoniamos de su Buena Nueva y construimos su Reino. Gracias a las CEBs tomamos conciencia del pecado social y de las estructuras mortíferas del mal, transformándolas por nuestra participación en movimientos sociales y políticos. En las CEBs, conformamos la Iglesia de los pobres soñada por el papa Juan XXIII y confirmada por el papa Juan Pablo II, y vivimos en la realidad de hoy las exigencias de nuestro bautismo que nos hizo profetas, sacerdotes y reyes-pastores. Las CEBs nos han acercado a un Dios Padre y hermanado con la humanidad.

No podemos quedarnos indiferentes a los “signos de los tiempos”.
Nos damos cuenta que nuestra Iglesia está pasando por una gran crisis de credibilidad y de identidad. Reconocemos que nuestra jerarquía y el clero en general están muy alejados de la realidad de miseria de la mayoría de nuestro Pueblo. No comprendemos muchas actitudes autoritarias y corrompidas de los organismos de la Curia vaticana. Sentimos la necesidad de grandes cambios tanto en la forma de ejercer el papado como de estructurar las conferencias episcopales, las diócesis y las parroquias. El Evangelio del Reino no es anunciado con todo el profetismo y el compromiso que nos enseñó Jesús. El Concilio Vaticano II no es vivido en toda su amplitud ni en sus grandes intuiciones de hacernos todas y todos una “Iglesia servidora y pobre”. Los grandes documentos de las Conferencias episcopales latinoamericanas no son aplicados ni conocidos en sus valiosas propuestas de evangelización liberadora.

Como CEBs rezamos y pedimos por un papa más conforme al testimonio de Jesús y atento a las necesidades actuales.
Con sencillez, preocupación y esperanza, confiados en la luz y fuerza del Espíritu, hemos querido cumplir con la Palabra de Dios que nos urge: “Actúen siempre con sinceridad. Sean buenos y compasivos con sus hermanos. No opriman a la viuda ni al huérfano, al extranjero, ni al pobre; no anden pensando cómo hacer el mal a otro” (Zacarías 7,9-10). El mismos Derecho católico nos lo confirma: los fieles tenemos "el derecho, y a veces el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia " (212, 3).
Por estos motivos pensamos que fuera bueno para la Iglesia y la humanidad que el nuevo papa tenga algo o mucho de las siguientes características. Que sea:
1.      Un papa muy humano, joven y esperanzador, que viva sencillamente y esté cercano a las vivencias de los hombres y mujeres de nuestros tiempos.
2.      Un papa que se inspire en el Evangelio, las palabras y la práctica de Jesús: compasivo, ecuménico, abierto a las culturas y las religiones.
3.      Un papa que fortalezca a las Conferencias episcopales continentales y nacionales, promueva a las Iglesias diocesanas y se empeñe a hacer que “toda la Iglesia sea la Iglesia de los pobres”.
4.      Un papa capaz de transformar la organización vaticana y la institución eclesial para que la Iglesia toda sea un claro testimonio de la construcción del Reino de Dios.
5.      Un papa que responda al clamor de la humanidad, “haciendo suya la causa de los pobres porque es la causa de Jesucristo”, que devuelva a la mujer su lugar en la Iglesia y los ministerios, que haga que la jerarquía y el clero actúen democráticamente y respetando los derechos humanos, que respete la libertad de expresión y de creatividad de la Iglesia de los pobres que somos las CEBs.
6.      Un papa que se deje guiar por el Espíritu santo y los pobres, “porque de ellos es el Reino de Dios”.

Animados por las promesas de Jesús que sigue resucitado en medio de nosotros y confiados en el sentido de fe y valentía de todo el Pueblo de Dios, pedimos que Dios lo ilumine para poner en su boca las palabras que le inspire el Espíritu y en sus actos las actitudes necesarias para responder evangélicamente a los desafíos actuales.
Como CEBs seguiremos siendo la Iglesia de los Pobres por la que vino Jesús, transformadora de toda la iglesia y semilla liberadora del Reino de Dios en un mundo preñado de la vida y del amor de Dios.
Nuestra Señora de Guadalupe nos ampare y fortalezca para que siga brillando la luz de la fe, la fraternidad y la justicia.

Nos despedimos respetuosa y atentamente.

Por las CEBs de Guayaquil, Mónica Campos de De la Torre,
Secretaria de la Coordinación de las CEBs de Guayaquil, Ecuador.

martes, 5 de marzo de 2013

Ante La Eleccion Del Nuevo Papa

Queremos hacer llegar algunas preocupaciones que muchos cristianos compartimos. Somos muchos los que soñamos con una Iglesia renovada, más fiel a Jesucristo y más actualizada al tiempo presente.
Firma esta carta dirigida a los cardenales del conclave y al nuevo obispo de Roma
http://changethechurch.cu.cc/

Ante la elección de nuevo Papa


Somos muchos los que soñamos con una Iglesia renovada, más fiel a Jesucristo y más actualizada al tiempo presente.

Firma esta carta dirigida a los cardenales del conclave y al nuevo obispo de Roma


Hermanos que tenéis la seria responsabilidad de elegir al obispo de Roma, oramos por vosotros y pedimos para vosotros y para toda la comunidad eclesial el Espíritu.

La sorpresiva renuncia de Benedicto XVI nos ofrece un momento privilegiado, una oportunidad de ser valientes y atrevidos. Él mismo, en sus últimas alocuciones, nos ha invitado a todos los miembros de la iglesia a “renovarse y a renegar del orgullo y del egoísmo y a vivir en el amor”.

En este momento en el que vais a elegir al Sucesor de Pedro, consideramos de capital importancia escuchar la voz del Espíritu que habla a través de las comunidades cristianas del mundo entero. Por eso os queremos hacer llegar con humildad y preocupación algunas consideraciones que muchos cristianos compartimos. Somos muchos los que soñamos con una Iglesia renovada, más fiel a Jesucristo y más actualizada al tiempo presente -“aggiornata”, como pedía el Concilio Vaticano II-.
Somos conscientes de que la institución eclesial está atravesando una profunda crisis de credibilidad. Crisis que está debilitando muy seriamente la misma credibilidad de la fe cristiana. Sabemos que esta crisis intraeclesial se da en el contexto de la crisis socio-cultural actual, y que nos afecta al conjunto del pueblo de Dios, pero frente a esta situación hacemos una llamada a la esperanza. Necesitamos volver a las fuentes del Evangelio y a la buena tradición para recuperar aquella imagen de comunión en la diversidad que disfrutó durante siglos y que se propuso recuperar el Vaticano II.

Hay valores y derechos, muchos de ellos subrayados en su origen por el cristianismo, como la dignidad absoluta de la persona, la igualdad de todo ser humano o la libertad, que han alcanzado en nuestra altura histórica una relevancia consensuada a nivel mundial y un alto grado de concreción legal, política, social y ética: la libertad de expresión, la democracia, el sufragio universal, la igualdad de género, la aceptación de la pluralidad, el diálogo, la búsqueda de consensos,… Con sus luces y sus sombras, son verdaderos logros que han supuesto un salto histórico hacia una humanidad mejor. La Iglesia debe reconocerlos como signos de los tiempos a través de los cuales el Espíritu nos está pidiendo una urgente actualización; y aplicarlos y vivirlos, haciéndolos efectivos, dentro de la misma iglesia como una llamada del Espíritu, como decía el Beato Juan Pablo II.

Nos preocupa la progresiva desaparición de la expresión “Iglesia, pueblo de Dios”. Consideramos urgente recuperar ese concepto de igualdad básica esencial de los miembros que formamos la iglesia, el reconocimiento de la riqueza existente en diversidad de carismas, servicios y ministerios repartidos entre tantos y tantos creyentes, la gran riqueza de esa iglesia popular y cercana.

Más que nunca es necesario el compromiso de los laicos en la construcción de una Iglesia, la de Jesús de Nazaret, cercana a la realidad de la gente, especialmente de los últimos, y donde se tiene que hacer oír la voz de los seglares frente a los intentos de monopolización del ministerio ordenado y de los sectores más conservadores; que tratan de acomodar el espíritu del Vaticano II a lo que los poderes económicos, sociales y culturales de este mundo le piden a la Iglesia para que se acomode y acomode el Evangelio a esos intereses. Reconocemos inaplazable la tarea de proporcionar a la mujer el protagonismo que le corresponde en la Iglesia y en sus estructuras.

Es necesario un mayor compromiso, serio y radical, con la mayoría de la humanidad, especialmente con los más empobrecidos, porque “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez, [¡deben ser!] gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS 1)

Nos preocupa profundamente, más allá de los tratamientos más o menos sensacionalistas o acertados que los medios de comunicación hacen de ello, el ambiente enrarecido en algunos sectores de la curia romana; necesitamos, es urgente, terminar con la “cultura carrerista” que impera, con las luchas de poder, el excesivo dirigismo y afán de controlarlo todo, con unas estructuras de gobierno anquilosadas, poco participadas, con excesivos privilegios. ¿Dónde está la ternura, la compasión y la cordialidad? ¿Dónde la acción samaritana antes que la condena? Con más frecuencia de la deseada, en algunas actitudes de bastantes “episcopós” se reflejan las palabras de Jesús al hablar de los poderes de “este” mundo: “Sabéis que los jefes de los pueblos… no sea así entre vosotros” (Mt 20,25-28)

Tal y como se refleja en las encuestas y estados de opinión, para un gran número de ciudadanos,  al menos en el Occidente de “vieja cristiandad”, uno de los mayores obstáculos actuales para creer en Jesús y recibir el Evangelio como Buena Noticia lo constituye las misma iglesia “institucional” por su lejanía de los verdaderos problemas de la gente, por su ostentación de un poder social que se percibe insensible a los dramas reales de la gente, de los jóvenes y las familias, así como su dogmatismo moral y de disciplina  intraeclesial, más cercano al voluntarismo que a la iluminación del Espíritu y el “sensus fidelium”.

Necesitamos una iglesia abierta al ecumenismo, al diálogo con otras religiones y con el mundo. Pero difícilmente podemos entablar diálogo con otros si suprimimos el diálogo en el seno de la misma Iglesia, si no se abren puentes con aquellos con que tienen diversas sensibilidades, si no potenciamos el respeto y la escucha con ciertos teólogos ante los que ha imperado más la sospecha y la condena, o la imposición del silencio, que el diálogo propio de quien busca la Verdad. Recuperemos el espíritu de la Ecclesiam suam de Pablo VI.

Necesitamos reconocernos pecadores ante Dios y ante los demás, pero es necesario igualmente expresar nuestro “propósito de la enmienda” y la “satisfacción de obra”: nuestras comunidades y la sociedad lo esperan, lo necesitamos.

También sabemos y reconocemos que el cambio verdadero de la Iglesia no está en los demás, está en cada uno de nosotros y en cada una de nuestras pequeñas comunidades. Por eso pedimos volver al Espíritu Santo, a este viento que sopla en cada una/o de nosotros, este aliento que es más grande que nosotros, que nos aproxima y nos hace interdependientes con todos los vivientes. Un soplo de muchas formas, colores, sabores e intensidades. Soplo de compasión y de ternura, soplo de igualdad y de diferencia. Este aliento o soplo que no puede ser utilizado para justificar y mantener estructuras y actitudes antievangélicas, sino que nos ayude en este proceso de acercamiento al Dios de Jesucristo y a nuestros hermanos, la humanidad.

Finalizamos esta carta fraterna sugiriéndoos un “retrato robot” del papa que consideramos necesita la Iglesia en estos momentos:

1. Un hombre que haya despertado. Es decir un hombre de Dios, de oración y a ser posible de experiencia mística que le permita, por encima de la norma y el encorsetamiento canónico, mirar más allá de la curia, los dogmas, el Derecho y las convenciones para hacer caso al Espíritu, que “sopla donde quiere”.
2. Un hombre que sepa “estar” en el mundo sin “ser” del mundo: estar en el mundo con conocimiento del mismo. No un papa de gabinete, encerrado en su santuario y aislado de la vida. Tampoco un papa de viajes preparados en los que no acaba de salir de la burbuja y hablar con la gente real. Un papa que no sólo hable, sino que sepa escuchar y, sobre todo, que dialogue con la cultura actual.
3. Un hombre que sepa sonreír.  El mundo necesita optimismo y esperanza frente a tantos catastrofismos.
4. Un hombre valiente, que no tenga miedo a las reformas. Se ha dicho que Benedicto XVI no ha podido hacer los cambios que pretendía en la curia y según expresión del director de L’Osservatore Romano que estaba “rodeado de lobos”. Hace faltar vigor espiritual y físico para emprender las reformas que necesita la Iglesia.
5. Un hombre del Vaticano II. A los cincuenta años del Concilio todos los especialistas serios afirman que hay asignaturas pendientes en su realización. La iglesia ha de volver a la plaza pública y recobrar los conceptos de Pueblo de Dios, de Ecumenismo, de Libertad, de independencia de los poderes públicos, de ofrecer el mensaje de Jesús sin imponerlo.  Que no tenga miedo, si es necesario, de convocar un nuevo concilio. Y sobre todo que de importancia a la Colegialidad.
6. Un hombre con buena salud. Ni muy viejo ni muy joven. Psicológica y físicamente maduro con capacidad física y espiritual para afrontar los desafíos de un tiempo difícil.
7. Un hombre universal. Evitar que pertenezca a familia o movimiento religioso alguno, para que sea de todos. En todo caso, que perteneciera al Tercer Mundo, particularmente a América Latina donde vive casi la mitad de la catolicidad.
8. Un hombre humilde, porque cargo tan importante puede provocar orgullo, seguridad y prepotencia y sólo la humildad, la desaparición del yo, permitirá que Dios actué a través de él.
9. Un hombre amigo de los más pobres. Todas las bienaventuranzas se pueden resumir en “los pobres son evangelizados”. El nuevo papa debe tener en el corazón sobre todo el lado oscuro del planeta, el que no cuenta, el del hambre y la injusticia. Capaz tal vez de vivir en una casa más sencilla, de dejar de viajar como jefe de Estado y de tener embajadas en todo el mundo.
10. Un profeta que, a través de la lectura creyente de la realidad y con la fuerza del Espíritu, sea capaz de denunciar la injusticia y la vulneración -desgraciadamente tan frecuente hoy- de los derechos humanos por los poderes económicos y políticos de nuestro mundo, y proponer caminos de paz y de Vida para una ciudadanía global, para el Reino de Dios.

lunes, 4 de marzo de 2013

LAS 12 TESIS DEL OBISPO JOHN S. SPONG, OBISPO EPISCOPAL ANGLICANO

Ejerció su ministerio en Newark, New Jersey, USA, durante 22 años. Se jubiló en 1999. Autor de doce libros.
Sus “Doce Tesis para una Nueva Reforma” pueden dar una idea suficiente de las inquietudes actuales de este obispo singular:
1. El teísmo, como forma de definir a Dios, ha muerto: ya no se puede pensar a Dios, con credibilidad, como un ser, sobrenatural por su poder, que habita en el cielo y está listo para intervenir periódicamente en la historia humana e imponer su voluntad. Por eso, la mayor parte del lenguaje teológico actual sobre Dios carece de sentido; lo cual nos lleva a buscar una nueva forma de hablar de Dios.
2. Dado que Dios no puede pensarse ya en términos teísticos, no tiene sentido intentar entender a Jesús como la encarnación de una deidad teísta. Por eso, la Cristología antigua está en bancarrota.
3. La historia bíblica de una creación perfecta y acabada, y la caída posterior de los seres humanos en el pecado, es mitología pre-darwiniana y un sin sentido post-darwiniano.
4. La concepción y el nacimiento virginales, entendidos literal y biológicamente, convierten a la divinidad de Cristo, tal como tradicionalmente se entiende, en imposible.
5. Los relatos de milagros del Nuevo Testamento no pueden interpretarse, en un mundo posterior a Newton, como sucesos sobrenaturales realizados por una divinidad encarnada.
6. La interpretación de la Cruz como un sacrificio ofrecido a Dios por los pecados del mundo es una idea bárbara basada en conceptos primitivos sobre Dios que deben abandonarse.
7. La resurrección es una acción de Dios: Dios exaltó a Jesús a la significación de Dios. Por consiguiente, no es una resucitación física ocurrida dentro de la historia humana.
8. El relato de la Ascensión supone un universo concebido en tres niveles y por eso no puede mantenerse, tal cual, en una época cuyos conceptos espaciales son posteriores a Copérnico.
9. No hay una norma externa, objetiva y revelada, plasmada en una escritura o sobre tablas de piedra, cuya misión sea regir en todo tiempo nuestra conducta ética.
10. La plegaria no puede ser una petición dirigida a una deidad teísta para que actúe en la historia humana de una forma determinada.
11. La esperanza de una vida después de la muerte debe separarse, de una vez por todas, de una mentalidad de premio o castigo, controladora de la conducta. Por consiguiente, la Iglesia debe dejar de apoyarse en la culpa para motivar la conducta.
12. Todos los seres humanos llevan en sí la imagen de Dios y deben ser respetados por lo que cada uno es. Por consiguiente, ninguna caracterización externa, basada en la raza, la etnia, el sexo, o la orientación sexual, puede usarse como base para ningún rechazo o discriminación.
Nota del autor: Estas tesis, que planteo para el debate, están inevitablemente formuladas de forma negativa. Es algo deliberado. Antes de que alguien pueda escuchar lo que es el cristianismo debe crear un espacio para esta escucha borrando las falsas concepciones del mismo.

sábado, 2 de marzo de 2013

La barca de Pedro a la deriva

Introducción necesaria.

Durante las últimas semanas, a propósito de la renuncia del Obispo de Roma en funciones, la prensa: empresaria, bancaria, comercial, farandulera, politiquera e incluso aquella que vive del morbo del crimen y del dolor humano, se ha desatado en comentarios, juicios, especulaciones, etc. sobre la Iglesia.  Unos cebándose sobre las debilidades y atrocidades cometidas por gente del clero, otros ventilando las siniestras actividades del “banco vaticano” y los más, preocupados por el color de los zapatos del papa, la chimenea de la “fumatta” o algo para justificar su solemne ignorancia y complicidad.
 
En el Ecuador la posta la han llevado los “medios” directamente relacionados con el opus dei, a saber: Ecuavisa, Teleamazonas, El Comercio, EL Universo, entre los principales.  Por eso, es bueno leer a Juan Carlos Morales: antropólogo, poeta, músico, creyente de a pie, que en un pequeño artículo, en el diario público del Ecuador, describe tal vez mucho de lo que siente el pueblo de Dios.


 
La pederastia no tiene cura, podría ser un grafiti para estos días, cuando la cúpula de la Iglesia -no las ovejas del hombre que caminaba por las aguas y repartía los panes y los peces- entra en el cónclave (con llave), allá en el Vaticano, que bendice ejércitos, como escribe Borges en su poema “Cristo en la cruz”: “¿De qué puede servirme que aquel hombre / haya sufrido, si yo sufro ahora?”.
 
No hay que olvidar que tanto Benedicto XVI, el “Bulldozer de Dios”, y Juan Pablo II, quien desmanteló el comunismo, persiguieron a la Teología de la Liberación, la opción de los pobres, y se encerraron en la búsqueda de la verdad, dejando a un mundo cada vez más injusto. Desde hace siglos, todos los papas viven prisioneros de ese Estado fastuoso con guardias suizos y pinturas deslumbrantes de Miguel Ángel, que fueron cubiertas por pudor.
 
Sin embargo, hay que decir, la Iglesia del pueblo sigue viva, como cualquier religión que trata de no olvidar los preceptos de sus fundadores. Se sabe, como dice Isaac Asimov, que fue San Pablo quien institucionalizó a esos hombres y mujeres que vivían en las catacumbas y que, con el tiempo, esa Iglesia que propugnaba el amor entre hermanos terminó en las Cruzadas, o trayendo en procesión a Santiago Matamoros hasta convertirlo en Santiago Mataindios.
 
¿Qué queda de aquellos seguidores de Jesús, que nos hablaba en parábolas y que solo una vez escribió en la arena? El Jesús histórico, al igual que Sócrates o Pitágoras, era un maestro oral. No habría escrito jamás una encíclica ni habría quemado a las brujas. Él, que aventaba mercaderes del templo, no se habría callado ante las atrocidades del nazismo o de los desaparecidos en el Cono Sur.
 
Claro que hay curas y curas, como aquellos ultimados en las dictaduras de Centroamérica o los misioneros del Paraguay, buscando el Paraíso.
El tema “El padre Antonio y su monaguillo Andrés”, de Rubén Blades, dice: “El padre no funcionaba en el Vaticano, / entre papeles y sueños de aire acondicionado; / y fue a un pueblito en medio de la nada a dar su sermón, / cada semana pa’ los que busquen la salvación”.
 
El Vaticano vive en el siglo XVI mientras su rebaño busca una luz, bajo el brillo del dios del oro, que campea por el shopping center. La otra Iglesia está levantándose en las barriadas o en los pueblos olvidados, con esa mirada que tenía taita Leonidas Proaño, que reposa en Puca huaico (curiosamente significa Quebrada roja), a la espera de la Resurrección definitiva. El nuevo Papa debería volver al Sermón de la Montaña, pero es como esperar un milagro.
 
Juan Carlos Morales